Capítulo 8: Sanando las heridas.

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Sábado 17 de Diciembre, 9:44 am

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Hermione comenzó a sentir un cosquilleo agradable en su antebrazo que creía se trataba de una pluma. Sonrió bajando la mirada y al ver el rostro de McWorth contemplándola de regreso con una expresión sádica, su gesto cambió drásticamente a uno horrorizado un segundo antes de que sus ojos se abrieran de par en par. Al ver que se encontraba en San Mungo, que tan sólo había sido una pesadilla, suspiró aliviada y miró a los lados hasta que se encontró con la mirada de Harry clavada en la de ella.

'¿Te encuentras bien?' el moreno se levantó de la silla que ocupaba, sus dedos dejando de acariciar su antebrazo para entrelazarse con los suyos de su mano izquierda.

'Siempre me encontraré bien al ver que tú estás a mi lado cuando despierto' respondió Hermione con voz ronca debido a que su garganta todavía estaba dañada. Al igual que el resto de su cuerpo.

Llevaba más de un día ingresada, bebiendo pociones de todo tipo y reposando tal y como le había ordenado el médico, y aún no notaba ninguna mejora. Pensó en aconsejarle al equipo de Medimagos del hospital que contrataran a Madame Pomfrey, ella sí que sabía elaborar pociones efectivas, pero suponía que no podía dejar a Hogwarts sin la mejor enfermera que la castaña había conocido en su vida.

'Nunca más volveré a apartarme de tu lado' la respuesta de Harry provocó en Hermione que algo pesado cayera sobre su pecho y de pronto se encontró a sí misma incapaz de mirarlo, avergonzada.

Que él se hubiera ido había sido su culpa. Por supuesto sus ataques de celos habían tenido mucho que ver con su decisión, pero después de haberse visto en una situación incluso más reprochable, pensaba de forma diferente. Harry estaba en todo su derecho de sentir celos de Henry. Al fin y al cabo y aunque ella hubiera tardado dos años en darse cuenta, el rubio había jugado sucio para que así fuera, para hacer que Harry dudara de ella empujándola a tomar una decisión precipitada.

Hermione, sin embargo, había pasado los últimos días maldiciendo a Candance, odiándola, tratándola mal e incluso insultándola mentalmente, cuando el moreno no tenía que rendirle cuentas de ningún tipo acerca de lo que hacía o no con su vida. Y ella, sin embargo, le había reprochado que no le diera explicaciones antes para no hacerse ideas equivocadas.

'Debe de sentirse aliviada' comentó Hermione por lo bajo, sin apenas percatarse de que había dicho aquello para que alguien más aparte de ella lo escuchara.

'¿Quién?' preguntó Harry, demostrándole que también la había oído. Suspiró.

'Candance, por supuesto' respondió 'No la traté nada bien desde el instante en el que pensé que tú y ella—'

'¿Bromeas? Disfrutó como una niña pequeña sacándote de tus casillas' la interrumpió el ojiverde, riendo 'Lo único que no le hizo gracia fue que la besara. Me dijo que si volvía hacerlo me cortaría las—'

'Realmente no es necesario que termines esa frase. Me hago una idea'

Hermione se insultó por haber sentido cómo su estómago se encogía después de que Harry le recordara aquel beso que los había visto compartiendo en la cocina de Grimmauld Place, el mismo lugar donde ellos habían—. Se sonrojó sólo de acordarse de lo que aquellas cuatro paredes habían sido testigos y desvió su mente al único punto que todavía le quedaba por tocar con Harry. Le había hablado de sus sentimientos por él, le había dicho lo mucho que se arrepentía de haberlo dejado yéndose por casi dos meses y también de lo muy estúpida que se sentía aún ahora por no haber ido a buscarlo al regresar de sus vacaciones y descubrir que se había trasladado al norte.

'No sé por qué la gente se empeña en etiquetarme como una persona inteligente' dijo entonces, percatándose de que Harry fruncía el ceño incluso cuando no lo estaba mirando directamente.

'¿Otra vez vas a volver con la perorata de que no debiste dirigirte al callejón Diagón? Hermione, no creo que sea necesario que te martirices otra vez con—'

'No. No se trata de eso, aunque tampoco es algo que pueda olvidar tan fácilmente. De haber pensado en las consecuencias de mis actos no habría—' suspiró al percatarse de que de seguir en esa línea de nuevo volvería a un tema que había quedado zanjado el día anterior 'No se trata de eso' sus ojos conectaron con los de él y se humedeció los labios, despacio 'Estaba pensando en que ya que tú me contaste que habías cometido la estupidez de pedirle a Candance que te ayudara a darme celos, lo justo sería que yo también admitiera mis errores' Harry la contempló con curiosidad 'Es posible que lo que voy a decirte no te haga ni la más mínima gracia, pero—'

'Si necesitas sacártelo de encima para sentirte mejor, adelante' por el modo atropellado en el que había soltado aquella frase, Hermione supo que la ansiedad lo dominaba. Estaba segura de que él ya sabía lo que iba a decirle, podía sentirlo en su mirada.

'No sé por dónde empezar…' confesó la castaña, incómoda.

