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Capítulo 2: Delante de sus narices
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~ Edimburgo ~
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~ Domingo 11 de Diciembre, 00:41 AM ~
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Harry lanzó un suspiro y volvió a releer el mensaje que Liam McWorth había dejado para él, y que Ryan le había copiado en un trozo de pergamino que en ese instante sujetaba entre sus dedos. Había repasado durante interminables horas los informes de esas seis víctimas cuyos nombres ocupaban la misma pared donde McWorth le había dejado aquella pista, y se sentía desorientado. Se suponía que debía de encontrar algo que relacionara a esas mujeres con Alesha Stewart, pero no veía nada aparte de que compartieran su mismo sexo. Unas eran mestizas y otras de procedencia muggle, mientras que la superviviente era de sangre pura.
Dejó a un lado el trozo de pergamino y volvió a abrir la carpeta con los informes de las mujeres asesinadas, leyendo de nuevo los datos que habían conseguido reunir de cada una de ellas. Todas habían nacido en años diferentes y ninguna compartía la misma dedicación laboral. La séptima víctima - pero la primera de la lista escrita en aquella pared - era mestiza, tenía cuarenta y tres años y era una especie de editora de manuales de Transformaciones. La siguiente era una estudiante de Medimagia de veintiún años descendiente de muggles, a la que McWorth había truncado un futuro prometedor y no sólo por su juventud, sino también porque con sus calificaciones eran las mejores de su promoción. La novena era un ama de casa de treinta y cuatro de ascendencia no mágica, de la que no tenían datos relevantes a menos que el que tuviera cinco gatos pudiera considerarse importante. La décima, también hija de muggles, dedicaba su vida por completo a la modesta librería que había heredado de sus padres. La décimo primera trabajaba en el Departamento de Criaturas Mágicas, era mestiza, estaba al borde de la jubilación y había dedicado por completo su vida a defender los derechos de todo animal mágico que fuera menospreciado.
Harry en ese momento frunció el ceño al tiempo que un vacío se situaba en su pecho. Siempre que leía los datos más relevantes de Agatha Veil no podía evitar pensar en Hermione y en su empeño porque los Elfos Domésticos recibieran un trato y una paga dignos por su trabajo prestado. Era inevitable teniendo en cuenta que aquella mujer, según podía ver en el informe que le habían facilitado los de Recursos Humanos del Ministerio, incluso había escrito algún texto reclamando la rudeza con la que algunas familias trataban a sus Elfos. No pedía que fueran remunerados por su aportación laboral, pero sí que existiera la posibilidad de que, en caso de que éstos fueran maltratados, pudieran ser cedidos a otra familia que los tratase con más respeto. Sabía que Hermione deseaba la liberación de los Elfos, que ellos pudieran elegir para quién trabajar y que a cambio recibieran un salario, pero le parecía que la castaña estaría en parte de acuerdo con la señora Veil así que, ¿cómo evitar acordarse de ella en un caso como ese?
Suspiró y pasó la hoja, percatándose de que en alguna de las miles de veces que había leído aquellos documentos, el de Alesha Stewart se le había traspapelados terminando por encontrarse detrás del de Agatha. Rodó los ojos con cansancio y tomó la hoja para colocarla en el lugar que le correspondía, tras la sexta víctima mortal – que en realidad sería la décimo segunda -, cuando de pronto su mirada se posó en algo que sin duda el moreno había pasado por alto hasta entonces.
Harry siempre había sabido, desde que su prometido había denunciado su desaparición, que Alesha Stewart trabajaba en el Departamento de Misterios y por esa razón nunca se había molestado en perder el tiempo de leer ese apartado de su informe acerca de su dedicación laboral. Para las personas más próximas a ella, lo que en sí serían familiares, pareja y amigos más cercanos – y ahora unos cuantos Aurores – no era ningún secreto que Alesha fuera Inefable, pero sí para el resto del mundo. El Departamento de Misterios era tan secreto que ni siquiera revelaba quiénes trabajaban allí a menos que fuera excesivamente necesario, sino que se valían otros empleos como tapadera para mantenerlos ocultos, y la señorita Stewart no era la excepción. Para aquellos no privilegiados que supieran de su secreto, ella no era Inefable, sino abogada en el Departamento de Aplicación de la Ley Mágica de Edimburgo.
El estómago de Harry se retorció dolorosamente al tiempo que su aliento se cortaba. ¿Estaba obsesionado, o era que de veras era natural que de nuevo encontrara cierta relación de otra víctima de McWorth con Hermione? Podría ser su mente jugándole una mala pasada. Desde que había visto el artículo de Skeeter que hablaba de su ruptura con ella era de lo más normal que no hubiera podido quitársela de la cabeza y eso podría hacer que viera cosas donde en realidad no las había.
