Capítulo 5: "Marcar Territorio"


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~ Grimmauld Place~

Lunes 14 de diciembre, 5:47 PM

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'¡Creí que habías madurado! ¡Durante todo el maldito día tuve remordimientos por haberte cerrado la puerta en las narices y todo para qué! ¡Dime!' exclamó Hermione fuera de sí tan pronto como llegó a Grimmauld Place y vio a Harry cómodamente sentado en el sofá disfrutando de una Cerveza de Mantequilla.

Tonks, Candance y Ron intercambiaron miradas de complicidad y, sin mediar palabra, abandonaron el salón cerrando la puerta a sus espaldas para dejarlos a solas.

'¿Qué diablos—?'

'¡Ni qué diablos ni mierda, Harry! ¡No me puedo creer que no hayas cambiado en lo más mínimo! ¡Qué cojones pretendías provocando a Henry como lo hiciste!' eso fue la gota que colmó el vaso.

'¡Que yo lo provoqué! ¡Fue él quien empezó, créeme!' gritó de regreso el moreno mientras se ponía en pie de un salto para encararla tras haber dejado su vaso de cerveza sobre la mesa de centro.

De nada le valía pensar en ese momento que hacía poco más de media hora había amenazado a Henry por haberle levantado la voz a la chica frente a él porque en ese instante no lograba otra cosa que enfurecerlo más.

'¡Me importa una mierda quien empezara o no la pelea! ¡Estoy harta de vosotros dos! ¡Harta de vuestra inmadurez!'

'¿Quién es el inmaduro aquí, Hermione? ¿Yo por responder a sus ataques, o él por haberlos lanzado para correr a contártelo todo dándole la vuelta a la tortilla?'

'Estoy diciendo que ambos lo sois, pero tú sin duda alguna—'

'Fue él quien estuvo a punto de golpearme en ese maldito ascensor y yo quien guardó la calma. Espero que recuerdes bien eso antes de terminar esa frase' espetó Harry mientras colocaba las manos sobre sus caderas y se concentraba en tratar de controlarse. Los gritos no les servirían para más que revivir las peleas que los habían separado en el pasado al fin y al cabo, y eso era algo que no deseaba en lo más mínimo.

'Sí, después de que le sugirieras que estabas dispuesto a seducirme'

'¿Qué? Yo no dije—'

'¿Quién se supone que crees que eres, Harry? ¿Acaso no recuerdas que fui yo quién te dejó? ¿Qué te hace pensar que correría a tus brazos como si nada hubiera pasado cuando es más que obvio que sigues siendo el mismo?' interrogó Hermione antes de que él pudiera explicarse, contraatacando donde al moreno más le dolía.

Contorsionando su rostro en un leve gesto de sorpresa y dolor por las palabras de la castaña, Harry tragó saliva y apretó los puños hasta que los nudillos le dolieron.

'Deberías de saber que estás defendiendo a un tipo que aprueba con nota el carácter celoso por el que me dejaste a mí' le dijo entre dientes '¿O que yo fuera celoso sólo se trataba de una excusa para estar con él sin quedar como una—?' se detuvo antes de decir algo que realmente no pensaba y apretó los labios, gruñendo de fastidio por estar perdiendo por completo los cabales.

'¿Cómo una qué, Harry? Adelante. Dilo' le pidió ella con furia '¿Cómo una zorra?' le preguntó y él la miró con ojos desorbitados sin poder creer que de veras acabara de insultarse a sí misma con ese término.

'No iba a emplear esa palabra. Jamás te insultaría de ese modo. Pero ¿estás con él, no es así? Eso comprueba que tienes menos escrúpulos de los que—'

'¡Tú te fuiste!' exclamó de pronto Hermione, dejándolo con la boca entreabierta al no haber esperado para nada esa interrupción ni mucho menos lo que en sí implicaba con esas palabras.

'¿Yo me fui?' preguntó, incrédulo '¿¡YO ME FUI!' repitió elevando considerablemente la voz y al tiempo que se llevaba las manos a la cabeza '¡Tú fuiste quien hizo las maletas y desapareció del mapa durante casi dos—putos—meses!' la castaña miraba al suelo con las mejillas encendidas, claro que Harry nunca podría precisar si estaban así porque se sentía avergonzada por la acusación dirigida a él que había terminado por explotarle en la cara, o porque se sentía furiosa por algo. Si se trataba de lo segundo él jamás podría llegar a comprenderla, eso sí.

'No—No pensé que al volver tú—' el ojiverde frunció el ceño al verla menear la cabeza 'Ya no tiene sentido decir nada al respecto. Hace dos años que sucedió, así que—'

'A mí me gustaría escucharlo' Hermione no tardó ni medio segundo en tomar aire.

'No tienes idea de lo doloroso que resultó para mí que me acusaras con tal convencimiento de que te fuera infiel con alguien que ni siquiera me importaba en lo más mínimo' Harry apretó la mandíbula.

'Pero que hoy en día es tu novio' espetó sin poder evitarlo. Hermione le envió una mirada de súplica que él no estaba dispuesto a tomar en cuenta '¿Tú lo entenderías? ¿Actuarías como si nada si estuvieras en mi lugar?' ante esas preguntas, la castaña cerró la boca y miró a otro lado mientras suspiraba.

