Descargo de Responsabilidad: Glee y sus personajes no me pertenecen.
Capítulo 86. Paolo
Incomoda. Esa era la mejor palabra para definir el estado de Rachel de camino a la fiesta. Quería contarle a Quinn lo sucedido en el camerino pero sabiendo como es su novia no estaba segura de que fuese una buena idea. No tenia pensado ocultárselo para siempre, eso seria mentirle, pero por lo menos hasta que pasara la fiesta y pudiera hablar las cosas con calma con ella. Pero había un inconveniente, Abby. No estaba muy segura de lo que su amiga iba a hacer, bien podía volver a intentarlo, aunque con Quinn ahí seria muy arriesgado, o bien podía ir y decirle todo a la rubia. Al final Quinn tenía razón y ahora tenia que lidiar con las dos en el mismo lugar.
¿Es aquí?
¿Qué? – pregunta distraída volviendo su atención a Quinn
¿Qué si es aquí la fiesta?
No sé… - duda mirando la mansión frente a ellas – Supongo…
¿Supones?
¡Yo que sé! – espeta de forma brusca – Nunca he estado aquí… pero es la dirección – añade después de unos segundos de silencio
¿Estas bien? – Quinn la había notado distante durante el trayecto pero que le contestara así confirmaba que algo esta pasando
Si, es… - Rachel intenta explicarse pero un coche situado detrás de ellas les hace señales con las luces llamando su atención – Es aquí – asegura la morena después de echar un vistazo – Ese es el coche de Mickey
Tratando de no darle mucha importancia a la actitud de su novia y suponiendo que es a causa del fin de la obra, la rubia llama para que les abran la enorme puerta de hierro que impide el paso al recinto. Tienen que esperar unos segundos para poder entrar. Lentamente siguen el camino iluminado que las dirige a la entrada principal de la casa. Desde fuera les parecía grande pero a los pies de la escalera de acceso les parece inmensa. Ambas miran la propiedad sorprendidas y mas se sorprenden cuando dos chicos jóvenes se acercan para abrirles sus respectivas puertas para que salgan del vehículo. Quinn entrega las llaves a uno de ellos y rodea el coche hasta llegar al lado de Rachel.
¡Esto es impresionante! ¿De quien dices que es? – susurra tomando su mano
De Philippe, el productor de la obra
Creí que ese era Fabricio no sé que
También. Son hermanos – aclara subiendo los primeros peldaños
¿Americanos?
No, son de Italia, de Cerdeña (Sardegna).
Estuve allí hace años. Me gusto mucho
¿Cuándo has ido? – pregunta sorprendida, todavía hay cosas que desconoce de su chica
Uff! Hace mucho… fui con mis padres cuando aun no estaba ni Beth
Se me olvidaba que mi novia es la chica rica del lugar - dice Rachel burlándose y causando la risa de Quinn
No finjas. Sé que estas conmigo por mi dinero cariño – continua con la broma la rubia terminando de subir los escalones
Menos mal que lo sabes, no se cuanto tiempo habría podido aguantar – susurra besando su mejilla segundos antes de que les abran la puerta de la casa
Si por fuera les había sorprendido, por dentro no era menos. Amplios salones, una larga y blanca escalera de acceso al piso superior, cubierta con una roja alfombra. Dos enormes sofás blancos presidiendo el salón principal. Grandes lámparas de último diseño colgando del techo, proporcionando una gran iluminación.
Asombrosa eh – susurra un chico a sus espaldas alejando su atención de la decoración
¡Mickey! – grita la morena rodeando su cuello como si no lo hubiera visto en años - ¿Has estado aquí antes? – cuestiona por lo poco sorprendido que esta el chico
Una vez – afirma con una sonrisa que crece a medida que un joven de unos veintipocos años, rubio, ojos verdes e impecable sonrisa se les acerca. Sin mediar palabra el chico besa los labios de Mickey, de forma nada amistosa
Chicas, este es Paolo. Ellas son Rachel y Quinn – los presenta sin soltar al muchacho
Espero que os guste la casa – dice extendiendo su mano hacia ellas, las chicas sonríen por el inconfundible tono italiano en sus palabras
Es fantástica
Y eso que no la habéis visto toda – contesta el chico a las palabras de la rubia
El jardín y la piscina os encantarían – añade Mickey besando la mejilla de Paolo - ¿Estas bien? – se dirige a Rachel, quien no ha pronunciado palabra alguna aun
¡¿Tienes novio? – interroga haciendo estallar en risas al resto
Creo que al fondo no te han oído
¿Por qué no me lo habías dicho? Somos amigos Michael Trevor St-
Ya, ya… no hace falta que todos sepan mi nombre completo. Es algo reciente, apenas llevamos juntos un mes – explica sonriendo a su chico – pero sí, es mi novio – le confirma recibiendo un casto beso del muchacho
Esto no se hace Michael – espeta cruzándose de brazos – como tu mejor amiga tengo que estar informada de todo, yo te conté cuando empecé a salir con ella – le recrimina señalando a su novia
¡Oye! Estoy aquí ¿sabes? – se queja Quinn pero rápidamente desiste, su novia no le hace ni caso
Nadie más lo sabe excepto Philippe y bueno eso fue porque… - el chico se queda callado y sus mejillas de pronto se sonrojan
Papa nos vio en la piscina – le ayuda Paolo riendo
No tiene gracia – protesta por las risas tanto de su chico como de sus amigas - imagínate mi cara cuando supe quien es su padre
Con el hijo del productor… ya decía yo que no te podían haber elegido por tu forma de cantar – Rachel bromea relajando por fin el ambiente para tranquilidad de todos.
