Capítulo 6: Pecados Capitales

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~ Grimmauld Place~

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Jueves 15 de diciembre, 5:34 AM

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Mordió su labio inferior con fuerza y, cerrando los ojos, concentró todas sus energías en liberarse de las ataduras que la mantenían apresada a la silla en la que había permanecido sentada contra su voluntad durante las últimas horas.

Forcejeó por varios segundos con las cuerdas que se encerraban entorno a sus muñecas si
ntiendo cómo éstas le desgarraban la piel. Lágrimas de desesperación y terror comenzaron a descender a lo largo de sus mejillas. No quería ni pensar en qué sucedería si no lograba soltarse antes de que McWorth regresara para proseguir susurrando tras ella todo aquello que le haría antes de matarla…

Con un escalofrío que la estremeció por completo apretó los dientes y se retorció sobre la silla mientras contorsionaba sus brazos de un modo imposible, abriendo sus ojos de par en par cuando de pronto sintió que el nudo de las cuerdas cedía hasta soltarse. Se puso en pie de un brinco y miró a su alrededor mientras respiraba de forma agitada, para acto seguido echar a correr hacia la puerta que había en aquel cuarto, su única posibilidad de salir de aquel cuarto oscuro que olía a moho y a… muerte.


Frente a ella apareció un pasillo que se le antojó infinito. Apenas estaba iluminado por unas pocas velas que flotaban esparcidas cerca del techo, tan cerca que parecían estar a un soplo de provocar un incendio.


'Hermione… ¿dónde estás?'


Produjo un respingo de terror y contuvo el aliento al escuchar aquella voz tras ella, un al
iciente lo suficientemente grande como para echar a correr con desesperación hacia la puerta negra que veía al fondo de ese pasillo en el que se encontraba, sin importarle en lo más mínimo ver que bajo ésta filtrara un halo de luz que le indicaba que podría haber alguien tras ella.

'¿Hermione?' la voz de McWorth la llamaba con tono divertido, cantarín, algo que le provocó un nuevo escalofrío e hizo que corriera a más velocidad 'Quieres jugar, por lo que veo…' su risa ahogada sonaba cercana, tanto que le erizó la piel.


¿Es que ese pasillo no tenía fin? Se sentía como si estuviera corriendo sobre una cinta giraba en dirección opuesta impidiéndole avanzar. No importaba el esfuerzo que pusiera en ser más veloz, porque la maldita puerta que podría suponer su salvación continuaba igual de lejos
que la primera vez que la había visto. Desesperada, echó un vistazo por sobre su hombro para comprobar si se había alejado en lo más mínimo.

Y de pronto, sus pies se detuvieron. Tras ella no había una habitación llena de polvo y de muebles rotos arrojados por todas partes con un hombre mirándola al igual que si fuera su juguete nuevo, ni tampoco un pasillo oscuro por el que avanzaba una silueta enorme pers
iguiéndola, no.

El lugar del que tanto había deseado huir había desaparecido y en el tiempo que le había tomado pestañear se encontró a sí misma en el que había sido su dormitorio por cuatro m
eses, aquel que había compartido con Harry en Grimmauld Place. Un nudo se instaló en su estómago y miró a su alrededor con miedo, miedo a ver algo que acentuara lo mucho que ella y Harry se habían distanciado, cambiado.

Pero no fue así. Todo seguía en su lugar, incluso el reloj digital de la mesilla del lado de la cama donde había dormido y que ella misma había comprado para que la ayudara a despe
rtarse por las mañanas después de largas noches de pasión. Se estremeció sólo de recordar sus vivencias entre aquellas cuatro paredes, percatándose de que en ese instante tan sólo los buenos momentos asaltaban su mente y no los malos, las discusiones de las que aquel dormitorio había sido testigo.

Un ruido a su derecha la advirtió de que no estaba sola en aquel lugar y brincó sobre sí mi
sma mientras se volteaba en dirección al baño. La puerta estaba entrecerrada, pero estaba segura de que allí había alguien que podría salir en cualquier segundo y descubrirla. Supo que había llegado el momento de largarse, pero cuando escuchó un gemido proveniente del baño no pudo moverse.

Los latidos de su corazón se aceleraron y su estómago se encogió hasta el punto de producirle una arcada. Quiso salir corriendo lejos de allí, pero en lugar de ello comenzó a andar en co
ntra de su voluntad hacia la puerta del baño. Apenas la había alcanzado, que ésta se entreabrió más de lo que ya estaba al igual que si la misma magia oscura que se había apoderado de ella para llevarla hasta allí estuviera ahora manipulando los objetos para torturarla.

Luchó con toda su voluntad por voltear sobre sí misma, por mirar a otro lado, mas nada re
spondía a los mandatos de su cerebro y pronto se encontró a sí misma con la mirada clavada en la mampara de cristal de la ducha empañada por el vapor del agua que escuchaba caer con la fuerza de una catarata, tras la que podía distinguir costosamente la presencia de dos personas que parecían estar… devorándose.

La desesperación por irse se apoderó de ella hasta el punto en el que comenzó a sollozar ante la impotencia de no poder dejar de visualizar aquella escena, de no poder moverse en lo más mínimo mientras veía cómo la mano de la que sabía no podía ser otra que Candance se apoyaba contra la mampara, deslizándose a lo largo de ésta y alejando de ese modo el v
apor.

Hermione consiguió cerrar los ojos durante un segundo, pero no tardó en abrirlos de par en par en cuanto escuchó un nuevo gemido, uno que reconoció como… propio. Asustada fijó su mirada de nuevo en la escena frente a ella y su mandíbula se desencajó cuando sus ámbares se clavaron en unos exactos, unos que reconocería en cualquier parte después de haberlos visto incontables veces reflejados en un espejo.