Cerró los ojos y, con sus dedos índice y pulgar, apretó el puente de su nariz alzando ligeramente las gafas. Se frotó los párpados aplicando un masaje con esos mismos dedos y suspiró. Necesitaba despejar su mente en ese instante y pensar con claridad, tranquilizarse para verlo todo desde un punto de vista objetivo.
Las seis primera víctimas de McWorth habían sido brujas descendientes de muggles y, por alguna razón, aquel sádico no las había considerado lo suficientemente importantes como para escribir sus nombres en la pared de aquella casa abandonada donde lo habían atrapado. Eran las seis siguientes en las que se encontraban las supuestas pistas que podrían ayudarlo a entender el mensaje que le había dejado y debía admitir que el que Hermione hubiera asaltado su mente al leer dos de los informes de las fallecidas no le agradaba en lo más mínimo.
Colocó sus gafas y abrió los ojos dispuesto a comenzar de nuevo con el análisis de los informes cuando de pronto sus ojos volaron en dirección al trozo de pergamino donde estaba escrito el mensaje que había sido dirigido a él en la pared, en ese momento parcialmente oculto bajo el historial de Alesha Stewart.
Harry agitó la cabeza, pestañeó y de nuevo miró en aquella dirección esperando que su mente de verdad le estuviera jugando una mala pasada tergiversándolo todo. Pero no fue así. Lo que había visto, aquello que había provocado que sus vagos intentos por calmarse se fueran por el sumidero, era muy real y no pudo más que sentir cómo corazón se encogía hasta el punto de dolerle, de hacerlo sentir mareado y nauseabundo. ¿Cómo había podido ser tan estúpido, tan ciego como para haber dado miles de vueltas a los malditos informes de las víctimas cuando la mayor de las pistas se encontraba delante de sus narices desde el principio? Se sintió deseoso de que de veras su miopía y el cansancio le estuvieran jugando una mala pasada.
Con manos temblorosas tomó su pluma y acercó hacia sí la nota, apresurándose a rodear verticalmente las primeras letras a partir de la séptima línea, aquello que había quedado a la vista bajo el informe de Alesha, mientras que los latidos de su corazón parecían detenerse al tiempo que la punta de la estilográfica rasgaba el papel…
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Potter:
Cuando supe
Que eras tú quien debía
Atraparme, me sentí dichoso
¿El Niño que Vivió, respirando en mi nuca?
Eso merecía sin lugar a dudas un esfuerzo extra
¿Así que, qué podía hacer yo para mostrar mi agradecimiento?
He estado por varios días
Encerrado en esta pocilga
Recluido entre estas paredes
Mi mente no dejó de trabajar
Inquieta por la excitación
Obsesionada por idear algo
Negándome a rendirme hasta
Encontrar cualquier cosa que
Garantizara que mi venganza
Recayera sobre tus hombros
Arrastrándote al arrepentimiento.
No conseguirás atraparme
Ganaré esto lo quieras o no y
Entenderás más que nadie cuán
Rastrero en realidad soy.
Me han considerado un monstruo
Otros un asesino sin piedad
Reitero en que soy ambas cosas
Incluso un despechado que
Recicla aquellas vidas que no
Aportan nada a la sociedad.
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Hermione Granger, morirá.
La desesperación que lo recorrió en el momento en el que la realidad lo golpeó indicándole que lo que había leído no era un producto de su imaginación cansada lo llevó a ponerse en pie de manera tan frenética que la silla en la que estaba sentado cayó al suelo sonoramente. Un nudo en su pecho, la sensación de desesperación y vacío y… la furia al recordar las miradas burlonas que le había dirigido desde el momento de capturarlo. A la mierda el intentar calmarse. Aquel hijo de puta descerebrado había pensado en matar a Hermione y no importaba en lo más mínimo que la supiera a salvo gracias a haber hablado con Ron hacía unas horas, porque en ese instante no hacía más que visualizar en su mente el estado en el que habían quedado las mujeres a las que había asesinado. Sus palpitaciones se dispararon y enseguida se apresuró a tomar aquel trozo de pergamino guardándolo en el bolsillo interior de su chaqueta, para después concentrarse en un punto en el que Aparecerse cerca del Ministerio de Magia de Edimburgo.
Antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo se encontraba saliendo del ascensor en la planta de su Departamento y fijando su mirada en el pasillo que lo conduciría a las celdas. Estaba tan cegado en el objetivo de tener el cuello de Liam entre sus manos que ni siquiera se percató de que su comportamiento no estaba pasando para nada inadvertido para aquellos compañeros suyos que se hallaban haciendo los turnos de noche.
