¡Hola lectores! Muchas gracias de todo corazón por sus reviews. Les deseo una buena lectura :D

Después de la mala jugada que le hizo Malfoy, Hermione llamó a su oficina y le pidió a su asistente que avisara su primo que no regresaría a la oficina de todo el día. Su primo, Jonathan era su socio, los dos eran arquitectos, y estaban apasionados por su trabajo. Por lo que decidieron asociarse y crear su agencia. Jonathan era el hijo de la hermana de su padre, los dos tenían más o menos la misma edad, Jonathan era el mayor, de cuatro años. Después de Hogwarts, se dio cuenta que necesitaba un cambio y una pausa. Por lo que decidió estudiar lo que siempre quiso estudiar y ser arquitecta.

Después de la llamada, Hermione tomó su carro para ir al único lugar en el que podía apaciguar su ánimo y encontrar la tranquilidad. Viajó hasta Surrey y condujo por la carretera de Epsom para alcanzar su destinación. Las ventanillas estaban abiertas, el viento acariciando su pelo, revoloteándolo con la velocidad del vehículo. Llegó a la ciudad de East Horsley y sintió esta ola de emoción que la embriaga siempre que viajaba a esta ciudad. Contuvo sus lágrimas al pasar un lago y unos lugares que le resultaban familiares. Detuvo el vehículo gris metálico afuera en el camino de entrada de una casa de campo. Era bastante grande con dos pisos, blanca con un techo de tejas. Dejó su chaqueta sobre el asiento pasajero y salió del vehículo.

Subió el par de escaleras que llevaban a la puerta con cristales laterales y sonó. Una mujer de pelo moreno de más o menos cuarenta años le abrió la puerta. Al ver la castaña la mujer sonrió y le dio un fuerte abrazo. Hermione sonrió y devolvió el abrazo. Annie hizo pasar a Hermione, agarrándola por el brazo, parecía no querer separarse de la muchacha.

-"¿Hermione, hija como has estado? Acompañarme en la cocina, estaba preparando el almuerzo. ¿Has comido mi niña?"- Annie guió Hermione hasta la cocina donde siguió preparando el almuerzo, mientras Hermione le contaba como estaba y le daba noticias. Annie le sirvió un café mientras esperaba, la mujer escuchaba atentamente el cuento de la castaña, haciendo unos comentarios por momentos.

-"¿Hermione?"- Raymond, el marido de Annie, un hombre alto y esbelto con el pelo castaño con unas cañas apenas visibles se acercó a la muchacha, no podía creer sus ojos, hacia tanto tiempo que no la había visto. Hermione sonrió y corrió a abrazar el hombre que la abrazó muy fuerte.

-"No sabes el gusto que me da verte aquí niña, no has cambiado sabes."

-"A mí también Raymond, no saben la falta que me han hecho."- Raymond la abrazó otra vez y los dos se fueron a poner la mesa. El comedor podía acoger 10 comensales y estaba conectado con un porche por un ventanal acristalado.

Una vez instalados y el plato de pasta servido en los platos, los tres se pusieron a conversar. Hermione pidió noticias de la familia y Annie encantada le contó cómo estaban creciendo sus nietos. Raymond habló de su trabajo y los proyectos que tenían para restaurar unos edificios de la ciudad.

-"Entonces dime Hermione, pudiste ir a ver…"- la voz de Annie se fue apagando y miró a su marido compartiendo una mirada melancólica. Hermione contuvo su emoción y carraspeó.

-"No Annie pero voy a ir, por supuesto que voy a ir"- aseguró Hermione, la mirada perdida y triste, ojeando el contenido de su plato sin gran interés.

Raymond y Annie no dijeron nada y prefirieron cambiar el tema, sabían cómo este tema los afectaba a todos, por eso lo hablaban lo menos posible pero seguía en todas las mentes, en los corazones de cada uno.

Mansión de los Zabini

-"Merlín Draco por un momento pensé que se te había tragado la tierra, se puede saber en qué te has estado metiendo"- preguntó Pansy, curiosa. Blaise sentado al lado de su esposa, soltó una risilla. Draco bufó, se puso cómodo sobre el sofá y tomó un sorbo de su vino.

