Descargo de Responsabilidad: Glee y sus personajes no me pertenecen.
Capítulo 82. Game over
Quinn caminaba sin prisa por el backstage del teatro en dirección al camerino de Rachel. La morena no tenia ni idea de su presencia ese día en la representación, quería sorprenderla y llevarla a cenar. Después de los últimos acontecimientos, aunque con un buen final, sentía que lo merecía y lo necesitaban. Además le apetecía cenar a solas con su chica, una cena romántica para variar. Sam y Kyla se estaban haciendo cargo de Beth, la rubia les había advertido antes de salir, en tono de burla, que nada de sexo en su casa, las dos adolescentes se habían sonrojado provocando la risa de Quinn.
Con sonrisas y breves saludos la rubia va pasando a través del resto del reparto, algunos le sonríen de vuelta, los que saben quien es, los demás se limitan a inclinar sus cabezas a modo de saludo.
Esta feliz, más que feliz en realidad, hasta que topa con la persona que menos quería ver en ese y cualquier otro momento, Abby. Con una sonrisa falsa y dos besos, la actriz la saluda.
Me alegra verte de nuevo, para Rachel es importante tener el apoyo de sus seres queridos – comenta sin borrar la sonrisa. Quinn piensa en las diferentes formas de matarla mientras contesta
Lo sé, ella siempre tiene mi apoyo aunque no este aquí
Claro, claro… ¡oye! ¿Y Beth? ¿Cómo esta?
Bien, en casa – le informa con cierta brusquedad
Tiene que ser duro que tu hija no acepte a tu pareja ¿no?
Beth adora a Rachel – asegura molesta - ¿Por qué no dices lo quieres decir y te vas?
No te entiendo, Quinn – finge sorpresa e inocencia
¡Oh, por favor! Las dos sabemos que te gusta Rachel
Tengo novia
Si, con la que casualmente cada vez que te peleas llamas a MI novia – dice alzando la voz
¿Celosa? – Abby la provoca cambiando completamente su actitud, si Rachel no esta, no necesita ninguna mascara
No, cansada. Acéptalo. Rachel no esta interesada en ti… ni un poquito – añade la ultima frase con malicia y burla
Ya estuve con ella una vez… puedo tenerla cuando yo quiera de vuelta – asegura invadiendo el espacio personal de la rubia
Lo que tú digas. Paso de seguir perdiendo mi tiempo contigo, tengo mejores cosas que hacer… con Rachel – especifica con una sonrisa picara
¡oh! ¡Quinn! – la llama cuando solo se ha alejado unos pasos – Esta en su camerino, cambiándose de ropa… sigue teniendo unas piernas de infarto – apostilla haciendo rabiar a la fotógrafa
¡Idiota! – susurra ella con una sonrisa de esas que no usaba desde el instituto, fría y despreocupa, falsa
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Ok ¿estáis listas?
Listas – responden las dos a la vez
¿Seguras? – insiste Beth con una risilla burlona
Dala ya al play
Vale… preparadas… listas… ¡ya!
En cuanto la música comienza sonar, las dos chicas más grandes empiezan a bailar siguiendo las instrucciones de la maquina. Una vuelta, paso a la derecha, paso a la izquierda, delante, agachadas… Sam y Kyla siguen la secuencia con soltura, sin perder el ritmo y cada vez más rápido. Tras unos minutos de saltos la maquina da por finalizada la competición.