¿Se había vuelto loca? Pestañeó varias veces y agitó la cabeza, segura de que quizá su subconsciente le estaba jugando una mala pasada para protegerla del dolor que le supondría ver a Harry con otra mujer – con Candance – mas cuando volvió a posar su mirada en la escena frente a ella no vio unos ojos azules mirándola, sino aquellos castaños que tanto conocía.

Su boca se entreabrió y una sensación extraña comenzó a recorrerla provocándole un molesto cosquilleo en el estómago y quizá incluso más abajo, pero no estaba dispuesta a admitir que el verse a sí misma disfrutando de las caricias de Harry la estuviera excitando. Le resultaba enfermizo. Aquella podría ser cualquiera bajo el efecto de la Poción Multijugos, o…


Su cerebro dejó de crear hipótesis tan pronto como lo escuchó a él pronunciar su nombre en un gemido. La piel se le tornó de gallina y tragó saliva. Escuchó una risa y sus atenciones regresaron a su otra yo, recibiendo como un balazo la mirada divertida de una Candance que sonreía con cinismo.


'Parece ser que alguien quiere unirse a nosotros, Harry'


'¿Ah sí?' los ojos verdes del moreno la recorrieron de arriba abajo pareciendo que la desn
udaban y, por primera vez en la vida, se sintió un simple objeto para él. La rabia comenzó a escalar a lo largo de su columna llevando de la mano esos celos incontrolables que se apoderaban de ella cada vez que Candance entraba en su radio de visión 'Todavía queda espacio para ti aquí dentro, Hermione'

'Ven, Hermione'

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Hermione se incorporó bruscamente en el colchón y miró a los lados mientras respiraba de manera agitada. Tan sólo había sido una pesadilla, un mal sueño que todavía mantenía su corazón latiendo desaforadamente. Se llevó una mano al pecho y suspiró al tiempo que se volteaba en dirección a la mesilla de noche para echar un vistazo al reloj. Apenas faltaban cinco minutos para las seis de la madrugada, hecho que la llevó a lanzar un gruñido de fastidio y apartar las mantas de un movimiento brusco.

Había dormido fatal esa noche y se sentía como si estuviera más cansada incluso que cuando se había acostado. Se puso en pie y se dirigió hacia la ventana de la habitación mientras se ponía la bata de casa, esperando que el día hubiera amanecido con mejor humor que ella. Apartó las cortinas y lanzó un bufido cuando vio el jardín trasero cubierto de nieve al tiempo que apoyaba la frente contra el cristal, empañándolo con su aliento. Tan pronto como se percató de eso último apretó la mandíbula y dio un paso atrás, cerrando las cortinas con furia.

Después del sueño que acababa de tener, lo último que necesitaba era ver cristales empañados.

Decidió en ese instante que de permanecer por más tiempo en esa casa terminaría por volverse completamente loca. Un día entre esas cuatro paredes había sido más que suficiente y no estaba dispuesta a darle de nuevo la oportunidad a Tonks de sacar el tema de Henry, ni mucho menos ver a Candance danzando alrededor de ella más de lo justo y necesario. Se daría una ducha, desayunaría y le diría a sus dos guardaespaldas que deseaba ir a trabajar. Necesitaba ocupar su mente con algo y estaba segura de que revisar los casos de sus colegas le ayudaría a mantenerse entretenida.

No tardó ni diez minutos en salir del cuarto de baño aseada y ya vestida para un nuevo día. Quizá el baño que había usado no se parecía demasiado al que Harry tenía en su dormitorio, pero sí tenía una ducha y una mampara, suficiente para que los recuerdos del sueño la llevaran a cerrar los ojos y a maldecir mientras se enjabonaba y se metía bajo el chorro de agua para terminar lo más deprisa posible.

Todavía no había nadie en la cocina cuando bajó y agradeció que fuera así. No estaba de humor como para aguantar a nadie, ni siquiera a Luna o a Ron. Estaba segura de que ellos dos ya habían sido puestos al tanto de las sospechas que Ginny le había confiado la tarde anterior y lo último que necesitaba era que cualquiera de ellos decidiera sacar el tema a flote. Porque sabía que lo harían.

'No esperaba encontrar a nadie despierto a estas horas' Hermione brincó sobre sí misma y se volteó de forma brusca en dirección a la puerta, sorprendida al ver a Harry bajo el umbral con expresión derrotada y la ropa hecha jirones.

'¿Aún has llegado ahora de Edimburgo?' le preguntó mientras lo observaba con ojo crítico. Tenía aspecto cansado y el pelo mucho más revuelto de lo que solía.

'Más o menos' la castaña frunció el ceño viéndolo acercarse hasta donde ella estaba para coger un par de tazas de la estantería y tomar la tetera para llenarla de agua.

Cuando pasó a su lado para ir a buscar el café molido al otro extremo del estante, Hermione pudo percibir el olor a alcohol llegando a ella con tanta fuerza que incluso se sintió mareada. Lo miró con preocupación. Que ella recordara, Harry no solía ser muy dado a la bebida así que si había estado ingiriendo alcohol sabía que algo realmente malo tenía que sucederle.

'¿Qué sucede Harry?' el moreno dejó de echar café en el interior del filtro y lanzó un suspiro mientras enroscaba la cafetera y la ponía sobre uno de los fogones que encendió a golpe de varita.