'Supongo que por el principio'

'En mi cumpleaños…' meneó la cabeza a los lados y chasqueó la lengua 'Ginny comentó que ella y Ron no habían podido hablar contigo por demasiado tiempo porque…' aspiró profundamente. Se sentía ridícula porque todavía se le encogiera el corazón al recordar aquello, pero no podía evitarlo 'Porque una mujer había ido a buscarte'

'Sí, lo recuerdo. Había aparecido otra víctima y Candance—'

'Y una parte de mí barajó la posibilidad de que se tratara de trabajo, como finalmente resultó ser, pero otra, una a la que no podía ignorar, me gritaba que estabas rehaciendo tu vida, que habías encontrado a alguien en Edimburgo y que no volverías...' lanzó Hermione a toda velocidad, incapaz de detenerse una vez había empezado 'Pensé que quizá, si te enterabas de que Henry y yo…'

'Si me lo hubieran dicho tan pronto como sucedió, puedes estar segura de que habría regresado' dijo Harry entonces, serio 'Después de haber destrozado a puñetazos las paredes de mi casa, pero lo habría hecho aunque sólo fuera para—para echarte en cara algo que sabía era mentira y de lo que me arrepentiría'

'Habrías venido a decirme que por fin hacía pública una relación de más de dos años' Hermione lo conocía como la palma de su mano. Después de quince años de amistad y cuatro meses de noviazgo, podía leer a Harry como a un libro abierto.

'No creas que no lo pensé' la castaña le envió una mirada de advertencia '¿Y me culpas de ello? En cuanto Luna me lo contó—. Bueno, no justo en el momento en el que me lo contó porque entonces llegaron para avisarme de que estabas en peligro, pero después… Que me caiga un rayo y me parta en dos si no me di de cabezazos contra las paredes por no ser capaz de quitarme de la cabeza la idea de que estabais juntos desde antes de que me dejaras' confesó él 'Y sé que no es así, pero… Es como que tú pensaras que Candance y yo teníamos algo' Hermione enarcó una ceja '¿Cuándo, en el nombre de Merlín, te dimos la impresión de ser pareja antes de que yo le sugiriese que me ayudara a darte celos?'

'Oh, Candy' su tono de voz sarcástico hablaba por sí solo 'Te llamo así porque me encanta ver cómo te estremeces'

'Porque odiaque la llame Candy y me gusta fastidiarla con eso' la castaña lo contempló con reproche.

'¿Pero es fácil de malinterpretar, o no? Fue Luna la primera en decir que entre vosotros dos—'

'Pero de seguro que tú ya lo estabas pensando antes de que Luna te dijera nada' Hermione apretó los labios e, indignada, miró a otro lado. Harry chasqueó la lengua 'Se supone que no estamos hablando de esto para terminar enfadados, sino para solucionar las cosas y que no quede ningún cabo suelto' sabía que tenía razón y por eso lanzó un nuevo suspiro al tiempo que volvía a clavar sus ojos en los de él decidiendo que había llegado el momento de dejar su orgullo a un lado.

'Cuando me preguntaste si amaba a Henry y te dije que era mejor que no te respondiera teniendo en cuenta las circunstancias…' el moreno apretó la mandíbula al tiempo que asentía 'No me parecía justo decirte en ese momento que nunca podría amarlo a él cuando todavía estaba enamorada de ti'

'Nos habrías ahorrado—'

'Eso lo sé ahora, pero entonces no—' Hermione se silenció tan pronto como se dio cuenta de que había respondido a la defensiva y eso era algo que no podía permitirse si de verdad no quería terminar discutiendo con Harry.

'¿Te acostaste con él?' la castaña lo miró con los ojos abiertos como pares.

¿Qué acababa de pensar para sí acerca de no acabar discutiendo?

'No acabas de preguntarme eso' espetó, alterada. Harry enarcó una ceja permaneciendo tan serio que supo que, efectivamente, quería conocer la respuesta '¿Vas a decirme que tú no te has acostado con nadie en estos dos años?'

'No conoces a esas mujeres, así que no es lo mis—'

'¿¡Mujeres!' Hermione estaba segura de que la cabeza la estallaría de un momento a otro. Harry cerró los ojos y lanzó un suspiro largo antes de volver a mirarla.

'¿Qué tal si lo dejamos en un empate?' la castaña entrecerró los ojos, considerando su oferta.

'Hecho' ambos asintieron, serios 'Y esta conversación nunca ha existido, ni existirá en el futuro' añadió.

'Hecho'

En ese momento la puerta de la habitación se abrió y ambos se voltearon a mirar a la enfermera rubia que enseguida le indicó a la castaña que había llegado la hora de revisar sus heridas y tomar las pociones que el Medimago le había recetado. Hermione se hundió en la camilla mientras sus labios se fruncían en un gesto de disgusto. La poción para la rápida recuperación de huesos rotos o astillados podía ser muy efectiva, pero la odiaba hasta el punto de sentir ganas de ponerse a patalear sobre la camilla al tiempo que chillaba como una niña mimada que no quería beber nada.

