Disclaimer: NADA ME PERTENECE, HISTORIA PERTENECE A SARA ORWIG TODO LO RELACIONADO A TWILIGHT PERTENECE A MEYER!:)


Gracias a Todas por sus comentarios! me encanta que le guste la historia! :)

A Maite: con respecto a tu comentario: ahora actualizo todos los dias, porque estoy de vacaciones, pero luego actualizare dos veces por semana:)


Capitulo 4: Besos Ardientes

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A Edward no parecía importarle la altanería de ella. Todas las mañanas le ofrecía desayuno y ella lo rechazaba, a pesar de los olores que salían de la cocina y que no dejaban de tentarla. Sabia que las dos secretarias desayunaban cuando llegaban, pero Edward se iba a su despacho y las dejaba solas desayunando.

Hubo momentos de una intensa tensión entre ambos: si se acercaban demasiado el uno al otro, si se rozaban las manos al ir por un papel….Todo tipo de contacto físico por mínimo que fuera les afectaba; a el también, lo había visto en sus ojos.

El jueves por la tarde de su segunda semana en la finca trabajó con Edward escribiendo cartas a clientes hasta tarde. Por fin Edward se recostó en el respaldo de su asiento y la miró.

"Vamos a dejarlo ya. ¿Por que no dejas que te invite a cenar y te quedas en mi casa? Hay un restaurante que preparan unas comidas italianas maravillosas…y no tendrás que conducir. Es uno de los mejores restaurantes en todo el oeste de Forks, bueno es el único restaurante el Forks" dijo sonriéndole, "además, parrce que va a llover en Seattle"

Cada día le costaba más el maldito trayecto y Edward se había mostrado muy profesional toda la semana, a excepción de alguna mirada de vez en cuando. Se debatió entre no tener que hacer el viaje y aceptar la invitación o rechazarla y no tener nada que ver con el socialmente.

"Si te va a costar tanto tiempo decidirte, será mejor que te quedes" dijo el con una sonrisa ladeada y una mirada que la hizo olvidar el trabajo y el viaje de vuelta a casa.

"Trato hecho, pero no prometo ser buena compañía".

"No es necesario que lo seas" Edward le dedicó una cálida sonrisa, "Vamos a la casa para que te arregles antes de cenar. Las secretarias ya se marcharon hace un par de horas, así que voy a cerrar aquí".

"¿Por que te molestas en cerrar con cerrojo la oficina? Todos aquí con empleados tuyos y tienes vallas, perros y empleados por todas partes".

Edward se encogió de hombros.

"Un obstáculo mas por si alguien decide entrar. Es mas seguro".

"Si, cierto. Es sólo, que viniendo de ti, me sorprende tanta precaución".

Edward sonrió traviesamente.

"No quiero ni pensar en la opinión que tienes de mi" dijo el, y la mejillas de ella enrojecieron, "Vamos apaga el ordenador y esas cosas y reúnete conmigo en la puerta principal".

Y tras esas palabras Edward se marchó.

Bella pagó el ordenador y corrió hacia la puerta, donde encontró a Edward esperándola, observándola avanzar hacia el. El estomago le hormigueo y bajo su mirada, haciéndola desear haberse ido a su casa.

Tras conectar la alarma, Edward cerró la puerta.

"¿Quieres ir caminando? No está lejos y hace tanto frio hoy. Puedes dejar el coche aquí si prefieres ir andando, no le pasará nada".

"Muy bien. Llevo todo el día sentada. Y tu también, claro".

"Vaya por fin estamos de a cuerdo en algo" bromeó el, y Bella sonrió.

"Es muy agradable andar un poco y es una tarde preciosa" dijo ella.

Al tomar un camino de tierra serpenteante, una serpiente lo cruzó ocultándose en la zona césped. Horrorizada, ella se agarró al brazo de Edward.

"EDWARD!"

"Ya se fue. Además, no estoy armado, no podría matarla. Es una serpiente cascabel, tenemos muchas. Pero no te preocupes, nunca se acercan".

En su opinión, este miserable lugar no era apto para la vida humana.

" ¿por que te gusta estar aquí?" le pregunto ella, y Edward sonrió.

"Me encanta el silencio, los espacios abiertos, la gente amistosa, la vida en la finca. Me gustan los caballos y cabalgar. A propósito, ¿sabes montar a caballo?

