Descargo de Responsabilidad: Glee no me pertenece y tampoco ninguno de sus personajes
Capítulo 63. Preocupaciones innecesarias
Una semana después del accidente y la morena continuaba durmiendo cada noche en el cuarto de Beth, Quinn había optado por trasladar la cama de la habitación de invitados para que por lo menos estuviese cómoda. A pesar de su insistencia, la morena estaba obcecada en dormir junto a la pequeña por si acaso, eso les había llevado a tener una pequeña e insignificante discusión durante la noche del miércoles, que había sido solucionada con una disculpa por parte ambas hacia la otra. El momento del cuento antes de dormir se había repetido cada noche, incluyendo a la diva en su ritual, cada vez más participativa se había animado a contar uno de su propia invención una de las noches.
Se ha dormido hace rato – susurra Rachel, para no despertar a la niña, cuando la rubia da por finalizado el cuento
Lo sé, lo termino para ti – confiesa con una dulce sonrisa - ¿Vienes? – pregunta haciendo un gesto con su cabeza hacia la puerta, la morena se niega – Rachel, por favor
Ya lo hemos hablado Quinn – le recrimina sin levantar el tono de su voz
Si, hace días… Beth está bien, no le ocurre nada… vuelve a la cama conmigo
Quinn, lo siento pero ¡Quinn! – exclama cuando la rubia la levanta en brazos
No grites, vas a despertar a Beth ¡auch! – se queja del golpe que la morena le propina en la espalda
Quinn, bájame de aquí
No
Quinn, por favor – ruega siendo llevada a través del pasillo hacia la habitación - ¡Lucy Qu- Agh! – el grito escapa de su garganta cuando su cuerpo choca contra el colchón
¿Qué?
¡Estás loca!
Por ti – replica subiéndose sobre el cuerpo de Rachel
Quinn no la deja decir nada más y directamente se lanza al encuentro de sus labios, comenzando así un ardiente beso, que poco a poco se va calmando para dar lugar a uno lleno de amor y ternura. Rachel sonríe cuando la rubia se aleja mínimamente para mirarla a los ojos, ella también sonríe volviendo a besarla. Pronto sus lenguas se unen en una sensual danza, nada de luchas ni batallas. Se acarician y juegan entre sí con auténtica devoción.
Sus respiraciones aceleradas se hacen presentes de forma audible, siempre acompañadas de gemidos y jadeos rebeldes, que pelean por escapar de sus bocas. La rubia es la encargada de romper el contacto entre sus labios, para llevarlos a probar el dulce sabor de la piel del cuello de su chica. Se detiene en la curva entre el cuello y el hombro al sentir como la morena estira su cuello y clava su cabeza contra el colchón, dejándole un mejor ángulo para actuar. Muerde y pasa su lengua por el punto de unión haciendo reaccionar a Rachel, que por un momento contiene la respiración dentro de su cuerpo.
La morena decide tomar el control y con un rápido movimiento intercambia posiciones con su chica, situándose ella arriba y atacando deliberadamente su cuello. Tal es el ímpetu de Rachel que es incapaz de controlarse y acaba mordiendo más fuerte de lo deseado a Quinn, que emite un pequeño gemido de dolor. La diva de disculpa sin desatender la zona previamente atacada, lo que no sabe es que tal agresividad por su parte, excita en sobremanera a la fotógrafa.
Las manos de Rachel se mueven con rapidez por el cuerpo de su novia, al igual que las de Quinn. Para la rubia es imposible dejar de tocar las piernas y el trasero de Rachel, interiormente agradece que la ropa escogida por ella para dormir le deje libre acceso bajo ella. La diva no esta tan agradecida con la ropa elegida por su novia, odia estar totalmente encendida y tener que desabrochar los botones de su camisa, sin pensar y tras desabrochas los dos primeros, le da un pequeño tirón haciendo saltar el resto y deshaciéndose de la prenda. Segundos después es su camiseta la que sale por encima de su cabeza y se une a la de Quinn. ¨ Echaba de menos esto ¨ murmura Quinn mientras la boca de la morena desciende por su cuerpo, un nuevo gemido se escucha al sentir la lengua, húmeda y cálida, de Rachel sobre uno de sus pechos.
Le es imposible controlar los movimientos de su cuerpo y sus caderas se levantan del colchón buscando el contacto de su entrepierna contra el muslo de Rachel, cosa que consigue con relativa facilidad, dejando a la morena sentir el estado en que se encuentra.