'Iré a casa a darme una ducha y cambiarme de ropa mientras tanto' vio cómo Harry se ponía en pie y se inclinaba sobre ella para darle un beso en la frente. Lo tomó del cuello de la camiseta y, cuando él dio un paso atrás para alejarse, lo atrajo hacia sí y lo besó en los labios, con fuerza 'Volveré… Volveré enseguida' el verlo alejarse nervioso, incluso desorientado, a causa de aquel beso la llevó a sonreír y a darse cuenta de que tomar aquellas asquerosas pociones le serviría para recuperarse en cuanto antes y así poder volver a casa.

Una vez fuera de San Mungo Harry no se dirigió a Grimmauld Place tal y como había dicho, sino al Caldero Chorreante, desde donde había decidido trasladarse a través de la Red Flu al Ministerio de Magia de Edimburgo. Su jefe, Charles Parton, le había pedido el día anterior que se acercara al Departamento de Aurores en cuanto pudiera para firmar su traslado y de paso contarle cómo avanzaba el caso de McWorth. Al parecer, después de que el Winzengamot recibiera informes acerca de la facultad del asesino en transformarse en Animago, se barajaba la gran posibilidad de condenarlo a recibir el Beso de un Dementor a efecto inmediato y él estaba seguro de que no querría perderse ese momento.

'¡Hey, Potter!' exclamó un compañero suyo en cuanto salió del ascensor y entró en el Departamento de Aurores, sacándolo de un ensimismamiento del que se olvidó por completo tan pronto como alzó la mirada y vio que sus demás colegas se levantaban de sus puestos de trabajo, aplaudiendo y vitoreándolo.

Harry sintió enseguida que un calor abrasante se situaba en sus mejillas y comenzó a estrechar las manos de aquellos que se acercaban a felicitarlo cara a cara, comentándole el gran trabajo que había hecho y lo orgullosos que se sentían de él.

'¡A ver, a ver! ¡No atosiguéis al héroe y dejadle paso!' en cuanto escuchó la voz de Candance su conversación reciente con Hermione asaltó su memoria y, contra todo pronóstico, sonrió de medio lado mientras veía cómo sus compañeros se dispersaban hasta que pudo verla, de pie al lado de Ryan.

'Tienes un aspecto horrible' le dijo Norton con media sonrisa en sus labios y las manos dentro de los bolsillos de su pantalón '¿Qué tal se encuentra Hermione?' le preguntó acto seguido.

'Recuperándose' respondió sin más, su mirada posándose en Candance 'No estaría mal que fueras a hacerle una visita, ¿sabes?' la mujer alzó ambas cejas en un gesto de sorpresa '¿Por qué me miras al igual que si te estuviera mandando a una muerte segura? Le conté la verdad y, aunque no me lo ha dicho verbalmente, sé que le gustaría hablar contigo'

'Candy, ¿le tienes miedo a—?' la aludida le pegó a Norton un puñetazo en el brazo.

'A la próxima que me llames así, te maldigo. Lo juro' acto seguido los ojos azules de Candance se posaron en Harry 'Esto es culpa tuya, ¿sabes? De no haber empezado con—'

'Yo también echaré de menos no discutir contigo todos los días, Candy' la interrumpió el moreno, alzando los brazos en un gesto defensivo cuando vio que ella salía disparada en su dirección, pero terminando por corresponderle al abrazo urgente que la Auror le dio. Y él que había esperado un puñetazo…

'Ha sido un auténtico placer conocerte y trabajar contigo estos dos años' le dijo la mujer.

'Y contigo' miró a Ryan 'Con vosotros' añadió, viendo cómo el hombre asentía dándole la razón 'Pero esta no será la última vez que nos veamos'

'Ten por seguro que te visitaremos' dijo Norton, sonriendo.

'Potter' la figura de Parton apareciendo desde le puerta de su despacho lo alertó y cortó cualquier tipo de comentario que sus amigos fueran a hacer después de que el hombre le indicara con un ademán de su cabeza que lo siguiera.

Se despidió de Candance y de Ryan dándoles la mano, repitiéndoles que tendrían noticias suyas para visitarlos o para que ellos fueran a Londres y, acto seguido, se encaminó hacia el despacho del que pronto sería su ex jefe.

'Quizá sea mejor que firmemos cuanto antes los papeles de tu traslado. Después de ello supongo que podré permitirte ver a McWorth una última vez, porque me temo que no habrá modo de conseguir que te dejen presenciar el momento del Beso' le dijo Charles mientras le indicaba que cerrase la puerta.

'¿Por qué no?' preguntó Harry, contrariado.

'Cosas del Winzengamot. Sabes bien que a veces pueden ser peor que un grano en el culo' el hombre bordeó su mesa y tomó asiento en su silla 'Se han empeñado en que se realice una ceremonia privada y por el momento hasta a mí me han prohibido presenciarlo, así que… Lo siento. Sé que te dije que podrías al menos estar presente en la ejecución, pero me han atado las manos con ese veredicto'

Harry observó a su jefe con determinación antes de asentir, comprendiendo que no era culpa suya.

'Gracias, de todos modos'

'Acércate, muchacho. Tengo los papeles de tu traslado listos para que los firmes'

El moreno obedeció, deteniéndose de pie junto a la mesa mientras su mirada se clavaba en los documentos que Parton tenía frente a él. Sabía que extrañaría a muchas personas en esa ciudad, todos ellos compañeros suyos o familiares y amigos de éstos, pero en Londres lo esperaba Hermione. Y los Weasley. Y aquellos que estuvieron a su lado desde el momento en el que los había conocido.