'¿Harry? ¿Qué te trae por aquí a estas horas?' ni siquiera se detuvo a devolverle a Candance Boyle su saludo animado y por eso ella frunció el ceño, fijando su astuta mirada azulada en la expresión pétrea del rostro del moreno para apresurarse a seguirlo mientras la sonrisa desaparecía de su rostro '¿Harry?' el moreno se detuvo frente al Auror encargado de vigilar la entrada a la celda de McWorth, un novato del que nunca lograba recordar el nombre.
'Abre la puerta' le indicó con un gruñido amenazador y el chico rubio, de no más de veintidós años, lo contempló asustado.
'Pero el Jefe Parton me ha dicho que—'
'Me importa una puta mierda lo que te haya dicho el Jefe Parton. Yo soy el encargado de este caso y quiero que abras la maldita puerta'
'Lo siento, señor Potter, pero me han dado órdenes de que no—'
Harry perdió por completo los estribos y se abalanzó sobre el chico tomándolo del cuello de la túnica al tiempo que con agilidad sustraía su varita del interior del bolsillo de su pantalón para hundirla en las costillas del asustado muchacho.
'Te he dicho que—'
'Merlín, Harry, ¿qué se supone que estás haciendo?' Candance lo desarmó con un Expelliarmus no verbal y al instante atrajo la varita del moreno hacia ella, guardándola en uno de sus bolsillos '¿Has perdido la cabeza? ¡Suéltalo ahora mismo!' le ordenó al tiempo que se acercaba y lo tomaba del brazo, empujándolo. Harry soltó al chico al fin y lo contempló con la mandíbula apretada mientras éste retrocedía asustado '¿Te encuentras bien, Lucas?' le preguntó y él asintió a toda velocidad 'Ve a decirle a alguien que avise a Charles' el ojiverde se volteó hacia la Sub-Jefa del Departamento mientras el chico se escabullía a lo largo del pasillo 'Ni te atrevas a reprochármelo, Potter' estaba enfadada, sino de ninguna forma se dirigiría a él por su apellido '¿Acaso eres consciente de que acabas de amenazar a un compañero?' le preguntó entonces y con tanta violencia en sus gestos que Harry creyó que lo golpearía.
'¡No lo entiendes!' exclamó, perdiendo la poca calma que le quedaba '¡Iba a matar a Hermione!' añadió ante el ceño fruncido de Candance y mientras le señalaba la puerta de la celda de McWorth con un ademán furioso.
'¿De qué diablos hablas?'
'El mensaje que dejó para mí' Harry lo sustrajo del bolsillo interior de su chaqueta y lo lanzó hacia ella, quien con un golpe de varita lo atrajo hasta encerrarlo en su mano derecha 'Si no lo hubiera arrestado el viernes, la siguiente habría sido Hermione y—'
'Exacto. Si no lo hubieras arrestado' Candance alzó la vista del trozo de pergamino y clavó sus ojos azules en los de él 'Comprendo perfectamente—'
'No, no entiendes que—'
'Harry' Candance lo tomó del mentón para obligarlo a mirarla y él apretó la mandíbula una vez más.
'Has visto el estado en el que ha dejado a muchas de esas mujeres, lo que les ha hecho—' el moreno frunció los labios al sentirse incapaz de decir nada más. El sólo rememorar esas imágenes hacía que la desesperación lo asfixiase.
'¿Cuántas veces me has hablado de ella, Harry?' le preguntó su superior, tan sólo unos años más mayor que él, al tiempo que lo tomaba del mentón para asegurarse de que no trataría de eludir su mirada fácilmente. Cuando él no respondió, Candance lanzó un suspiro 'Las suficientes como para tener claro que todavía la amas así que, créeme, comprendo perfectamente que te sientas furioso por haber descubierto que ese hijo de puta haya pensado siquiera en hacerle daño, pero está preso. ¿Qué pretendías irrumpiendo en su celda después de haber amenazado a punta de varita a un compañero? ¿Que te juzguen en su lugar? Porque dudo que quisieras entrar ahí para hablar con él' le dijo con voz firme, segura. Harry bufó.
'Si algo le sucediera a Hermione, yo—'
'¡Potter, a mi despacho! ¡Ahora mismo!' la voz de Charles Parton alcanzó sus oídos interrumpiéndolo en su discurso y Harry no pudo hacer más que cerrar los ojos.
Sin duda recibiría una buena reprimenda por haber actuado impulsivamente y lo peor de todo era que ni siquiera había logrado ahorcar a McWorth.
[…]
'¡No puedes relevarme del caso!' exclamó Harry, furioso.