"No" respondió ella rápidamente, "Me caí de un caballo cuando tenia nueve años y no he vuelto a montar desde entonces".

A pesar de ir a buen paso, el camino a la mansión de Edward era largo y no pudo evitar buscar constantemente con los ojos señales de mas serpientes.

"La semana que viene tráete un traje de baño para dejar aquí; si te quedas alguna noche, podríamos bañarnos en la piscina antes de cenar. Los baños son muy relajantes".

Bella no podía imaginar meterse en una piscina con el y mucho menos en una piscina con serpientes merodeando por los alrededores.

"Si, bien" respondió ella, segura que jamás haría semejante cosa.

Cuando cruzó el amplio patio delante de la casa principal, se dio cuenta de que esta era aún más grande de lo que había parecido en la distancia, desde la oficina.

"Esta casa es enorme" dijo ella mientras Edward sostenía la puerta para dejarla pasar. Después, el entró y apagó el sistema de alarma.

Al cruzar el amplio vestíbulo pasó por una amplia cocina con un comedor adyacente y una mesa de madera cerezo a la que podían sentarse fácilmente dieciséis personas.

"¿ No te sientes un poco solo en una casa tan grande?"

Edward sacudió al cabeza.

"No. Cuando empecé este trabajo, mucha gente venia a quedarse en mi casa. Durante la época de caza, los amigos vienen constantemente. Ahora mismo estoy yo solo. La mayor parte del tiempo no utilizo toda la casa; nadie podría hacerlo, pero estoy acostumbrado. Mis empleados se ocupan del mantenimiento. Conocerás a algunos de ellos mañana por la mañana; por ejemplo, a Eleazar, mi cocinero".

"Mi habitación esta al final del pasillo" dijo el, antes de llegar a dicha habitación, Edward señaló una, dos puertas antes, "Te parece bien esta?

Edward entro en el dormitorio y ella lo siguió. Era un aposento elegante con cuarto de baño y cuarto de estar adyacente.

"Preciosa, encantadora" respondió ella, y Edward sonrió.

"¿ Creías que vivía en una cabaña hecha con troncos de árbol?" pero no espero a obtener respuesta, "vendré a recogerte a tu habitación dentro de veinte minutos. Necesitas algo?"

"No. Estaré lista".

Bella cerró la puerta y se dirigió al espacioso cuarto de baño. Se fijó en la bañera hundida, en las plantas, en un mural y en el espejo que ocupaba toda una pared. Todas las habitaciones que había visto eran lujosas y bien diseñadas. La personalidad de Edward Cullen tenía muchas facetas y todas ellas sorprendentes.

Bella sacó su peine y se soltó el cabello; lo peinó con intención de dejárselo suelto, pero cambió de idea. Seguía queriendo mostrarse reservada con el porque la química entre ambos era volátil. Se recogió el cabello en una coleta, permitiéndose dejar sueltas hebras alrededor de su rostro.

Alisándose los pantalones negro de vestir y la blusa gris que llevaba, se preguntó adónde irían y si ella seria la única que llevaría ropa formal. Le daba igual, sólo quería que acabara la tarde y poder retirarse.

Cuando salió del dormitorio Edward la estaba esperando en el pasillo tal y como había dicho. El pulso se le acelero al verle con una camisa blanca limpia metida dentro de unos pantalones que se ceñían a la estrecha cintura de el.

Era un hombre sumamente fuerte y atractivo; y sin embargo, representaba todo lo que ella detestaba. De nuevo preguntó por que no había rechazado la invitación y había vuelto a Seattle.

"Piensa en la buenísima comida" dijo el con divertimiento, " Tienes cara de ir ala horca".

"Lo siento, ha sido un día de mucho trabajo".

"Eso es verdad. Vamos a ver si logramos hacerte sonreír".

"Sentarme, relajarme y una buena cena serian suficientes".

"Estupendo".

Les llevó media hora llegar a una edificación de troncos de arboles con un tejado rojo. Dentro había unos músicos tocando y parejas ocupando una pista de baile. Mientras Edward conducía a una mesa, la gente constantemente lo detuvo para saludarle. En la apartada mesa, Edward se sentó frente a ella y, en cuestión de segundos una camarera que le conocía dio una carta a cada uno.

Pidieron espaguetis con verduras, y tan pronto como se quedaron solos, Edward se levantó y la tomo de la mano.

"Vamos a bailar".