Lanzando un suspiro aceptó la pluma que Parton le entregaba y, después de que el hombre le señalara el lugar donde debía plantar su firma, escribió a toda prisa su nombre y apellido bajo el conocimiento de que con aquel gesto estaba marcando un nuevo comienzo en su vida.

Pero primero todavía le quedaba cerrar esa etapa en Edimburgo viéndose cara a cara, y esperaba que por última vez, con Liam McWorth.

'Me veo en la obligación de pedirte que me des tu varita'

Harry se detuvo delante de la celda y miró a Parton con las cejas alzadas sin poder creer que tuviera tan poca confianza en él. ¿Qué creía que iba a hacerle? Era consciente de que le encantaría torturarlo y matarlo él mismo por todo lo que le había hecho a Hermione, pero sabía que lo único que conseguiría con eso era terminar él en Azkabán y lo último que deseaba era alejarse del lado de la castaña ahora que la había recuperado.

'No te la pido porque no confíe en ti, sino en él' gruñó Charles al tiempo que rodaba los ojos 'Ya intentó hacerse con la varita de Rodgers y no queremos arriesgarnos a que—' Harry interrumpió sus palabras entregándole su varita de saúco, la cual su jefe aferró en el interior de su mano derecha al tiempo que le decía al Auror que hacía guardia frente a la celda que podía abrir la puerta.

El ojiverde esperó impaciente mientras el hombre frente a él, ese Rodgers que al parecer había tenido un percance con McWorth, realizaba tal despliegue de contra hechizos que más bien parecía estar a punto de acceder a una cámara de Gringotts de alta seguridad. Aún así, Harry debía admitir que se tomaran a aquel asesino tan en serio.

'No puede transformarse. En el interior de esa celda cualquier intento de magia ha sido anulado, así que no te preocupes' lo informó Parton mientras la puerta se abría lentamente.

'No sé por qué diablos no se ha tomado mucho antes esa medida preventiva' protestó Harry en un gruñido, claro que después recordó que gracias a eso su padrino había logrado escapar de Azkabán y no pudo hacer otra cosa que morderse la lengua. Nadie tenía por qué saber ese pequeño detalle.

'Las manos arriba, McWorth, donde pueda verlas. Muévete un solo milímetro y te puedo asegurar que recibirás el Beso mucho antes de lo que esperas' amenazó Rodgers al criminal al tiempo que lo apuntaba desde fuera de la celda con su varita.

McWorth, con el pelo revuelto y aspecto cansado, obedeció a la orden, su semblante cambiándose por uno mucho más animado y burlesco en cuanto vio quién iba a visitarlo. Durante unos segundos Harry lo midió con la mirada sin atreverse a acceder a la celda, y no porque le tuviera miedo, sino porque en ese momento estaba siendo invadido por una furia que deseaba desapareciese o terminaría cometiendo un asesinato que lo llevara de cabeza a la cárcel mágica.

'Potter, ya creí que te habías olvidado de mí' escuchar su voz con ese tono de burla sólo provocó en Harry un escalofrío y que sus ansias asesinas aumentaran.

'¿Vas a entrar?' le susurró Rodgers a su lado, todavía con su varita en alto y sin apartar los ojos del preso. El moreno asintió y, despacio, accedió al interior de la celda escuchando cómo la puerta se cerraba instantáneamente a su espalda.

'Te sientan bien los pijamas de rayas' le dijo entonces a McWorth al tiempo que lo contemplaba con el mentón alzado.

'No mejor de lo que a tu sangre sucia le sienta la ropa interior de encaje' el cuerpo de Harry se incendió al instante y, cegado por la furia, se abalanzó sobre Liam tomándolo del cuello con fuerza.

Para su sorpresa, el hombre no intentó un por un instante ponerle impedimento alguno, sino que tan sólo reía de manera cínica demostrándole lo realmente loco que estaba. Lo soltó dándole un empujón que lo hizo chocar contra la pared a su espalda, algo que al parecer le hizo todavía más gracias puesto que lanzó una carcajada divertida.

'¿Qué tal se encuentra, por cierto? Estoy seguro de que me echa de menos. No tienes idea de los gritos que—'

'¡Cállate!' exclamó Harry, irascible y al tiempo que lo señalaba con un gesto de advertencia.

'Creí que habías venido a verme para que te pusiera al tanto de lo que sucedió en ese sótano' comentó McWorth, sentándose en una postura relajada al tiempo que sonreía más ampliamente.

'Estás…'

'¿Loco?' le preguntó él alzando las cejas 'Deberías de mirarte a un espejo, Potter, para saber qué es la locura' Harry frunció el ceño al tiempo que apretaba los puños y la mandíbula 'Tienes ese gesto desencajado de alguien que está deseando torturar… matar…'

'Apuesto a que eso es lo que quieres que haga' espetó el moreno luchando contra sí mismo por controlarse 'Pero me parece mucho más atractiva la idea de que te absorban el alma y te encierren en una celda, muerto en vida' añadió entonces, disfrutando inmensamente del cambio en la mirada de aquel asesino '¿Cómo sienta el haber fracasado en tu estúpida venganza? ¿Has comprendido al fin que la venganza es un plato que se sirve frío?'