'Necesitaba tiempo para intentar olvidarlo todo, para que tú comprendieras que no podía soportar que dudaras así de lo que sentía por ti. Cuando volví simplemente no estabas' le dijo por fin 'Ron me contó que—'

'Te envié tantas lechuzas que terminé por perder la cuenta suplicándote que me perdonaras y regresaras, así que no me digas que—'

'Necesitaba tiempo, ya te lo he dicho'

'¡Y después de que me hubieras ignorado al igual que si te importara una mierda, también yo necesitaba tiempo! ¡No podía soportar ver que ninguna de las cartas que me llegaba era tuya! ¡No podía soportar que mi estómago saltara y mi corazón se detuviera cada vez que veía a una chica castaña de pelo rizado, y todo para que no se tratase de ti!' exclamó él, desesperado por hacerla comprender.

'Es más que obvio que en esto los dos tenemos parte de culpa' dijo con tono condescendiente, algo que sin duda sacó al moreno por completo de quicio.

'Admito que fui un completo imbécil al acusarte de infidelidad como lo hice, pero no me culpes a mí de haberme ido. No cuando—'

'Si estuvieras aquí nunca me habría fijado en—' se silenció ante la mirada dura que Harry acababa de enviarle y cerró los ojos 'Te guste o no, es la verdad' dijo antes de volver a posar sus ámbares en las esmeraldas con una calma que al moreno le produjo escalofríos.

'¿De verdad me estás diciendo que si no me hubiera ido de Londres, si hubiera estado aquí cuando regresaste de Merlín sabe dónde, todo habría sido diferente?'

'Te amaba, Harry, y dos meses alejada de ti fueron una condena, pero necesitaba intentarlo aún sabiendo que no me valdrían de nada el tiempo ni la distancia'

'¿Intentar el qué?' preguntó el moreno, ceñudo y con el corazón latiéndole frenéticamente en el interior del pecho.

'Dejarte' los ojos de Hermione brillaban en ese momento al igual que si estuviera a punto de llorar y él no fue capaz de mirarla por más tiempo debido precisamente a esa razón 'Nuestra relación se había convertido en una pesadilla con tus celos constantes y—. Admito que me fui con el corazón destrozado creyendo que de veras sería definitivo, pero después de un tiempo… Te echaba de menos y—. Cuando volví ya no estabas'

'Pudiste venir a buscarme. O al menos haberme enviado una lechuza pidiéndome que volviera. Lo habría hecho sin pestañear' respondió él mientras continuaba apretando los puños, sus brazos temblando por la tensión a la que los estaba sometiendo y sus ojos fijos en las centelleantes llamas de la chimenea.

'Ron— Estoy segura de que pensó que lo hacía por nuestro bien. Yo de todos modos no me atreví a decirle que me había equivocado al irme como lo hice, porque en sí era algo que necesitaba. Me estaba volviendo loca y—' meneó la cabeza a los lados 'El caso es que Ron me pidió que te dejara espacio, dijo que era tu turno para cicatrizar las heridas y que nunca te había visto tan animado como cuando le contaste que te ibas y—' no dijo nada más. Harry la escuchó aspirar por la nariz y supo que estaba sollozando, por lo que cerró los ojos con fuerza y maldijo para tratar de controlar sus emociones.

'Y hasta hoy' suspiró.

'Ahora las cosas han cambiado'

'¿Lo amas?' le preguntó a bocajarro y sin poder contenerse por más tiempo. Hermione lo contempló horrorizada mientras se limpiaba las lágrimas y él se atrevía por fin a mirarla con tanta intensidad que ella incluso retrocedió '¿Lo amas más de lo que me amaste a mí?' añadió al tiempo que daba un paso hacia la castaña.

'Ninguno de los dos queremos que responda a eso teniendo en cuenta las circunstancias'

Harry suspiró. Una parte de él había esperado que le contestara algo así y de cierto modo incluso admitía que ella tenía razón. Ya tenía suficiente con ver cómo lo defendía como para que aún por encima admitiera frente a él unos sentimientos que consideraba obvios, porque sería infinitamente menos soportable la carga en su pecho una vez lo hiciera.

'¿Por qué tu madre escribió ese mensaje en la nota?' lanzó sin apenas pensar en lo que decía y la castaña lanzó un suspiro rompiendo enseguida el contacto visual con él, aparentemente fastidiada.

¿Dónde se habían quedado el llanto, los lamentos? Hermione acababa de recuperarse de su instante de tristeza en un pestañeo y eso fue lo que lo llevó a comprender mucho mejor que de veras las cosas habían cambiado.

'Eso es algo que sin duda alguna deberás preguntarle a ella' espetó sin más.

Y aún a pesar de todo, Harry entrecerró los ojos. ¿Por qué tenía la sensación de que le estaba ocultando algo?

'Creo que esta discusión ha dejado de tener sentido hace muchos minutos' la escuchó decir entonces y, para su sorpresa, vio cómo recogía del sofá su abrigo y bolso dispuesta a abandonar el salón.

'No fui yo quien entró en la mansión a gritos, así que podría decir que para mí nunca ha tenido sentido'

'¿Vamos a volver a empezar? ¿Es eso lo que quieres?' interrogó Hermione, incrédula y molesta. Harry chasqueó la lengua.

'Tan sólo me gustaría aclarar que en ningún momento le dije a ese imbécil que tienes por novio que fuera a seducirte, sino que le pregunté cómo se sentiría si lo hiciera para que entendiera por qué desde que lo conozco quiero partirle la cara' le explicó 'Ahora bien, tú verás a quién crees, por supuesto' la castaña entrecerró los ojos.

'¿Por qué habría de mentirme?' el moreno rodó los ojos.

'No lo sé, Hermione. Quizá quisiera precisamente provocar esta discusión que ha hecho que casi me quitaras los ojos'

'¡Eres un exagerado!'

