Descargo de Responsabilidad: Glee y sus personajes no me pertenecen.


Capítulo 89. ¿Se acabó?

Rachel estaba esperando que en cualquier momento la rubia explotara. Todo había sido tan tranquilo, ella tan calmada, como si no ocurriese nada, y las dos saben muy bien que no es así. Había ocurrido algo y Quinn había pasado toda la noche fuera de casa.

Ataviadas con simples albornoces, la morena sentada en el centro de la cama, nerviosa, reteniendo las pocas lagrimas que aun alberga su cuerpo. Quinn en el borde inferior de la cama, con sus pies colgando, rozando el suelo, callada. Rachel por primera vez no puede decir exactamente que estaba sintiendo su novia, no tiene ni la más remota idea y eso la asusta. Solo puede ver su espalda y algunos mechones húmedos de su pelo.

Quinn… - dice con la voz temblorosa

¿La quieres? – la pregunta sorprende a Rachel, tanto que tarda en contestar unos segundos

Quinn, yo…

¡Contesta! – pide interrumpiendo su explicación de forma brusca

No

¿Y a mí? ¿Me quieres? – a la rubia se le quiebra la voz al preguntar

Si, claro que si… te amo

¿Y confías en mí?

Mas que en nadie

Entonces ¡¿Por qué no me dijiste lo del beso? ¡¿Por qué no me dijiste que la habías besado? – espeta con furia levantando de la cama y mirándola a los ojos

Yo no la bese. Ella me beso a mi, tienes que creerme Quinn, no pude hacer nada - se defiende la diva al borde del llanto

Eso no explica porque no me lo dijiste ¿Hace cuanto que lo ocultas? ¿Tan fácil es mentirme?

No era mi intención ocultarlo, te lo iba a decir…

¿Cuándo? Cuando no tuvieses más remedio por miedo a que tu amiguita lo dijera… ¿Ha habido más veces?

¡No! – niega con vehemencia, entiende que tenga dudas pero duele escucharlas - ¡Joder Quinn! Deja que te lo explique, no es lo que crees, no siento nada por ella, no quiero saber nada de ella

Te escucho – cede un poco aunque mantiene la misma postura defensiva

A sido la única vez – comienza poniéndose en pie frente a ella – Abby… - la morena se detiene al ver como Quinn cierra los ojos tratando de no llorar al escuchar el nombre de la chica – ella vino a mi camerino y me beso

Así ¿sin mas? – dice incrédula, Rachel asiente - ¿Qué más?

Nada más, la separe de un empujón y… bueno no soy partidaria de la violencia pero…

¿La golpeaste?

Un poco, empezó a decir estupideces de ti, de nosotras, de Beth… le dije que se largara y fue cuando tu llegaste… tienes que creerme Quinn – suplica la diva

¿Sentiste algo?

No – la respuesta llega con rapidez y sin ninguna duda

¿Por qué no me dijiste nada Rachel? Te habría creído – insiste sin comprender porque su novia le mintió

Mi amor – dice acariciando su mejilla para limpiar sus lagrimas, Quinn aparta sus mano y se aleja de ella dándole la espalda de nuevo – No quería estropear la noche, quería contártelo con calma cuando estuviéramos en casa – explica dolida con al actitud de Quinn

Esta bien, te creo – afirma con frialdad

Quinn es la verdad

Vale, he dicho que te creo – insiste enfrentándose a la morena

Quinn… ¿Qué piensas? – cuestiona al ver el estado ausente de la chica

Escuche más cosas

¡oh! ¿Qué cosas? – suspira con lamento

¿Saliste con las dos a la vez? – escupe rápidamente

No – la respuesta le llega tan rápido como su pregunta – Se lo que escuchaste pero no fue así. Ella y yo nos veíamos de vez en cuando, no teníamos una relación. En cuanto me di cuenta de mis sentimientos por ti le dije que no podíamos seguir con lo que teníamos

¿Cuándo fue eso?

Antes de nuestro primer beso, al poco tiempo de vernos aquella noche y empezar a hablar por teléfono

¿Te acostaste con ella después de habernos encontrado?

Una vez – responde con sinceridad y arrepentimiento – Me di cuenta de que no podía seguir haciendo inmediatamente después

¿Por qué?