'El cuerpo sin vida de tu estúpida sangre sucia sería el plato frío'

'Oh, pero ella está viva, como ya sabes' los ojos de McWorth se oscurecieron todavía más 'Y te manda sus saludos, por cierto' mintió, sabiendo que aquello terminaría por sacar a aquella sabandija de quicio.

Como bien adivinó, sus palabras provocaron que McWorth se pusiera en pie de un brinco dispuesto a ir a por él, pero Harry fue infinitamente más rápido y le propinó un puñetazo que lo envió de regreso a la cama sobre la que hasta ese momento había permanecido sentado. Ese imbécil le había dado la excusa perfecta para golpearlo de modo que pudiera decir que había sido en defensa propia y Harry debía admitir que algo tan absurdo como un puñetazo ya lo había hecho sentir en paz consigo mismo.

'Disfruta del Beso, Liam' le dijo entonces, acercándose a la puerta para golpearla dos veces mientras veía a McWorth acariciarse la mejilla con un gesto altivo.

La puerta se abrió mostrando a Rodgers y a Parton, ambos con sus varitas en alto, quienes se hicieron a un lado para permitirle el paso. En cuanto Harry abandonó la celda, Rodgers volvió a sellar la puerta con todos aquellos hechizos de seguridad que el moreno le había escuchado quitar con anterioridad.

'¿Lo golpeaste?' le preguntó Charles, furioso.

'Se abalanzó sobre mí. Fue en defensa propia' respondió Harry con gesto orgulloso. Su jefe enarcó una ceja al tiempo que le devolvía su varita de saúco.

'Siempre te sales con la tuya, ¿no es así, Potter?' le preguntó con tono cómico. El ojiverde sonrió.

'Siempre'

Grimmauld Place.

Miércoles 21 de Diciembre, 5:24 pm

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'Con cuidado' le indicó Harry a una Hermione que caminaba frente a él con los brazos extendidos para comprobar que nada se interponía en su camino.

'Ni siquiera sé a qué viene que me hayas vendado los ojos' respondió la castaña, deteniéndose en seco después de haber golpeado la cómoda de la entrada con su pie izquierdo. Las manos de Harry se situaron en su cintura para ayudarla a esquivar los obstáculos.

'Te dije que se trataba de una sorpresa y has querido colaborar, así que ahora—'

'Sé que me habéis organizado una fiesta de "Felicidades por haber salido de San Mungo". Te escuché cuchichear con Ron mientras esperaba a que el Medimago me concediera el alta' lo interrumpió la chica en un susurro al tiempo que se dejaba guiar por el ojiverde a lo largo del pasillo, hacia el salón.

'Aún así intenta hacerte la sorprendida, ¿de acuerdo?' le dijo Harry al oído, llevándola a estremecerse cuando su aliento cálido le acarició el cuello. Instintivamente situó sus manos sobre las del moreno, en su cintura, entrelazando sus dedos con los de él.

'¿Mis padres también han venido?' le preguntó entonces.

'Hermione, no quieras saberlo todo, ¿sí? Recuerda que se supone que esto es una sorpresa'

'Te recuerdo yo a ti que mi madre me dijo que me mataría por no haberla avisado de todo lo que estaba sucediendo hasta que estaba ya ingresada en San Mungo, así que se trata más bien de una medida preventiva para—'

Harry le quitó el pañuelo negro de los ojos y ella pestañeó cuando la claridad de un sinfín de luces de colores la cegó. Supo que se trataba de los adornos navideños que tanto Luna como Ron habían instalado en el salón de Grimmauld Place y maldijo por lo bajo tal despliegue de bombillas. Despacio, cuando supo que su vista ya no se vería dañada, abrió los ojos sorprendiéndose al ver que no había nadie en aquel cuarto y que, además, un mar de pétalos de rosas cubría por completo el suelo de madera.

'¿Qué diablos—?' se volteó a mirar a Harry para preguntarle qué estaba sucediendo, pero tan pronto como lo vio frente a ella con una rodilla clavada en el suelo no pudo hacer otra cosa que quedarse con la boca abierta mientras su corazón comenzaba a latir incansable en su pecho '¿Qué estás haciendo?' inquirió, nerviosa.

'Atarme el cordón del zapato, por supuesto' Hermione lo contempló enarcando una ceja. La sonrisa en su rostro le decía que aquel comentario era del todo sarcástico y que se estaba burlando de ella.

'Harry James, ni se te ocurra—'

'¿El qué? ¿Pedirte que te cases conmigo?' la castaña se llevó las manos al rostro después de verlo conducir una de sus manos hacia el interior de su chaqueta y, maldiciendo, aspiró profundamente ordenándole a sus emociones que se mantuvieran bajo control 'No se me ocurriría cuando tan sólo nos hemos reconciliado hace apenas unos días' Hermione frunció el ceño y descubrió su rostro al tiempo que se preguntaba qué diablos era lo que—.

'¿Entonces por qué hay un anillo de diamantes en esa cajita que tienes en la mano?' le dolía el pecho, pero de la emoción que sentía en ese momento.