'Por supuesto que puedo. Soy tu superior, al fin y al cabo' Charles Parton, Jefe del Departamento de Aurores del Ministerio de Magia de la ciudad de Edimburgo, hablaba con calma muy a pesar de enfrentarse en ese instante al enfado de uno de sus mejores hombres 'Potter, deberías de ser consciente de que dadas las circunstancias, el relevarte del caso es lo más leve que puedo hacer. Podría suspenderte de tu puesto por amenazar a un compañero, y créeme que entonces tu situación sí que empeoraría en cuanto el caso llegara a las manos del Wizengamot' le dijo entonces y al tiempo que lo contemplaba con lo que parecía una expresión de súplica 'Ya todos saben que el mérito es tuyo-'
'¿El mérito?' preguntó el ojiverde con indignación, como si en realidad se sintiera insultado por lo que acababa de sugerir su superior acababa 'Sabes que no hay cosa que menos me importe que el reconocimiento que este caso pueda otorgarme. Lo único que quiero-'
'Lo único que quieres es matar a McWorth'
Harry bufó y apretó su mandíbula con más fuerza mientras comenzaba a sentir cómo el raciocinio lograba abrirse paso frente a su omnipresente cabezonería. Y una parte de él le gritaba que estaba siendo del todo irracional con aquel tema, pero no podía evitarlo. McWorth había llegado a desquiciarlo hasta el punto en el que no atendía a razones, pero ¿qué más podía hacer? Había pensado en matar a [i]su[/i] Hermione, por Merlín. ¿Es que nadie allí lo entendía o qué mierda pasaba? ¡Necesitaba golpearlo y amenazarlo de muerte si volvía a ocurrírsele pensar en la castaña! Todavía tenía en su mente la imagen nítida de la sonrisa de Liam McWorth cuando lo habían arrestado y no podía evitar sentir retortijones en el estómago. Quería patearlo hasta que esa expresión se borrase de su rostro.
'¿Podré, al menos, estar al tanto de lo que pase?' comentó entonces, en un gruñido caprichoso que llevó a Charles a alzar las cejas con sorpresa al percatarse que con lo que acababa de decir había al fin aceptado su sustitución.
'Por supuesto, Harry. Dudo que vaya a haber novedades aparte de lo que dictamine el Winzengamot, pero ante cualquier cosa que surja yo mismo me encargaré de que estés informado' el moreno frunció el ceño, consciente de que lo que Charles acababa de decir significaba mucho más que el que lo estuvieran sustituyendo del caso 'Creo que deberías de tomarte unos días libres'
'¿Qué?' preguntó, atónito, sintiendo de nuevo cómo la furia escalaba a lo largo de su columna vertebral. Había estado en lo cierto. No estaba solamente alejándolo del caso, sino de todo.
'Creo que no te sentaría mal alejarte una temporada de esto. Ve a Inglaterra a ver a tus amigos y relájate. Es lo mejor que puedes hacer' Harry lo contempló con indignación una vez más, percatándose de que había algo en la mirada de su jefe que lo advertía de no intentar contradecirlo en lo más mínimo.
'No me estás sustituyendo solamente, ¿verdad? Me estás suspendiendo'
'No. Si te suspendiera tendría que abrirte un expediente y ni tú ni yo queremos eso. Lo que estoy haciendo es concederte unos días de vacaciones' rebatió el señor Parton recostándose en su silla con un semblante que distaba mucho del relajado que había mantenido en su rostro durante el inicio de la conversación.
'Vacaciones que no quiero' apuntó el ojiverde, molesto.
'Mira, Harry' Charles se humedeció los labios en un gesto que hizo que éstos desaparecieran bajo su tupido bigote canoso 'Esto ha llegado demasiado lejos. Te has obsesionado con algo que carece de importancia a estas alturas. McWorth irá a la cárcel, quizá hasta reciba el [i]Beso[/i]. Siento de veras que te estés martirizando por ese mensaje, pero… Ya ha terminado' Harry suspiró de cansancio 'Como ya te he dicho, aprovecha para ir a ver a tus amigos. Lo necesitas en este momento'
'En otras palabras, no se me permite pisar el Departamento hasta que esos días de los que hablas hayan concluido, ¿no es así?' Charles gruñó, percatándose de que tratar de razonar con él era como hacerlo con una pared.
'Si quieres verlo de ese modo, de acuerdo. Yo prefiero considerarlo como unas vacaciones extra que mereces por estos meses que has trabajado para capturar a McWorth' le dijo al tiempo que comenzaba a perder los nervios '¿No me dijiste que te gustaría poder ir a Inglaterra por navidad? Pues ahí lo tienes'
'Faltan dos semanas para navidad'
'Pues yo te concedo cuatro'
'Pero no quiero—' el señor Parton se puso en pie de forma brusca y golpeó la mesa frente a él con los puños.
'¡Potter, ponte como quieras! ¡Pero te aseguro que haré efectiva esa maldita suspensión que pareces pedirme a gritos si pisas este Departamento antes de cuatro semanas!' Harry apretó la mandíbula y los puños '¡No estoy dispuesto a permitir que se repita algo como lo de esta noche, así que te doy cinco minutos para largarte y cuando salga de este despacho más vale que no te vea!'
