Descargo de Responsabilidad: Glee y sus personajes no me pertenecen.
Capítulo 79. Tú no eres…
Cuatro días. Cuatro largos y escasos días a base de besos, inocentes o no, y caricias, inocentes y no tanto. Si durante el día era Rachel quien provocaba a Quinn, por la noche los papeles se invertían. Las chicas acostumbraban a darse un ultimo beso cada noche, una vez metidas en la cama, independientemente de que eso las llevase a algo mas o no. Y era ahí cuando la rubia se estaba aprovechando de la debilidad de su chica por sus labios.
Los besos que antes eran cotidianos, ligeros, ahora los prolongaba durante minutos, haciéndola sufrir. Lo mismo pasaba con las caricias, Quinn solía acariciar su brazo unos segundos antes de separarse de ella para coger una buena posición para dormir. Ahora lo hace durante un largo tiempo y no solo en su brazo, también en su cadera, el costado, sus piernas y finalmente, deja su mano en su bajo abdomen. Para cuando llega ahí las pulsaciones de la morena y su respiración se encuentran como si hubiera corrido los 100 metros lisos. Después simplemente se aparta bruscamente dejándole una sensación de vacío impresionante, lo que ella no sabe ni ve, es la sonrisa triunfal de su novia cada vez que lo hace.
Para la fotógrafa tampoco estaba siendo nada fácil sobrellevar estos días, en maldita hora se le ocurrió la apuesta. Había estado sin sexo durante días o semanas antes y no recordaba que hubiera sido tan duro. Claro que en ese tiempo no estaba su novia para hacerlo difícil. Mirándolo por el lado bueno, Quinn tenía mucha energía para gastar y la estaba invirtiendo en su trabajo. En eso estaba cuando la visita de Santana la distrajo del ordenador.
Rubia ¿Cuántos cafés llevas ya esta mañana?
Eh… ninguno – contesta pensando unos segundos
Pues Miles dice que estas frenética – le informa tomando asiento
Miles es un exagerado y ¡un entrometido! – grita para que su socio la escuche desde fuera - ¿Qué haces por aquí? ¿Britt te ha dado el día libre? – pregunta en tono de burla
Para tu información, Britt ya ha encontrado un recepcionista
Lo que significa que vuelves a ser la diva, modelo, soberbia de siempre ¿no?
Y tu la fotógrafa engreída, orgullosa y egocéntrica de siempre ¿eh?
¡Punto para ti! – exclama Quinn riendo
Tienes muy buen humor para llevar cuatro días sin sexo
¿Cómo sabes eso?
Rachel se lo conto a Britt y ella a mí… por cierto esta desesperada
Recuérdame que no le cuente nada a Britt y… lo sé, deberías haber visto su cara esta mañana
¿Qué has hecho Fabray? – cuestiona sabiendo que nada bueno solo con ver su sonrisa
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¿Por qué hacéis apuestas tan estúpidas? No le veo ningún beneficio a estar una semana sin sexo
Shh… Beth puede oírte – le indica señalando a la niña a unos metros de ellas – No lo sé Abby, ella lo dijo y acepte sin pensar – reconoce cubriendo su cara con sus manos – De todas formas no creo que aguante una semana si sigue metiéndose conmigo en la ducha como esta mañana
Hablando de ella… ¿ahora también haces de niñera?
¿A que viene eso? – pregunta extrañada la diva
¿No crees que vais un poco rápido Rach? No hace ni un año que salís y ya vives con ella, te ocupas de su hija…
Me gusta estar con Beth – espeta en cuanto nombra a la niña
Si, un rato… quiero decir… eres joven y podrías estar con cualquier chica que quisieras ¿Por qué complicarte tanto?
Mi historia con Quinn ya era complicada con o sin Beth – escupe bruscamente, no le gusta por donde va la conversación, ni que hable de Beth como un problema
Esta bien, lo siento, no era mi intención meterme donde no me llaman. Sabes que te quiero y solo me preocupo por ti – dice con una inocente sonrisa a la vez que coloca su mano sobre la de la morena
No pasa nada – le resta importancia ella sonriendo de igual forma
Lo que Rachel no sabe es que toda la escena es seguida muy de cerca y con atención por los pequeños ojos de Beth, a quien la amiga de la diva no le gusta nada y menos ahora. No le guste como le habla, no le gusta como la mira y no le gusta como aprovecha cualquier oportunidad para tocarla. Por eso y sin pensar mucho en las posibles consecuencias la pequeña actúa para alejar a Abby de ella.
¡Beth! – grita Rachel mirando a la niña y después a Abby que se duele del golpe con la pelota
¿Qué? – pregunta desafiante sin retirar su mirada
Discúlpate ahora mismo
No – se niega rotundamente
Beth, he dicho que te disculpes – le ordena acercándose a ella para que deje la pelota, que ya había recogido, y se disculpe con su amiga quien observa atenta toda la escena
¡No quiero!
