N/A:Hola a todos!

¿Qué tal estáis? Espero que bien y con ganas de leer, porque traigo un bien merecido capítulo por los reviews que me habéis dejado Muchas gracias por compartir conmigo vuestras opiniones pero, eso sí, antes de publicar debo lanzar una advertencia.

Este capítulo que viene a continuación tiene escenas que podrían dañar la sensibilidad de algunas personas, así que mucho ojo al leer, ¿si? No quiero traumatizar a nadie a pesar de que traté de ser lo más delicada posible con este tema ya que de por sí a mí me desagrada, pero bueno... quería probarme, ver si podía hacerlo y, aparentemente, logré superar un poquito esas barreras que nunca me ha gustado traspasar.

Gracias a todos por leer y... bueno, ya me diréis cuando publique.

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Capítulo 7: Desesperación

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'Hermione, recibí tu aviso y vine en cuanto— ¿Te encuentras bien?' la castaña se limpió el rostro a toda velocidad y trató por todos los medios de esconder su rostro a un Henry al que ya podía escuchar acercándose a ella a pasos apresurados hasta que se detuvo a su lado.

Sus manos tomaron su rostro en una caricia gentil, dulce, para obligarla a mirarlo, mas ella no se sentía capaz de hacerlo. Lo sucedido entre ella y Harry en la cocina de Grimmauld Place no dejaba de dar vueltas a su mente, casi tantas como lo hacía la sugerencia que Candance le había enviado antes de tardar cuarenta minutos exactos en reunirse de nuevo con ella. El recordarlo de nuevo la llevó a sollozar una vez más mientras tomaba las muñecas de Henry para apartar sus manos de ella. Ni se merecía que se preocupase por ella ni quería que lo hiciera.

'Tenías razón' le dijo con voz temblorosa y él sólo frunció el ceño al no comprender de qué le estaba hablando 'Estabas en tu derecho de desconfiar del regreso de Harry a mi vida, de acusarme de—' no pudo decir nada más al respecto porque la necesidad de disculparse con él era tan grande que comenzaba a asfixiarla 'Lo lamento muchísimo, yo—' escondió el rostro en sus manos mientras sentía aquel silencio que de pronto los envolvía como cientos de cubos de agua helada sobre su cuerpo.

No quería hacerle daño a Henry, la había tratado siempre muy bien y no lo merecía, pero debía saber la verdad.

'¿Ha sucedido algo entre Potter y tú?' el que empleara su apellido no hacía más que empeorar las cosas.

'Yo—Perdóname, pero—Aún estoy enamorada de él' lo escuchó lanzar un suspiro de hastío mientras sus pasos se alejaban de ella. Pensó que abandonaría su despacho, que le haría las cosas fáciles, pero eso era porque simplemente no conocía a Henry tan bien como creía.

'Esperé por ti durante años, Hermione. Años' le reclamó con tono dolido 'Mientras estabas con él no veía el momento en el que te fijaras en mí, pero no. Sólo tenías ojos para Potter. Incluso después de haberlo dejado fui tu pañuelo de lágrimas bajo la esperanza de que me considerases de una vez como algo más que un amigo, ¿para qué?' no alzaba la voz y la castaña debía admitir que quizá temía más toda esa ira contenida con la que se dirigía a ella que los gritos que había escuchado proferir a Harry tantas veces 'Para perderte de nuevo a la primera de cambio, para que corrieras a sus brazos ante la mínima oportunidad' escuchó un golpe y lo miró con un sobresalto que pronto se transformó en desolación al ver que acababa de arrojar al suelo el jarrón con sus rosas.

Se levantó a toda prisa de la silla y fue hasta él, empujándolo para que dejase de pisotearlas y patearlas. En ese momento aquellas flores disecadas eran lo único que le quedaba de Harry y estaba dispuesta a defenderlas aunque tuviera que hacer uso de su varita.

'Te aferras a cualquier cosa que él haya tocado, ¿no es así? Ya pareces haber olvidado todo lo que—' Henry se silenció y Hermione no pudo hacer más que sentir cómo el enfado comenzaba a reemplazar el dolor que sentía.

'¿Todo lo que me hizo?' le preguntó, encarándolo '¿Eso ibas a decir?'

'¿Acaso no recuerdas ya cuántas veces lloraste a causa de sus estúpidos celos?'

'Aquí la única estúpida fui yo por no creerlo en ninguna de las ocasiones que me dijo que tú eras quien lo provocaba, quien lo hacía dudar de mí. ¡Te defendí! ¡Me puse de tu lado pensado que—!' apretó la mandíbula y los puños, segura de que si ese hombre no salía enseguida de su vista acabaría por golpearlo con el mismo puño que le había roto la nariz a Draco Malfoy en su tercer año en Hogwarts 'Lárgate de mi vista o te juro que te arrepentirás de haberme conocido' le dijo entre dientes.

Henry meneó la cabeza mientras un gesto de disgusto bañaba sus facciones. Le sostuvo la mirada durante varios segundos y, finalmente, volteó sobre sí mismo. Hermione le dio la espalda y miró al suelo, mordiendo su labio inferior al ver que tan sólo una de las rosas había quedado intacta junto al florero roto en mil pedazos y la recogió.

'Por supuesto' escuchó decir a Henry con sarcasmo cuando abrió la puerta, pero ni siquiera se atrevió a mirar y enseguida un portazo anunció su partida.

