Al salir el portón automático se cerró por lo que entre a la casa. Era hermosa, muy diferente a los gustos de mi padre. Los muebles eran de madera, las paredes tenían varios cuadros adornados con marcos dorados que contrastaban con el color verde de las paredes. Después del pasillo de la entrada se podía observar la sala a la derecha, en esta se había un gran sofá blanco de una tela muy suave con unas mesitas a ambos lados, una mesa en el medio. De nuevo había varios cuadros en la pared con marcos de tamaños y formas diferentes pero del mismo color dorado, del otro lado de la pared estaba un gran mueble que casi llegaba hasta el techo, estaba dividido en varios cajones donde había libros y portarretratos, en todo el medio había un espacio más grande donde estaba un televisor.

Del lado izquierdo, al frente de la sala estaba la cocina, había un muro no muy alto que separaba la habitación del resto de la casa dejando ver lo que había dentro, era una cocina grande con un mesón en el medio, muy bonita y elegante en realidad. Al lado de la cocina había una puerta de madera que estaba un poco abierta, esta era corrediza así que la deslicé para ver que había adentro, era el comedor que constaba de mas cuadros en las paredes, una gran ventana que ocupaba casi toda la pared de atrás dejando ver el patio de la casa, una mesa para seis personas con una silla en cada extremo y dos a cada lado. Me di media vuelta para seguir con mi inspección, seguí el pasillo hasta el final, del lado izquierdo estaban unas escaleras que iban a un segundo piso, del lado derecho una puerta de madera y al frente, un poco mas adelante, había una puerta corrediza pero esta era de vidrio que dejaba ver el gran patio, no tenia ganas de salir así que observe desde la puerta.

Había una piscina más o menos grande, un árbol al frente y otro más pegado a la casa, al final se podía ver una cerca no muy alta de madera con una puerta en el medio, esto daba vista a lo lejos de la playa, la que estaría a unos cinco o cuatro minutos caminando. No le di mucha importancia y camine hacia la otra puerta a la derecha. La habitación contaba de un librero que se extendía por las cuatro paredes dejando un espacio para una ventana que daba al patio. En el medio había un escritorio con una computadora, supuse que era la oficina de mama así que tampoco le di importancia.

Subí las escaleras las cuales continuaban hasta la azotea, no me moleste en seguir y camine por el pasillo que tenia cuatro puertas, en la primera había un cuarto vacio, con una cama y un closet, supuse que era el cuarto de huéspedes. Al frente del cuarto a la izquierda estaba otra puerta que daba a un baño que debía ser para invitados. Luego había otra puerta mas adelante, el cuarto de mi madre, era muy lindo y femenino, esta vez las paredes eran de un rosa muy neutro, nada infantil pero sin ser muy oscuro, una gran cama en el medio con mesitas a los lados un televisor a la izquierda y al lado la puerta del baño, del lado derecho un closet enorme y al lado una peinadora. Todo era hermoso en ese cuarto y despedía un olor que me recordó a mi niñez, cuando corría a sus brazos y me sujetaba a ella era ese mismo olor. Sonreí sin darme cuenta para luego salir de la habitación y justo al frente encontrarme una puerta igual a las demás pero con una nota que decía mi nombre acompañado de un "Bienvenida". La tome y abrí la puerta, El cuarto era similar al anterior solo que con las paredes de color turquesa muy bonito, los muebles eran iguales solo que la cama era mas pequeña y había un escritorio con una computadora. Me acosté en la cama mirando al techo, se sentía raro, era un nuevo hogar, totalmente distinto al primero, sin duda extrañaría todo aquello, el ruido de una alocada ciudad, las locuras de mi padre, a mi mejor amiga… Todo.