'Para pedirte que vuelvas a salir conmigo oficialmente, por supuesto' la castaña enarcó una ceja '¿Qué? No me valen solo las declaraciones de amor para considerarme—'

'Harry Potter, levántate del suelo y bésame' él sonrió de medio lado y obedeció a su mandato, uniendo sus labios a los de la castaña en un beso que se tornó intenso desde el primer segundo.

'¿Eso es un sí?' le preguntó, separándose de ella mucho antes incluso de lo que a Hermione le habría gustado. Lo contempló con un gesto de reproche que murió tan pronto como lo vio sacar el anillo de su caja antes de tomar su mano izquierda.

'No era necesario que montaras todo esto para algo así, pero… Sí, acepto' sonrió y dio un paso hacia él para besarlo de nuevo después de sentir cómo Harry deslizaba el anillo entorno a su dedo anular, sorprendiéndose cuando él la eludió y terminó por abrazarla. ¿Qué se suponía que—?

'Espero que seas consciente de que ese anillo en tu dedo significa que nos casaremos en cuanto decidas la fecha' Hermione se separó de él y le dio un manotazo en el brazo a modo de reproche, observándolo reír divertido 'Ahora en serio. Quiero casarme contigo, pero ese anillo no es el oficial. Ambos necesitamos tiempo para—' la castaña lo tomó de los cuellos de la chaqueta y lo jaló hacia ella, besándolo con toda la pasión que durante esos días había acumulado en San Mungo, donde no habían podido saciar su—.

'¡Vuelven a ser pareja!' exclamó de pronto la voz de Ron, sobresaltándola después de haber escuchado un estallido a su espalda.

Miró por encima de su hombro en dirección a la chimenea y vio allí a sus padres, a sus amigos y también a una Candance que la contemplaba con ambas cejas alzadas, todos ellos aplaudiendo bajo un montón de confeti que adivinaba procedía de Sortilegios Weasley. ¿Pero de dónde habían salido sus amigos? Porque esperaba que no hubieran sido testigos de todo lo que—.

'Bonita representación' la voz de su madre interrumpiendo sus pensamientos le concedió la respuesta a sus preguntas. Se sonrojó agradeciendo que no hubiera dicho ni hecho nada que pudiera ser más comprometedor y, cuando pestañeó, vio que su progenitora se dirigía hacia ella para envolverla en un abrazo 'Felicidades, cariño, y esta vez no la cagues dejándolo escapar, ¿sí?'

'Ni hablar' le susurró de regreso antes de saludar también a su padre, quien también la abrazó.

'Si te hace daño de nuevo…' comenzó el señor Granger en un susurro.

'Lo maldeciré hasta el próximo milenio' lo interrumpió ella, sonriendo en dirección a un Harry que con un asentimiento de cabeza le dio permiso para que llevara a cabo esa amenaza en caso de que de nuevo volviera a comportarse como un imbécil celoso.

Después de haber saludado a los Weasley y a Luna, llegó el turno de Candance. La mujer se situó frente a ella y se estrecharon la mano mientras Hermione se percataba de que Harry les hacía un gesto con su cabeza a los demás para que se desplazaran hacia el otro extremo del salón, dejándolas a solas.

'Me alegra verte completamente recuperada' le dijo Candance en primer lugar y ella sonrió, de cierto modo incómoda. Pedir perdón era algo que nunca resultaba sencillo, ni siquiera cuando era algo que deseaba hacer.

Hermione se humedeció los labios y lanzó un suspiro. ¿Por qué se sentía tan nerviosa? Le parecía absurdo.

'Quería… disculparme por mi comportamiento contigo' le dijo con timidez.

'Acepté ayudarle a Harry a darte celos, ¿no es así? Así que—'

'Pero no me porté para nada bien contigo. Estabas aquí para protegerme, para que nada malo me sucediera, y yo no te hice nada sencillo—'

'Hermione, creías que me estaba acostando con el hombre del que estás enamorada. Entiendo tu comportamiento mejor de lo que piensas' la cortó Candance una vez más, sonriendo de forma sincera 'Además, debo admitir que disfruté inmensamente cada mirada de odio y comentarios cortantes que me dedicabas' la castaña alzó ambas cejas, anonadada.

Era bien cierto que Harry le había dicho que no se había sentido precisamente amenazada, ni tampoco mal, pero no era lo mismo escucharlo de él, que de labios de la aludida. Y de pronto Hermione entrecerró los ojos, contemplando a la mujer frente a ella a modo de análisis.

'No te caigo demasiado bien, ¿verdad?' le preguntó a bocajarro y tomando a Candance por sorpresa.

'Realmente eres una mujer inteligente' admitió la Auror, riendo 'No, no me caías demasiado bien y lo admito, pero todo ha cambiado' Candance echó un vistazo por encima de su hombro hacia un Harry que en ese momento se encontraba haciendo aparecer sobre la mesa del otro extremo de la sala una bandeja de comida 'Cuando me contó lo sucedido entre vosotros te tomé manía, aún sin pretenderlo. Supongo que al ser a él a quien conocí y vi sufrir…' chasqueó la lengua 'Por eso después, en cuanto comencé a sospechar que pensabas que nosotros teníamos más que amistad, no dudé por un segundo en contárselo para que aprovechara la situación. Tus celos podían hasta olerse y él estaba que se subía por las paredes por tu relación con Whiteman, así que… ¿Por qué no fastidiarte un poco? Sé que todo esto que te estoy diciendo puede llevarte a cambiar tu reciente disculpa, pero—'

'De no haber sido por ti probablemente no habría admitido nunca que sigo enamorada de él. No me agradó que jugarais conmigo, pero como bien sabes yo tampoco me porté demasiado bien aceptando salir con… Whiteman' se le hacía extraño hablar de Henry empleando su apellido, mas le parecía lo más sensato teniendo en cuenta que ni ella podía verlo por delante ya.

