Lectores, quiero agradecerles por sus reviews :D Los dejo con un nuevo capítulo. Buena lectura :D
-« Este anillo me lo dio Jude, lo conocí cuando acabé la escuela de arquitectura, es el hijo de un amigo de mi padre"- Hermione le tendió a Draco la cajita de terciopelo para lo que viera. Draco echó un vistazo y no hizo ningún comentario, era un anillo simple pero bonito, nada de extravagante de plata con un diamante en el centro.
-"Ese, es de Antonio, nos conocimos en un bar, el iba con sus amigos y yo con una amiga. Es un chico muy sensible y alegre. Me hacia reír."
-"Sensible, no me extraña"- farfulló Draco mientras observaba el anillo de plata que descansaba en una cajita de forma circular, una esmeralda incrustada en medio de dos pequeños diamantes.
-"Nada de esto Malfoy, cuando éramos novios Antonio era todo un hombre conmigo te lo puedo asegurar. Según lo que me dijo Marc, sigue siendo todo un hombre"- agregó la castaña alzando las cejas sugestivamente, quitándole la cajita de las manos del rubio.
-"Por favor no quiero saber los detalles"- dijo Draco cubriéndose las orejas. Hermione esbozó una sonrisa.
Malfoy había llegado a las cinco en punto a su apartamento. Vestido con ropa muggle cómoda, pero su tradicional aura de superioridad y confidencia contrastaba con su elección de ropa. Después de unos saludos lo llevó a su estudio. Era una habitación bastante grande. No soportaba los espacios confinados cuando trabajaba. Su escritorio enfrentando la ventana, estaba lleno de planos, unos enrollados en unos portaplanos estaban apoyados sobre el mueble.
-"Este anillo me lo dio Matt, lo conocí cuando un día vino en mi oficina consultándome para unos planos y consejos para su empresa. "- Draco miró el anillo, era de oro, unos diamantes estaban incrustados en torno a una forma que representaba un ángel con alitas. Sacudió la cabeza, los tres novios tenían dinero que gastar.
-"Y finalmente, este, Ron hizo su pedida en Romania, estábamos de vacaciones, visitando a Charlie. Me llevó a un restaurante situado cerca de un lago. Era muy romántico"
Hermione le tendió su mano izquierda para mostrarle el anillo a Draco. Tomó su mano para verlo mejor. El anillo era de plata con un diamante de color rosa en forma de un corazón. Draco seguía sosteniendo su mano cuando levantó la vista para mirarla. Se quedó mirándola por un rato, los dos callados, no se atrevían a romper este silencio que empezaba a hacerse más incomodo. Después de unos minutos, Hermione retiró su mano de la del rubio, carraspeando un poco.
Draco se fue a sentar en uno de los sillones y tomó su taza de té que había dejado sobre la mesilla. Hermione se sentó minutos después, imitándolo y tomó unos sorbos de su te.
-"Todo es demasiado superficial, uno no necesita ser tan romántico para hacer una pedida de mano Granger. Falta objetividad, diría yo"- Draco estiró su piernas y las cruzó al nivel de sus tobillos. Hermione, intrigada se inclinó hacia adelante, apoyando sus codazos sobre sus rodillas.
-"¿Y se puede saber Malfoy, cuál sería la pedida ideal?"- preguntó, ladeó la cabeza, su mano sosteniendo su barbilla. Lo miraba interrogante como si se tratara de una clase, y que esperaba con avidez la respuesta del profesor. Draco imitó sus gestos, inclinándose hacia adelante también.
-"Muy fácil Granger, si tendría que hacer mi pedida lo haría de la manera siguiente"- Draco miró a Hermione con un aire suficiente, antes de respirar hondo y adoptar una expresión sincera. Taladró Hermione con la mirada e hizo su pedida."Te garantizo momentos de pura dicha. Te garantizo que llegara un momento en el que los dos o uno de los dos va a querer salir de esto. Sin embargo, te garantizo también que si no te pido que seas mía, me voy a arrepentir por el resto de mi vida. Porque yo sé, siento en mi corazón que eres la única para mi, solo tú."- terminó su pedida, con su mirada intensa, capturando la mirada de la castaña que permanecía sin decir ni una palabra.
Hermione parpadeó tontamente por un momento, solo tenía ojos para el rubio que estaba en frente. Tragó grueso y carraspeó nuevamente, para salir de su aturdimiento. Por un momento todo pareció tan real, Draco Malfoy, pidiéndole matrimonio. Soltó una risilla, burlándose de su propia imaginación, ella y Malfoy estaban tan compatibles como el agua y el aceite, como Ron y la transfiguración.
-"Vaya que romántico"- soltó con falso sarcasmo. Draco se reclinó sobre el sillón, parecía tan incomodo como ella. –"¿Eso le dijiste a Astoria cuando le pediste que se casara contigo?"
-"No para nada, era menos elocuente, más le dije algo como "Hace mucho tiempo que nos conocemos tu y yo, ¿Te gustaría, sabes… Qué te parece?"