Hermione sollozó y, con piernas temblorosas, se deslizó hasta quedarse sentada en el suelo, tras el escritorio, con la espalda apoyada contra los cajones y la rosa resguardada en su mano.

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Hacía tiempo que no le dolía el cuerpo de ese modo, ni que sentía tanto frío. Para ser exactos, cuando abrió los ojos, creyó que había vuelto al pasado y que acababa de despertarse en aquella tienda que durante la búsqueda de los Horcruxes había sido su único hogar. Pero no era tela lo que la rodeaba, sino paredes oscuras, mugrientas, en un cuarto no muy amplio e iluminado por una claridad natural tan pobre que enseguida la llevó a comprender que el lugar en el que se encontraba no podría tener más que una ventana pequeña.

Hermione se incorporó despacio mientras fruncía los labios en un gesto de repulsión ante la suciedad del suelo sobre el que se encontraba. A menos de dos metros de ella había una rata muerta, disecada ya del tiempo que de seguro llevaba allí. Se alejó de ella arrastrándose por el cemento y pegó su espalda a una pared, sintiéndola fría.

Se abrazó a sí misma con fuerza, encogiéndose para intentar conservar el poco calor que irradiaba su cuerpo mientras se ayudaba echando su aliento cálido sobre su piel. No podía escuchar nada más allá de su respiración y de un repiqueteo que suponía se trataba de lluvia, o tal vez una gotera, no estaba segura pero le provocaba pinchazos en la sien derecha. Se llevó una mano a aquella zona sintiendo bajo su tacto algo espeso y húmedo para, en el momento en el que abrió la palma frente a sus ojos, distinguir un líquido oscuro deslizándose a lo largo de ella.

Estaba sangrando y Merlín sabía cuánto tiempo había estado inconsciente, pero el suficiente como para no haberse enterado de a dónde la había llevado McWorth. Se estremeció sólo de pensar en sus manos tocándola y sintió ganas de vomitar. Durante días había temido que ese momento llegara pero ahora debía admitir que no era el miedo lo que más la atemorizaba, sino la repulsión hacia aquello que sabía la esperaba bajo su dominio.

Visualizó el rostro de ese hombre en su cabeza. En las fotos que con tanto esmero habían publicado en la prensa para advertir acerca de él, para pedir que se informara a las autoridades en caso de ser visto, parecía un sádico. Tenía facciones atractivas, pero su mirada azul expresaba locura y sus labios y nariz se arrugaban en un gesto cruel que le había puesto los pelos de punta al verlo.

Todavía no le había visto el rostro en persona pero estaba segura de que sería mil veces peor.

Y ahora, la tenía a ella. Recordar los informes que Harry la había obligado a ojear le llenaban la cabeza de imágenes, le provocaban pavor. Si tan sólo le hubiera hecho caso al moreno, si lo hubiera escuchado cuando le dijo que no era buena idea salir a la calle como si nada... Pero estaba tan furiosa con él, con ella misma, que no había sido capaz de pensar en otra cosa que no fuera alejarse de todo y de todos.

Pensó en el moreno en ese momento, en que antes de haber perdido el conocimiento lo último que había visto era a él tratando de incorporarse del suelo. Se preguntó si se encontraría bien, si quizá ya había empezado a buscarla o por la contra habría necesitado ser trasladado a San Mungo. El miedo la invadió al no saber qué clase de hechizo le habría enviado McWorth para derribarlo, suplicando porque no hubiera sufrido daños. Bastante tenía ya ella como para que aún por encima también Harry se encontrara herido.

Estaba divagando en lo sucedido con el moreno antes de acabar en aquel lugar cuando escuchó una puerta abrirse y de pronto pudo ver un halo de luz a lo lejos que durante unos segundos la obligó a cerrar los ojos. Al abrirlos, se percató de que aquel lugar en el que estaba no podía tratarse de otro que un sótano, algo que confirmó por completo cuando una bombilla que colgaba varios centímetros por debajo del techo se encendió, cegándola una vez más. Cerró los ojos y ocultó el rostro entre sus rodillas mientras temblaba de frío, de miedo.

La madera crujiendo bajo los pasos de McWorth descendiendo los escalones la llevaron a tensarse. Quizá lo más inteligente que podía hacer era simular seguir desmayada, pero supo que era demasiado tarde para llevar a cabo el teatro cuando escuchó la leve risa de aquel hombre alcanzando sus oídos.

'Veo que por fin te has despertado' Hermione se negó a mirarlo y se abrazó a sí misma con más fuerza '¿Ni siquiera vas a agradecerme que todavía no te haya matado?'

Recordó la tortura a la que la había sometido Bellatrix, el cómo había soportado sus juegos macabros con toda la fortaleza que había podido. Los gritos que había proferido todavía la perseguían en algunas pesadillas, pero tenía el mayor de los recordatorios de ese día tatuado en el brazo y jamás podría olvidarlo. Con McWorth esperaba poder hacer lo mismo, esperaba poder resistir el tiempo suficiente hasta que la encontraran, hasta que Harry diera con ella.