Harry abandonó la estancia dando un portazo que sin duda alguna llamó la atención del resto de sus compañeros. Decenas de pares de ojos se posaron en él y no se avergonzó en lo más mínimo por fulminarlos a todos y a cada uno de ellos con su mirada furiosa, llevándolos a regresar enseguida a sus respectivas labores. Tan sólo hubo una persona que no pareció para nada sentir cómo su integridad física estaría en peligro inminente de seguir mirándolo, y ésta no fue otra que Candance Boyle, quien en ese instante lo miraba con tal expresión ansiosa que terminó por desquiciarlo.
'Devuélveme mi varita' le dijo Harry a la Sub-Jefa sin poder evitar mantener su expresión de dureza presente en su rostro. Que estaba enfadado, era decir poco.
'Lo siento, Harry, no pensé que fuera a-'
'No. Perdóname tú a mí, pero debo irme. Resulta que no podré pisar el Departamento por cuatro semanas' ella dejó que sus hombros cayeran pesadamente en señal de derrota al tiempo que la veía introducir una mano en el interior de su túnica para sacar de ella la varita del moreno. Harry se la arrebató de un tirón y, enviándole una última mirada de enfado, se encaminó hacia el ascensor pulsando el botón de éste con furia.
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~ Londres
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Domingo 11 de Diciembre, 12:35 PM
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'¿Harry?' el moreno removió su cabello con cansancio. Acababa de despertarse y todavía se encontraba un tanto atolondrado y por eso la voz de Luna a su espalda ni siquiera lo sobresaltó. Volteó lentamente sobre sí mismo y encaró a la rubia que lo contemplaba con sorpresa desde la puerta de la cocina, atónita '¿Qué— Cuándo has regresado?' le preguntó al tiempo que hacía su entrada en la estancia para dejar sus ropas de abrigo sobre la mesa, su expresión confusa, pero alegre.
'Un recibimiento excelente después de meses sin vernos ni mantener ningún tipo de contacto. Con Ron aún hablé ayer, pero contigo…' Luna sonrió de medio lado y se acercó a él para envolverlo en un abrazo, apresurándose a depositar un sonoro beso en su mejilla.
'¿Mejor?'
'Mucho mejor' la rubia dio un paso atrás separándose de él para mirarlo a los ojos al tiempo que le frotaba los brazos y lo contemplaba con su eterno gesto soñador 'Y regresé anoche, por cierto'
'¿Por qué cuando hablaste con Ron no le dijiste que vendrías?'
'Porque fue algo inesperado' la rubia lo contempló por largos segundos, terminando por chasquear la lengua mientras cruzaba los brazos contra su pecho.
'Por un momento creí que eras un ladrón. Tienes un aspecto horrible con esas pintas, ¿sabías?'
'Tú también estás guapísima, Luna' respondió él con sarcasmo al tiempo que rodaba los ojos.
'Lo sé. Pero no estábamos hablando de mí, sino de ti' Harry abrió la boca, pero al instante volvió a cerrarla al no saber qué decir al respecto. ¿Debería de decirle que estaba siendo sarcástico? Supuso que, tratándose de Luna Lovegood, lo mejor que podía hacer era dejar así el tema '¿Tan duro ha sido atrapar a ese McWorth que has descuidado tu aspecto hasta este punto? He leído la noticia en la prensa y no sabes lo orgullosa que me siento porque hayas metido a semejante monstruo entre rejas, pero deberías de saber que estás más guapo con el pelo más corto y afeitado' Harry apretó la mandíbula y le dio la espalda, alejándose de ella para volver a inclinarse sobre la nevera buscando algo que llevarse a la boca '¿Y bien? ¿Cómo es que has venido? Todavía no ha salido la sentencia de—'
'Me han relevado del caso' gruñó Harry.
'¿Qué?' el ojiverde tomó la botella de leche que había en el compartimento de la puerta y algunos huevos frescos de una de las bandejas y se alejó de la nevera, cerrándola con el pie al tiempo que se dirigía hacia los fogones donde ya había dejado una tetera con agua calentándose. Todavía no tenía la más mínima idea de qué iba a cocinar con aquellos ingredientes, pero en ese momento no le importaba en lo más mínimo. Su mente estaba a kilómetros de allí, en una celda del Departamento de Aurores de Edimburgo desde el mismo momento en el que Luna le había recordado al hombre que lo había mantenido parte de la noche en vela '¿Por qué te han relevado? ¿Qué ha pasado?'