'McWorth no la mató' dijo con un tono de voz bajo. Hermione frunció todavía más el ceño. Desde el instante en el que le habían dado la noticia de que Alesha Stewart había sido encontrada muerta en su piso que había pensado que— 'Se suicidó' la castaña lo vio cerrar sus puños con fuerza y tragó saliva sin saber muy bien qué decir para alejar la tensión que podía sentir surgiendo de él 'Su prometido me dijo que desde que supo de la fuga de McWorth, se había vuelto paranoica. Estaba convencida de que iría a por ella para terminar lo que había empezado y… prefirió quitarse la vida antes de darle opción alguna a ese—'

'No hagas eso' lo interrumpió Hermione mientras, sin tan siquiera percatarse, se acercaba a él y lo tomaba del brazo para incitarlo a que la mirase de nuevo a los ojos.

'¿Hacer qué?' fue cuando habló que la castaña se dio cuenta de lo mucho que se había aproximado a él, al ser golpeada directamente en el rostro por su aliento a Whisky de Fuego. Arrugó la nariz en un gesto de disgusto, pero no se separó del moreno, sino que más bien se acercó todavía más y lo tomó de la mejilla.

'No es tu culpa, Harry' le dijo con seriedad, sabiendo que ese era el motivo por el que estaba así de taciturno, de serio y alcoholizado 'No eches ese peso sobre tus hombros'

'No lo entiendes' espetó él de regreso al tiempo que se apartaba de ella con una brusquedad que sorprendió a la castaña y que la hizo sentir un vacío en su estómago. Lo contempló con el ceño fruncido 'No se trata de eso. Lamento lo que le sucedió a Alesha, pero—' Hermione contuvo el aliento cuando a Harry se le cortó la voz, pero por sobre todo se olvidó de cómo respirar al ver cómo en sus ojos comenzaban a formarse lágrimas '¿Tienes idea de por qué cosas habrá podido pasar como para haber preferido acabar con su vida antes de darle opción a McWorth de hacerlo? Jamás podría—'

Y entonces Hermione entendió lo que estaba sucediendo, aún cuando él no hubiera terminado aquella frase. Harry no estaba así porque se sintiera culpable por lo que le había sucedido a Alesha, sino porque temía lo que pudiera pasarle a ella. Se le encogió el pecho y tragó saliva, preguntándose si en caso de intentar acercarse a él volvería a apartarse como lo había hecho hacía unos segundos.

'Jamás podría soportar perderte' dijo Harry entonces, apretando los puños y la mandíbula. Ella lo miró por largos segundos mientras sentía que su ritmo cardíaco aumentaba considerablemente 'Pensarás que es absurdo porque en sí ya te perdí hace dos años a causa de mis estúpidos celos, pero— Aunque en ese tiempo no pudiera verte, tenerte a mi lado, sabía que estabas bien, a salvo. Ahora McWorth te tiene a ti en el punto de mira y— Si algo te pasara, yo—' los ojos de Harry se posaron en los de ella. La expresión de su rostro era triste, abatida 'Han pasado dos años y aún así no he dejado de amarte. No ha habido un día en el que no pensara en ti y—' meneó la cabeza a los lados y tomó una gran bocanada de aire que lanzó en un suspiro lento 'Creerás que no soy más que un borracho balbuceando estupideces, un loco. O que estoy obsesionado contigo, peor incluso que McWorth'

'Nunca podría pensar algo así de ti, Harry' le dijo con la voz ahogada por las emociones 'Y te juro que si te atreves a compararte de nuevo con—'

Hermione se vio sorprendida por la rapidez con la que Harry se acercó a ella para tomarla de la cintura. Lo miró a los ojos sintiendo cómo sus manos se aferraban a sus costados, abrazándola contra sí hasta el punto en el que la castaña vio que sus rostros se acercaban peligrosamente. Supo entonces que sus pies ya no estaban sobre el suelo, que Harry la había alzado en vilo para poder tenerla más cerca de sí, y tragó saliva mientras trataba de pensar en las mil y una razones por las que no deberían de encontrarse en esa postura.

'Dime entonces qué es lo que piensas de mí después de haberte dicho que aún te amo' sintió su aliento a Whisky de Fuego golpeándole el rostro una vez más y al ver con qué intensidad Harry la estaba contemplando, no pudo hacer más que tragar saliva de nuevo al percatarse de que quizá estaba mucho más cerca de lo que le había parecido en un principio.

Colocó las manos sobre sus hombros dispuesta a ejercer presión para alejarlo de sí, mas al abrir la boca para exigirle que la devolviera al suelo no pudo pronunciar una sola palabra.

'Marcar territorio', dijo la voz de Luna en su mente, terminando por destruir por completo la poca capacidad de raciocinio que le quedaba después de ver cómo él le miraba los labios. El rostro de Candance con ese gesto burlón con el que la había mirado en su sueño apareció en su mente y entonces supo que acababa de perder el control sobre sí misma.

'Bésame' susurró sin apenas reconocer su propia voz y percatándose de que Harry la miraba con detenimiento, como si creyera haber escuchado mal. Esperó durante varios segundos a que él actuara, mas cuando no lo hizo la desesperación se apoderó de ella.

¿Era posible que acabara de decirle que seguía amándola y que aún así no deseara besarla? Sin pensar siquiera en lo que hacía por no desear compararse con Candance una vez más, lo golpeó con un beso hambriento mientras con sus brazos rodeaba el cuello del que a su parecer era un Harry tan sorprendido que tardó varios segundos en comenzar a corresponderle.