'La verdad, esperaba encontrarte muerta. Con el cuello roto, tal vez. Tu descenso por las escaleras fue un tanto atropellado y veo que tienes una muestra de ello en la cabeza' sintió su mano acariciarle la sien y se apartó de un movimiento brusco, asqueada porque la hubiera tocado 'Si te portaras bien conmigo, podría curarte. De perder más sangre dudo mucho que vayas a aguantar más tiempo con vida'

'¿Se supone que eso te preocupa?' le preguntó sin poder evitarlo y mientras, por primera vez, se atrevía a mirarlo. Apenas pudo ver su rostro ya que se encontraba justo delante de la bombilla, cubriendo la poca claridad que de por sí expulsaba.

Sin embargo, lo escuchó reír. Era una risa ahogada, pausada.

'Tienes razón. No me preocupa en lo más mínimo. Pero teniendo en cuenta que los Aurores ya han estado aquí y no han encontrado nada, dudo mucho que vuelvan' cuando lo vio dar un par de pasos hacia ella, retrocedió de nuevo hasta que la esquina formada por la unión de las paredes le impidió ir más allá 'Agradezco mi paciencia, sino de ningún modo mis planes habrían salido tan bien como había esperado. Ah, los contratiempos son un verdadero grano en el trasero'

Hermione se sobresaltó cuando su expresión divertida apareció frente a ella, de la nada. Como bien había supuesto, su rostro resultaba más atemorizante en persona a causa de esa mueca sádica que bañaba sus facciones.

'Sabía que Harry correría a buscarte en cuanto descifrara mi mensaje y ya no sólo por ese estúpido complejo de héroe que tiene, sino también por lo que habías sido para él' sin previo aviso la agarró con fuerza del cabello en un movimiento rápido 'O lo que todavía eres, por lo que he podido escuchar' susurró con los labios fruncidos en una mueca de asco 'Una discusión muy esclarecedora. Al parecer mi venganza tendrá mejor sabor del que pensaba'

McWorth se inclinó sobre ella hasta que Hermione pudo sentir su aliento cálido rozándole la oreja. Quiso alejarse al sentir asco de su proximidad pero él no hizo otra cosa que tomarla del cuello con su mano libre, apretándolo de tal forma que la castaña sintió sus dedos fuertes presionándole la tráquea, cortándole el aliento.

'No tienes idea de lo afortunado que me siento porque haya sido él precisamente quien dio el primer paso en falso. Lo creía un Auror más competente, pero ahí lo tienes… más concentrado en explicarte sus escarceos con esa Auror que te protege, que en prestar atención a lo que lo rodea'

Hermione comenzó a patalear y, al creer que se desmayaría por falta de oxígeno, lo tomó de las muñecas para comenzar a forcejear con él al fin. Cuando su fuerza no le sirvió de nada optó por arañarlo, clavarle las uñas mientras se removía para intentar soltarse.

'¡Maldita zorra!' exclamó después de que ella hubiera logrado hundir sus uñas en la piel de sus muñecas, empujándola lejos de él con tanta fuerza, que Hermione se golpeó contra la pared antes de caer sobre el suelo de piedra, jadeando y tosiendo mientras trataba de recuperar el aliento. Una de las manos de McWorth volvió a tomarla del pelo 'Te juro que te arrepentirás de lo que has hecho, sangre sucia' gruñó antes de tirar de su cabello con un movimiento tan limpio y rápido que llegó a arrancarle un pequeño mechón 'Ruega por estar muerta para cuando regrese a por ti, porque si no es así espero, por tu bien, que te gusten las torturas o me temo que lo pasarás muy mal en estos próximos dos días'

La castaña esperó en silencio a que cerrara la puerta que había en la cima de las escaleras y, tan pronto lo hizo, se puso en pie mientras acariciaba con un marcado gesto de dolor su cuero cabelludo y su cuello. Tosió un par de veces más y tragó saliva, sintiendo como si ésta fuera lava descendiendo a lo largo de su garganta.

Le había dejado la luz encendida y aprovechó la situación para estudiar con mayor detenimiento aquel sótano en el que se encontraba. Como bien había supuesto, la ventana que había a unos dos metros del suelo era demasiado pequeña como para considerarla un modo de escape. Había muebles viejos y desvencijados esparcidos junto a las paredes, a excepción de una silla que parecía relativamente nueva, lo único allí que no estaba cubierto de polvo y telas de araña.

Volteó sobre sí misma abrazándose a su cuerpo y fijó sus ojos en el armario cuyas puertas estaban salidas de las bisagras. Se acercó hasta allí abriéndolo despacio y, tan pronto como reparó en las sábanas, no dudó ni por un segundo en tomar una de ellas sin importarle el olor a cerrado que desprendía para envolverse en ella y así tratar de combatir el frío.

De nuevo miró a su alrededor, viendo al fin que sus zapatos estaban uno en la mitad de las escaleras y el otro al final. Ni siquiera se había dado cuenta de que estaba descalza y miró sus pies, viéndolos sucios y con pequeños cortes que le llegaban hasta las pantorrillas. ¿Qué diablos se suponía que le había hecho McWorth? ¿O era que todo eso se lo había hecho cuando la dejó caer por las escaleras?

Dio un par de vueltas sobre sí misma y suspiró.

Allí no había nada que pudiera emplear para intentar defenderse, a menos que golpease a McWorth con la silla o con una de las puertas del armario y tuviera la suerte de que tardara en reaccionar el tiempo suficiente para poder salir de aquel lugar.

Frunció entonces el ceño y se concentró en el salón de Grimmauld Place con todas sus fuerzas. Sabía que le resultaría imposible Aparecerse pero tampoco perdería nada por intentarlo, así que eso hizo, cayendo al suelo tras un pestañeo después de que las barreras anti Aparición la hubieran bloqueado llevándola a marearse por el esfuerzo.