-"Estoy escribiendo un nuevo artículo sobre Granger, necesito tener todas las informaciones y datos esta vez. No se va a poder salir con la suya, en menos de que cante un gallo, voy a recuperar mi empleo"- siseó el rubio.

-"¡Otra vez la burra al trigo Draco! Cuando vas a acabar con esta locura, déjala en paz por Merlín. Porque te empecinas en esta estúpida venganza. No te olvides que empezaste primero con este juego, que querías que hiciera ella. Que se quede sentada mientras tirabas su reputación por los suelos"- dijo Pansy alzando una ceja.

-"Y de qué lado estas Pansy, soy tu amigo. ¿Desde cuando defiendes a los Gryffindor?"- preguntó el rubio con suspicacia.

-"Ya basta los dos, esto no nos lleva a ninguna parte. ¿Por qué no hablamos de otra cosa?"- intervino Blaise.

-"No digas tonterías Draco, sabes muy bien que estoy de tu lado .Pero para mí hay gato encerrado en toda esta historia."- contestó Pansy haciéndole caso omiso a su marido.

-"¡Y tú que sabes! Eres mujer, claro que la vas a defender, solidaridad femenina."- farfulló Draco.

-"Tienes que admitir Draco que Pansy tiene algo de razón, una no huye de tres bodas consecutivas así porque sí"- razonó Blaise.

-"¿Qué es esto la sociedad de defensa de los Gryffindor? Es lo que esta sabelotodo quiere hacerlos creer, pero ella es una verdadera carnívora. Seduce a estas hombres y después los bota como si fueran calcetines."

-"Estas consciente de lo que dices Draco ¡Pareces loco! Soltando una sarta de sandeces a diestra y siniestra. ¡Que es lo que pasa contigo! Como quieres que encuentre amigas que te quieran conocer si actúas de esta manera. ¡Ay por favor Blaise habla con tu amigo!" – se quejó la morena, yéndose del salón, dejando el rubio muy ofendido y su marido tratando de contener su risa.

-"Quizás necesites unas vacaciones Draco, olvidas todo este papelón con Granger y te pones a escribir cosas más amables para varear."- propuso Blaise con una sonrisa conciliadora.

-"No digo no a las vacaciones pero antes necesito escribir mi artículo sobre Granger"- insistió el rubio, bebiendo de un trago el resto de su vino.

En la tarde, Apartamento de Draco Malfoy, Londres muggle

Hermione manejaba rumbo para su apartamento, el viaje hasta Surrey había sido emocionalmente agotador y lo único que quería era beberse una taza de té e irse a dormir. Sin embargo, una idea le vino en mente mientras pasaba cerca de Picadelly Circus, recordó que la residencia del rubio estaba a unos kilómetros y decidió ir a visitar.

El edificio estaba guardado por un portero, Hermione maldijo en voz baja y cambió su ropa con un movimiento de su varita. Si Ginny pudiera verla en este instante habría sido muy orgullosa de ella. Llevaba un elegante vestido negro muy ajustado y un escote pronunciado. Llevaba tacones muy altos y una botella de champan en la mano. Fue así que el portero la encontró frente a él en la recepción. El portero, de veinte años se quedó boquiabierto. Hermione sonrió de una manera seductora.

-"Hola guapo, le tengo preparada una sorpresa para mi novio y quisiera saber si esta allí"- preguntó con una voz muy sensual. El portero tenía la mirada fija sobre su escote y Hermione alzó su barbilla con su dedo índice para que la mirara.

-"¿Y quien es su novio señorita?"- balbuceó.

-"Rubio, alto, bombón, ojos grises y sobre todo muy gruñón y poco amable"

-"Draco Malfoy, que tipo más antipático"- farfulló el portero, carraspeó incomodo-"Salió hace unas horas, pero no le diga que fui yo el que le dio esta información"- le dio las llaves del apartamento

-"Será nuestro secreto guapo"- Hermione le guiñó un ojo, se alejó meneando las caderas sensualmente y tomó el ascensor. Una vez en el ascensor Hermione suspiró de alivio y se quitó los tacones. Observó las llaves que tenían en las manos y vio la inscripción PH sobre una de ellas. Hermione sacudió la cabeza, no le sorprendía que Malfoy ocupara el penthouse de la residencia, si bien sabia que tenia los recursos. Apretó el botón PH del ascensor y oyó la voz que le indicaba que había llegado al último piso.

