Hola, aquí otro capítulo :D
-« ¿Pero quien se cree este imbécil? ¡Que le zurzan! "- explotó Hermione arrojando el Prophet al suelo.
Luna recogió el periódico y leyó el resto del artículo, Ginny estaba sentada en un sillón en la oficina de la castaña, tratando de calmar a su amiga.
-"No te pongas así amiga, todas ya sabemos que Malfoy es un cínico frustrado por la manera en la cual se acaban sus relaciones amorosas. Quien le va a creer estas babosadas"
-"Todos Ginny, sus artículos se leen por todo el mundo mágico. Este maldito hurón me las va a pagar. Por meterse en mi vida privada, con qué derecho se permite a juzgarme. El no es ningún santo, que yo sepa. Acaso uno no puede cambiar de opinión sin que se arme la de San Quintín. Ya no estamos en la época de la inquisición."
-"Tienes que reconocer que esta tendencia que tienes de dejar plantado el novio al pie del altar no es muy común…" – pensó Ginny en voz alta para verse interrumpida por las señales que le hacía Luna para que pare su comentario. –"Pero todas sabemos que no lo haces al propósito, solo necesitas encontrar tu media naranja, que espero que sea mi hermano Herm" – Luna le sonrió viendo como Ginny había logrado reprenderse.
-"Ginny tiene razón Hermione, mañana todo esto será historia del pasado, ya verás."-dijo Luna admirando unos diseños de un edifico que había creado su amiga.
Hermione Granger era arquitecta, dirigía con su primo, su sucio, su propia compañía en muggle Londres, varias empresas hacían negocios con la compañía para que le proporcionaran planos y consejos en la creación de nuevos edificios. Ginny trabajaba en la moda, tenía varias tiendas en Londres mágico y una en el centro de muggle Londres. Luna era editora redactora del Quisquilloso, su padre estaba de viaje en busca de una criatura de la cual Ginny y Hermione dudaban de la existencia, pero no decían nada. Ya conocía al señor Lovegood y sus extraordinarias rarezas.
-"Sabes Hermione, ahora que lo pienso, me pregunto cómo llegó a publicar este articulo por todas las falsedades que contiene" – preguntó Luna, con una voz soñadora.
-"¡Exacto!" – se exclamó la castaña, blandiendo su lápiz en el aire como si se tratara de un arma. Dejando a Ginny y Luna casi muertas del susto.
-"¿Qué te pasa Herm, te has vuelto loca?"- interrogó Ginny quitándole el lápiz de las manos, temiendo que su amiga le saque un ojo con su arma de trabajo.
-"Para nada. Luna me acabas de dar una excelente idea" – dijo la castaña antes de sacar una pluma y un pergamino. Ginny y Luna se miraron a los ojos preguntándose si su amiga había perdido el juicio.
Querida redacción
Saludos desde la tierra de los come hombres. Tal vez usted crea que en muggle Londres no tengamos acceso a la prensa, pero me temo que usted se haya equivocado. Su periodista Draco Malfoy, tan apurado en criticar mi manera de terminar mis relaciones amorosas no se ha tomado la pena de comprobar sus afirmaciones. Pero quien tiene el tiempo de comprobar los hechos con una come hombres como yo suelta. Sin embargo me sorprendió saber que la directora del Prophet fuera una mujer, había esperado que nosotras las come hombres podríamos apoyarnos. Por eso quiero proponerle un sacrifico que pueda saciar mi apetito, la columna del señor Draco Malfoy en una bandeja.
Atentamente Hermione Granger
PD: Les adjunto una lista de las falsedades en su artículo.
Hermione terminando su carta con una sonrisa triunfante, llamó su lechuza para que enviara el pergamino a la dirección del Prophet.
-"¿Ahora me puedes decir que es lo que te está pasando?" – Ginny preguntó con las manos en jarras.
-"Acabo de dar el primer golpe, Ginny. Draco Malfoy no se va a salir con la suya, maldito hurón" – masculló Hermione.
-"Pues me alegro, ahora podemos ir a almorzar por favor. Además me imagino que tienes mucha hambre verdad amiga" - bromeó Ginny. Hermione fulminó la pellirroja con la mirada antes de perseguirla.
-"Ya párense de chiquilladas, sí"- gritó Luna yéndose tras ellas.
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En muggle mágico
-"¡¿Así te la apañas solo Draco? No tienes remedio baboso" – gritó Pansy antes de golpearlo con el Prophet.
-"¡Oye Pansy no me insultas, solo estoy haciendo mi trabajo!" – se defendió el rubio, protegiéndose del asalto de la morena con su brazo.
-"Que es eso "tráfico en estereotipos femeninos" de verdad quieres quedarte solo Draco. Porque después de esto, dudo que encuentres una mujer en todo el mundo mágico que quiera fijarse en ti"- deploró Pansy.
-"No te preocupes Pans, yo…" – un sonido saliendo del bolsillo del rubio los interrumpió. Draco escaneó la pantalla y vio que se trataba de una llamada de Astoria. Soltó un suspiro y volvió a llamar su jefa. Minutos después, Draco dejaba a Pansy otra vez, yéndose precipitadamente para ir a su trabajo.
Draco Malfoy, 27 años paseaba en los pasillos de las oficinas del Prophet con un aire muy altanero y confidente. Con su físico de atleta y su buen aspecto. Muchísimas mujeres en el Prophet quería convertirse en su novia. Cualquiera hubiera intentado seducirlo si no fueran por sus artículos tan ofensivos.
Cuando llegó en la oficina de su jefa Astoria Greengrass, Draco se sentó en un sillón opuesto a ella directamente sin formalidades.
-"A dónde estabas Draco, te he dejado ocho mensajes y no contestabas"- preguntó Astoria, alzando una ceja.
-"Estaba por ahí, ya sabes. Tratando de encontrar la inspiración para mis artículos" – sonrió Draco con suficiencia.
Astoria suspiró y le tendió la carta que había recibido hacia unos momentos.
-"Draco, esto es muy grave. Si decide presentar una demanda contra nosotros, estamos fregados. Conoces las reglas Draco, si uno inventa los hecho, esta despedido"
-"Yo no inventé nada, tengo una fuente de confianza" – gritó el rubio.
-"¿Que será, algún borracho que has encontrado en la calle?" – preguntó con sorna.
-"No es cierto"- rugió Draco.
-"Mira conoces muy bien las reglas Draco. Tu artículo contiene más de diez falsedades. Me temo que tenga que despedirte"
-"Estas reglas no se aplica a los ex esposos cariño" – contestó Draco sarcásticamente.
-"Esto no tiene nada que ver Draco, inventaste esta historia sin pies ni cabeza y lo sabes"- argumentó Astoria.
-"No es cierto Astoria, esta Granger solo se quiere desquitar"- enfureció Draco.
-"Lo siento Draco pero estas despedido"- lamentó Astoria, acariciando las plumas de su pluma dorada.
Draco fulminó Astoria con la mirada, planeando como le iba a hacer para vengarse de la castaña.
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