Gateó sintiéndose débil hasta la esquina más alejada de las escaleras de aquel sótano y se abrazó a sí misma con fuerza tras haberse envuelto por completo en aquella sábana que más parecía enfriarla que hacerla entrar en calor. La tela parecía que estaba húmeda, pero le dio igual y cubrió hasta la cabeza mientras de nuevo miraba a los lados.

Necesitaba encontrar el modo de salir de allí o, al menos, debía trazar un plan que le ayudara a lograrlo. El caso era, ¿el qué exactamente? Sin su varita y enfrentándose a un hombre que era lo doble que ella en masa corporal no creía que fuera a tener demasiadas posibilidades. Mucho menos cuando él sí estaba armado. Y no debía olvidar para nada su habilidad para transformase en una mosca…

Hermione suspiró y de nuevo comenzó a estudiar sus alrededores. Tendría que pensar con mente fría y olvidar sus miedos e inseguridades. Tendría que confiar en su hábil capacidad de resolución mental que parecía desarrollarse de manera abrumadora cuando jugaba con el tiempo en contra.

Porque si durante siete años había corrido contra reloj salvando su trasero y el de Harry y Ron de Voldemort, ahora no podía ser menos. McWorth había dicho algo de torturas durante los próximos dos días y si de algo estaba segura, era que no esperaría a ver qué pasaría cuando esas cuarenta y ocho horas finalizasen cuando ni siquiera estaba dispuesta a permitir que le tocara un solo pelo más.

Antes muerta.

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'Lo único que sabemos con seguridad es que ha abandonado Londres' dijo Candance mientras se dirigía al grupo de Aurores apostados frente a ella, todos tan tensos ante la presencia de un recién llegado Harry que ni siquiera parecían atreverse a respirar.

'¿Cómo puedes estar tan segura de eso?' preguntó el moreno bajo un semblante serio, enfadado.

Desde el mismo momento en el que se había despertado en una camilla de San Mungo que se sentía ansioso por comenzar con la búsqueda de Hermione. Lo habría hecho él solo, pero el haber salido disparado de San Mungo sin importarle su estado ni la insistencia de los médicos en que reposara, lo hacía sentir débil. A cada tantos segundos se veía obligado a pestañear para recuperar la claridad de su visión y también se mantenía en todo momento apoyado contra algo para cuando se le iba la cabeza.

Tonks le había insistido en que no se llevara por la desesperación y permitiera que los médicos hicieran su trabajo, pero él no hacía más que repetirle tercamente que se encontraba bien aún sabiendo que su amiga no lo creía en lo más mínimo. Y estaba en su derecho de no hacerlo, la verdad. Sentía el sudor frío resbalándole por la espalda y cuando se había Aparecido en el Ministerio, lo había hecho con la sensación de que el cráneo estaba a punto de explotarle desde dentro.

McWorth le había enviado un hechizo por la espalda que lo había golpeado en la parte trasera de la cabeza y, aunque no había sido más que un maleficio para confundirlo, la corta distancia que al parecer podría haberlos separado era lo que causaba tantos problemas.

Pero él no estaba dispuesto a permitir que un estúpido dolor de cabeza que le nublaba la visión de manera intermitente lo detuviera. McWorth se había llevado a Hermione de su lado y la encontraría aunque tuviera que levantar cada piedra de la Tierra para dar con ella, viva. Porque no podría ser de otro modo o entonces McWorth sí que podía empezar a huir, porque jamás podría esconderse.

'Estoy segura de ello porque fue lo suficientemente estúpido como para emplear la red Flu del Caldero Chorreante, por tanto quedó registrado que se había trasladado con Hermione a la casa donde lo arrestamos la primera vez' explicó Candance con esa seriedad que tanto la caracterizaba cuando la situación lo requería.

'¿Y no te parece que hemos perdido ya mucho tiempo? No sé qué estamos esperando para—'

'Ya hemos enviado a un grupo de Aurores tan pronto como seguimos la pista y no han encontrado nada. De todos modos nuestros compañeros han instalado en la casa un dispositivo que nos avisará en caso de que se produzca cualquier actividad mágica' tomó de la mesa una caja de madera y la abrió, sustrayendo del interior un total de diez pulseras de cuero bastante gastadas que fue entregando uno a uno. Cuando se situó frente a Harry él creyó que dudaría, que le diría que seguía siendo una mala idea que los acompañara, pero cuál fue su sorpresa cuando Candance entregó la caja a Tonks para ponerle ella misma la pulsera al moreno 'Si salta el aviso de empleo de magia sentiréis un calor notorio proviniendo de esas pulseras' Harry recordó las monedas que Hermione había hechizado para el ED y sintió que el nudo en su pecho se apretaba todavía más 'Son también un Traslador, así que no os desesperéis si no sabéis cuál es el lugar porque os llevarán directos a las inmediaciones de esa casa. Una vez allí, esperad a recibir órdenes de un superior' su mirada azul se posó especialmente en un Harry que no hizo otra cosa que mirar a otro lado 'Precipitaros podría facilitar su huída. Debemos mantenernos en grupo para asegurarnos de que ese hijo de puta no se nos escapa otra vez'

'Debéis recordar que se trata de un Animago, así que nada de hechizos de desarme. Si lo veis, petrificadlo para que no pueda transformarse' intervino Tonks, a quien Candance le agradeció el recordatorio con un gesto de cabeza.