-Bueno Sakura, ya esta… es un nuevo comienzo…

El sonido del timbre me distrajo, me levante y salí hasta la puerta, al abrirla no pude evitar sorpréndeme y tampoco ocultarlo. Había un chico de mas o menos mi edad, una cabeza mas alto y de tez un poco mas oscura que la mía pero sin dejar de ser clara, bueno en realidad es que el tono de mi piel era muy pálido. Fuera de eso el chico parado frente a mi era lindo, o por Dios, lindo era poco. Su cabello negro combinaba con sus ojos del mismo color, vestía una camiseta negra con cuello en V que detallaba su aparentemente bien formado cuerpo aunque no era muy pegada, unos jeans y unos converse negros, sonreí ante la coincidencia para luego ruborizarme al ver que el se me quedaba mirando extrañado ante mi conducta. Aclare mi garganta y enderece mi postura para luego mirarlo a los ojos.

-Eh… ¿Necesitas algo?... si buscas a mi madre, ella no se encuentra.

-De hecho ella me dijo que pasara por aquí – Aclaro con un tono despreocupado mientras giraba la mirada a otro lado lo que me molesto un poco – Tu eres su hija ¿no?

-Si soy yo… y tu debes ser el vecino ¿Cierto?

-Sasuke… Uchiha Sasuke – volvió a mirarme y me extendió la mano, yo la tome para no ser descortés, pero su tono arrogante me molesto un poco más.

-Haruno Sakura, aunque preferiría que me llamaras solo Sakura

-Mmm… ¿Sera que me dejas pasar? Se supone que te ayude con tu equipaje – De nuevo ese tono arrogante con un deje de despreocupación y fastidio, el chico era lindo, pero se le iba con la actitud.

-Si claro…pasa – Me aparte y cerré la puerta detrás de el, busque las llaves de la camioneta que había dejado en la sala y enseguida empezamos a subir maleta por maleta.

Ahora sabia por que se quejaba el pobre hombre del aeropuerto, al llevar la ultima me tire en la cama con cansancio y vislumbré como el Uchiha se sentaba en el piso recostado de la pared, podía escuchar su alterada respiración, me senté y al ver que también me miraba me sonroje y gire mi cabeza para ver el montón de maletas tiradas en el piso.

-¿Te mudas? – Soltó por fin con su gruesa voz.

-Solo por un tiempo

-Mmm…

Aun podía sentir su mirada sobre mí, como si esperara algo mas por respuesta, cosa que no obtendría, no le iba a salir con la historia de mi vida… apenas lo conocía.

-Debes tener sed, ¿me acompañas a la cocina? – Tenia que cambiar la situación, si no mi timidez lo arruinaría todo

-Como quieras… – De no ser porque estaba cansada y en mi sano juicio lo habría golpeado por su molesta manera de hablar… así que se lo deje a mi imaginación.

De nuevo, me perdí en mis pensamientos, vanagloriándome por el buen golpe que le enceste al Uchiha, sin duda estaba completamente fuera de la realidad por lo que no tome en cuenta las expresiones en mi rostro, pero mi acompañante si, cuando desperté de mi trance pude ver que me miraba lleno de burla, obviamente el rojo en mis mejillas no se hizo esperar, de verdad maldecía el tener una piel tan clara que fácilmente dejaba notar mi vergüenza.

-Vamos… - dije levantándome de la cama y saliendo de la habitación.

-Hmp…

De reojo pude ver que se levantaba y me seguía, luego de llegar a la cocina empecé a buscar los vasos, revise las alacenas, los cajones, hasta que un ruido de una nevera cerrándose hizo que me volteara enseguida. Y ahí estaba el, con una pose arrogante tomando agua, su mirada estaba sobre mi de nuevo y una vez que bajo el vaso se dispuso a reír por lo bajo. Luego camino hasta el lavaplatos y empezó lavar el vaso, su actitud era tan… tan... Ah no lo soporto. Cuando termino de lavarlo lo coloco en un estante al lado de la nevera, y si, ahí estaban todos los vasos, mas a la derecha las copas y demás.