Porque no pude dejar de pensar en ti en ningún momento – reconoce abiertamente

No se si debería sentirme alagada u ofendida

Quinn

No… ahora quiero que me escuches, sin interrupciones

Pero…

Por favor – le pide suavizando el tono de su voz, con resignación Rachel asiente, Quinn le indica que se siente y así lo hace – He tenido toda la noche para pensar, después de escuchar todo lo que tu amiguita tenia que decir, tuve que salir de ahí, necesitaba estar sola. Estuve conduciendo por la ciudad algunas horas y al final acabe en el estudio. Nunca me había dado cuenta lo silencioso que es cuando no hay nadie – recuerda con una sonrisa triste – No te voy a negar que escuchar lo del beso me dolió, todavía duele, pero lo peor es que no me lo dijeras por el motivo que fuese no me lo dijiste – dice mirándola directamente – No puedo echarte en cara que estuvieras viéndola cuando empezamos a vernos, no teníamos nada aunque sintiéramos algo pero… - la rubia hace una pausa para tomar aire – lo que mas me duele es que no dijeras absolutamente nada, ella estaba ahí, hablando de cosas de las que no tiene ni idea, de nosotras, de mi familia… del futuro que se supone que quieres y yo no tengo ni idea…

Cariño…

Un momento… ella tenia razón en un cosa, yo tengo una hija, tengo responsabilidades, no puedo pasarme un fin de semana de fiesta, no puedo ir y venir cuando yo quiera, tampoco dejarme llevar por arrebatos o decisiones de ultimo momento, todo lo que yo haga tiene repercusión en Beth y eso… eso es algo que tu no tienes que sufrir si no quieres, entiendo que es duro, tener que educar a una niña que no es tu hija, que a veces no pone las cosas fáciles…

¡Detente!

No…

¡Si! Quiero a Beth, la quiero como si fuera mía, ES mía – enfatiza sus palabras – y no porque sea tu hija, la quiero por quien es, por como me hace sentir… cada vez que se pone enferma, cuando se cae, cuando esta triste… me duele y lo sabes ¿no puedes dudar de eso?

No lo dudo, la quieres igual que ella te quiere… lo que quiero decir es que te he pedido mucho a cambio de nada, todos los sacrificios que has tenido que hacer, tu has cambiado de casa, tu te has adaptado a nuestra vida…

Porque quiero, Quinn… esto es lo que quiero, a ti y a Beth

Rachel…

¿Me vas a dejar? – pregunta dejando de retener sus lagrimas

¿Es eso lo que quieres?

Si ya no confías en mí…

No pongas palabra en mi que yo no he dicho

¡Pero es eso! No confías en mi... ya no… lo entiendo pero yo te necesito, sea como sea, te necesito en mi vida, te quiero Quinn, más de lo que he querido a nadie en toda mi vida… ya sé, no he vivido tantos años – adivina los pensamiento de la rubia – te voy a querer toda mi vida – confiesa tomando su cara entre sus manos – eres mi chica, mi amor, mi mujer, mi vida entera… - recita acariciándola – todo lo que Abby dijo que quiero ya lo tengo, contigo y con Beth y soy feliz así, no puede pensar en un mañana sin vosotras ahí… nos imagino viviendo en una casita, con su jardín y su columpio, su valla blanca, un perrito… - las lagrimas están presentes en ambos rostros y apenas unos centímetros las separan – y un niño rubio, con tus ojos, tu sonrisa, jugando con su hermanita… quiero todo eso y lo quiero contigo, con nadie más ¿entiendes? – cuestiona mirando el brillo de sus ojos llorando – Siento haberte hecho daño mi vida – dice besando su frente, Quinn permanece inmóvil, sujetando las manos de la morena en su propio rostro. Rachel toma como una buena señal que no se aleje de ella y sigue besando ahora su nariz. El siguiente paso son sus labios, la morena sabe que corre el riesgo de que ella se separe o no quiera besarla y eso la mataría. Decidida y con lentitud va acercando sus labios a los de Quinn. Las dos tienen sus ojos abiertos, comprobando cada gesto de la otra en el acercamiento, unos milímetros y Rachel los cierre inconscientemente… que sea lo que tenga que ser.


Que locura, todo el dia intentando actualizar y la pagina sin querer funcionar... pero ya esta !
aquí esta otro trocito de historia, ojala os guste jeje

No me entretengo mucho, ni suelto ningún rollo aburrido, pero os agradezco de corazón que aun comentéis
en cada capitulo, sin vuestra participación esto no seria lo mismo xD

Intentare actualizar lo antes posible ahora que estoy un poquito mejor.

Saludos.