'¿Y por dónde se supone que vamos a empezar a buscar?' preguntó un Auror que sin duda alguna hacía poco se había integrado en el Escuadrón, puesto que Harry no creía haberlo visto nunca antes.

'En Transportes Mágicos ya nos están preparando varios Traslador que nos llevarán a Edimburgo. Hay un equipo que desde hace varias horas está trabajando duramente para localizar el uso de magia fura de las barreras de la comunidad mágica de la ciudad, por el momento no han encontrado nada, pero con nuestra ayuda todo irá más rápi—'

'¿Y si no estuvieran en Edimburgo?' preguntó Harry en esta ocasión.

'¿Ha matado a alguien fuera de la ciudad hasta ahora?' Candance lo miraba fijamente, como si lo advirtiera de que no se atreviese a contradecirla.

'No que nosotros sepamos' respondió él 'Pero eso no quiere decir—'

'¿Por qué entonces no permaneció en Londres? ¿Por qué trasladarse a esa casa que—?'

'No está en Edimburgo' contradijo el moreno al instante.

'Quizá era el único lugar en el que podía emplear la Red Flu' Harry alzó las cejas y, un segundo después, las frunció.

'Eso quiere decir que se aseguró de que así sería' dijo, percatándose de que Candance se tornaba pensativa 'Era una casa abandonada. Siguiendo el procedimiento habitual debería de haber sido sellada e incapacitada para efectuar Apariciones y el uso de la red Flu en su interior' añadió.

'Como bien has dicho, en su interior. Pudo haberse Aparecido fuera y romper los hechizos que nosotros habíamos colocado para evitar la entrada y las comunicaciones desde el exterior' respondió su superior, quien comenzaba a impacientarse 'Realmente no tenemos tiempo para esto y tú mismo has dicho que ya hemos perdido mucho tiempo, así que—' un llamado a la puerta la interrumpió. Candance rodó los ojos con fastidio '¿Y ahora qué?' gritó con mal humor.

'Siento la interrupción, pero acaba de llegar una lechuza urgente con una carta para el señor Potter' Harry se volteó a toda prisa con el ceño fruncido y caminó en dirección al Auror que había bajo el umbral de la puerta, arrebatándole a toda velocidad el sobre que tenía en su mano derecha 'No tiene remitente así que le hemos hecho el control de seguridad, pero no parece tratarse de nada peligroso' le anunció el hombre, de quien por cierto no era capaz de recordar el nombre. ¿Algo parecido a Linch? No tenía importancia.

'Podría ser de McWorth' dijo Candance, acercándose también hasta situarse a su lado '¿A qué esperas para abrirlo?'

Harry rompió el sello del sobre marrón y lo abrió para echar un vistazo al interior, quedándose congelado tan pronto como vio que no se trataba de otra cosa que varios cabellos castaños manchados con sangre. Un vacío se situó en su pecho y apretó la mandíbula con fuerza.

'¿De qué se trata?' preguntó Candance, nerviosa. Harry simplemente meneó la cabeza a los lados mientras guardaba el sobre en el bolsillo de su túnica.

'De nada' respondió, serio 'Continúa. Acabemos con esto cuanto antes' ella lo contempló durante unos segundos con una expresión inescrutable y, tras indicarle al Auror que los había interrumpido que ya podía irse, prosiguió dando órdenes a los demás de lo que deberían de hacer una vez llegaran a Edimburgo.

Harry, por su parte, no atendió en lo más mínimo a lo que decía. Habían pasado ya casi diez horas desde que McWorth se había llevado a Hermione – la mayor parte de esas horas él las había pasado inconsciente – y su mente se llenaba de cada vez más imágenes que no hacían otra cosa que hacerlo sentir al igual que si el suelo bajo sus pies estuviera desapareciendo a una velocidad vertiginosa.

Quería largarse de allí lo antes posible y comenzar a buscar a Hermione, pero sabía que no lo dejarían ir solo a menos que lograra darles el esquinazo. ¿A la hora de tomar el Traslador, tal vez? Porque estaba seguro de que después le resultaría imposible y más cuando se suponía que Candance lo acompañaría, según ella por miedo a que no se encontrara tan bien como aseguraba tan fervientemente. O quizá porque no quería perderlo de vista por miedo a lo que fuera a hacer, cualquiera de las dos opciones era posible.

Fuera como fuese, Harry acababa de darse cuenta de que no deseaba tener a nadie vigilando sus movimientos que pudiera detenerlo en caso de que tuviera oportunidad de estar de nuevo frente a McWorth. Había tenido suficiente con que se burlara de él una vez y no permitiría que sucediera de nuevo y mucho menos después de lo que acababa de enviarle.

De camino al Departamento de Transporte Mágico donde los Trasladors ya estaban esperándolos, el moreno acarició el sobre entre sus dedos jurándose a sí mismo que ese hombre pagaría el haberle puesto a Hermione las manos encima.

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Hermione se precipitó contra la barandilla de las escaleras tan pronto como, de la nada, el dorso de la mano de McWorth se estrelló contra su mejilla izquierda. Se agarró con rapidez a los postes de madera para no caer mientras sentía como si su rostro fuera a estallar y, cuando él la tomó del cuello, no dudó ni por un momento en defenderse.