Harry movió la cabeza a los lados y lanzó un suspiro. No quería hablar del tema. Bastante tenía con haber soñado toda la noche con Liam McWorth como para hablar de él cuando apenas se había despertado. Tenía la sensación de no haber dormido nada aún sabiendo que al menos durante tres horas había logrado mantener las pesadillas al margen. Se humedeció los labios y, dejando la leche y los huevos sobre la encimera condujo una mano a su rostro. Había estado tan pendiente en los últimos días de McWorth, de atraparlo y de resolver sus estúpidos juegos macabros, que apenas había tenido tiempo para cuidar su aspecto, como bien Luna le había dicho. Llevaba varias semanas sin afeitarse y meses sin cortarse el pelo, el cual llevaba más largo incluso de lo que nunca antes lo había tenido.
'¿Harry?'
'Digamos que el arresto de McWorth se convirtió en algo personal y el Jefe del Departamento decidió apartarme del caso antes de que cometiera alguna locura' se trataba de un buen resumen, pero sabía que con esas palabras levantaría más interrogantes que antes.
'¿Se convirtió en algo personal?' el moreno chaqueó la lengua.
'¿Y dónde has dejado a Ron?' preguntó. Cambiar de tema no le vendría nada mal.
'Ha ido a la tienda. Se suponía que hoy no tendría que trabajar, pero se nota que navidad está a la vuelta de la esquina. George le envió una lechuza urgente pidiéndole que fuera a echarle una mano cuando estábamos—' la escuchó resoplar y le envió una mirada por encima del hombro. Que de pronto Luna dejara de hablar pareciendo preocupada por algo nunca podía ser una buena señal.
'¿Sucede algo?' preguntó al tiempo que apartaba el agua ya hirviendo de los fogones y se apresuraba a coger una sartén. Suponía que podría hacer unos huevos revueltos con… ¿un vaso de té con leche como acompañamiento?
'Acabo de recordar de qué hablábamos Ron y yo cuando recibió el aviso de George' él le envió una mirada rápida antes de comenzar a ponerse manos a la obra con su recién improvisado almuerzo.
'¿Quieres contármelo mientras comemos huevos revueltos?' Luna hizo una mueca extraña con su rostro.
'¿Eso piensas comer?' Harry se encogió de hombros al tiempo que centraba sus atenciones en la comida 'Molly pediría tu cabeza en bandeja de plata si supiera que sólo comerás eso'
'No tengo demasiado apetito' respondió con sencillez mientras astillaba las cáscaras de los huevos contra el borde de la sartén para después verter su contenido en ésta '¿Tú quieres, o no?'
'Ya he almorzado, gracias' comentó con un nuevo suspiro '¿Vas a explicarme la razón por la que tu Jefe te ha relevado del caso?'
'¿Me contarás tú a mí de qué te has acordado como para que de pronto parezca que te hayan dado una noticia devastadora? Porque te aseguro que lo que yo tengo que decirte puede esperar' cuando el silencio se prolongó por más de diez segundos después de que dijera aquello, Harry la miró por encima del hombro para asegurarse de que no se había quedado solo en la cocina.
'Se trata de algo que quizá te interesaría saber' el cambio del tono de voz de la chica hizo que él se detuviera en sus facetas culinarias para contemplarla con la misma seriedad con la que ella le había hablado. No era muy común – por no decir nada – que Luna dejara su expresión soñadora a un lado y debía admitir que estaba empezando a preocuparse de veras.
'¿De qué se trata?' preguntó.
'Ron intentó decírtelo ayer cuando hablasteis a través de la Red Flu, pero no supo cómo y, la verdad, ahora que me pongo en su lugar lo comprendo' suspiró de nuevo 'No es tan sencillo como pensaba'
'¿Qué sucede, Luna?' pasaron varios segundos más en los que la rubia lo miró a los ojos como si buscara algo en ellos y Harry frunció el ceño. No tenía ni la más mínima idea de qué era lo que tanto le costaba decirle, pero sabía por su comportamiento que debía ponerse en lo peor.
'¿Todavía sientes algo por Hermione?' aquella pregunta lo desarmó por completo y provocó que su estómago se retorciera dolorosamente. Incapaz de mirarla a la cara en el momento de ofrecerle una respuesta, se volteó dándole la espalda a la chica y simuló concentrarse en remover los huevos dentro de la sartén mientras apretaba furioso la mandíbula.
¿Qué mierda estaba pasando en esos días, que parecía que todo giraba en torno a Hermione como un maldito círculo vicioso? ¿El destino lo estaba castigando?
'¿A qué viene esa pregunta?' su voz sonó más casual de lo que había esperado y lo agradeció. Por nada del mundo quería que Luna se diera cuenta de que efectivamente Hermione seguía estando muy viva en sus pensamientos.
