Descargo de Responsabilidad: Glee no me pertenece y tampoco ninguno de sus personajes.
Capítulo 61. Celos
Había esperado durante una hora en el aeropuerto para el próximo viaje a Ohio, también había tenido que esperar algunas horas más frente a la solitaria casa de su novia, y eso le había dado tiempo para pensar con claridad. Sentada frente a la entrada se había dado cuenta de lo infantil e inmaduro que había sido su actuación, salir corriendo y tomar el primer vuelo hacia allí no es lo que habría hecho si se hubiera parado a pensarlo con tranquilidad, pero ella siempre ha actuado por impulsos, y el suyo en ese momento había sido hacerlo.
Había pensado en las posibles consecuencias, bien podía llegar y que Quinn se alegrara enormemente de verla o que la rubia se molestara por su evidente falta de confianza. Se le había pasado por la cabeza volver a NY sin que Quinn supiera nada de su pequeña locura pero era demasiado tarde para conseguir un taxi que la llevara de vuelta al aeropuerto y un avión que la llevara a la ciudad de los rascacielos, habría tenido que esperar al día siguiente y con toda probabilidad cruzarse con Quinn en el mismo aeropuerto, lo que habría generado otra serie de planteos.
Se había tranquilizado y estaba dispuesta a asumir lo que pudiera pasar hasta que había visto aparecer la camioneta frente a ella, con la perfecta estampa de familia feliz. Ver a Beth con Austin haciendo algo que normalmente un padre o una madre hace con su hijo, le había enfurecido, por no hablar de la sonrisa que tenía la pequeña o incluso Quinn, la de la rubia encima había desaparecido nada más verla a ella.
Rachel
¡¿Dónde estabas? – le increpa con furia - ¡Quinn, llevo esperando horas! ¡¿Dónde demonios estabas? – repite ante el silencio de la rubia
Baja la voz ¿quieres? Beth está durmiendo
Esa es otra ¡¿Te has vuelto loca? ¡Es peligroso dejar a una niña al volante!
¡Ni se te ocurra meter a Beth en esto! ¡Y mucho menos insinuar que he puesto a mi hija en peligro! – espeta perdiendo la tranquilidad que trataba de mantener
No has respondido
¿Qué?
¿Dónde estabas? – repite sin gritar pero en el mismo tono lo que molesta a Quinn
¡Qué más da donde estaba! – exclama levantando sus brazos y dejándolos caer seguidamente - ¡¿Qué haces tú aquí?
¿Te molesto? ¿Es eso?
¡No pongas palabras en mi boca, Rachel! ¡Yo no he dicho eso!
He estado todo el día llamándote y no contestabas al teléfono, por eso estoy aquí ¡estaba preocupada!
Claro… y no se te ocurrió llamar a tus padres ¿no? Era mejor pensar que estaba haciendo lo que sea que tu mente haya imaginado
Yo no…
¡Para eso les pediste que fueran a buscarnos! ¿Para qué controlaran lo que hacía?
¡Eso no es así! – replica la morena – ¡El camino es largo y no quería que viajarais hasta aquí con un desconocido en medio de la noche! ¡Es peligroso!
¿Cómo es eso? ¿Es peligroso para mí pero no para ti? ¿O me vas a decir que has venido en un autobús lleno de turistas que casualmente venían para acá? Y además amablemente te han hecho compañía y han desaparecido mágicamente cuando hemos llegado ¿no?
¡Deja el sarcasmo a un lado y di lo que de verdad piensas! ¡¿Quieres que me vaya? ¡Pues me voy!
