Dos horas en un avión. Ya estábamos en el aeropuerto esperando por el taxi que nos iba a buscar, eso significaba que dentro de más o menos en unos 30 minutos estaría en casa de mi madre. Mi padre se quedaría en un hotel porque por más que fuese mi cumpleaños no creía poder soportar la idea de estar junto a ella toda una noche.

Yo pensaba en todo, nunca había sido una chica totalmente fatalista pero en este momento era lo único para lo que era buena. Mi cabeza estaba ocupada por pensamientos terribles de Sasuke con Karin y… Sasuke odiándome, y con Karin.

-Sakura, ¿no te parece que hace un bonito día?

-Si… el clima es asombroso papá…

-¿De verdad?

-Si, el sol esta radiante y…

-SAKURA HARUNO

-¿Qu-que? – Deje de mirar a la nada y volteé la cabeza hacia su rostro.

-Ni siquiera hay sol, el clima esta terrible… cosa que es rara en este lugar.

-Mire enseguida al cielo, era cierto. Yo no solo estaba perdida en mis pensamientos, estaba inconsciente… en un estado zombie o algo parecido.

-¿estás bien?

-Si… solo algo distraída.

-¿Segura?

-¿Si te digo que "no" entonces podremos regresar a casa?

-No… - Suspire ante esa respuesta.

-¿Qué hay de ti? Hace tiempo que no ves a tu mujer.

-No es mi mujer, tu madre es un ser totalmente libre y pues… no me importaría verla, tenemos una hija en común, es inevitable que suceda.

-Es por eso que te irás a un hotel…

-Eso no tiene nada que ver.

-Claro.

El taxi llegó, y luego de minutos bien contados mentalmente llegue a casa de mi madre. Entre como si fuese atraída por una fuerza magnética – Rápidamente – y mire a mi madre sentada en el mesón de la cocina.

-Madre – levante mi mane un poco en un intento de saludo.

-Sakura hija – se levantó y me abrazo eufóricamente – feliz cumpleaños.

-Shhhhh… que no te escuchen en el resto del pueblo.

-No me importaría – se alejo y corrió hacia la sala, en el camino le dio una pequeña bienvenida a mi padre y siguió con su camino hasta llegar a la mesa en medio de la sala.

-¿Qué haces? – la seguí hasta el lugar.

-Sakura ten, lo vas a necesitar.

-¿Qué cosa? – mire una pequeña caja que sostenía en sus delicadas manos similares a porcelana.

-Ábrela – insistió ella. Parecía una niña pequeña, observándome, atenta a la expresión de mi rostro.

Abría la pequeña caja deseando que no fuesen un par de aretes o algo que mortificara mi sencillo estilo de vida sin ninguna preocupación por mi apariencia y dentro había un manojo de dos llaves… llaves de un auto.

-¿es… es enserio?

-Está en la cochera – mire a mi padre aun dubitativa.

-Feliz cumpleaños – dijo él mientras se encogía de hombros y sonreía.

Salí hacia la cochera y ahí estaba, un hermoso Z06 color negro.

-No lo puedo creer

-Tuve que preguntarle a tu padre si había notado tu interés en algún auto en particular y pues…

-Le hable de tus extraños gustos masculinos en autos… extraaaaañooooss.

-Padre, madre… gracias – los abrase a ambos, no sé si el contacto los incomodaría pero no me importo mucho. En mucho tiempo no habíamos estado así. Los estaba abrazando a ambos… al mismo tiempo.

-Ni siquiera lo pienses, aun no te he dado mi regalo – agrego mi padre.

-Oh, ¿de verdad? – me emocione aun mas.

-Por supuesto, mi regalo tiene un significado más profundo.

-Y con eso quieres decir que es más pequeño – realmente no me importaba, pero un comentario como ese haría que no notaran tanto mi cambio de personalidad de resentida amante del sarcasmo a hija adorable y sentimental.

-En fin hija malévola e interesada, ten – extendió su mano para abrir el auto, y de dentro saco un paquete… una bolsa. La tome y la abrí colocando el contenido en la mesa delgada junto a la pared.

-Es hermoso – sonreí sin verle y trate de no soltar lagrimas. Era un hermoso juego de cartas, una pluma con detalles, sobres… todo en una caja de lata cubierta por diagramas y hermosos dibujos.

La verdad, parecía un regalo para una niña… de esas que leen cuentos y están obsesionadas con las princesas y bla bla bla. Pero así era yo, la verdadera Sakura Haruno: en busca de una historia de amor, no necesariamente debe tener un final feliz. Simplemente quiero sentir algo, quiero bailar en la lluvia de nuevo, quiero cantar en la ducha, quiero perder el sueño a causa de él, quiero…. Lo quiero a él.

De pronto mi corazón pareció detenerse ante el último pensamiento, pero el sentimiento se fue tan pronto como llego.

-Sakura es hora de que te vayas – dijo mi madre.

-Ah… - No pude hacer ningún comentario ¿me estaba corriendo?

-No pienses mal hija, me refiero a que llegaras tarde a cierto evento en cierto lugar.

-Tu madre tiene razón, debes ir a bañarte porque luces terrible y luego podrás salir con tu costoso auto a las peligrosas calles y…

-Padre, ya estoy lo suficientemente grande.

-Lo sé, pero eres propensa a los accidentes.

-eso no es cierto… por lo menos no mas que tu.

-Ya ya… ve.

Rápidamente estuve lista, fue cuestión de ducharme, peinarme, vestirme y salir en mi nuevo auto. Mi padre ya se había marchado a su hotel. Y mi madre, ella estaba en su oficina haciendo… cosas del trabajo – a saber qué.

Me había llegado un texto de Itachi, luego sabría quien habría sido el ser que le dio todos mis números. El texto decía la hora y el lugar. Estaba emocionada, distraída, afligida y… muchas cosas más, mi interior era un lio pero por mi cabeza pasaba solo una pregunta, solo una persona, un nombre, un rostro… El de Sasuke Uchiha.