'Tan sólo estoy… Tanteando el terreno'
'¿Con qué motivo? Han pasado años desde que—'
'Hermione lleva unas semanas saliendo con Henry Whiteman' espetó Luna sin más, provocando que Harry sintiera como si de pronto el suelo bajo sus pies acabara de desaparecer. Soltó la espátula con la que removía los huevos, apagó el fogón sobre el que los había preparado y acto seguido se aferró a la encimera sintiendo que precisaba de un punto de apoyo para no desvanecer después de la puñalada rastrera que acababa de recibir 'Merlín. Siento si he sido brusca, pero la verdad es que—'
'¡Harry!' el moreno sintió que el corazón le daba un brinco al reconocer aquella voz que lo llamaba desde la lejanía.
Debía admitir que nunca antes había encontrado tan oportuna la voz de Ryan como en ese momento. Tomó un par de bocanadas de aire con la sensación de que no era oxígeno lo que llegaba a sus pulmones después de la noticia que Luna acababa de espetarle y acto seguido giró sobre sí mismo en el momento exacto en el que su compañero accedía a la cocina a paso apresurado.
'¿A qué debo el honor de tu visita, Norton? ¿Ya me echabas de menos?' tan pronto como se fijó en la expresión alarmada de su rostro se arrepintió de haber sonado tan casual como lo había hecho. Sin duda tenía que haber ocurrido algo para que fuera a buscarlo a Grimmauld Place, sobre todo cuando se percató de que no había acudido solo. Candance Boyle entró en la cocina haciéndolo comprender de manera definitiva que algo verdaderamente malo tenía que haber sucedido como para que estuvieran allí '¿Qué pasa?' preguntó, serio.
Candance dio un paso la frente.
'McWorth se ha fugado'
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Al mismo tiempo, en el centro de Londres
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Hermione alzó las cejas tan pronto como le pareció haber percibido el chasquido producido por la Aparición de alguien en el salón de su casa. Extrañada porque Henry hubiera vuelto antes incluso de lo que esperaba, tomó un paño de la encimera para limpiar sus manos con él y se dirigió en dirección a la puerta de la cocina para recibirlo, terminando por fruncir el ceño cuando, al asomarse al pasillo, no escuchó ningún sonido que le indicara que había alguien más en su piso.
'¿Hola?' preguntó y al no recibir respuesta tras varios segundos meneó la cabeza hacia los lados, terminando por regresar a la cocina para seguir encargándose del almuerzo, suponiendo que había oído mal.
Henry le había enviado una lechuza esa misma mañana indicándole que regresaría en unas horas de su viaje y debía admitir que creía que se había adelantado, pero supuso que en sí estaba tan ansiosa por verlo que su sentido del oído le había jugado una mala pasada. Agitó la cabeza una vez más al tiempo que suspiraba y tomó el cuchillo para proseguir fileteando la carne que prepararía como almuerzo, cuando de pronto una mano le cubrió sorpresivamente la boca ahogando su grito de sobresalto mientras que algo fino y duro se clavó en el fondo de su espalda.
'Suelta ese cuchillo, preciosa' el aliento acariciándole la oreja la llevó a estremecerse y a encoger el cuello intentando alejarse del cuerpo a su espalda, pero apenas pudo moverse. El hombre tras ella acababa de abrazarla con más fuerza contra él, lastimándola hasta el punto en el que en un acto reflejo soltó el cuchillo mientras producía un alarido de dolor que murió contra la sudorosa palma de la mano que le cubría la boca 'Eso es. Buena chica. Ahora haz lo que te digo y te prometo que no te haré daño, ¿de acuerdo?'
No. No estaba de acuerdo. Fuera quien fuese aquel hombre que había logrado eludir las barreras de protección que evitaban que personas no autorizadas se Aparecieran en el interior de su vivienda, sabía que no estaba allí para no hacerle daño. No sabía cuáles eran sus intenciones, pero no necesitaba emplear ni un diez por ciento de su inteligencia para averiguar que no se trataba de nada bueno y por eso supo que, poniéndole o no las cosas fáciles, acabaría por lastimarla.
Aún así, aunque no estuviera dispuesta a colaborar, se mantuvo inmóvil. Sabía que en fuerza no tenía la más mínima posibilidad de enfrentarlo, así que no le quedaba de otra que buscar un modo de usar su mejor arma: la inteligencia. Era plenamente consciente de que lo que se clavaba a su espalda era una varita, así que de ningún modo podría hacerse con la de ella sin acabar antes recibiendo un maleficio, por lo que tendría que idear una manera de distraerlo lo suficiente como para hacerlo. Pero… ¿Cómo?