-Deberías prestar mas atención… - dijo mientras salía de la cocina dirigiéndose a la salida.

Solté un pequeño gruñido, casi inaudible, pero aparentemente el imbécil lo pudo escuchar. Me dirigió una breve mirada y continuó con su camino. Inhale profundamente todo el aire que pude y cerré los ojos para calmarme, era mi primer día aquí y no quería dañarlo por un simple enojo.

-¿Ya te vas? – pregunte al escuchar la puerta. Sonreí deseosa de escuchar un si por respuesta.

-De hecho tu vienes conmigo… - Al escuchar eso rápidamente me asome al pasillo para verlo, el estaba muy tranquilo como esperándome. Sentí que me sonrojaba, creo que no pude evitarlo al verlo recostado del marco de la puerta, y con la luz de afuera como efecto a su favor.

-No tengo todo el día ¿sabes?...

-Pero… ¿Por qué?...es decir…

-¿Tu madre no te dijo? – Levanto una ceja y suspiro con cansancio para luego continuar – Tu madre me dijo que te llevara a comer y también… me dijo que te mostrara un poco el pueblo, no tengo todo el día así que apresúrate y ven.

-Ehm… gracias, pero NO gracias… - Es increíble, me pide que lo acompañe con esa actitud, ¿de verdad?

-Escucha, no hagas que me moleste más ¿Si?, tengo mejores cosas que hacer.

-Pues ve, no te preocupes yo le diré a mi madre… - De pronto fui interrumpida, sentí sus frías manos tomarme de la muñeca. No tengo idea de cómo llego hasta mi tan rápido, pero no le preste atención a eso, de verdad era increíble que ni siquiera me hubiese escuchado, se lo dije bien claro… hasta hice énfasis en el "no" – Oye… ¿Qué te pasa estas loco?... suéltame me lastimas.

¿de verdad vas a rechazar mi oferta? – Su mirada era diferente… estaba… ¿seduciéndome?, no eso es imposible… creo. Como sea, no iba a dejar que me convenciera.

-Te dije que no voy a ir, ¿es tan difícil de entender?

-No todas las chicas tienen esta oportunidad – Alce una ceja ante ese comentario, es decir, no podía creer que me estuviese diciendo eso, ¿acaso cree que yo soy como las rubias teñidas de este lugar?

-Te equivocas si crees que soy una chica de esas, fuera de eso… tengo cosas que hacer.

El ni siquiera se inmuto, se mantuvo por unos segundos con su mirada fija en mis ojos para luego enderezar su postura y soltar mi brazo.

-De verdad que no eres como las otras… interesante… - esto lo dijo más para el mismo, sin embargo yo lo escuche, por un momento celebre internamente por haber entendido pero luego de que la información llego completa a mi mente mi expresión fue de confusión y sorpresa al mismo tiempo.

-¿Ah?...

-No es nada… - tomo aire y prosiguió – pasaste la prueba… - dijo despreocupadamente. ¿Prueba?, si antes estaba confundida ahora más. Para cuando me di cuenta el ya estaba a punto de marcharse.

-¡Espera!... – Trate de alcanzarlo pero el tipo caminaba rápido.

-No se te olvide decirle a tu madre que no quisiste venir conmigo…

-Oh… ¿era en serio? – Pensé que era parte de su "prueba"

-Aun no me voy, todavía tienes oportunidad – Se voltio a verme y sonrió de medio lado.

-NO gracias… - volví a hacer énfasis en el "no" – Pero ¿que es eso de la "Prueba"?

-Considéralo como una pruebe de admisión… - después de decir eso dio media vuelta y se fue cerrando la puerta detrás de el.

Mis pensamientos estaba revueltos, ¿Qué había sido todo eso?... ¿Prueba de admisión?, lo que pasa por la mente de ese chico era todo un misterio, primero casi ni me habla y después me sale con eso – Es bipolar… - me dije a mi misma tratando de convencerme.