¡No te hagas la victima! ¡Eres tu quien ha recorrido cientos de kilómetros porque no confías en mí! – Rachel no tiene mucho que decir a eso por lo que prefiere guardar silencio - ¿Quieres saber dónde estaba? – la morena mueve la cabeza negando y sin atreverse a mirarla a la cara – He estado con tus padres desde ayer, puedes estar tranquila, no te he engañado con nadie… llámalos y pregúntales si no me crees – finaliza marchándose a su habitación sin mirar atrás, si lo hubiera hecho habría visto el arrepentimiento y la tristeza en el rostro de la morena
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Rachel no había subido detrás de Quinn, tenía que pensar y tomarse su tiempo para tranquilizarse y que la rubia también lo hiciera. Quinn estaba en lo cierto, en parte, saber que iba a estar todo el fin de semana con Austin no le gustaba y le había creado cierta desconfianza y celos. No va a negarlo, esta celosa de él y que en apariencia congeniara con Beth mas rápido de lo que ella lo había hecho le da cierto miedo. Si hay algo o alguien por encima de todo para la fotógrafa esa es Beth y está segura que si la pequeña no hubiera aceptado finalmente lo suyo, ni siquiera habrían tenido esa discusión, simplemente porque no estarían juntas.
En lo que no tiene razón es en la parte de sus padres, no los había llamado para que vigilaran a la rubia, es más si supieran que está ahí ahora mismo, estarían muy decepcionados con ella. Lo había hecho por los motivos que le había explicado, le preocupaba que en el trayecto pudiera ocurrirles algo, es un camino solitario y ellas llegaron de noche allí, por lo que el viaje habría sido más peligroso. Lo más seguro era quedarse con sus padres e ir hasta su casa la mañana siguiente.
Cuando Rachel se encuentra lo suficientemente calmada para subir ha pasado cerca de una hora. Abre la puerta tratando de no hacer ruido por si Quinn está durmiendo, a pesar de que la vieja puerta de madera chirria un poco la rubia ni se inmuta, permanece acostada de lado y de espaldas a la puerta. La morena ve a los pies de la cama una camiseta de Quinn y sonríe por el gesto de su chica, al menos se ha fijado en que no lleva nada de equipaje, y que le deje algo para dormir le da esperanzas de poder arreglar las cosas al día siguiente.
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Al despertar, Quinn no está ahí y aunque preferiría seguir durmiendo o al menos entre esas cuatro paredes sabe que lo correcto es levantarse y hacer frente a las consecuencias de sus actos. Puede oír las risas de Beth colarse a través del balcón abierto, junto con los rayos del sol. De nuevo, su novia le ha dejado algo de ropa limpia para ponerse. Una rápida ducha y está lista para bajar, pero antes decide salir al balcón para asomarse al jardín, y con suerte tener alguna pista de cómo están las cosas.
Las vistas desde ahí la enamoraron la primera vez y vuelven a hacerlo ahora, si además le suma que Beth está en ellas más aun. La pequeña se divierte bañándose en la piscina, no puede ver a Quinn pero asume que tiene que estar cerca, a pesar de lo que la rubia pueda creer, sabe que jamás pondría en peligro a Beth, por lo que no la dejaría sola en la piscina.
¡Rachel! – grita Beth nada más verla y la morena le corresponde con una sonrisa
Buenos días princesa
¿Has visto que casa más grande? – pregunta olvidando que la morena ya había estado ahí
¡Es enorme!
¿Te gusta tu habitación? La mía es muy bonita pero mama dice que puedo elegir el color que yo quiera para que Austin la pinte – Beth mira justo para la parte que queda bajo el balcón, donde Quinn esta y le asiente confirmando lo dicho, ninguna de las dos puede ver la mueca en la cara de Rachel al escuchar el nombre del chico
Esta también es muy bonita, espero que me enseñes la tuya cuando salgas del agua – la niña hace ademan de salirse ya pero la morena se lo impide – Tranquila, no hay prisa, luego me la enseñas – Beth asiente volviendo a jugar - ¡Hey! ¿Puedes decirle a mama que se asome? – pide cuando tiene su atención
Te está escuchando
Quinn – la llama después de esperar unos segundos por si aparecía, vuelve a esperar y esta vez sí que puede verla – Hola – saluda tímidamente para ver la reacción de la rubia