'¿Lo soy?' la miró con ambas cejas alzadas 'Porque yo pienso que eres tú quien ha sacado las cosas de quicio'

'¿Perdona?' Harry rió sin poder evitarlo al verla adoptar su postura a la defensiva, con las manos en las caderas a modo de jarra y el mentón alzado mostrando su indignación.

'Te dejaste llevar por lo que él te dijo sin consultármelo antes y te has puesto a gritar—'

'No venía a cuento que le dijeras lo del mensaje de las rosas' lo señalaba amenazante, pero Harry no estaba dispuesto a dejarse intimidar.

'Sé que no, pero me apetecía fastidiarlo un poco por haber tratado de provocarme' Hermione entrecerró los ojos.

'Dime una cosa, Harry…' la vio humedecerse los labios y tragó saliva. Merlín, pagaría por ser esa lengua e incluso tuvo un escalofrío de sólo imaginar que usaba la suya para acariciarlos '¿Cómo reaccionarías tú si fuera yo quién le va con cuentos a Candance para provocaros una discusión?' él enarcó una ceja y abrió la boca para preguntarle a qué diablos se refería, mas antes de poder decir nada ya la vio abandonar el salón como alma que lleva el diablo.

Desde luego pensó en ir tras ella para así pedirle explicaciones, pero desechó esa idea tan pronto como recordó lo que Candance le había contado del modo en el que Hermione la había echado de su despacho esa mañana, antes de que él llegara. Entrecerró los ojos y enseguida una expresión de sospecha se instaló en sus facciones al percatarse de que quizá tanto empeño en relacionarlo con su compañera cuando nunca había hecho muestra alguno de afecto de pareja por ella, se debía a que sentía celos. Sabía que sin duda podía estar malinterpretándolo todo, pero se permitió unos segundos de regocijo interior. Necesitaba comprobarlo y no había nadie más que pudiera echarle una mano allí aparte de Candance. Tan sólo esperaba que no lo matara…

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Horas más tarde

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Hermione alzó la mirada de su libro de lectura cuando le pareció escuchar pasos a lo largo del pasillo. Enarcando una ceja echó un vistazo en dirección a la puerta aún cuando sabía que no podría ver nada a través de ésta y, finalmente, entrecerró los ojos al escuchar la risa ahogada de Candance alcanzado sus oídos. Apretó la mandíbula y devolvió su vista al libro, empecinada en seguir leyendo e ignorar todo aquello que no fuera con ella cuando de pronto oyó a alguien sisear pidiendo silencio y otra risita por parte de la Auror.

'No me puedo creer que puedas llegar a algo así, Harry Potter. Sin duda eres más manipulador de lo que pensaba' la escuchó decir entonces y su estómago se contrajo muy en contra de su voluntad, indicándole que ese tono coqueto que acababa de escuchar era de todo menos agradable para su sentido del oído.

'Deberías de saber ya que soy de los que juega muysucio con tal de conseguir lo que quiero'

La castaña apretó los dientes y fulminó con sus ojos la página del libro, lamentando no tener los poderes de Cíclope de los X-Men para poder hacer estallar con ellos la puerta y abrasar con un rayo rojo a las dos personas del pasillo haciendo real el dicho de "fulminar con la mirada".

'No estoy segura de querer ayudarte en esto, aún así' la respuesta de Candance la hizo hacer muecas con su rostro, imitándola exageradamente en sus gestos sin pronunciar palabra '¿Qué me ofrecerías a cambio por semejante… esfuerzo?'

'Tengo un par de cosas en mente'

Hermione cerró el libro y lo lanzó al suelo esperando que el sonido hiciera saber a aquellos dos que su conversación estaba siendo escuchada. Volvió a oír aquel siseo que pedía silencio, más risas ahogadas y, finalmente, una puerta abriéndose y después cerrándose. Con una calma que en ese instante no sentía se volteó hacia su mesilla de noche y tomó su varita, moviéndola con maestría. En cuanto escuchó el clic que le indicaba que su dormitorio acababa de ser insonorizado para que nadie pudiera escuchar sonido alguno desde fuera, tomó aliento y, apretando los dientes, lanzó un grito que le desgarró la garganta.

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~ Departamento de Aplicación de la Ley Mágica ~

Martes 13 de Diciembre, 1:01 PM

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Hermione agitó la cabeza y sujetó con fuerza la pluma que sostenía en su mano derecha, maldiciendo por haber perdido la concentración por millonésima vez en la mañana. Enfadada consigo misma por no hacer otra cosa que perder el tiempo en observar las estúpidas rosas disecadas que tenía en un jarrón sobre la mesa auxiliar a la izquierda de su escritorio, fijó sus ojos en el documento frente a ella y comprobó horrorizada que todavía no había borrado el ahorcado que había dibujado en el pergamino y al cual, muy cortésmente, le había puesto el nombre de Candance.

Se apresuró a echar mano de su varita para eliminar la prueba definitiva de la manía que le había tomado a aquella mujer cuando en realidad a quien debería de estar odiando era a Harry – o a ella misma por permitir que todo eso le afectara, si debía de ser honesta – e hizo un giro de muñeca, suspirando cuando vio el dibujo con el nombre desaparecer ante sus ojos.

Un llamado en su puerta fue lo que la hizo agradecer haber salido de su ensimismamiento con el suficiente tiempo para comprobar que no había nada fuera de lugar y enseguida indicó a quien fuera que se encontraba al otro lado que podía pasar, esperando que no se tratara de ninguno de sus objetos de odio. Porque como Candance volviera a interrumpirla en su "trabajo" estaba segura de que—.