Beth…
No puedes obligarme ¡tu no eres mi madre! – arroja con tanta firmeza que asusta y quiebra por dentro a la morena
Rachel tiene que hacer un esfuerzo porque no se le escapen algunas lágrimas. Exactamente igual que Beth cuando se da cuenta de lo que ha dicho, la niña baja su mirada rápidamente y se vuelve a sentar, cruzada de brazos y piernas, en el suelo donde minutos antes estaba jugando.
¿Estás bien? – Rachel se dirige a Abby como si nada hubiera pasado, tras respirar profundamente
Si ¿y tu?
Creo que es mejor que nos vayamos, gracias por el café – se despide recogiendo su bolso – Nos vemos en el teatro – dice antes de ir hasta Beth – Nos vamos – pronuncia seria extendiendo su mano para que la niña la agarre y poder salir a la carretera
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Silencio. Eso era todo lo que había habido entre las dos durante el resto de la mañana. Beth se había encerrado en su habitación y Rachel… la morena intentaba mantenerse ocupada con las tareas de la casa hasta la llegada de Quinn. ¿Debía contárselo a la rubia? Probablemente eso provocaría otro castigo para la pequeña, no por lo que había dicho, sino por su intencionado pelotazo a Abby y su negativa a disculparse. Quinn era muy estricta en ese aspecto, no permitía ni una falta de respeto por parte de su hija, fuese quien fuese el perjudicado, incluso si como en este caso, la persona no era de su agrado.
Quinn le había avisado que salía directa para casa hacia ya unos diez minutos, el tiempo justo para que la lasaña se terminara y Rachel aun no tenia tomada la decisión.
La mesa estaba preparada, los platos colocados, el horno apagado y la cocina recogida cuando la rubia entra por la puerta.
¡Hey! – dice sacando una sonrisa a Rachel, con Quinn no es lo que dice sino la forma en que lo dice
Hola ¿Qué tal el día? – pregunta recibiendo un inocente beso en su mejilla
Bien, Santana ha estado por el estudio, parece que Britt ya tiene a alguien que la ayude
¡Genial! – exclama sin entusiasmo, lo que no pasa desapercibido para Quinn
¿Estás bien?
Si – miente dándole la espalda con esperanza de que así no lo note – Oye… ¿puedes avisar a Beth mientras yo sirvo la comida?
Cla-claro – Quinn no se queda muy convencida pero se quita la chaqueta y sube para llamar a la niña
A Quinn le lleva solo unos minutos, no mas de diez, cambiarse de ropa a algo más cómodo y llamar a Beth para que baje a comer. El tiempo suficiente para que la morena pueda borrar cualquier rastro de lágrimas que habían escapado sin intención alguna de sus ojos. Acto inútil porque su chica lo nota nada más bajar y ver sus ojos. En silencio, con una mirada, pregunta que pasa, Rachel se limita a mover su cabeza de un lado a otro negando. Quinn lo deja pasar por el momento.
Para su sorpresa, la actitud de su hija también es extraña. Cabizbaja, seria, triste y callada, algo inusual en ella, especialmente lo ultimo.
Esta bien ¿Qué pasa? – pregunta dejando el tenedor en su plato y mirando a una y otra alternativamente
No entiendo… no pasa nada – salta rápidamente Rachel negando cualquier cosa que ella crea
Si, claro... que vosotras dos estéis calladas es tan raro como… no sé, que yo viaje sin mi cámara – dice lo primero que se le pasa por la cabeza
Rachel y Beth, que desde que se había sentado en la mesa no había levantado la cabeza de su plato, se miran. Una mirada de arrepentimiento por parte de la pequeña, y de tristeza y dolor por el de la morena. Beth es la primera en retirarla y volver la vista al mismo lugar que antes, Rachel la dirige a Quinn.
No nos pasa nada cariño. Hemos estado toda la mañana sin parar y estamos cansadas. Que por una vez no hablemos no significa el fin del mundo ni nada parecido… es más, deberías aprovechar y…
La sonrisa aparece en el rostro de Quinn al ver a su novia divagar, explicándole la posible causa de su silencio y advirtiéndole que si quiere decir algo, lo diga ya, porque cuando ellas comiencen a hablar no podrá quejarse de que no la dejan hablar.
¿Y ahora que?
Hoy no tengo tiempo de revisar y corregir, así que si hay algún error pido
disculpas xD
Insisto en agradeceros que sigáis leyendo y comentando, pensareis que soy pesada pero
de verdad GRACIAS :)
Saludos y hasta la próxima jeje