Después de una serie de hechizos pudo acceder al lugar y se quedó asombrada ante la superficie del lugar. Unas ventanas que iban del suelo hasta al techo daban vistas sobre la ciudad y el Tower Bridge. Unas estanterías llenas de libros adornaba la pared al lado de las ventanas. Unas escaleras con peldaños de cristal y una barandilla de acero inoxidable llevaban seguramente a las habitaciones. Los muebles tenían un estilo muy simple y moderno, lo que daba al apartamento del rubio un aire desconcertante hogareño. Unas fotos sobre la repisa de la chimenea atrajeron la atención de la castaña. Hermione se acercó y vio fotos der rubio más joven con sus padres en un jardín, una de su graduación en Hogwarts con unos de sus compañeros, pudo reconocer Pansy Parkinson, Blaise Zabini, Crabbe y Goyle.

La foto que más la sorprendió fue una de un Draco bebe en la tina. Narcissa lo sostenía con una sonrisa de oreja a oreja, la versión bebe de Draco sonreía con un diente, su mechón de pelo rubio alborotado con burbujas de jabón. Hermione se quedó observando la foto fascinada, este bebe no se parecía en nada en el hombre fastidioso en el que se había vuelto.

Viendo esta foto el rubio ganaba sorprendentemente en simpatía. Hermione encontró lo que buscaba sobre una mesilla junto con unos libros, uno tenía un marcador, seguramente un libro que estaba leyendo Malfoy, pensó. Apuntes del rubio sobre su investigación. Se puso cómoda sobre el sofá color crema y se puso a leerlos. La llegada de un elfo le dio el susto de su vida. La creatura apareció ante ella con una sonrisa. Llevaba un atuendo rojo y azul, con una araña dibujada en la frente de su camisita y unos zapatitos color azul. Este atuendo no era muy común para un elfo, pero la castaña pensaba conocer este atuendo. Sorprendentemente la creatura no parecía sospechosa de su presencia en el apartamento del rubio.

-"¿Hola señorita, Spiderman le puede servir algo?"

-"¿Spiderman?"- En este momento Hermione reconoció el atuendo del elfo y pudo asociar los colores con el superhéroe de las caricaturas. Hermione se preguntó porque el elfo estaba vestido de esta manera y sobre todo porque se llama de esta forma. Acaso Malfoy no se había dado cuenta que su elfo estaba vestido igual que el superhéroe menos por la capa. Que elfo más raro, como el rubio, pensó Hermione.

-"Sí señorita, el joven Draco le pidió a Tanky que escogiera un nombre, Tanky escogió Spiderman, a Tanky le gusta mucho Spiderman. El joven Malfoy le compró este atuendo a Tanky, desde este día Tanky lo lleva puesto señorita."- contestó Tanky.

-"Está muy bonito Spiderman, gracias voy a tomar un té por favor"- Considerando que podría ser la última vez que pisara el pie en este apartamento, iba a aprovechar su estancia y la amabilidad del elfo por más raro que pareciera.

Spiderman le trajo su té segundos después. Leyó con atención los apuntes del rubio. Al acabar la lectura de los apuntes de Malfoy, tomó el libro que estaba leyendo el rubio y decidió leerlo.

Cuando Draco regresó a su apartamento, estaban las once y media de la tarde. Se llevó la sorpresa de su vida al encontrar la castaña dormida sobre su sofá, con su libro descansando sobre su estomago nomas. Se acercó a ella con la intención de despertarla pero se detuvo, viéndola tan tranquila. Pero lo que más le sorprendió fue la ropa que llevaba, que hacia Granger dormida sobre su sofá con un vestido tan provocante. ¿Acaso lo quería seducir? Llamó a Spiderman para que le trajera una manta para cubrir a su invitada sorpresa. Nunca lo había notado, pero Granger tenía unas pecas al nivel de la nariz no supo que fuerza lo animó a arreglar un mechón de cabello que le caía en la frente, pero lo hizo de todas formas. Al hacerlo rozó sus pequeñas pecas y se alejó en seguida de la castaña, sorprendido de su gesto. Sacudió la cabeza y subió las escaleras para irse a dormir. Necesitaba descansar, sí era la única explicación.

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