'Me alegra haberte servido de ayuda, entonces' le dijo Candance. Hermione asintió.

'Supongo que nos quedamos en paz' comentó la castaña, tendiéndole una mano que la mujer estrechó sin dudarlo por un segundo. Durante los segundos que se dieron la mano, la castaña se dio cuenta de que Candance la contemplaba de un modo extraño.

'¿Cuánto has tenido que morderte la lengua antes de admitir que Harry y yo no teníamos nada?' Hermione rió sin poder evitarlo.

'Dejé mi orgullo por los suelos' respondió.

'Bien' Candance sonrió de medio lado y acto seguido le comentó que no había comido nada desde el desayuno y que le encantaría probar alguno de los deliciosos aperitivos que había preparado la señora Weasley.

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'¿Hermione?'

Harry abrió la puerta del dormitorio de la castaña antes siquiera de que ella le concediera permiso para entrar, deteniéndose en sus trancas al ver que se encontraba cambiando sus vaqueros y jersey por un pijama. ¿Así que por eso había tardado tanto en volver al salón? Era bien cierto que ya todos los invitados se habían ido hacía un buen rato, pero cuando ella se había excusado para ir al baño el que no volviera después de diez minutos lo había preocupado. Ahora entendía por qué se había retrasado y se sintió estúpido.

'Lo siento, pero necesitaba ponerme cómoda. Bajaré enseguida' respondió, sonriendo de medio lado mientras continuaba dándole la espalda para ponerse la parte de arriba de su pijama.

Harry tragó saliva, quedándose paralizado. Hacía tanto que no veía la espalda desnuda de Hermione que incluso algo tan absurdo como eso había logrado ponerlo nervioso. Y ella pareció darse cuenta de que algo pasaba, puesto que tan pronto como acabó de acomodarse el pelo después de haberse puesto la prenda se volteó para mirarlo con gesto preocupado.

Algo pasó en ese instante. Harry no sabía precisar el qué, pero en cuestión de un pestañeo Hermione había dejado de sonreír y se había quedado seria para, un segundo después, verla correr hacia él para lanzarse a sus brazos envolviéndolo con un beso que lo desarmó por completo. Harry correspondió a su beso urgente sin pensarlo por un segundo, tornándose nervioso en el momento en el que Hermione condujo sus manos hacia el borde de su camiseta. Ella pareció percatarse de su tensión y se separó de él para mirarlo a los ojos con una intensidad que le robó el aliento.

'Estoy bien, Harry. Completamente recuperada. No me harás daño' le aseguró y él asintió, ansioso.

Hacía demasiado tiempo que deseaba lo que estaba a punto de suceder y debía admitir que se sentía nervioso, pero pronto comenzó a olvidarse de ello. Hermione lo besaba con tal pasión que enseguida dejó de enumerar cada una de las cosas que sabía que le gustaban a la castaña, recordarlas, puesto que se dio cuenta de que resultaba absurdo concentrarse en algo así cuando con ella jamás había necesitado pensar en ello. Todo le salía de forma natural con Hermione.

Comenzaron a desnudarse entre besos y caricias mientras caminaban a trompicones hacia la cama, donde ambos cayeron en un lío de brazos y piernas que Hermione solucionó sentándose a horcajadas sobre él para poder tomar su varita de encima de la mesilla de noche y así silenciar el cuarto. Harry, que en cuestión de un segundo tenía los pechos de la castaña a la altura de su rostro, no tardó un solo segundo en gemir mientras después de más de dos años los encerraba entre sus manos.

Hermione volvió a situarse a horcajadas sobre él y lo tomó del rostro para besarlo una vez más, sus labios presionándose contra los del moreno con una fuerza que hacía que los suyos ardiesen y sus dientes mordiéndolo siempre que le daba ocasión de hacerlo hasta que se separó de ella.

Con un gruñido primitivo que hizo que la llama dentro de la castaña se avivara al igual que si le hubieran echado un barril de gasolina, Harry la tomó del trasero y la alzó en vilo al tiempo que se incorporaba. Hermione le rodeó la cintura con las piernas y notó cómo él se movía, pero no fue consciente de qué estaba haciendo en sí sino hasta que sintió su espalda chocar contra el colchón.

Harry descendió sobre ella mientras la castaña se preguntaba qué diablos era lo que sucedía como para que le tomaba tanto tiempo el volver a besarla.

'Diablos. Maldito calzoncillo hijo de—' lo escuchó maldecir contra su piel y no puedo evitar curvar sus labios en una sonrisa de burla que enseguida se convirtió en una mueca de placer tan pronto como sintió al moreno entrar en ella de un solo movimiento.