Sentir completamente mojada a Quinn hace que cualquier pensamiento racional desaparezca de la mente de Rachel. Sin vacilar la diva vuelve a subir para conectar con los labios de su chica, a la vez que desliza velozmente su mano en el interior de la ropa de Quinn y dos de sus dedos dentro de la propia Quinn. ¨ ¡Ah, joder! ¨ exclama por la inesperada acción de la morena, quien tras unos segundos de absoluta calma comienza a moverse dentro de ella. Los gemidos propios del momento suben paulatinamente su intensidad, y el tiempo entre uno y otro disminuye con cada embestida de la morena, que intenta inútilmente acallarlos con sus besos. ¨ Más… rápido¨ musita entre jadeos dejándose llevar, sus piernas rodean el cuerpo de la morena manteniéndola más cerca del suyo. ¨ Quinn¨. ¨Mhm¨ responde al llamado de su chica acompañado por un leve jadeo. ¨Te necesito¨ susurra la morena en su oído haciendo que se moje aun más, algo que creía imposible. Sin dudar un solo momento se abre paso entre sus cuerpos y la ropa de la cantante para acoplar su mano directamente con su centro, comenzando un ligero movimiento circular hasta entrar en ella. ¨ ¡Oh, Dios! ¨ grita ella deteniendo los movimientos de su mano por un instante. ¨ ¡No pares! ¨ exige la rubia iniciando sus propios movimientos en el interior de Rachel. La diva obedece sin rechistar y en pocos minutos las dos siguen el mismo ritmo. Pronto los movimientos de ambas comienzan a ser más rápidos e incontrolados, llevándolas a alcanzar el máximo placer, primero la rubia, segundos después la diva.
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El sueño se había apoderado de ellas después de una segunda y exitosa ronda. Desde el día del accidente de Beth no habían tenido un momento a solas e íntimo y era algo que las dos necesitaban, especialmente la rubia, que veía peligrar su buen humor a causa de la falta de sexo. Encima la aparente indiferencia que la morena había demostrado durante toda la semana había aumentado la frustración de Quinn. El vaivén del cuerpo de la morena a su lado despierta a la rubia.
¿Dónde vas? – pregunta restregándose los ojos para ver mejor a Rachel y comprobar que se está poniendo sus zapatillas
Con Beth, sigue durmiendo – susurra besando delicadamente sus labios
¿En serio? Déjalo ya
Quinn…
¡No! Rachel, te quiero – dice suavizando su voz – y me encanta como eres con Beth, que te preocupes por ella, pero está bien, el medico dijo que no era nada y ha pasado una semana normal
Ya pero estoy más tranquila si duermo allí
Si sales por esa puerta vamos a tener un problema
¿Es una amenaza? – pregunta sorprendida Rachel
No – responde negativamente en un susurro – Ven aquí – señala la cama sentándose al estilo indio y dejando espacio para la diva – Entiendo que estés preocupada, de verdad que sí pero estas llevándolo a un extremo que asusta
¿Beth ha dicho algo?
No, está encantada con que duermas con ella
¿Entonces?
¿Te he contado la primera vez que Beth se puso enferma? – la morena niega con su cabeza tomando asiento y preparándose para el relato – No se me va a olvidar nunca, era sábado y estaba sola, el primer fin de semana que pasaba realmente sola con la niña, Judy había tenido que salir de viaje para el funeral de una amiga, Beth apenas tenía dos meses y era tan pequeñita que me asuste como nunca en mi vida
¿Qué le pasaba? – indaga con impaciencia
Espera… se pasó toda la tarde llorando y no sabía porque, no podía tener hambre, estaba limpia… así que cansada de intentar que durmiera, la lleve al hospital
¿Sola?
Si, por suerte nos atendieron enseguida – revela después de asentir en respuesta a su pregunta – una hora esperando para que al final el médico me dijera que solo eran gases
¿Gases? – repite tratando de no reír, esperaba algo más, como cólicos o cualquier otra cosa que había leído es normal en bebes
Ese es el punto – sonríe por el vano intento de la morena – no era nada y a mi casi me da un infarto… me pase el resto de la noche llorando mientras ella dormía tranquilamente en su cuna
Entiendo, tengo que dejar de preocuparme ¿no?
Si – confirma abrazándola para arrastrarla a su lado
Pero…
Déjalo – ríe por la insistencia – se va a caer muchas veces, es una niña y cuanto antes aprendas a no preocuparte innecesariamente mejor para todos
Si tú lo dices – habla en voz baja dejándose acariciar por la rubia
Bueno, tal y como avise (creo), aquí esta el siguiente capitulo.
Hoy, por unas cosas y por otras, no estoy de humor para comentar. Me limito a agradeceros todos
los comentarios y espero que os guste.
Próxima actualización el Domingo.