Sintió de pronto sus manos tocándola con una ansiedad que enseguida encendió un fuego en su interior, uno que hasta ese momento creía extinguido, y entonces él rompió el beso en un movimiento brusco, dejándola insatisfecha y con ganas de más.

Hermione abrió los ojos jadeando para tratar de recuperar el aliento y lo miró al igual que si fuera la primera vez que lo veía. Hacía mucho tiempo que ella no besaba así a un hombre, que un hombre la besaba así, y en ese instante no podía pensar en otra cosa que en comprobar que no se había tratado de una alucinación.

Volvió a besarlo mientras introducía la lengua en su boca antes de que a él se le ocurriera decir algo que rompiera el momento, gimiendo al percatarse de que en esta ocasión Harry no tardaba ni un solo segundo en corresponderle con la misma necesidad que ella.

Gimieron al unísono y se abrazaron hasta que sus cuerpos estaban imposiblemente cerca, tanto que hasta Hermione sentía una sensación de ahogo que no pudo importarle menos. Se estaba quedando sin aliento por la fuerza con la que Harry la sujetaba contra sí pero supo que estaba dispuesta a morir de esa forma.

Y una parte de ella sabía que terminaría arrepintiéndose de lo que estaba haciendo, de lo que había comenzado, pero en ese momento debía admitir que le daba igual. Era consciente de que actuar por celos era el error más grande que podía cometer, mas no dejaba de ver en su mente la mirada burlona de Candance provocándole la necesidad de demostrarse a sí misma que no importaba esa mujer, que Harry seguía siendo suyo a pesar del tiempo y de las circunstancias.

Y vaya si estaba en lo cierto, porque si no fuese así dudaba que él fuera a oponer tan poca resistencia a sus avances o a comenzar a desnudarla con tanto apremio. Hermione estaba segura de que nunca antes se había mostrado tan desesperado y se permitió sonreír durante unos segundos mientras sentía sus manos temblorosas deslizándole la falda hasta la cintura, descubriendo sus muslos y su ropa interior.

Al menos hasta que se percató del lugar donde se encontraban, cuando la alzó en vilo para sentarla en la encimera de la cocina.

Se separó de él conteniendo el aliento y echó un rápido vistazo a su alrededor, buscando el reloj. En cualquier momento cualquiera de sus amigos, e incluso la propia Candance, podría bajar a desayunar y estaba segura de que lo último que deseaba era que se encontraran con semejante escena.

'¿Qué sucede?' le preguntó él hundiendo el rostro en su cuello. Hermione gimió al sentir su lengua deslizándose a lo largo de la yugular y cerró los ojos, mareada.

'Podría venir alguien' respondió con voz entrecortada.

Esas palabras fueron suficientes para que el cuerpo de Harry se tensara y para que alzara la cabeza de un movimiento rápido.

'Vayamos a otro lugar' Hermione mordió su labio inferior y echó un nuevo vistazo a los lados. Aquella propuesta era sin duda de lo más tentadora, pero…

'¿Y qué pasa con Candance?' Harry la contempló con una ceja enarcada con lo que a ella le pareció un gesto de diversión que la llevó a fruncir ligeramente el ceño.

'¿Y qué pasa con Whiteman?' respondió de regreso, provocando con esa pregunta que el estómago de la castaña diera un vuelco. Ni siquiera habría pensado en él de no haber sido porque el ojiverde se lo había recordado. ¿En qué clase de persona la convertía eso?

'Yo…' se quedó pensativa y en un acto reflejo muy propio de ella mordió su labio inferior mientras en su mente se disputaba una auténtica batalla naval. Deseaba más que nunca sentirse de nuevo entre los brazos de Harry, pero…

¿Pero qué? ¿No quería serle infiel a Henry? Porque estaba segura de que técnicamente en sí ya lo había sido, así que—.

'Ya veo' Harry se separó de ella antes de darle opción a nada y Hermione cerró los ojos con fuerza, maldiciendo internamente al tiempo que escuchaba sus pasos alejándose.

'Espera. No lo entiendes. No—' la silenció el sonido de una puerta cerrándose en alguna parte y, abriendo los ojos de par en par, saltó de la encimera apresurándose a colocar su ropa de regreso al lugar que le correspondía con un nerviosismo sin igual.

'¿El qué no entiendo?' le preguntó el moreno, sobresaltándola al no haberse percatado de cuándo se había acercado a donde ella estaba.

'Que ni siquiera me habría acordado de Henry de no ser porque lo nombraste, así que ¿qué te hace pensar eso?' susurró mientras escuchaba pasos apresurados descendiendo las escaleras, llevándola a comprender que debían zanjar ese tema cuanto antes 'Pero no creo que este sea el momento más indicado para—' los labios de Harry sobre los de ella la silenciaron. Hermione produjo un respingo de sorpresa y se separó de él con toda la rapidez que pudo, trastabillando encima de los tacones.

'Y yo que pensaba que había madrugado'

Tan pronto como escuchó la voz de Candance tras ella se le tensaron todos y cada uno de los músculos que formaban su cuerpo. Envió a Harry una mirada significativa y se volteó en dirección a la encimera, donde todavía estaban las dos tazas en las que se suponía iban a servirse el café que ya hervía en la tetera.

'Tienes un aspecto horrible. ¿Dónde diablos te habías metido? Creía que regresarías al terminar el funeral y hace más de doce horas de eso' escuchó que le decía al moreno y la observó de reojo percatándose de que no parecía molesta, sino más bien preocupada.

'Fui a hacerle una visita al viejo Tom al Caldero Chorreante al volver de Edimburgo anoche. El Whisky de Fuego me entretuvo más de lo que esperaba' respondió el moreno con tono condescendiente y animado, muy alejado de aquel con el que se había dirigido a Hermione minutos atrás.