'Su sándwich, señorita Granger. Y el café' lanzó un suspiro de alivio y contempló asombrada a Charlotte, su secretaria, antes de consultar el reloj. Apenas había tardado veinte minutos en cumplir su mandato, ¿cómo diablos lo había logrado?

'Has sido rápida' le dijo con tono de sorpresa mientras se dirigía hacia ella para tomar el enorme vaso de café de su mano derecha y beber un largo sorbo de éste '¡Dios mío, esto está delicioso!' exclamó al tragar '¿Qué lleva?' Charlotte accedió al interior del despacho dirigiéndose hacia la mesa de Hermione para dejar sobre ésta una bolsa con un par de sándwiches en su interior.

'Es café con leche, nata, canela espolvoreada y virutas de chocolate blanco. La he notado un poco cansada y pensé que necesitaría más azúcar de lo habitual para reponer energías' respondió al voltearse de nuevo hacia ella.

'Merlín, ¿puedo adoptarte?' Charlotte se sonrojó riendo por lo bajo y entonces la castaña la contempló con el ceño fruncido '¿Has comido? Puedo compartir contigo mi—'

'No se moleste, señorita Granger. He traído algo para mí también' hizo un gesto hacia la puerta, indicándole que su almuerzo ya lo había dejado en su mesa.

'Oh, bien. Que aproveche'

'Igualmente'

Charlotte le sonrió con timidez y volteó sobre sus talones para abandonar el despacho y ella ya se había girado hacia su mesa para echar mano de su comida, cuando de pronto escuchó a su secretaria producir un respingo de sorpresa que la llevó a mirarla una vez más para ver qué era lo que la había sobresaltado. En cuanto vio a Harry sonriendo a la pobre muchacha a la que había asustado no hizo otra cosa que mirar su café, segura de que el próximo trago de seguro no le sabría tan dulce como el primero que había tomado.

'Siento haberte asustado' rodó los ojos ante el tono de voz simpático del moreno y enseguida le dio la espalda para centrar sus atenciones en su almuerzo.

¿Era idea suya o también había perdido el apetito?

'Apareció de la nada y—. No importa, señor Potter' bufó por la respuesta de Charlotte, segura de que en caso de echarle un vistazo la vería completamente sonrojada y en pose coqueta. Reunió valor para no mirar. Era eficiente y no deseaba tener que despedirla, porque diablos que lo haría como la pillara de veras coqueteando con él.

'¿Está tu jefa ocupada?'

'En realidad, sí. Lo estoy' interrumpió la propia Hermione mientras dejaba el café sobre su mesa y se volteaba por fin hacia la puerta con los brazos cruzados contra su pecho. Si en algún momento Charlotte se había ruborizado ya estaba completamente recuperada y se permitió a sí misma felicitarla por ello.

'Tu almuerzo no debería ser considerado como una ocupación' dijo Harry mientras se hacía a un lado para que la secretaria de la castaña, quien murmuraba sus disculpas, saliera del despacho para dirigirse a su mesa 'Estoy segura de que podré soportar verte comer' lo vio mirar a los lados, mostrándose sorprendido de pronto '¿Dónde está Candance?'

Si Dios escucha mis plegarias, esa zorra está ahora muy lejos de aquí, pensó Hermione.

'Recibió un Patronusde Moody y subió a hablar con él' respondió, enarcando una ceja cuando vio a Harry cerrar la puerta con rapidez mientras se mostraba alterado.

'Debió de haberme avisado de que te dejaría sola. No debes estar sola' dijo con enfado.

'Lo que tú digas' Hermione se volteó y tomó la bolsa con los sándwiches apresurándose a sustraer de ella el primero que encerró en el interior de su mano. Lo contempló con cierta curiosidad mientras lo desembalaba.

'¿Eso es lo que vas a comer?' la voz de Harry a su lado la sobresaltó, haciéndola brincar.

'¿Podrías ser menos silencioso? En una de estas me provocarás un infarto' le reclamó, observándolo por el rabillo del ojo hasta que él la rodeó y lo vio sentarse en su silla, al otro lado de la mesa. No pudo evitar fulminarlo con la mirada.

'¿Puedo saber por qué estás tan a la defensiva conmigo? Creí que la discusión había quedado zanjada anoche y que estaríamos bien, o al menos eso me pareció durante la cena'

'Harry—' su comentario envenenado se vio interrumpido por el sonido de la puerta abriéndose. Su espalda se tornó rígida. Estaba segura de que como justo Candance hubiera elegido ese momento para volver, acabaría por degollar a alguien allí, aunque fuera a sí misma.

'¿Interrumpo algo?' la voz de Henry la llevó a voltearse de forma brusca.

'Estaba a punto de—' alzó su sándwich, pero no terminó la frase al ver que su novio llevaba en la mano izquierda una bolsa que parecía tener el logo un restaurante del Callejón Diagón. Bajó el sándwich y suspiró.

'Veo que ya se me han adelantado' dijo él con tono tenso.

'Si me hubieras avisado, no habría enviado a Charlotte a buscar el almuerzo' comentó ella a toda velocidad y esperando de ese modo que Henry comprendiera que no había sido Harry quien le había llevado la comida, como de seguro pensaba por el modo en el que su rostro se contorsionaba en una mueca de enfado. Haciendo de tripas corazón para pasar por alto sus celos, se acercó a él y lo besó en los labios antes de quitarle la bolsa para echar un vistazo al interior '¿Qué has encargado?'

'Cola de tritón con algas del Mar del Norte' la castaña escuchó el sonido burlón producido por Harry a su espalda y deseó tener ojos en la nuca para poder fulminarlo con ellos '¿Sucede algo, Potter?' le preguntó Henry a la defensiva y ella no pudo hacer más que tragar saliva y contemplarlo suplicante.