~/~/~/~/~/~
Llevaban alrededor de una hora en aquella fiesta y tenia la suerte de no haberse encontrado de frente con Abby. No estaba segura si era suerte o es que la chica no se había atrevido ni a acercarse con Quinn allí. No se ha separado de la rubia ni un momento, arrastrándola de acá para allá, hablando con unos y con otros. Lamentablemente la suerte no podía estar de su lado toda la noche.
Ahora vuelvo – susurra Quinn aprovechando que la morena esta entretenida con uno de los directores invitados a la fiesta
Pero…
Como le decía Rachel ¿Puedo llamarla Rachel? – el hombre interviene impidiendo a la diva detener a su chica
Claro, Sr. Kane
Fantástico! La historia cuenta un amor difícil, familias enfrentadas por los negocios, sueños inalcanzables… todo expresado a través de la música y el baile…
Suena muy bien la verdad, puede ponerse en contacto con mi representante y mandarle toda la información, me encantaría leerlo… si me disculpa – se excusa la morena al ver que Abby se dirige hacia donde ella esta
Se escabulle a los baños con la esperanza de que a su amiga no se le ocurra buscarla ahí. Tras diez largos minuto ¨ escondida ¨ y la insistente llamada de una mujer a la puerta la morena se decide a salir. Rápidamente se disculpa con la señora y pone rumbo al salón donde la mayoría de invitados bailan y se divierten. Rachel suspira, ni rastro de Abby.
Hay un pequeño revuelo en la zona dispuesta para las bebidas que ella ignora porque su atención esta en localizar a cierta rubia. El murmullo se hace más sonoro, incluso algún que otro silbido puede escuchar y dado que Quinn no esta por ningún lado, su parte más curiosa sale a flote, y su parte celosa la cubre en cuanto ve el motivo del alboroto.
Quinn había decidido desprenderse de su abrigo mientras ella no estaba y dejar a la luz su vestido. Ahora que lo pensaba ni siquiera lo había visto antes y ese no es el que la rubia le había dicho que llevaría. Como si un imán fuese Rachel camina hacia ella sin apartar la vista de su cuerpo.
El vestido de color verde, largo, sin mangas y con un escote de vértigo, era sencillamente ¡espectacular! Por no hablar de la apertura lateral y de su espalda al aire. Nunca había visto a Quinn en un vestido así y ahora mismo desearía que nadie más lo hubiera hecho.
¡Estás…
¿Te gusta? – pregunta dando una vuelta sobre si misma
¿Bromeas? ¡Estás impresionante Quinn! – exclama tomando las manos de la rubia y abriendo sus brazos para poder verla bien – Estoy segura que podemos encontrar gente que comparte mi opinión – dice mirando como poco a poco los que antes rodeaban a la rubia se van marchando
¿Celosa?
Un poco… no puedes culparme si te pones ese vestido
Me parece bien, porque últimamente soy yo la única celosa aquí así que… además, recuerda que al final de la noche vas a poder quitármelo – susurra en su oído para que nadie más las escuche
¿Al final de la noche? – pregunta con lamento - ¿No puede ser ahora? – insiste poniendo pucheros, lo que hace reír a Quinn
Lo siento pero el sexo con publico no es lo mio – se niega a pesar de saber que es todo una broma, por lo menos la parte de hacerlo ahí con toda esa gente – Por cierto ¿Qué tal con ese director? ¿Algo a la vista?
Podría ser, tiene una oferta para mí
¡Eso es genial! – exclama abrazándola
No he dicho que si
¿Por qué?
Bueno, quiero escuchar más ofertas y ver que es lo que más me conviene, para mi carrera, para mi, para nosotras…
Por nosotras no te preocupes, vamos a estar bien hagas lo que hagas – le asegura besándola tiernamente – Ahora vamos a olvidarnos de todo y a bailar… ¡la noche es joven!
Pues de momento Rachel no dice ni una palabra y las tres están en el mismo lugar.
Fiesta, alcohol... no se si eso es bueno ajaja
Para el siguiente capitulo más de la fiesta.
Intentare actualizar pronto.
Saludos.