'Sí, ya puedo olerlo' respondió Candance, quien de pronto apareció al lado de la castaña para sacar la tetera del fuego 'Tanto como puedo ver que alguien ha decidido ir a trabajar hoy' el gesto de Harry se tornó confuso mientras posaba sus ojos en una Hermione que hacía todo lo posible por eludir su mirada.

'¿Qué quieres decir con eso?' preguntó a su compañera.

'Hermione no fue a trabajar ayer' contestó 'Prefirió quedarse aquí para darnos opción a crear teorías que explicaran su comportamiento taciturno' la aludida se atragantó con su propia saliva tan pronto como su conversación con Ginny y Tonks asaltó su mente después de esas palabras y, tras enviarle a Harry una mirada de reojo, aceptó muy en contra de su voluntad la taza de café que Candance acababa de situar frente a ella.

'Gracias' dijo entre dientes y mientras la fulminaba con la mirada.

'¿De qué está hablando?' le preguntó el moreno cuando se volteó hacia él dispuesta a dirigirse hacia la mesa de la cocina.

'Ella sabrá, porque lo que es yo no tengo ni la más mínima idea' mintió.

Sabía bien a qué se refería Candance, pero no entendía por qué sacaba ella el tema cuando se suponía que no debería de hacerle la más mínima gracia. Pensó en Ginny y en Tonks, en la teoría de la pelirroja que Dora tanto aprobaba, y las maldijo por el modo en el que la habían traicionado deseando que llegara el momento de volver a tenerlas frente a ella para reprocharles que hubieran confraternizado con la enemiga.

'Después te lo contaré. Ahora ve a darte una ducha y a cambiarte de ropa, Potter. Apestas a alcohol'

Harry las miró a ambas con los ojos entrecerrados y, tras varios segundos de silencio, volteó sobre sí mismo y abandonó la cocina a toda velocidad. Hermione esperó a que se alejara escaleras arriba y, una vez le pareció que acababa de oír una puerta cerrándose en el piso superior, se giró hacia Candance con expresión furiosa invadiendo sus facciones.

'¿Se puede saber qué pretendes?' le preguntó 'No sé a qué diablos estás jugando, pero te aseguro que eso que sostienes entre tus manos no es un quaffle, sino una bludger que podría volverse en tu contra y golpearte en los dientes' añadió con tono brusco, enfureciéndose todavía más cuando vio que la Auror frente a ella sonreía.

'¿Se trata de una amenaza?' comentó con sorna, observándola con gesto de burla mientras acercaba la taza a sus labios para sorber el café que humeaba en su interior. Aquello terminó con la poca paciencia que le quedaba a Hermione.

'¿Crees acaso que si Harry se entera de que comencé a salir con Henry sólo por obtener una reacción por su parte, se quedará de brazos cruzados?' Candance escupió el café al tiempo que alzaba sus cejas considerablemente, tosiendo atragantada.

Fue entonces que Hermione maldijo, consciente de que acababa de admitir una verdad que la tarde anterior había negado hasta el cansancio y frente a alguien que parecía no tener idea de nada de lo que estaba hablando. Parecía ser que Ginny y Tonks no la habían traicionado en lo más mínimo y se sintió estúpida por haberlo pensado así. Era sorprendente la capacidad que Candance tenía para sacarla de sus papeles hasta el punto en el que perdía por completo el control sobre su sentido común y su lengua.

'¿Estás saliendo con ese tío sólo por—?'

'He dicho que empecé a salir con él por eso, no que siguiera con él sólo por— ¿Sabes qué? Mejor olvida que dije nada' la castaña se sentía traicionada por sí misma y, nerviosa como nunca antes lo había estado, se dirigió por fin en dirección a la mesa. Las piernas le temblaban tanto que si no se sentaba enseguida terminaría cayéndose de espaldas.

'¿Que lo olvide? ¿Por qué me lo has dicho, entonces?' le preguntó la Auror acercándose a donde ella estaba para tomar asiento a su lado. Hermione ni siquiera se atrevió a mirarla.

'Creí que era eso lo que— Pensé que Ginny y Tonks te habían contado que— Olvídalo'

'Así que por eso estaban esas dos tan sonrientes ayer… Ahora lo entiendo' murmuró, pareciendo que hablaba más para sí que para la castaña 'Aunque no comprendo tu comportamiento, la verdad' le dijo '¿Sería mucho pedir que me explicaras—?'

'Sí. Sería mucho pedir' la interrumpió ella, molesta. Candance enarcó una ceja.

'Si lo que querías era provocar una reacción de Harry bien podrías haberte presentado en Edimburgo. Te puedo asegurar que no tardaría ni un pestañeo en lanzarse a tus pies' Hermione abrió la boca para decirle que sus consejos llegaban con retraso, pero entonces frunció el ceño al darse cuenta de lo que en sí acababa de decirle y, por primera vez en días, la miró a los ojos sin desear que cayera fulminada frente a ella.

'Lo estás diciendo como si no te importara en lo más mínimo que Harry…' ni siquiera sabía cómo terminar esa frase.