–"¿Cómo es posible que no sigan casados con una pedida tan romántica?"- interrogó Hermione con una sonrisa, reclinándose sobre el sillón, poniéndose cómoda.
-"No sé"- contestó Draco, sorprendiéndose a sí mismo. No conocía las razones del fracaso de su matrimonio, en toda honestidad. Un día Astoria le había pedido la separación y él había aceptado. Sabía que las cosas habían cambiado entre los dos, hablaban menos, se veían menos y un día Astoria acabó por hartarse.
-"¿No sabes?"- preguntó sorprendida –"Nunca pensaste en preguntarle, quizás ella tenga las respuestas"- dijo sonriente. Draco la miró a los ojos, pero no dijo nada. Porque ella tenía un poco de razón. Siempre tenía que saberlo todo, la muy sabelotodo pensó. Iba a contestar cuando vio unas fotos colgadas sobre la pared opuesta. Había una del trió dorado, se veían muy joven, apenas tenían 12 años. En otras Draco supuso que se trataba de algunos familiares, pero lo que le llamó la atención fue el retrato que estaba colgado al lado de las fotografías.
Fue tan grande su sorpresa que se levantó de su sillón para ver el retrato de cerca. Hermione siguió los movimientos del rubio y vio como se estaba acercando del retrato a lápiz.
Draco no se dejaba impresionar fácilmente pero este retrato lo dejó boquiabierto. El retrato era de Granger, esto lo tenía por seguro. Su expresión era sonriente, su cabello ondulado le caía sobre los hombros, su mirada llena de dulzura. Draco vio una inscripción abajo, se trataba de la firma del artista A.E.
-"¿Quién es ese A.E Granger?"- Draco se volteó para ver a la castaña y su expresión había cambiado. Hermione tenía la mirada fijada sobre el retrato, con una expresión que Draco no pudo reconocer. Por un momento pensó que Granger se había olvidado que él estaba plantado en frente de ella. Pero ella no parecía hacerle caso. Draco chasqueó sus dedos en frente de ella y esto pareció despertarla.
-"¡Por Merlín Granger, despiértate quieres! Creo que tanto tiempo pasado en compañía de la comadreja te volvió un poco sonsa"
-"No digas tonterías Malfoy, solo estaba pensando, a caso esto está prohibido"
-"Bueno ahora que tengo toda tu atención, me puedes contestar. ¿Quién es este A.E?"
-"Un amigo"- Draco alzó una ceja, sonaba a mentira. Había contestado rápidamente, a leguas se podía ver que escondía algo. No dijo nada, solo se volteó para observar el retrato un poco más. Le quería preguntar como conoció a este A.E cuando sonó el celular de la castaña. Hermione se disculpó y salió para contestar la llamada.
Draco aprovechó para reflexionar sobre las nuevas informaciones que acaba de descubrir. Habían cosas que no cuadraban en toda esta historia, pudo concluir. El cambio repentino de Granger cuando vio que estaba observando el retrato, su cambio desde que salieron de Hogwarts, su manía de coleccionar los novios y lo más sorprendido de todo es que él no notó ninguna malicia o tono burlón en la forma en la que hablaba de sus ex novios. Parecía que no se trataba de ningún juego de su parte, hasta ahora creía que lo hacía al propósito pero ahora tenía sus dudas. Tenía que salir de la duda.
-"Perdóname Malfoy pero me tengo que ir, mi madre me está esperando. Me necesita para los preparativos."- se disculpó la castaña, una vez que había terminado de hablar con su madre.
-"Voy contigo. No me mires así, sabes muy bien que ella aceptó que la ayudara también"
-"No me lo vuelvas a recordar Malfoy, pero estas seguro que me quieres acompañar"- preguntó Hermione, alzando una ceja, una sonrisa adornando su rostro. Draco frunció los ceños, no le gustaba esta expresión, pero Jane iba a estar con ellos, no podría jugarle una mala pasada si su madre iba a estar ahí. Por eso no pensó más en el asunto y asintió.
Hermione todo sonriente como una niña traviesa se apresuró a agarrar su mano, tomando el rubio por sorpresa y los dos aparecieron en el salón de los Granger.
Tom Granger que estaba leyendo una revista, confortablemente instalado en su sillón, se asustó con la apariencia de los dos así de la nada en su salón. Frunció los ceños al ver las manos unidas de su hija y del rubio. Hermione se dio cuenta y retiró su mano inmediatamente.
-"¡Por los pantalones de Merlín Granger, no podías avisarme que íbamos a aparecer!"- Draco no parecía darse cuenta de la expresión del padre de Hermione y lo saludó, dándole la mano. Jane llegó minutos después y le dijo a Hermione que ya podían irse. Pero Tom pidió a hablar con Hermione a solas antes de que se fueran. Dejando al rubio a solas con Jane y Hermione a hablar con su padre. Draco aprovechó esta oportunidad para hablar con Jane.
-"Parece que las cosas están mejor entre ustedes o me equivoco. Por fin han hecho la paces."- Jane preguntó sonriente.