Con toda la fuerza que en ese momento podía reunir le propinó golpes y manotazos, patadas aún a pesar de tener los pies descalzos, hasta que él pareció cansarse y la empujó para que cayera escaleras abajo. Afortunadamente para Hermione, tan sólo tres escalones la separaban del suelo. Cayó de costado y produjo un siseo de dolor recordándose a sí misma que lo mejor que podía hacer era emplear su cerebro y no confiar en que su agilidad le ayudaría en un caso así.

Haber aprovechado un despiste de McWorth para echar a correr en dirección a las escaleras había sido muy mala idea, aún encontrándose desesperada. Pero había sido ver que él se quitaba la camisa que el temor la había cegado y había actuado por pleno instinto de supervivencia y no pensando en las posibles consecuencias. El caso era… ¿Por qué se había tomado la molestia de convertirse en mosca para impedirle el paso en lugar de haberle enviado un hechizo? Sabía que tenía la varita en su bolsillo izquierdo porque había podido verla asomando. Y quizá lo que tenía que haber hecho, era intentar hacerse con ella.

'Cada vez que vengo a verte me arrepiento menos de no haberte atado' McWorth escupió en el suelo, a su lado y ella frunció los labios al tiempo que comenzaba a incorporarse 'Me gusta que seas de las que pelea. Haces esto mucho más divertido'

Por qué será que no me sorprendepensó Hermione, cada vez sintiendo más asco hacia ese hombre.

'Ahora sólo falta que supliques y todo será perfecto' sintió cómo se inclinaba sobre ella y, sin dudarlo un solo segundo, se volteó hacia él de forma brusca logrando golpearlo en la cara con el dorso de la mano.

Aprovechando que él volteaba el rostro se abalanzó hacia el bolsillo donde sabía estaba la varita y cuando creyó haber logrado su cometido, algo duro la golpeó en el pecho dejándola sin aliento y haciéndola caer de nuevo al suelo, esta vez de espaldas. Se llevó una mano a la zona del esternón y tosió con fuerza sintiendo cómo su garganta se rasgaba aún más de lo que ya de por sí estaba después de las veces que había tratado de asfixiarla.

'¡No seas estúpida!' exclamó McWorth, avanzando hasta ella para darle una fuerte patada en las costillas que la levantó unos pocos milímetros del suelo.

Jadeó de dolor notando cómo sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas y se encogió sobre sí misma, pegando su mentón al pecho y cubriéndose la cabeza con una mano para que en caso de que volviera a golpearla, al menos no lograra alcanzarla en el rostro.

'Te creía más inteligente que esto' le dijo, tan cerca que Hermione tembló de miedo al anticipar más golpes que, para su sorpresa, no llegaron '¿O es que simplemente te gusta que te golpeen, eh?' la agarró del pelo con ambas manos y tiró hasta que logró incorporarla mientras Hermione lo agarraba inconscientemente de las muñecas. Sus dedos rozaron con algo fino, de madera, y entonces McWorth la soltó 'Para quitarme esta varita tendrás que pasar por encima de mi cadáver'

Me encantará hacerlo, pensó Hermione mientras con un marcado gesto de dolor se llevaba una mano a las costillas percatándose de que sin duda tras la patada debía de haberle roto alguna, porque le dolía el costado derecho como el demonio.

'Levántate' sabía que la estaba apuntando con la varita, lo sabía y aún así se negó a moverse '¡Levántate!' exclamó, furioso, pero Hermione se mantuvo estática sin apenas ser capaz de respirar debido al dolor en sus costillas '¿Eres consciente de que si no me obedeces por las buenas, lo harás por las malas?'

'Apenas puedo moverme' dijo con voz rasgada, apagada.

'¿Y de quién es la culpa? Si te hubieras estado quieta, no—' la risa ahogada de la castaña lo silenció por completo.

'Por supuesto que no me habrías hecho daño de haberme quedado quieta' dijo con ironía.

Por primera vez McWorth no respondió, permaneciendo tan quieto y callado que la castaña terminó por alzar la mirada para asegurarse de que todavía estaba allí. Cuando lo vio de pie junto a ella, tan alto y fuerte como lo recordaba, volvió a sentir que se estremecía y sujetó con más fuerza sus costillas magulladas.

'¿Por qué simplemente no me matas y acabas con esto?' le preguntó con amargura. Él ladeó ligeramente la cabeza contemplándola a modo de estudio.

'¿Y qué diversión me aportaría a mí eso?'

'No lo sé. ¿Le preguntamos a todas esas mujeres que has matado poco después de secuestrarlas?' escupió ella de regreso.

'¿Y qué eran ellas para Potter? Tú—'

'Seres humanos inocentes' retrucó Hermione.

'¡Sangres sucia!' exclamó él, furioso 'Una plaga para la—'

'¿Esto todo se te ocurrió a ti solito, o le estás robando la idea de pureza de sangre a Voldemort?'

McWorth se acercó hacia ella pero en esta ocasión Hermione no retrocedió y ya no sólo porque de hacer un mínimo movimiento todo su cuerpo gritaría de dolor, sino porque se daba cuenta de que en ese momento no le tenía miedo. Ese hombre podría ser un bruto sin escrúpulos de ningún tipo, pero jamás le ganaría una batalla verbal y lo estaba demostrando al volverse agresivo a la mínima. No estaba segura de querer hacerle perder los papeles, pero sabía que de todos modos acabaría torturándola, así que… ¿por qué tener miedo? ¿De qué le servía?