'¡Oh! ¡Sí! ¡Es verdad!' Candance parecía sorprendida más que enfadada y la sobresaltó por su repentino ímpetu '¡Mantente alejada de Harry!' exclamó aquello con tanta inseguridad que Hermione no pudo evitar contemplarla al igual que si estuviera loca. Candance, por su parte, acababa de levantarse y se alejaba en dirección a la puerta muy consciente de que un par de ojos marrones la seguían en cada uno de sus movimientos 'Iré a darme una ducha para escoltarte hasta el Ministerio. Intentaré tardar lo menos posible pero, nunca se sabe, quizá Harry no esté tan casado como parecía a simple vista'

Hermione lanzó un jadeo de dolor después de verla abandonar la cocina y, con los ojos abiertos de par en par y la sensación de que su corazón acababa de ser apuñalado, fijó su mirada en la taza de café frente a ella. Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas y sintió enfado hacia sí misma por estar reaccionado de ese modo ante las palabras de Candance, algo que la llevó a sentirse por completo incapaz de contener la rabia que sentía hacia esa mujer.

Con un gesto brusco tomó el asa de la taza dentro de su mano derecha y la lanzó con todas sus fuerzas contra la pared que había frente a ella, rompiéndola en decenas de pedazos.

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~ Hall del Ministerio de Magia~

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Jueves 15 de Diciembre, 12:12 AM

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Harry apenas había dormido cuatro horas y muy a pesar de que en esos días no conocía lo que era la palabra descanso, en ese instante se sentía al igual que si recién hubiera llegado de unas largas vacaciones sin dar un palo al agua. El viaje a Edimburgo, el funeral y el pasar toda la noche en El Caldero Chorreante bebiendo hasta que Tom le había aconsejado irse a casa lo habían hecho polvo hasta el punto en el que, tras salir de la ducha, había caído derrotado sobre su cama y no se había despertado hasta que la claridad de la mañana dándole en pleno rostro lo había arrancado del mundo de los sueños.

Y quizá habría cerrado las cortinas para seguir durmiendo si no fuera porque el recordar lo que había sucedido con Hermione unas pocas horas atrás lo había terminado de espabilar. Con un humor que no sentía en años se había dado otra ducha que lo refrescara un poco y había salido hacia el Ministerio sin pensarlo dos veces siquiera.

Necesitaba verla. Necesitaba mirarla a los ojos para asegurarse de que sus besos no habían sido solamente un sueño, una treta llevada a cabo por su mente agotada y todo el Whisky de Fuego que había ingerido.

Llegó al piso de Aplicación de la Ley Mágica con una amplia sonrisa y, tras saludar a una sonrojada Megan que no hizo otra cosa que mover su mano derecha hacia él con un gesto soñador, apresuró sus pasos hacia el despacho de Hermione.

'Creí que te habías dormido' le dijo Candance cuando apenas le faltaban unos metros para alcanzar la puerta de la oficina de la castaña, fuera de la cual se encontraba la Auror sentada con expresión aburrida en una silla.

'Y ya me desperté' saludó con un gesto de cabeza a Charlotte y de nuevo regresó sus atenciones hacia su compañera, sonriendo de tal modo que ella no tardó en contemplarlo al igual que si se hubiera vuelto loco.

'¿Sigues borracho?' le preguntó con sorna. Harry rodó los ojos.

'Eres más graciosa de lo que pensaba' frunció entonces el ceño mientras miraba a los lados '¿Por qué estás aquí fuera en lugar de—?'

'Me pidió que la dejara a solas con… ya sabes quién' el ojiverde miró su mano derecha encerrando el pomo de la puerta que le concedería la entrada al despacho de la castaña y tragó saliva mientras sentía cómo todo su buen humor se iba al traste 'Y dio órdenes explícitas de que nadie la molestara, así que será mejor que empieces a alejarte de esa puerta antes de—'

En ese momento alguien desde adentro tiró con tanta fuerza de la puerta para abrirla que Harry se vio obligado a soltar el picaporte para no ser arrastrado, quedándose estático cuando vio a Henry contemplándolo al igual que si deseara molerlo a golpes.

'Por supuesto' dijo Whiteman con sarcasmo y mientras cerraba la puerta del despacho de Hermione de un portazo.

El ojiverde frunció el ceño sin comprender qué diablos le sucedía a ese tipo, sobre todo cuando pasó a su lado y lo empujó chocando su hombro contra el de él, pero sabía que si no se había abalanzado sobre su espalda para darle su merecido era porque lo último que deseaba era que Hermione volviera a ponerse en su contra. Lo observó alejarse a paso apresurado a lo largo del pasillo y, una vez lo perdió de vista, Harry miró a una Candance que se encogió de hombros indicándole que no tenía ni la más mínima idea de lo que estaba pasando.

'Entraré a hablar con ella' susurró a su compañera y la Auror asintió mientras le hacía un gesto con las manos indicándole que le dejaba el camino libre, la expresión de su rostro bañada en puro desconcierto 'Procura que no entre nadie, ¿de acuerdo?' Candance suspiró y se puso en pie.

'Teniendo en cuenta que se quedará en buenas manos, creo que iré a buscar un café. Charlotte, no dejes que entre nadie en el despacho' le dijo a la secretaria, quien asintió a toda velocidad '¿Queréis que os traiga algo?' Harry enseguida movió la cabeza a los lados, negando.

'Gracias, señorita Boyle, pero estoy bien' respondió la joven secretaria con tono amable.

Candance se encogió de hombros y, tras enviarle una última mirada al ojiverde, le dio la espalda y se alejó a pasos amplios agitando tras ella la larga capa que formaba parte de su vestimenta de Auror.

Harry agitó la cabeza y de nuevo tomó el picaporte de la puerta que le daría la entrada al despacho de Hermione, abriéndola para encontrarse con que la silla que la castaña ocupaba estaba vacía. Frunció el ceño y dio un paso al frente echando un vistazo a los lados para dar con ella, sintiendo que su corazón se encogía al ver el jarrón que anteriormente conservaba sus rosas disecadas, roto sobre un suelo lleno de pétalos pisoteados.