¡Gane! – grita Sam dejándose caer en el sofá, su novia hace lo mismo en el suelo y Beth se ríe de lo cansadas que han terminado
Ha sido suerte
Lo que tu digas – le sigue la corriente
Bailas muy bien, ahora entiendo porque eres tan buena en…
¡Kyla! – la pelirroja detiene las palabras de su chica, por su sonrisa sabe que no es algo que Beth deba escuchar
En otras cosas – completa manteniendo su sonrisa y guiñándole un ojo
¿Qué cosas? – pregunta Beth y Kyla la mira aterrada, por un momento se había olvidado de la niña
Eh… cosas, juegos… - Beth la mira extrañada
¿Que juegos? – curiosea la pequeña para desgracia de las adolescentes
Juegos… - balbucea Sam sin una respuesta
Juegos en los que hay que moverse muy bien si quieres ganar – Kyla suelta lo primero que se le pasa por la cabeza con la esperanza de que Beth deje de preguntar, y por si acaso atrapa a la niña entre sus brazos y comienza a hacerle cosquillas
¡Para! ¡Por favor, me rindo! – grita retorciéndose en el suelo en compañía de la modelo - ¡Por favor, Kyla! – suplica consiguiendo que se detenga – Eres mala – dice sacándole la lengua mientras se aleja de ellas
Mala y un poquito tonta ¿Cómo se te ocurre decir eso? – cuestiona en voz baja por si la niña regresa
Yo que sé, no estaba pensando… bueno sí pero en… ¡ay! Vale, ya me callo, pero no hace falta que me pegues
También eres muy mona – susurra acariciando su brazo, donde mismo le había golpeado antes – me encanta como eres con Beth – confiesa a escasos milímetros de sus labios
¡Puag! Buscad una habitación – rápidamente Sam y Kyla se separan mirando sorprendidas a Beth
¿Sabes lo que significa eso? – cuestiona dudosa la pelirroja
No… pero la tía San se lo dice a mama y a Rachel cuando se besan – argumenta encogiéndose de hombros - ¿Vemos una peli? – propone cambiando de tema, las dos niñeras asienten, mejor eso que arriesgarse a que la niña pregunte algo
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En los pocos metros que la separan de la puerta del camerino de su novia, la rubia no puede evitar pensar en las palabras de Abby. Es cierto, Rachel tiene unas piernas de infarto, y le molesta que la otra chica se regodee por haberlas visto. Otra cosa que le había molestado es la seguridad con que había afirmado que podía tener a Rachel de vuelta ¡Ja! Ni en sus mejores sueños. La sola idea de pensar que la diva estuvo alguna vez con esa arpía le da arcadas. Una cosa es saber que habían tenido algo, y otra que Abby se lo restregase por la cara. Saber que la había besado, que la había tocado, que habían… ni siquiera podía decirlo en su mente como para hablarlo con Rachel.
Al llegar a la puerta, Quinn olvida llamar avisando de su llegada y realmente debería haberlo hecho porque no estaba mental ni físicamente preparada para lo que ve.
Rachel, completamente desnuda de cintura para arriba, se tapa como puede con el brazo su pecho, hasta que se gira y ve que el intruso no es ni más ni menos que su novia. Despreocupada una vez que cierra la puerta tras ella, la morena se relaja y baja su brazo dejando al descubierto su pecho. El pequeño jadeo que escapa de la garganta de Quinn pasa desapercibido para ella, mas ocupada en regañar a su chica.
¡Dios! Me has dado un susto de muerto. La gente normal suele llam-
Con dos grandes zancadas Quinn se estrella contra sus labios cortando sus palabras. Rachel apenas tiene tiempo de reaccionar cuando siente la húmeda lengua de Quinn rozar su labio inferior. Sin problemas le concede su deseo, abriendo ligeramente su boca. Un gemido se le escapa al chocar su lengua contra la de la rubia. Tan rápido como el beso había empezado, se termina. Quinn aun mantiene los ojos cerrados, la boca abierta y su frente contra la de ella. Entre su manos sostiene la cara de la diva.
Llamar – dice en un susurro terminando su frase
Quinn abre los ojos para mirarla, mostrando el color avellana intenso de los mismos. Rachel reconoce ese color y ese brillo. Dos rasgos que le vuelven loca.
Es el turno de la morena de cerrar los ojos y gemir intensamente cuando la fría mano de su chica recorre el contorno de su pecho desnudo. Rachel se deja llevar y termina sentado sobre el tocador de su camerino. Quinn entre sus piernas. La rubia deja atrás su pecho y baja hasta su cintura, tan suave, tan pequeña. Y luego sus piernas. ¡Maldita sea! Abby tenía razón. La punzada de celos vuelve al cuerpo de Quinn. Sin piedad ataca de nuevo la boca de su novia, con pasión, deseo, rabia. Ella responde con la misma fuerza, casi una semana sin sexo es demasiado.
¡ah! ¡Cuidado! – Rachel se queja del mordisco de su chica en su labio
Lo siento – se disculpa avergonzada pasando su pulgar por la zona herida
Rachel sonríe al ver el estado de Quinn, mejillas enrojecidas, despeinada, labios hinchados y su respiración… ¡¿Cómo podía ser tan sexy respirando así? Con la dificultad producto de la excitación.
La sonrisa desaparece de sus labios enseguida. Quinn no tiene tiempo que perder y ahora su presa es el cuello de la diva. Consigue otro gemido al pasar su lengua a lo largo del mismo. Se detiene en el lóbulo de su oreja y susurra algo que Rachel no entiende, es incapaz de hacerlo si la lengua de Quinn esta rozando su piel.
Quinn se acerca más a ella en busca de otro beso, haciendo chocar su cuerpo con la entrepierna de Rachel, que emite un grito ahogada por el beso. Y menos mal porque sino esta segura que habrían llamado la atención de los de fuera.