'Si Voldemort se hubiera encargado junto a sus estúpidos seguidores de acabar con mujeres como tú, habría ganado más de lo que hizo persiguiendo a un niñato' la castaña debía admitir que se sentía abrumada porque no la hubiera golpeado como había esperado.

'¿Y los hombres?' preguntó '¿Acaso no has pensado en la posibilidad de que una bruja y—?'

'¡Cállate!' exclamó él, propinándole una bofetada.

Hermione mordió con fuerza su labio inferior para no producir ningún sonido que implicara dolor, consciente de que eso no haría más que satisfacerlo. Acto seguido notó que la agarraba del pelo una vez más y, haciendo un esfuerzo sobre humano, se apoyó en el suelo para incorporarse despacio y así evitar que ejerciera más fuerza. Gimió de dolor al doblarse sobre el costado dañado y cayó de rodillas mientras apretaba los dientes. Escuchó a McWorth ahogando una risa y apretó los puños, furiosa.

'Es sorprendente que todavía sigas consciente, ¿sabes? Eres una piedra realmente dura de roer' le dijo 'Después de la sangre que has perdido y de—'

'¿Acaso te crees la primera persona que me tortura?' le preguntó con enfado, algo que no avecinó traspasaría la línea. Las facciones de McWorth se ensombrecieron después de que le hablara con el tono con el que lo hizo y, tras un nuevo golpe en la cabeza, para Hermione todo se volvió negro.

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Harry aterrizó forzosamente sobre la alfombra de su casa de Edimburgo y jadeó de dolor al tiempo que trataba de incorporarse. Se había soltado del Traslador por los pelos y todavía podía escuchar el grito agudo de Candance perforándole los tímpanos en cuanto supo de sus intenciones. Después, simplemente se había dirigido a la zona de Aparición y había pensando en el único lugar en el que Aparecerse en Edimburgo que le concediera toda la privacidad que necesitaba en ese momento.

Jugándole al tiempo una carrera que no deseaba perder, se sentó por fin sobre la alfombra y sustrajo del interior del bolsillo de su túnica el sobre que McWorth le había enviado. Sabía que allí había algo más que los cabellos ensangrentados de Hermione aunque no hubiera podido verlo en un primer momento y por eso se apresuró a desmenuzar el papel rugoso hasta que lo extendió completamente abierto.

Pestañeó varias veces para aclarar su visión borrosa después del esfuerzo de haberse Aparecido y estudió el sobre por ambos lados sin prestar demasiada atención a las manchas de sangre, consciente que el verlas no hacía más que cegarlo sin permitir que se fijara en los detalles. Se trataba de un sobre viejo, gastado, que había sido cerrado con un sello que no presentaba una forma que pudiera darle alguna pista y mucho menos ahora que estaba roto en dos.

No había nada relevante aparte del mensaje subliminal de que Hermione seguía con vida y, aunque en sí lo agradecía, eso le parecía tan impropio de McWorth que se apresuró a sustraer su varita del bolsillo. Era bien cierto que tan sólo en una ocasión le había dejado una pista, pero recordar sus últimas palabras antes de que sus compañeros se lo llevaran de aquel sótano, ese "El juego no termina aquí, Potter" junto con el mensaje le daba a entender que para él eso se trataba, efectivamente, de un juego. Y para poder jugar tendría que haber pistas, reglas.

Con la varita apuntando al sobre abierto en su mano pronunció las palabras que producían el hechizo revelador que le mostraría un posible mensaje oculto, pero no apareció absolutamente nada. Lanzó un suspiro profundo, uno que indicaba que estaba a muy poco de perder la paciencia y, sin más, se puso en pie tras recoger los cabellos de Hermione esparcidos sobre la alfombra para arrojarlos al interior de la chimenea. Aquello no era algo que deseaba conservar en circunstancias como esa y mucho menos manchados de sangre.

Furioso por no haber encontrado nada arrojó el sobre a un lado y guardó su varita de regreso en el bolsillo con una única idea en mente: Aparecerse cerca de aquella casa donde habían arrestado a McWorth la primera vez. Sabía que Candance le había dicho que estaba bajo vigilancia, pero no perdería absolutamente nada por ir hasta allí y mucho menos después de saber que se había dirigido a aquel lugar tras haber secuestrado a Hermione.

Ese hombre no era tonto y sabría que irían a buscarlo, por lo que bien podría haberse escondido en el bosque junto a la casa hasta que los Aurores se habían marchado para volver a ella. ¿Y qué si habían instalado detectores de actividad mágica? Por lo que habían podido ver, McWorth no había torturado ni asesinado a sus víctimas empleando precisamente su varita…

Miró el reloj y vio que ya habían pasado más de once horas. No quería perder ni un solo segundos más y, concentrándose, efectuó la Aparición.

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Hermione se despertó después de que un buen chorro de agua fría le golpeara el rostro y se incorporó con tal sobresalto que enseguida produjo un alarido de dolor al sentir los pinchazos en sus costillas y cabeza. Llevó una mano a cada una de sus partes más adoloridas y pestañeó con cuidado, sintiendo sus córneas dañándose al ser golpeada por la luz de la bombilla que colgaba del techo.