'¿Hermione?' preguntó, confuso y comenzando a sentirse asustado.

'Vete' escuchó aquel jadeo proviniendo desde detrás de su mesa y, con el estómago hecho un nudo de nervios, cerró la puerta y se acercó bordeando el escritorio para verla sentaba con la espalda apoyada contra los cajones de la mesa, abrazada a sus rodillas y con el rostro escondido entre sus manos.

No había necesitado escucharla sollozar para saber que estaba llorando. Cuando le había pedido que se fuera ya lo supo al oír su voz llena de congoja, pero el verla moverse en espasmos mientras intentaba por todos los medios no producir sonido alguno le partió el corazón. Apretó los puños y pensó en salir a buscar a Whiteman para partirle el rostro a puñetazos, pero simplemente no podía dejarla sola y mucho menos en ese estado.

Se acercó hasta ella y tragó saliva al ver que entre sus dedos conservaba una rosa disecada que se había salvado de quedar tan hecha trizas como las demás, haciendo que su mente comenzara a crear demasiadas hipótesis para su gusto, a divagar. Se acuclilló a su lado y con la mano derecha tomó las de ella para que descubriera su rostro, pero cuál fue su sorpresa cuando Hermione lo empujó con tal fuerza que lo hizo caer de espaldas.

'¡Vete!' exclamó con voz desgarrada por el dolor.

'¿Qué—?' Harry tomó aliento y se incorporó mientras apretaba su mandíbula con fuerza 'Dime qué te ha hecho y te juro—'

'Vete' repitió, esta vez empleando un tono cansado, derrotado.

El ojiverde la contempló con pesar y sin ser capaz de comprender qué era lo que le sucedía, por qué después del modo en el que se habían besado esa mañana no deseaba verlo. ¿Qué podía haberle hecho Whiteman? No había cosa que más quisiera que salir a buscarlo y pedirle explicaciones, pero se negaba a apartarse del lado de la castaña aún cuando ella se empeñaba en que lo hiciera.

'Cariño…' gateó hasta ella, sobresaltándose cuando de pronto Hermione lo miró con los ojos rojos y llenos de lágrimas en lo que a él le pareció un gesto de furia que no entendía en lo más mínimo.

'¿Cariño?' le preguntó con rabia, entre dientes. La observó ponerse en pie con ímpetu '¡Vete de mi despacho!' exclamó, empujándolo cuando él se incorporó '¡Fuera!'

'Pero Hermione, ¿qué—?' le propinó un leve puñetazo en el pecho y luego otro.

'¡Lárgate! ¡Vete con Candance y déjame en paz!' Harry la tomó de las manos y la atrajo hacia él para rodearla con sus brazos y así evitar que prosiguiera golpeándolo como lo estaba haciendo.

'Mírame' le pidió con tono suplicante, pero la castaña no hizo más que menear la cabeza a los lados sollozando con más fuerza al tiempo que trataba de liberarse de su agarre '¿Puedo saber por qué estás así conmigo? Esta mañana—'

'Tardó más de cuarenta minutos en bajar a la cocina después de haberme dicho que subiría a… comprobar cuán cansado estabas' escupió Hermione forcejeando con él y desconcertándolo con sus palabras.

'¿Qué? ¿De quién—?' preguntó un segundo antes de cerrar sus ojos con fuerza y maldecir al percatarse de quién hablaba exactamente.

Lanzó un suspiro y miró a Hermione, consciente de que no podría reprocharle para nada a Candance el que le hubiera dicho algo así y mucho menos después de que él mismo le pidiera que lo ayudara a darle celos. Lo irónico era que justo lo hubiera hecho en el momento menos indicado. No tenía ni la más mínima idea de qué le había dicho su superior a Hermione pero, por cómo le hablaba, podía hacerse una idea.

'Escúchame' suplicó mientras tomaba el rostro de la castaña entre sus manos intentando que lo mirara a los ojos. Cuando lo hizo, Harry desde luego no esperaba que lo hiciera con ese rechazo.

'Suéltame'

'No. No voy a soltarte' contestó el moreno mientras la contemplaba con intensidad 'Quiero que me escuches' Hermione sollozó, eludiendo su mirada una vez más 'No hay nada entre Candance y yo' le dijo, su voz más ronca de la que la recordaba 'Nunca lo ha habido, ni nunca—'

'No—' lo empujó, lo esquivó cuando intentó tomarla del brazo y se dirigió a la puerta a paso rápido, abriéndola de par en par tras haber prácticamente arrancado su abrigo y su bolso del perchero que había junto a ésta.

Harry la siguió sin perder un solo segundo suplicándole que se detuviera y hablara con él mientras todas y cada una de las personas que se encontraban en ese momento en el Departamento los miraban con desconcierto. Y no era para menos. No todos los días se podía ver a Hermione Granger perdiendo lo cabales, llorando, al tiempo que el salvador del mundo mágico le rogaba que lo escuchara. Los murmullos no tardaron en llegar, sobre todo cuando ambos se detuvieron frente a las puertas cerradas del ascensor para continuar con su forcejeo.

'Hermione, por favor, estamos armando un espectáculo. ¿Por qué simplemente no dejas que te explique—?'

'Fue un error aceptar quedarme en Grimmauld Place' espetó ella, interrumpiéndolo un segundo antes de voltearse para entrar al ascensor.