'Oh, nada… Me encantará ver a Hermione comer eso' respondió el moreno y entonces los ojos de Henry se posaron en el semblante pálido de ella, obligándola a sonreír muy en contra de su voluntad.

'Haz como si no estuviera aquí' dijo y miró a Harry por encima del hombro 'Porque en menos de cinco segundos no lo estará a menos que desee que lo eche a patadas' el amenazado alzó ambas cejas y le sostuvo la mirada con expresión divertida mientras se ponía en pie, despacio.

'Estaré fuera ocupándome de que aquí no entre ni una mosca' dijo con salero y al tiempo que se dirigía hacia ellos.

Hermione y Henry se echaron a un lado para permitirle el paso, la castaña viendo cómo el semblante del ojiverde cambiaba repentinamente cuando su mirada se posó en el rubio que todavía se encontraba de pie frente a ella y a quien vio en pose a la defensiva, al igual que si fuera a saltar de un momento a otro contra Harry. Cuando la puerta se cerró, Hermione rodó los ojos al tiempo que lanzaba un suspiro.

'Parecéis dos niños pequeños' espetó mientras caminaba de regreso a su mesa para tomar asiento en la silla tras ésta. En susilla, y no la de Harry.

'¿Por qué dijo que le encantaría verte comer lo que traje? Sé que te encanta el pescado' ella mordió sus labios, nerviosa.

'Y me encanta, pero un tritón no…' meneó la cabeza a los lados 'Estoy en contra de alimentarme de seres que tienen capacidad para hablar, aunque muchos no logremos entender lo que dicen'

'Por esa regla de tres no podrías comer nada. Todos los animales tienen su propio idioma, aunque no lo entendamos' Hermione lo miró con la boca entreabierta.

'Sabes perfectamente que no me—' agitó la cabeza una vez más y le entregó la bolsa a Henry para después comenzar a recoger los documentos de su mesa y así crear espacio para que pudieran comer sin que su trabajo sufriera el riesgo de quedar arruinado.

'Te estaba tomando el pelo. Sé perfectamente a qué te referías y no te preocupes. La próxima vez pediré muslos de Elfo Doméstico'

La castaña alzó la cabeza a toda prisa mostrándose al instante horrorizada, terminando por maldecir para sí misma al ver la sonrisa burlona que Henry le dirigía. Lo golpeó en el brazo con molestia fingida al comprender que tan sólo le estaba tomando el pelo y recuperó su sándwich y su vaso de café, bebiendo un nuevo sorbo de éste. Como bien había adivinado, no le supo ni la mitad de dulce que cuando lo probó la primera vez y debía de darle las gracias de ello a Harry. Sarcásticamente hablando, claro.

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~ Horas más tarde, en Grimmauld Place~

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Hermione accedió a su dormitorio a toda velocidad empujando la puerta de éste para que se cerrase sola a su espalda, más no fue el sonido de un portazo lo que escuchó cuando ya estaba a los pies de la cama, sino el quejido de alguien después de haber escuchado el golpe de la madera chocando contra… alguien, al parecer. Volteó sobre sí misma con el corazón latiéndole al igual que si quisiera salírsele del pecho y miró a Luna mientras ésta se frotaba una mano con frenesí.

'¿Querías arrancar la puerta de las bisagras, o qué?' le preguntó la rubia con gesto de reproche.

'Lo siento, no sabía que me seguías'

'¡Pero si te he perseguido mientras chillaba tu nombre como una descosida para que te detuvieras!' Hermione la contempló horrorizada y caminó hacia ella, apresurándose a cerrar la puerta para concederse más privacidad. Sustrajo la varita del bolsillo e insonorizó la habitación '¿Ahora es cuando me dices que no me servirá de nada gritar?'

'Ahora es cuando te pregunto por qué diablos hiciste eso' Luna la miró confusa.

'¿Por qué hice el qué?' preguntó.

'¡Chillar mi nombre! De seguro te han oído' respondió con tono de voz acusatorio. La rubia abrió la boca y echó un vistazo por encima de su hombro.

'¿Quién?' interrogó entonces mientras entrecerraba los ojos.

'Fui a la cocina a buscar un vaso de agua y—los vi' Hermione palideció 'A Harry y a Candance. Creí que se encontraban preparando la cena, pero entonces abrí la puerta y—'

'¡Lo estaban haciendo encima de la mesa!' exclamó Luna.

La castaña abrió los ojos de par en par y, un segundo después, se cubrió las orejas con las manos y comenzó a tararear a todo volumen una canción sin sentido del ritmo alguno. La rubia no tardó ni dos segundos en mirarla como si fuera una serie de televisión de lo más aburrida y, rodando los ojos, la tomó de las muñecas para que se destapara las orejas. Hermione dejó de tararear.

'¿Se trataba de eso?' le preguntó entonces.

'¡No! Merlín, si los hubiera encontrado—. Gracias, Luna, ahora lo he imaginado y creo que necesitaré un psicólogo de todas formas' su amiga enarcó una ceja.

'No seas exagerada'

'Créeme, los vi besándose y el trauma fue más que suficiente sin necesidad de añadirle sexo'

'Mira tú por dónde, la señorita Granger por fin se muestra celosa' Hermione se sonrojó y miró a otro lado.

'No se trata de celos, es sólo que—'

'No puedes soportar que otra mujer le coma la boca a Harry' terminó la rubia mientras cruzaba los brazos contra su pecho y la contemplaba con expresión condescendiente.