¿Cuánto tiempo había permanecido inconsciente en esa ocasión? No lo sabía, pero a través de la pequeña ventana que daba al sótano no entraba claridad alguna así que supuso que no demasiado. Escuchó el golpeteo de algo plástico rodando por el suelo y lentamente se fue colocando hasta quedarse sentada sobre el suelo frío y húmedo.

'Realmente comienzas a hacerme perder la paciencia y eso que presumo de tener mucha' volteó el rostro hacia su derecha y vio a McWorth acuclillado a su lado con los brazos poyados en sus rodillas con una pose relajada, vaso de agua en su mano derecha y la varita en la izquierda.

Hermione se humedeció los labios de manera inconsciente al ver el vaso de agua frente a ella. Beber un poco no le vendría nada mal para el escozor y la sequedad de su garganta pero estaba segura de que ni pidiéndole un trago por las buenas se lo daría.

'La herida de tu cabeza ha dejado de sangrar, si te sirve de consuelo' le dijo McWorth mientras tendía el vaso hacia ella. Hermione lo contempló con desconfianza 'Si no lo quieres…' la castaña alzó despacio su mano derecha y lo tomó, acercándolo a sus labios.

Fue entonces que el olor a alcohol la invadió y al instante lo alejó de ella arrugando la nariz. No le parecía que el aguardiente fuera precisamente a aliviar su sed y mucho menos los dolores de garganta. Al menos eso último no pasaría con el primer trago.

'Pensé que quizá te gustaría… evadirte un poco de la realidad. Ya sabes, para no pasarlo tan mal como hasta ahora'

Ella no pudo evitar enarcar una ceja ante esas palabras, terminando por abrir los ojos más de lo normal cuando vio que McWorth acercaba una de sus manos en dirección a su pecho. Trató de retroceder, pero con el movimiento no hizo más que sentir el dolor de sus costillas, por lo que optó por la segunda opción que tenía para evitar que ese animal la tocara.

Con un rápido giro de muñeca lanzó el contenido del vaso hacia su cara y, tan pronto como lo escuchó producir un alarido mientras conducía aquella mano que la castaña no quería cerca de ella a sus ojos, se inclinó hacia adelante con los dientes apretados en un gesto de malestar y, sin pensarlo siquiera dos veces, le estrelló el vaso en la cabeza. McWorth cayó de espaldas.

'¡Maldita zorra rastrera!'

Siseó al sentir un par de cristales internándose en la palma de su mano pero sabía que no era momento de quejarse. McWorth no lograba abrir los ojos, por alguna razón no empleaba esa varita suya que con tanto apego encerraba en su mano izquierda y lo único que hacía era dar manotazos al aire con ambos brazos, de seguro buscándola. Hermione aprovechó ese momento para apretar las costillas con su brazo derecho y apoyar el izquierda contra la pared para ponerse en pie.

El dolor que sentía provocaba que la cabeza le diera vueltas, que se mareara, y, sin embargo, no se detuvo. Con una energía y adrenalina que debía admitir no sentía en mucho tiempo, y sin tomar en cuenta las molestias de su cuerpo, echó a correr hacia las escaleras y comenzó a subirlas todo lo deprisa que podía.

'¡Ven aquí, maldita—!' el repentino silencio y el estruendo que escuchó a su espalda hizo que Hermione se detuviera en sus trancas. Asustada, temiendo que de nuevo se hubiera transformado en una mosca, echó un vistazo por encima de su hombro esperando un golpe que nunca llegó.

A los pies de la escalera estaba McWorth, petrificado.

'¿Te encuentras bien?' escuchar la voz de Harry haciendo eco en aquel sótano fue como un bálsamo para sus heridas.

Miró al frente y lo vio descender las escaleras a toda prisa para reunirse con ella, su rostro bañado en una mueca de preocupación mientras la contemplaba de arriba abajo. En cuanto sus manos la tomaron del rostro para poder hacer recuento de los daños que había sufrido, Hermione comenzó a llorar mientras se aferraba a la túnica del moreno con desesperación. Harry apretó los puños al escucharla susurrar que sabía que él llegaría para salvarla y maldijo no haberlo hecho antes, no haberse dirigido a aquella maldita casa perdiendo tiempo valioso en ir a la de él. El ver su rostro lleno de golpes y cortes, la brecha junto a su sien y el modo en el que su mano izquierda aferraba sus costillas lo hizo sentir verdaderas ganas de bajar aquellas escaleras y acabar con McWorth de una vez por todas.

'Llévame a casa, Harry, por favor' sollozó la castaña 'Llévame a casa' aquello fue suficiente para que sus ansias asesinas se disiparan, aunque sólo fuera un poco. Hermione estaba malherida y no podía perder tiempo en llevarla no a casa, sino a un médico.

'No te preocupes por él. Pronto llegarán más Aurores y se lo llevarán' le dijo al ver que ella echaba un último vistazo sobre su hombro y mientras sentía la pulsera en su muñeca desprender un calor fuera de lo común 'Vamos. Deja de te ayude' pero Hermione lo detuvo ante su intento de tomarla en brazos.

'Mejor será que no. Creo que tengo alguna costilla rota y—' Harry apretó la mandíbula y asintió al tiempo que enviaba a McWorth una mirada fulminante.

'¡Tú y yo nos veremos las caras en tu celda para insectos!' le gritó 'Puedes estar seguro de que sí' añadió por lo bajo mientras, despacio, avanzaba tras una Hermione descalza que hacía todo lo posible por enderezarse.

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Continuará...


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