"No se me da bien" dijo ella levantándose, " Si se me da muy mal, me sentare, y podrás bailar con alguna de esas mujeres que te pararon para saludarte".

"No se te dará mal, ya lo veras" dijo Edward.

En unos minutos Bella se encontró divirtiéndose. Era un alivio hacer algo físico después de una agotadora semana sentada al escritorio o al volante del coche.

"La cena debe de estar enfriándose" dijo Edward entre una canción y otra, "¿ quieres comer?

"Si, claro. El baile ha estado muy bien, me ha servido para interrumpir la rutina de la semana".

Justo antes de que ella se sentara a la mesa, Edward le agarró el brazo y la hizo volverse de cara a el.

" podríamos mejorar la velada" dijo el, y ella lo miró con curiosidad.

El pulso se le aceleró aún mas cuando Edward le colocó una mano en la cabeza y le abrió el pasador que le recogía el pelo, dejándolo caer sobre sus hombros.

"Edward!" exclamó Bella enfadada y demasiado consciente de la proximidad de ese hombre.

"Así está mucho mejor. Bueno vamos a cenar" le contesto Edward.

Bella sacudió la cabeza. No le gustó que Edward se hubiera hecho con el control de la situación, no quería llevar el pelo suelto delante de el. El pelo suelto añadía informalidad a su relación, y era suficiente cenar y bailar con el.

Tratando de mantener las distancias, Bella comió en silencio. La comida estaba riquísima, muy buena y tal como Edward le había prometido. Y así se lo dijo.

" soy un experto cocinando" contestó Edward

" Lo tendré en cuenta buen bailarín y experto en cocina"

"Vaya, gracias. Me alegro de contar con tu aprobación en algo".

"Cuentas con mi aprobación" dijo ella algo avergonzada.

Edward le lanzó una mirada llena de duda, "No te creo"

"No estamos en la oficina, esto es diferente. Yo tengo mis propias ideas sobre el trabajo, así que…...¿No crees que tu trabajo seria mas efectivo si lo hicieras en las oficinas centrales?"

"No lo se" respondió Edward tras meditar unos momentos, " puede que si y puede que no, pero no soporto el mundo de los negocios. Si Emmett necesita mi ayuda voy a dársela, pero a mi manera".

Bella esta en completo desacuerdo con eso. Conseguirían muchas cosas trabajando en Seattle. A ella le encantaba el bullicio de la empresa y la ciudad.

Guardaron silencio un rato y entonces Edward preguntó sobre su familia.

"Mi padre es un detective en Seattle y mi madre es dermatóloga. Tengo dos hermanos: Paul, abogado en Washington; Riley, medico en Nueva York".

"Una familia impresionante. Por eso te importa tanto tu carrera profesional, ¿verdad?"

"Supongo que si. Siempre se esperó de nosotros que estudiáramos y tuviéramos éxito en nuestras profesiones. Tu familia no es muy diferente a la mía, mira a tu padre y a tu hermano, y a ti mismo. Tu también tienes éxito en lo que haces".

"Tienes razón. Supongo que tu y yo nos parecemos en cierto modo".

"Quizás en nuestra dedicación" dijo ella con desdén, pensando que no se parecía en nada a Edward Cullen.

"¿Tus hermanos estas casados?"

"Si, los dos están casados pero no tienen hijos" Bella bebió un sorbo de agua, " La cena estaba deliciosa".

"Un lugar en el que nos llevamos bien es la pista de baile. ¿Quieres bailar otra vez o prefieres quedarte sentada?"

"Bailar. Ya te he dicho que me apetece moverme un poco" contestó ella, pensando que aquel tipo de baile de dos pasos era sencillo.

Hasta el momento no había habido variación, nada de baile lento y romántico, así que se sintió cómoda volviendo a la pista. Desde la rotura con su novio no había vuelto a salir con ningún hombre y se alegraba que Edward no le hubiera hecho pregunta de su vida amorosa. No quería hablar de cosas tan intimas; especialmente con el, debido a que era consciente de su mutua atracción. Físicamente, Edward Cullen era un hombre encantador, sensual y atractivo.

El problema era el resto.

Dejo de pensar y disfrutó el baile, sin importarle lo que el podía estar pensando.

Por fin, ella tiró de la mano de Edward.