A la otra chica, por su parte, no le agradó en lo más mínimo el modo en el que había expresado el que viera a Candance besando a Harry, admitiendo que sin duda lo gráfica que había sido la había hecho pensar que quizá le molestaba incluso más de lo que había pensado en un principio.

'¿Y bien? ¿Por eso saliste corriendo sin atender a nada? Casi me quedo sin voz llamándote. Pensé que te había ocurrido algo para que actuaras así' Hermione suspiró.

'¿Tienes idea de lo que es verlo retozando por esta casa con otra? Sé que dije un millón de veces que no me importaría que Harry rehiciese su vida, pero—'

'Lo decías pensando que nunca lo verías hacerlo' acabó de decir Luna, interrumpiéndola. La castaña asintió admitiendo por fin su derrota y mostrándose abatida por ello '¿Qué sientes?'

'Que… quiero matar a alguien. Empezando por—'

'No me refería a eso, aunque igual lo lamento por Candance. Me cae bien' Hermione la contempló pareciendo indignada, entendiendo en cierto modo a Ron cuando en su cuarto curso en Hogwarts la acusó de hacer migas con el enemigo por haber aceptado la invitación de Viktor de acudir juntos al Baile de Navidad 'Y a ti también te resultaría simpática y agradable si no fuera porque se acuesta con Harry, créeme' la fulminó con la mirada después de esas palabras y Luna rodó los ojos demostrando así su fastidio 'Hermione, en serio. Qué sientes cuando lo ves con ella. Aparte de ansias asesinas y celos, claro está'

'¿Se supone que no me llega ya con eso?' preguntó con sarcasmo.

'Cuando Ronald y yo todavía no habíamos decidido formalizar nuestra relación…' Hermione suspiró y fue hacia la cama, consciente de que se le venía encima una buena charla 'Una de las tantas noches en las que salíamos en grupo vi que Lavender Brown andaba revoloteando alrededor de él. Admito que fue la primera y última vez que sentí celos'

'Afortunada eres' murmuró Hermione.

'Pero eso fue porque después se me declaró y—' Luna rodó los ojos 'A lo que iba. Que Lavender andaba de mariposa insufrible con la que de buena gana alimentaría a un Sucumberg, pero en lugar de ello, ¿qué hice? En vez de montar una escena de celos, fui sutil y decidí que había llegado el momento de marcar mi territorio'

'Como comprenderás, no estoy en mi derecho de robarle a Harry besos. Me mandaría a la—'

'¿Y quién hablaba de besos? Cogí a Ronald del brazo y me lo llevé al callejón más próximo, donde tuvimos—' Hermione se cubrió de nuevo las orejas con ambas manos, chillando alarmada al percatarse de que de veras no quería escuchar qué habían hecho sus dos mejores amigos en aquel callejón '¡Deja de ser tan infantil!'

'No necesito estar al tanto de vuestra vida sexual, muchísimas gracias' Hermione bajó los brazos mientras la rubia rodaba los ojos 'Y si antes te decía que no estoy en mi derecho de robarle besos a Harry, mucho menos de… ya sabes'

'Oh, pero dudo mucho que él fuera a negarse' dijo Luna con su eterno tono soñador y mientras la contemplaba con sus enormes ojos azules abiertos de par en par 'Marcar territorio, Hermione'

'Tengo novio'

'Pues déjalo' la castaña enarcó una ceja y abrió la boca para retrucar '¿Acaso se te ha olvidado que Harry regresará a Londres en cuanto su jefe en Edimburgo firme su traslado?' Hermione cerró la boca y frunció el ceño 'Me encanta dejarte sin palabras'

'No me has dejado sin palabras, tan sólo…'

'Habías olvidado que Tonks te lo dijo porque acto seguido apareció Henry contándote que él y Harry habían discutido y todos tus sentidos se centraron en darle caza. Sí, Ronald me puso al tanto de vuestra discusión de ayer'

'Harry no tenía derecho a—'

'¿Marcar territorio?' preguntó Luna con una sonrisa. Hermione abrió de nuevo la boca para retrucar, pero antes de decir nada alguien llamó a la puerta llevándola a silenciarse.

Ésta se abrió un segundo después y Ron asomó su cabeza, contemplándolas con tal mueca seria que la castaña no tardó ni un segundo en levantarse de la cama con el ceño fruncido.

'¿Qué ha pasado?' preguntó, temerosa. No era muy común que el pelirrojo mostrase ese semblante y, cuando lo hacía, sin duda era porque era portador de malas noticias.

'Ese compañero de Harry, Norton, acaba de comunicarse con él a través de la Red Flu' respondió.

'¿Se trata de McWorth?' lanzó la castaña mientras sentía los nervios invadiéndola '¿Han logrado averiguar algo?'

'No. Se trata de Alesha Stewart' contestó el pelirrojo con voz temblorosa.

'¿La mujer a la que rescataron cuando lo arrestaron?' Ron apretó los labios ante la pregunta de su novia y tragó saliva '¿Vas a decirnos qué pasa con—?'

'Acaban de encontrarla muerta en su piso'

Hermione cubrió su boca con una mano mientras sentía su estómago encogerse y, sin poder soportar por más tiempo el peso de su cuerpo, se dejó caer sentada en la cama una vez más.

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Miércoles 14 de diciembre, 3:23 PM

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Tonks se percató de que por mucho que mantuviera la revista de Quidditch abierta sobre su regazo, no la leería. Lanzando un suspiro consultó el reloj de cuerda que había a un lado del salón y terminó por cerrar la revista lanzándola con fastidio sobre la mesa de centro, a su derecha. Candance, sentada en un sillón junto al fuego un par de metros más allá, la contempló con el ceño fruncido y entonces ambas miraron a Hermione, quien estaba hecha un ovillo en el sofá con la mirada perdida en las crepitantes llamas de la chimenea, la misma postura en la que la habían visto durante las últimas horas.