Hundió el rostro en el hueco del cuello de Harry y cerró los ojos con fuerza, gimiendo contra su piel mientras lo besaba allí y hundía los talones en su trasero del moreno con desesperación. Necesitaba que se moviera. Hacía demasiado tiempo que no se sentía así y debía admitir que no se reconocía a sí misma, pero todo le daba igual en ese momento. Lo único que le importaba era lo que el hombre frente a ella, dentro de ella, le hacía sentir y nada más.

'Por favor' le pidió en un gemido ahogado, segura de que terminaría por volverse loca si no comenzaba a moverse enseguida.

'Mírame' dijo Harry y la castaña echó la cabeza hacia atrás, abriendo los ojos para clavarlos en los verdes de él 'Sabes que me gusta que me mires mientras te hago el amor' Hermione jadeó de placer cuando en ese momento él empezó a moverse dentro de ella al tiempo que atrapaba su labio inferior entre sus dientes, su mirada fija en la de ella con una intensidad que hizo que las mariposas que flotaban en su pecho se multiplicaran.

Lo tomó de la mejilla e hizo que acercara más su rostro al de ella para golpearlo con un beso hambriento con el que ahogar los gemidos que expulsaba debido al placer que Harry le hacía sentir. Sus manos estaban por todas partes, enloqueciéndola todavía más con cada caricia que le proporcionaba, cada apretón en los puntos que ya sabía la hacían perder por completo la cabeza.

Y justo cuando atravesó su mente el pensamiento de que le gustaría que aquello no terminara nunca, que le encantaría sentirse así por siempre, el nudo de nervios que se había formado en su bajo vientre estalló de un modo arrollador. Se aferró a los hombros de Harry y arqueó la espalda contra el colchón mientras sus talones su hundían con más fuerza en el trasero de un moreno que, tras unas últimas embestidas, pronunció su nombre en medio del delirio al tiempo que la abrazaba con fuerza contra sí y apoyaba la cabeza en el hombro de la castaña.

'Ayúdame a aclarar una duda…' comentó el ojiverde al cabo de unos segundos y mientras se apoyaba en un codo, situándose de costado al lado de Hermione. Ella lo contempló con el ceño fruncido '¿Es idea mía o de veras el sexo entre nosotros es tan bueno como me lo parece a mí?' la castaña rió de buna gana y le propinó un manotazo en el pecho.

'Serás… ¿Y todavía lo dudas?' le preguntó. Harry la abrazó contra sí y besó sus labios con fuerza.

'Sabes que tan solo estaba bromeando' Hermione meneó la cabeza a los lados mientras lo contemplaba con una intensidad que a él le ponía los pelos de punta y que lo llevó a preguntarle si acaso le sucedía algo.

'Tan sólo estaba pensando…'

'Cómo no' se burló él, recibiendo otro manotazo por parte de la chica.

'Tan sólo estaba pensando…' repitió 'Que si me hubieras pedido matrimonio como pensé que harías…' Harry alzó las cejas 'Quizá después de haberlo pensado con detenimiento habría aceptado'

'¿Quizá?' preguntó él, contrariado. Hermione se sonrojó.

'Buen—bueno, como tú bien dijiste, todavía es demasiado pronto para eso y ambos necesitamos tiempo para… sanar las heridas' respondió.

'¿Pero?'

'Después de semejante demostración de que todavía seguimos siendo completa y absolutamente compatibles en la cama, es posible que haya olvidado parte del pasado' Harry sonrió con un gesto travieso y la besó una vez más, abrazándola contra sí.

'Acepto casarme con usted, señorita Granger' comentó entonces y ella rió de buena gana.

'No tan rápido, señor Potter. Primero quiero disfrutar de unos meses de noviazgo. Después ya habrá tiempo para pensar en matrimonio, hijos y todo eso'

'Oh, así que ahora también hablamos de hijos. Mira tú' Hermione le pellizcó el costado y él brincó al tiempo que producía un quejido que más bien sonaba a carcajada ahogada.

Un segundo después, era Harry quien se abalanzaba sobre Hermione atacándola con lo que sabía a ella más la fastidiaba; cosquillas. Durante varios minutos jugaron a un juego de niños hasta que, como dos amantes que volvían a encontrarse tras mucho tiempo separados, no pudieron evitar caer una vez más en la pasión que sentían por el otro. Y ambos supieron entonces que esos meses de noviazgo antes de hablar de boda y de hijos sería de lo más interesante.


Continuará...


... Con un breve Epílogo, debo añadir, solo que ahí arriba no quedaba muy bien poner eso que digamos.
Bien ya casi hemos llegado al final de esta historia que sin duda alguna se ha retrasado MUCHO más de lo que esperaba, pero en la que de igual modo me habéis acompañado todos y cada uno de vosotros, mis fieles lectores a quienes les debo escribir Harmony.
Muchas gracias por los reviews que me habéis dejado. Sé bien que el capítulo anterior fue... duro. Me costó escribirlo, como ya os dije, pero bueno... Quería hacer algo así y me enfrenté a ello con todo lo que pude (?)
Os dejo un saludo y la esperanza de que os haya gustado lo que va de historia hasta ahora tanto como a mí escribirla.
Un beso enorme y GRACIAS!