"Bueno, creo que ya está bien. Me gustaría volver a la finca"

Realizaron el trayecto a la finca en silencio. Después de apagar el sistema de alarma de la casa, Edward se volvió hacia ella.

"¿Te apetece una copa? ¿Te, café, leche, vino….?

"Gracias, pero voy a retirarme. Como no tengo que viajar mañana, me levantare temprano y empezare a trabajar en seguida.

Edward se metió la mano en el bolsillo y le ofreció el pasador de pelo.

"Toma. Aunque me gusta tu pelo como lo llevas ahora, suelto".

Edward dio un paso hacia delante y ella agarró el pasador.

"Gracias".

Al levantar la mirada, vio que el deseo había oscurecido los ojos verdes de Edward.

"Edward…." Pronunció su nombre casi sin respiración y se quedó muy quieta. El corazón le latía con fuerza y temió tener fiebre. Clavó los ojos en la boca de el y luego en sus ojos. Le resultaba imposible respirar.

"¿porque no?" susurró Edward e inclinándose hacia ella le cubrió la boca con la suya.

El corazón le golpeó las costillas. Un intenso calor la invadió. Se encendió su deseo y el beso ardió cuando Edward, pegándose a ella, la rodeó la cintura con un brazo. La besó con más firmeza, introduciendo la lengua en su boca.

Bella dejó de besarle y el se aparto ligeramente.

"Edward, no deberíamos" protestó Bella débilmente sin poder evitar mirarle la boca y desear sus besos.

"Si deberíamos" murmuró Edward volviendo a estrecharla contra si para besarla.

Fue un beso apasionado, urgente y exigente. Sin poder contenerse, le rodeo el cuello con los brazos. Estaba reaccionando sin pensar. Estaba recibiendo lo que el quería, le estaba dando lo que el exigía. No hubo contención ni vacilación.

Bella lo besó con una pasión que la consumió. Edward profundizó el beso, una unión que cambiaria su relación a partir de ese momento.

Por fin, después de lo que pareció una eternidad, Bella se dio cuenta de que se estaba entregando por completo en ese beso. Tomando y dándolo todo. Y la razón la hizo volver a la realidad, haciéndola separarse de el y dar unos pasos atrás.

Edward jadeaba, igual que ella, y parecía atónito. Ella se sintió atrapada en algo que no había esperado que ocurriera jamás.

"No" susurró ella, "Esta no va a ir mas allá. Nunca mas".

Bella se dio media vuelta, subió las escaleras a toda prisa y se refugió en el dormitorio que el le había ofrecido. Cerró la puerta y se tocó la boca debatiéndose entre la furia y horror. No quería besos, aun estaba intentando superar el dolor de la ruptura con su novio, Jacob Black. No quería lazos emocionales con ningún hombre mucho menos con Edward. No debía haberlo besado ni cenado con el ni haber bailado. ¿Como podía haber caído en semejante trampa?.

Al siguiente día volvería a Seattle después de la jornada laboral. Podría conseguir otro trabajo…..Entró en el cuarto de baño y se metió en la ducha con intención de que el agua llevara los recuerdos de aquella tarde. Recuerdos que ya la atormentaban.

¿Como iba a poder olvidar esos besos? ¿Porque le habían resultado tan espectaculares?

Dejó que el agua le resbalara por el cuerpo. Le deseaba físicamente, eso era lo que la enfurecía. Le había gustado besarlo demasiado. Lanzó un gruñido y apretó los puños. Volvería a Seattle y el lunes por la mañana presentaría su dimisión y le diría a Emmett que le devolvería el dinero. Después de que su novio la dejara y la echara de la casa que compartían, no quería tener una relación. No iba a trabajar con Edward Cullen y Emmett tendría que aceptarlo.

NOTAS

Bella, Bella, Bella...creen que estuvo bien Edward en besarla, o se adelanto mucho? ¿que piensan?


Capitulo cinco: Malas Noticias

"Maldita sea, Papá!" exclamó Edward apretando los puños, "La finca lleva generaciones en nuestra familia, ¿porque venderla?

"No me gustan los chantajes, pero quiero que sienes cabeza. Ya te he explicado mis motivos".

"Lo pensare" dijo Edward , consciente de que tenía que marcharse antes de decir algo de lo que se pudiera arrepertir, y se puso en pie. " Será mejor que me vaya, el camino a la finca es largo. Te agradezco la cena y considerare tu oferta .Cuidate"


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