'Me alegro de que me hayas comprendido. Ahora, despacio, caminaremos hacia el salón'
Hermione tragó saliva al tiempo que su mente comenzaba a trabajar a un doscientos por cien tras esa última orden. ¿Al salón? No comprendía qué podría haber allí que le interesase a aquel hombre, a menos que supiera que era el único punto del piso habilitado para realizar Apariciones. El terror comenzó a invadirla al tiempo que ambos giraban para encarar la puerta de la cocina y maldijo mentalmente que todavía no se le hubiera ocurrido nada para intentar huir. ¿Pero qué podía hacer? No tenía modo alguno de sacar su varita del bolsillo trasero de su pantalón sin que la hechizara antes y mucho menos podría usar su fuerza para soltarse a causa del mismo problema. Si al menos le destapara la boca podría intentar distraerlo con su palabrería para ganar tiempo, pero—.
'¡Hermione!'
Acababan de alcanzar la puerta de la cocina cuando ese grito recorrió el pasillo de manera arrolladora. El hombre tras ella brincó por la sorpresa y la castaña, consciente de que quizá no tendría otra oportunidad, aprovechó ese momento para clavarle el codo con las costillas con todas sus fuerzas. El brazo que la rodeaba la soltó como reacción al golpe y enseguida se apresuró a sacar su varita del bolsillo dispuesta a maldecir con todos los hechizos malintencionados que se le ocurrieran al desconocido que la había retenido, mas al girarse no vio otra cosa que un rayo de color azul que pasó a su lado apenas rozándole el costado, pero en dirección contraria a la que debería de ir si hubiera sido enviado por quien la retenía. De todos modos no se quedó atrás. No quiso arriesgarse. La luz que por centímetros no la había alcanzado se estrelló contra la puerta de entrada al piso y Hermione se volteó de forma brusca, contraatacando con un Expelliarmus que golpeó de pleno el pecho de un hombre al que vio salir disparado de espaldas a lo largo del pasillo hasta que se estampó contra la estantería llena de libros del salón.
'¡Por el amor de Dios! ¿Se puede saber qué haces?' una mujer de cabello oscuro y profundos ojos azules – a la que por cierto no había visto en su vida – apareció frente a ella como salida de la nada y le arrebató la varita de un tirón 'Acaba de salvarte la vida ¿y así es cómo se lo pagas?'
'¿Salvarme la vida?' preguntó más confusa de lo que ya de por sí lo estaba y sin quitar la vista de encima de la mujer que corría a socorrer al hombre al que había atacado, percatándose de que la ropa que vestía era sin duda la indumentaria oficial de los Aurores. El caso era… ¿Cómo era posible que fuera Auror y no la hubiera visto nunca cuando ella, como abogada, los conocía a todos?
'No hay ni rastro de él. Se ha escapado delante de nuestras narices' una voz a su espalda la sobresaltó e hizo que mirara por encima del hombro en aquella dirección, encontrándose frente a frente con un hombre de unos cuarenta y tantos años que medía al menos un metro noventa y que vestía un traje igual al de la mujer 'Por los pelos, Hermione. ¿Te encuentras bien?' le dijo, sorprendiéndola.
'Perfectamente. Ehm… ¿Nos conocemos?' preguntó ella con desconfianza, alerta.
'Personalmente es la primera vez que nos vemos, pero me han hablado tanto de ti que tengo la sensación de—'
'Norton, cierra el puto pico' escuchó aquel susurro amenazador tras ella y sintió cómo su pecho se contraía al reconocer aquella voz, una que definitivamente no esperaba oír.
'¿Harry?' preguntó sin aliento y al tiempo que se volteaba una vez más hacia el otro lado sin saber demasiado bien cómo debería de reaccionar al tenerlo frente a ella.
Hermione pestañeó al verlo. De no haber sido por su voz y por esos ojos verdes que en ese momento la contemplaban con la mayor de las frialdades, nunca lo habría reconocido. No con ese pelo tan largo y la barba espesa. Lo observó en silencio mientras él frotaba su espalda con un gesto de dolor y tragó saliva. Llevaba dos años sin verlo, de pronto aparecía de regreso en su vida en el momento más oportuno y ella ni siquiera sabía cómo debería de comportarse.
'Hola, Hermione' su saludo, tan casual como quien le habla a alguien con el que apenas tiene confianza, hizo que su estómago se llenara de piedras.
'Me encantan los reencuentros. De veras que sí. Pero tenemos que llevárnosla de aquí enseguida' las atenciones de Hermione volvieron a centrarse en la mujer que se encontraba al lado de Harry, quien no tardó un segundo en obedecer la orden dando un paso al frente para tomarla de la mano, entrelazando sus dedos con los de ella.
La castaña sintió una descarga eléctrica recorriéndola ante el contacto mientras sus ojos se encontraban con aquellos verdes que tanto la habían atormentado en sueños y, un segundo más tarde, ambos Desaparecieron.
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Continuará...