De pronto su mente entra en juego y la morena recuerda donde están y algo mas, la apuesta ¡la maldita apuesta!
Quinn… - la rubia no le hace caso y sigue mordisqueando su cuello – Q… Quinn… la apuesta…
¡A la mierda la apuesta! – exclama succionando con fuerza en el punto del pulso de la morena - ¡Tu ganas! – continua bajando a su pecho
¡Oh, joder! – grita al sentir la lengua de Quinn en su pezón
Quinn siempre ha sido hábil, con sus manos y con su lengua pero es que esta vez se estaba superando y Rachel no tenia ni idea de donde venia ni porque. Seguramente el tiempo sin sexo había afectado a las dos y no solo en su rápido estado de excitación sino en la percepción de las habilidades de la otra.
Rachel podía sentir su propia humedad y el manojo de nervios palpitar entre sus piernas. Quinn insiste en jugar con sus pechos cuando ella realmente donde la quiere y rápido, es más abajo.
Quinn, por favor… - suplica tirando del pelo de la rubia
Calla – exige ella besándola rápidamente en los labios y volviendo a su pecho
Pero… ¡Dios! – suspira al notar los dientes clavarse en su endurecido pezón
He perdido – susurra Quinn en su oído con voz ronca - así que deja que lo haga a mi manera esta vez – añade provocando una serie de gemido en Rachel con la sola idea de hacer pagar a su chica más adelante
Rachel se queja con la leve perdida de contacto entre sus cuerpos. Quejas que pronto se convierten en más gemidos. La mano de Quinn trabaja con maestría bajo su ropa interior. Acariciando. Lento, rápido. Suave, fuerte. Mil maneras y ninguna la que ella necesita. La quiere dentro de ella. Muy, muy dentro.
Parece que Quinn lee sus pensamientos, eso o sabe interpretar muy bien sus gemidos, sus movimientos y los arañazos que probablemente dejen marca en su espalda. Su chica se ha olvidado de la delicadeza esta vez porque entra en ella con fuerza y rapidez. La diva se sostiene con fuerza al tocador y por inercia deja caer su cabeza hacia atrás, exponiendo su cuello. Quinn no duda en atacarlo.
Quinn… más… rápido ¡Oh, Dios! ¡Si! – grita cuando la rubia obedece
Los quejidos y jadeos se pueden escuchar en toda la habitación y probablemente también fuera. Eso no les importa, en lo último que cualquiera de las dos esta pensando en la gente caminando fuera, ni siquiera en que nunca pusieron seguro a la puerta.
Con un explosivo grito final, proclamando el nombre de Dios, la morena consigue acabar sobre la mano de su novia y su propia ropa interior que nunca fue retirada. Los jadeos y la respiración superficial aun persisten unos minutos después del final.
Rachel puede sentir como Quinn sonríe contra su cuello y deja pequeños besitos en el a la vez que sale de ella y retira su mano del interior de sus bragas.
¿Qué haces aquí? – susurra Rachel con su cara escondida en el cuello de Quinn, aun le cuesta respirar con normalidad. La rubia la mira levantando una ceja de forma interrogante
Creo que esta bastante claro lo que hago – el tono de burla en su voz hace que Rachel se ría contra ella - ¡Auch! – también que le muerda en el hombro
Contesta si no quieres que lo vuelva a hacer
¿Quién dice que no quiera? – cuestiona obligándola a salir de su cuello y mirarla
Era una sorpresa. Quería invitarte a cenar.
Aww que dulce ¿estamos a tiempo? – pregunta dándose cuenta que realmente no sabe que hora es
Llegamos un poco tarde pero supongo que podemos intentarlo – avisa dando un corto beso
Amor…
¿Mhm?
Necesito bajar de aquí y vestirme si queremos salir – dice riendo
Quinn se aparta dejándole espacio y la observa vestirse. Puede que haya perdido la apuesta pero definitivamente a valido la pena solo por escuchar los gritos de Rachel.
¿Quien había apostado por que la rubia perdía?
No a podido soportar los celos y a querido marcar territorio ajaja
Para una vez que Abby sirve para algo bueno, se merece un poquito menos de odio ¿no?
Parece que otra vez esta todo bien ¿durara mucho? ¿Hará algo Abby para desestabilizar esta pareja?
Y lo más importante ¿lo conseguirá?
Me ha encantado leer todos los comentarios que habéis dejado con respecto
al capitulo anterior y a la carta de Beth... al final la niña es un amor y solo tiene miedo
de que alguien estropee su familia.
Volviendo a la apuesta... Quinn pierde, Quinn paga. ¿Que tendrá pensado Rachel?
GRACIAS por seguir ahí cada capitulo.
Nos leemos pronto.
Saludos.