'Hey' la llamó Tonks sacando de su ensimismamiento tanto a ella como a Ginny, quien se encontraba al otro lado del sofá que la castaña ocupaba ojeando despistadamente la última edición de Corazón de Bruja '¿Estás bien?' le preguntó la Auror a Hermione, claramente preocupada. Como respuesta recibió un asentimiento ausente, algo que sin duda le hizo saber que para nada se encontraba bien.

'No has ido a trabajar, así que es más que obvio que—' Candance no terminó de hablar. Fue suficiente que abriera la boca para que Hermione espabilara y le enviase una mirada dura, de pura ira 'Al menos la he hecho reaccionar' comentó por lo bajo al tiempo que se encogía de hombros.

'Ella tiene razón, Mione. Es obvio que algo te pasa' dijo Ginny al tiempo que tomaba sus manos entre las de ella para llamar su atención 'Merlín, estás helada'

'Estoy bien' respondió la castaña con testarudez 'Tan sólo no me encuentro perfectamente bien de salud, eso es todo'

'Iré a preparar té. Nos vendrá bien a todas' comentó Candance al tiempo que se ponía en pie con un suspiro.

Hermione la siguió con la mirada hasta que la vio abandonar el salón y, entonces, se abrazó a sus rodillas con más fuerza hundiendo su rostro en el cojín que estaba empleando de almohada.

'Sabe que la odias' escuchó decir a Dora.

'Tampoco se puede decir que deje mucho espacio a la duda, ¿no es así? Hasta yo misma lo noté cinco minutos después de haber llegado aquí' añadió Ginny y la castaña lanzó un gruñido que fue aplacado por las plumas del cojín.

'Luna tiene la ridícula teoría de que ella y Harry son amantes, y parece que a nuestra querida Hermione no—'

'¿Estás celosa?' Ginny parecía perpleja, tanto que ni siquiera había podido esperar a que Tonks terminara de hablar 'Pero si dijiste muchísimas veces que te gustaría que él rehiciese su—'

'Esa teoría no es para nada ridícula. Ayer los encontré besándose en la cocina como si el mundo dependiera de ello' interrumpió la castaña al no querer escuchar cómo acabaría la pelirroja la frase y todavía con el rostro hundido en el cojín.

'Estás celosa' corroboró Ginny con tono de voz serio, aún cuando por la expresión de su rostro no parecía terminar de creérselo '¿Por qué?' preguntó entonces 'Quiero decir… supongo que se debe a que todavía sientes algo por Harry, pero creí que lo habías olvidado y que te iba bien con Henry'

'Y me va bien con Henry. Es sólo que… ¿tengo que verlos besuqueándose en esta casa, dónde él y yo—?' no terminó aquella frase por su propia salud mental y por fin alzó la cabeza del cojín, incorporándose hasta quedarse sentada y ver al fin la expresión con la que sus dos amigas la miraban en ese momento. Ginny apretaba los labios y Tonks… ¿por qué estaba sonriendo?

'¿Dónde él y tú…?' preguntó entonces la Auror mientras movía las cejas arriba y abajo en un gesto de lo más sugerente.

'Cierra el pico' le reprochó la castaña lanzándole el cojín que hasta entonces había empleado de almohada y que Dora esquivó sin demasiado esfuerzo.

'Comprensible, sin duda alguna, pero sigue extrañándome. Recuerdo que en tu cumpleaños, sin ir más lejos…' Ginny frunció el ceño repentinamente, su expresión pensativa 'En tu cumpleaños' repitió con más firmeza mientras sus ojos volaban hacia una Hermione que en ese instante hacía todo lo posible por eludir su mirada, ignorarla 'Oh, no. Dime que no es verdad'

'¿El qué?' preguntó Tonks con gran interés, terminando por saltar del sillón que ocupaba para sentarse en la mesa de centro, desde donde podría contemplarlas de frente y a una distancia desde la cual no se le escaparía absolutamente nada.

'¿Hermione?'

'¿El qué?' insistió Dora, frustrada al ver que ninguna de las dos parecía hacerle caso.

'¿Acaso no lo recuerdas?' le preguntó la pelirroja a Tonks, contemplándola fijamente 'Cuando estábamos las chicas sentadas a la mesa mientras los chicos jugaban al billar… Llevábamos ya unas cuantas copas y—'

'Y nos pusimos a hablar una vez más de que Harry le había enviado a Hermione a través de Ron y de ti sus felicitaciones, preguntándole qué opinaba sinceramente al respecto aprovechando que el alcohol la haría ser honesta' interrumpió Dora dando una palmada de triunfo. Un segundo después, eso sí, frunció el ceño y de nuevo miró a Ginny '¿Y qué pasa con eso?' la más joven del clan Weasley rodó los ojos y la castaña suspiró.

Lo recordaba como si hubiese sido ayer, el momento en el que a Ginny se le había escapado comentar que Harry les había comunicado que durante una temporada le sería complicado comunicarse con ellos debido a que encontrar McWorth ocupaba por completo su agenda. Aunque no había sido aquello lo que había hecho que su estómago brincase, sino el que hubiera añadido que, lamentablemente, se habían tenido que despedir con prisas puesto que una compañera suya había llegado para buscarlo. Debía admitir que saberlo cerca de una mujer le había producido cierto desconsuelo que había conseguido aplacar sin demasiado esfuerzo, claro que ahora sabiendo que de seguro se trataba de Candance...