Harry, sorprendido aún por su cambio de comportamiento, la siguió y se situó a su espalda mientras ella encaraba la pared. Las dos personas que había en el interior del habitáculo, un mago de entrado en años y una mujer infinitamente más joven que iba colgada de su brazo, los miraron de reojo, en silencio, suficiente para que el moreno se mantuviera callado para no darles el lujo de poder cotillear acerca de sus vidas. Aunque después de cómo habían abandonado el Departamento de Aplicación de la Ley Mágica, estaba más que seguro que dos personas más al tanto de sus problemas con Hermione no causarían el fin del mundo.

Cuando alcanzaron el Hall del Ministerio esperó a que la castaña saliera en primer lugar del ascensor y, tan pronto como comprobó que nadie ponía atención en ellos, la tomó del brazo obligándola a detenerse de forma brusca.

'Esto es ridículo, Hermione' le dijo mientras la volteaba para que lo mirase a los ojos. Claro que, como bien había esperado, ella se empeñaba en eludir su mirada '¿Por qué no me crees? Entre Candance y yo nunca ha habido nada' la castaña produjo un respingo que implicaba sarcasmo.

'Lo dices como si no os hubiera visto besándoos; o como si no durmieseis en el mismo dormitorio; o como si—'

'Candance es lesbiana' espetó Harry, interrumpiendo cualquier cosa que fuera a sumar a esa lista de pruebas que había comenzado a relatar con tanta furia. Vio que Hermione entrecerraba los ojos, al igual que si estuviera considerando de veras esa opción, y suspiró 'Y me dio un buen bofetón por haberla besado, por si eso te hace sentir mejor'

'Oh, estoy que salto en un pie, ¿no me ves?' la castaña se soltó de forma brusca de su agarre y reinició su andar apresurado hacia las puertas de cristal que daban a una de las calles más concurridas del Callejón Diagón con un Harry que echaba humo siguiéndole los pasos.

No era para nada buena idea que anduviera a la intemperie y debía comunicárselo cuanto antes, pero la reacción de Hermione al saberse perseguida hizo que eso se olvidara de ese detalle.

'No tengo nada más que hablar contigo, así que deja de seguirme'

'Te sigo porque no puedo dejarte sola, ¿recuerdas? Merlín, ¿por qué tienes que hacer las cosas tan complicadas?' le preguntó mientras bajaba tras ella a lo largo de las escaleras una vez habían abandonado el Ministerio.

'¿Yo hago las cosas complicadas? ¿Por qué has tenido que hacerme pensar que entre vosotros dos había algo en lugar de decirme la verdad? Te lo reclamé en más de una ocasión y—'

'Simplemente no podía dejar pasar la oportunidad de verte celosa aún a pesar de que estés saliendo con un tipo que me pone del hígado. ¿Tienes idea lo genial que es verte enviar miradas de odio a Candance a cada segundo sin motivo, cuándo se supone deberías estar pensando en tu amorcito?' le preguntó Harry con tal tono socarrón que supo se mereció la mirada furibunda que Hermione le envió antes de apresurar su andar en dirección al Caldero Chorreante '¿Y a dónde se supone que estamos yendo? Sabes bien que no es seguro que salgas sin tu escolta. Deberíamos de ir enseguida a un lugar seguro en lugar de andar por ahí exponiéndote como presa fácil'

'Tengo al gran Harry Potter ejerciéndome de sombra, ¿no es así?' él rodó los ojos, fastidiado.

'No me parece un tema para bromear, Hermione. Si hasta ahora no te ha pasado nada es también porque no has salido de Grimmauld Place ni del Ministerio, así que recomiendo que no tentemos a la suerte y—'

La castaña continuó caminando agradecida porque por fin se hubiera callado, e iba maldiciendo por lo bajo a cuanto se le pasaba por la cabeza perdida en su mar de odio momentáneo, cuando de pronto escuchó un estallido a su espalda y vio a las personas que caminaban hacia ella retroceder despavoridas. Con la rapidez que la caracterizaba sustrajo su varita del bolsillo y se volteó, abriendo la boca en un gesto de desconcierto al ver una capa de humo avanzando en su dirección. Entonces reaccionó y, agitando su varita sobre su cabeza con movimientos circulares, se apresuró a enviar una ventisca de aire que hiciera que el humo se desvaneciera.

Lo primero que vio cuando la calle estrecha quedó despejada, fue a Harry acostado boca abajo en el suelo de adoquines tratando de incorporarse mientras un hombre acuclillado a su lado lo tomaba del brazo, varita en mano. El terror la envolvió al pensar que podría tratarse de McWorth y, sin pensarlo dos veces siquiera, le envió un hechizo paralizante que hizo que sus extremidades se pegaran a su cuerpo y quedara inmovilizado.

Vio entonces cómo Harry caía de nuevo de bruces y echó a correr hacia él para socorrerlo, mas cuando apenas le faltaban un par de zancadas más para alcanzarlo, su varita salió volando de su mano y algo la tomó del pelo con tal fuerza, que la detuvo y la obligó a retroceder mientras se llevaba las manos a la cabeza y producía un alarido de dolor.

Algo fino y duro se clavó en su cuello, una mano le cubrió parcialmente el rostro y todo se volvió negro.


Continuará...


N/A: ¡Hola a todos!

Siento mucho haberme retrasado tantísimo en traeros el capítulo, pero debo decir que todavía acaba de salir del horno. Muchísimas gracias por los mensajes que me habéis dejado del capítulo anterior. De veras os agradezco que me leáis, opinéis y, sobre todo, que lo hagáis porque os guste la historia y deseéis animarme a continuarla.

Un saludo enorme y hasta la próxima - la cual espero no sea muy lejana -.

¡Gracias!