Buenos días
Yo… - Rachel se queda pensando que decir tanto tiempo que el enfado de Quinn disminuye considerablemente
Baja, anda… no voy a estar dando gritos tan pronto – dice con una pequeña sonrisa, nada comparada con la de la morena al escucharla, que apenas tarda unos minutos en aparecer abajo
¿Todavía estas enfadada? – indaga al llegar y ver a Quinn de nuevo sentada y con gesto serio – Porque puedo entenderlo – añade velozmente para que no lo sienta como un ataque
No estoy enfadada Rachel y anoche tampoco lo estaba – la diva la mira levantando una ceja en señal de duda – No estaba enfadada pero duele que no confíes en mí
Quinn, yo…
Déjame a mí, después puedes decir lo que quieras – pide señalando la parte de la tumbona vacía, a sus pies, para que se siente – Sé que mi pasado, o al menos el que tú conoces, no es el mejor para que confíes en mí, pero creo que en todos estos meses no te he dado un solo motivo para que desconfíes de mí, al igual que tu no me lo has dado a mí para que lo haga, eso no quiere decir que no me moleste que salgas con Abby por ejemplo – Rachel la mira con cierta sorpresa, es algo que sospechaba pero la rubia no se lo había reconocido abiertamente antes – Quiero decir que puedo entender los celos, yo misma los tengo, pero no por eso voy a estar detrás de ti constantemente para ver qué haces, confío en ti para saber que si existiera la más mínima posibilidad de que algo pasara sabrías hacer lo correcto… o eso espero – añade al final medio en broma medio en serio
No la hay, Quinn nunca haría nada que…
Lo sé, como tampoco hay ninguna posibilidad de que pase nada con Austin y conmigo, la diferencia es que yo lo sé y confío en ti pero tú no lo haces, y si hay algo que tengo claro es que si no confiamos la una en la otra, esto no va a funcionar – dice señalando a la morena y a ella misma – Puedes decir lo que quieras ahora – después de unos minutos de silencio Quinn la incita a hablar
Yo… lo siento – se disculpa bajando la cabeza y vuelve a guardar silencio
¿Nada más?
Eso lo resume todo – Rachel se encoge de hombros – Sé que es una locura y que es inmaduro haber volado hasta aquí, y lo tenía asumido e iba a disculparme cuando llegarais, pero luego os vi con él y no sé qué me paso… estaba celosa pero había algo más, miedo, no sé…
¿A que le tienes miedo? – pregunta Quinn obligándola a que la mire
A perderos, a ti, a Beth… todo
No vamos a ir a ninguna parte Rach, te quiero y Beth te quiere, incluso quiere a tus padres – agrega haciéndola reír un poco
Lo sé y en cuanto a mis padres, no era mi intención que te sintieras controlada ni nada parecido, solo quería asegurarme de que estarías bien
Lo sé, siento lo que dije anoche, no fue justo y me alegró verlos en el aeropuerto… y para que no quede nada suelto, si no conteste a tus llamadas no es porque no quisiera, me deje el móvil en casa de tus padres y cuando llegue no tenía batería, por eso tarde en escuchar tus mensajes – aclara la rubia para evitar cualquier malentendido futuro
Entonces… ¿todo bien?
Más o menos, aún no he tenido mi beso de buenos días – se queja poniendo pucheros, rápidamente la morena se encarga de eliminarlos con un casto beso, al cual le sigue otro menos inocente y que se acaba convirtiendo en uno apasionado, hasta que es interrumpido por las risas de Beth
A ver ¿Qué tiene tanta gracia? – interroga Rachel dándose la vuelta algo sonrojada
Os estáis besando como la tía Britt y la tía Santana – comenta haciendo que la morena enrojezca del todo
¿A caso no nos has visto besarnos antes? – intercede Quinn para tranquilidad de Rachel
Si pero no así – confiesa con otra risita
¿Y cuál prefieres? – se interesa ya que parece que su hija sabe tanto
A Rachel parece que le gusta más así – dice después de encogerse de hombre en un claro gesto de que le da igual, la diva en cambio no sabe dónde esconderse y Quinn no puede parar de reír
Muy buenas! ¿que tal la semana? Después de esta breve pausa en las actualizaciones
aquí estoy con un nuevo capítulo xD
En un principio tenia pensado dejarlas peleadas unos días pero al final me he arrepentido y hay
pelea y reconciliación en uno jeje
GRACIAS por los comentarios, las alertas y por leer :)
Saludos.