'Y Hermione empezó a hablar y hablar sin control diciendo que le parecía bien que Harry tuviera citas, que después de casi dos años incluso era lo más normal del mundo que lo hiciera' escuchó decir a Ginny, saliendo por fin de su ensimismamiento mientras sentía su saliva amarga.

'Nosotras le dijimos que seguramente se trataba de trabajo, pero siguió con su perorata de las citas' añadió Tonks.

'Y bebiendo Martini' sumó la pelirroja.

'Mientras intentábamos cambiar el tema sin demasiado éxito'

'Hasta que Luna le preguntó que, sin tan normal le parecía que Harry tuviera citas, por qué ella entonces no había acudido a ninguna' comentó Ginny.

'Y se excusó diciendo que el trabajo ocupaba por completo sus horas lucrativas' la sonrisa de Tonks se borró de pronto y su cabeza se giró hacia Hermione hasta que sus ojos grises se clavaron en los de ella 'Oh, no. Dime que no es verdad'

'Vosotras sugeristeis que buscara un modo de compaginar mi vida privada con la laboral y—'

'¿Y no encontraste nada mejor que a Whiteman?' preguntó Tonks en un grito 'Merlín, Ginny, nosotras la empujamos hacia esa rata de—'

'Ah, no. Estoy dispuesta a acusar a Hermione de haber empezado a salir con Henry sólo porque creía que Harry salía con alguien en Edimburgo, pero de ningún modo me echaré a la espalda el peso de haber sido la culpable de que lo hubiera elegido a él de entre todos los malditos hombres que hay en Londres' interrumpió la pelirroja, tajante.

'¿Y de dónde iba a sacar el tiempo para conocer a uno de esos hombres de los que hablas?' lanzó Hermione, frustrada.

'De donde fuera' le espetó Tonks 'Cualquiera valdría menos ese ce—'

'No podéis negar que es guapo, simpático y además hacía mucho tiempo que mostraba interés en mí. ¿Por qué llevar trabajo en evaluar el mercado cuando tenía un buen espécimen frente a mis narices?' las dos mujeres junto a ella la fulminaron con la mirada, pero fue la de la pelirroja la que más la inquietó al parecerle que la estaba escaneando.

'¿No empezaste a salir con él sólo por eso, verdad?' la pregunta lanzada por Ginny la llevó a atragantarse con su propia saliva. Se recompuso enseguida para que no notaran nada raro y, entonces, miró a su amiga con gesto de simulada incomprensión 'Dejando de lado que después empezara a interesarte – porque es obvio que no lo hacía o habrías aceptado cenar con él mucho antes – saliste con él porque no te hizo gracia pensar que Harry podría estar rehaciendo su vida. ¿Por qué sino no dejabas de hablar del tema? No sé cómo fui tan estúpida de no darme cuenta en ese momento de que se trataba de celos y no de comprensión por tu parte' espetó.

'¿Qué—?'

'Debes admitir que su teoría tiene sentido' la interrumpió Tonks.

'Estáis locas' ambas enarcaron sus cejas hacia ella '¡No!' exclamó, indignada.

'¿Entonces debemos creer que es pura casualidad que aceptaras salir con Henry dos semanas después de tu cumpleaños, de creer que Harry se había citado con una mujer?' la pelirroja la contemplaba con sarcasmo.

'¡Sí!'

'Analizándolo fríamente, Hermione, insisto en que la teoría de Ginny tiene muchosentido. No niego que ahora te guste de verdad, pero… ¿Por qué él, cuándo nunca antes habías mostrado interés alguno?' la castaña se puso en pie lanzando un gruñido.

'Creo que es mejor que me largue a algún lado donde no tenga que escucharos. Ya me duele la cabeza lo suficiente como para soportar vuestras absurdas teorías sin fundamento' y, tras esas palabras, abandonó el salón como alma que lleva el diablo.

Ginny y Tonks se miraron con complicidad.

'Harry nos matará si lo descubre' dijo Dora.

'Lo sé, pero al menos he comprobado que mis teorías conspiratorias no eran tan alocadas como me parecían dentro de mi mente' ambas chocaron sus manos celebrando su logro 'No lo admitirá nunca, pero es más que obvio por su reacción que Hermione no empezó a salir con Henry "por darle una oportunidad y ver qué sucedía", como nos dijo, sino para devolverle a Harry los celos que había sentido al creerlo saliendo con alguien'

'Y quizá así era y acudió a una cita ese día' Ginny hizo una mueca.

'Todo es posible…'

'¿En qué piensas?' le preguntó Tonks frunciendo el ceño.

'En lo irónico que es que Hermione dejara a Harry por celos… y que ahora sea ella quien los sienta'

'Amén, hermana'

'¿Qué se supone que he hecho ahora?' preguntó la voz de Candance desde la puerta, interrumpiéndolas.

La vieron acceder al salón con una bandeja que portaba cuatro tazas humeantes flotando frente a ella y, cuando se detuvo junto a ellas, hizo que la bandeja descendiera hasta quedar colocada tras Tonks sobre la mesa de centro.

'Nada, ¿por qué?' le contestó finalmente Ginny con el ceño fruncido.

'Veo a Hermione correr mientras maldice y automáticamente pienso que he hecho algo. Se ha repetido tanto en estos días que creo que es genético ya' tanto Ginny como Dora lanzaron sonoras carcajadas y, agradeciéndole a Candance que preparase el té, tomaron una taza por cabeza y brindaron ante el desconcierto de la escocesa.

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Continuará...

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