-"Puede ser. Dígame Jane, que fue lo que hizo que Hermione ingresara una escuela de arquitectura después de Hogwarts en vez de encontrar un trabajo en el mundo mágico"- preguntó Draco. Jane lo miró raro por un momento pero después relajó su expresión.
-"Hermione siempre tuvo una fascinación por el arte, se parece mucho a su primo en este sentido. Así que no fue ninguna sorpresa cuando ingresó esta escuela. Nos veíamos tan poco, durante esta época."- agregó Jane tristemente.
-"¿Como no estudió en Londres?"- preguntó Draco sorprendido.
-"No, ella estudió en Surrey, en East Horsley, usted tiene que saber que Tom y yo estábamos muy decepcionados con la decisión de nuestra hija de borrar nuestras memorias para ir defender su mundo o lucharen contra de no sé qué mago llamado Voltemort. Y entiendo, Tom y Yo no sabemos lo que fue para ustedes. Pero seguíamos muy ofendidos y tristes y pienso que fue su manera de darnos tiempo para perdonar. En conclusión, no comunicábamos durante este tiempo, así que no le puedo decir mucho Draco."- dijo Jane con una sonrisa.
-"¿Y conoce alguna persona, o un amigo suyo que tal vez Hermione conoció allá?"
-"De hecho, no. Le repito Tom y yo, veíamos muy poco a Hermione, casi no teníamos de sus noticias. Ahora con el tiempo llego a la conclusión que tal vez nuestra reacción fue excesiva. Pasaron cuatro años así sin realmente comunicar, sin verse, pocas eran las veces que nos veíamos y siempre era tan raro, incomodo."- Jane tenia ahora lagrimas que le caían por los ojos. Draco, le dio un pañuelo, no era su intención hacerla llorar. Solo quería entender. Pero cuando acaba por descubrir algo, se topaba con otro enigma. Ahora solo le quedaba ir a esta ciudad de East Horsley para saber más.
-"Perdóname Jane, no quería molestarla con mis preguntas"- el rubio le ofreció una sonrisa.
-"No se preocupe Draco, es que me siento tan responsable. Siento como si la hubiera abandonado cuando más me necesitaba. Es que no lo puedo explicar pero cuando regresó, la noté cambiada. No sé tal vez sea mi imaginación pero conozco a mi hija y la muchacha que regresó después de esos años es muy diferente a la hija que conocí cuando nos vino a buscar en Australia."- Draco alzó una ceja, así que él no era el único al haber notado el cambio. Jane también lo había notado y ella era su madre, por cierto que iba notar estas cosas.
Mientras tanto en la cocina, Tom y su hija tenían una conversación muy diferente.
-"Papa te lo voy a repetir por última vez, entre Malfoy y yo no hay ni habrá nada de nada"- repitió la castaña molesta por la actitud de su padre.
-"Pues eso no parece. ¿Que estaban haciendo tomados de la mano? La semana pasada, se la pasaban fulminándose con la mirada y ahora se toman de la mano."- dijo Tom sospechoso.
-"¡Ay por favor papa! Solo aparecimos juntos. No pasa nada entre él y yo. No te olvides que tengo novio"
-"¿Y por cuánto tiempo hija? No me parece una buena idea que te veas tanto con Draco, quien sabe lo que puede pasar"- Hermione miró su padre con sorpresa.
-"¿Y qué puede pasar papa? ¿Que estas insinuando? Merlín, no puedo creer lo que estoy oyendo. Piensas que se trata de un juego verdad." – dolida por las palabras de su padre prefirió irse.
-"No tan rápido señorita. Soy tu padre y me vas a oír. Solo te estoy diciendo que ya es tiempo que te decidas hija, no puedes seguir con esto de desistirte a la última oportunidad dejando plantados a estos muchachos. ¡Te imaginas la vergüenza por la que tu madre y yo tenemos que pasar, cada vez que haces una de las tuyas!"- Tom supo que se había pasado con este comentario cuando vio la expresión que tenía su hija, quiso disculparse pero Hermione se lo impidió.
-"¿Terminaste? ¿O tienes algo más que decirme papa?"- preguntó, la mirada cristalina por las lagrimas que contenía. Tom miró a su hija, buscando su perdón en una mirada.
-"Hermione, sabes que no quise decir esto, perdona…."-
-"No está bien papa, no te preocupes. Lejos de mi la intención de volver a hacerte pasar por esa vergüenza. Porque no te estoy obligando a asistir a la boda"- Tom miró a su hija ofendido, Hermione no esperó ni un segundo más y se fue para irse con su madre.
Una vez que fue lejos de la vista de su padre, Hermione dejó caer las lágrimas por su rostro. Cerró los ojos y respiró hondo. Las palabras de su padre la habían dejado completamente muda, nunca habría sospechado que su padre fuese a pensar de esta manera. Con determinación secó sus lágrimas para no preocupar a su madre y la acompañó con Draco a arreglar unos detalles para los preparativos.
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