¡Hola lectores! Muchísimas gracias por sus review :D Los dejo con este nuevo capítulo. Los deseo una buena lectura :D

Granger una vez más se había burlado de él, ahora entendía más porque se había puesto a sonreír de esta manera cuando le dijo que la acompañaría. Por eso ahora, se encontraba en una pastelería, escogiendo pasteles, botanas y bocadillos. Hablando de sabores y que colores corresponderían mejor para el glaseado de los pasteles con Jane. Granger parecía estar en las nubes, como si le importara un pepino su maldito pastel, cuando él estaba escogiéndolo para los futuros novios. ¡No era su boda por Merlín! Hermione estaba sentada en una de las mesas de la pastelería mirando por la ventana como un alma en pena.

-"Sabes Draco, pienso que mejor regresamos otro día"-propuso Jane viendo como su hija, no hacia ni el mínimo esfuerzo para participar en los preparativos.

-"Por supuesto que no, he visto un bonito pastel del otro lado Jane porque no va a echarle una miradita mientras hablo con Hermione"- Jane sonrió y fue a ver el pastel. Draco se dirigió hacia la castaña y la tomó del brazo, levantándola bruscamente de su asiento. Hermione ahogó un grito de sorpresa mientras Draco la arrastraba fuera de la pastelería. Hermione pisó el pie del rubio fuertemente y se zafó de su agarre. Draco apretó los dientes para no decirle algo más que inapropiado.

-"¿Se puede saber lo que estás haciendo Malfoy, te volviste loco, o qué?"- gritó Hermione masajeando su brazo.

-"Te pregunto lo mismo Granger. ¿Porque te estás comportando como una chiquilla malcriada?"- preguntó Draco

-"¿Mande?"

-"Sí como una chiquilla malcriada, es más ingrata. Tu madre te está dedicando un poco de su tiempo para ayudarte a preparar tu boda y tú qué haces. No contestas cuando te preguntan algo, esta señora te pidió si te gustaba el pastel y tú ni siquiera le dirigiste la palabra. Tienes idea de la ilusión que se hacía tu madre, acompañándote a preparar tu boda. ¡Ya déjate de egoísmo Granger!"

-"¡No tienes ningún derecho a hablarme de esta manera, porque figúrate que eres la persona menos indicada para hablar de chiquillos malcriados!" los peatones que pasaban por donde estaban los miraban sorprendidos. Algunos los miraban de arriba para abajo como para expresar su desaprobación creyendo que se trataba de una riña entre enamorados.

-"Ay querida, ni no puedes con él, yo encantada te ayudo y te buscas otro galán"- dijo una mujer rubia que pasaba a su lado. Hermione se volteó hacia la mujer, fulminándola con la mirada.

-"Mejor, cállate la boca lagartona, porque no vas a hacerte la regalada en otra parte. Este no es soltero"- le lanzó una última mirada asesina y sin más ni más se puso de puntillas y besó a Draco. Draco como reflejo empezó a devolverle el beso, pero cuando Hermione introdujo su lengua en su boca, acabó por darse cuenta de lo que estaban haciendo. Para rematar Hermione soltó un gemido para irritar a la rubia, oyó la mujer bufar y sus tacones resonando sobre la acera mientras se iba. Acabaron por separarse en el mismo momento.

-'Perdón"- dijo de inmediato Hermione, mortificada y sorprendida por lo que acababa de hacer.

-"Como lo he dicho, una chiquilla malcriada. Si acabaste con tus escenitas Granger, podemos por fin regresar y escogerte un bonito pastel"- dijo Draco cortamente, fulminándola con la mirada. Trató de no mostrar su sorpresa y contener una expresión indiferente.

Hermione asintió y los dos regresaron adentro. Jane notó el cambio de actitud de su hija y sonrió. Parecía más interesada y prestaba más atención después de su conversación con Draco. Lo que no notó fue las miradas furtivas que se lanzaban los dos.

Después de la pastelería Draco creyó que habían terminado con las compras pero se equivocó. Ahora se encontraba en una tienda que vendía y confeccionaba vestidos de novia. Después de haber pasado por cuatro tiendas ya, esta parecía al gusto de Jane. Hermione parecía en el mismo estado de aburrimiento que Draco, ya empezaban a dolerle los pies de tanto caminar de tienda en tienda, viendo vestidos de novia. Porque no podía llevar un vestido simple blanco y ya, acaso lo iba a usar después de la boda. Para que tanto alboroto para un vestido que solo iba a llevar por un par de horas pensó cansada. Se dejó caer sobre uno de los sofás en la tienda, una mano cubriendo sus ojos, como quisiera echarse un sueñecito, pensó.

Oyó como su madre estaba conversando animadamente con una de las dependientas de la tienda. Cerró los ojos, tratando de ahogar todos los ruidos exteriores. Sintió los cojines del sofá moverse levemente, lo que indicaba que una persona acababa de sentarse a su lado. No necesitaba abrir los ojos para saber que era Malfoy.

-"Que entusiasmo Granger, estás segura que estas por casarte, que estarás planeando, una escapadita rápida"- interrogó Draco con sorna.

-"Lo siento mucho por bajarte de tu nube Malfoy, pero no me voy a ningún lado, nada de escapadas para mí"- contestó con la voz cansina, su mano seguía cubriendo sus ojos.

-"Como tu digas."

-"¿Dime Malfoy, que haces de tus días a excepción de seguirme a donde yo vaya?"

-"Escribo"- contestó serio.

-"En serio, quien lo diría"- dijo bromeando Hermione.

-"Me gusta la literatura Granger, que te impresiona. Bueno te entiendo con Weasley como novio, no tienes la oportunidad de hablar de literatura."- Hermione ignoró su comentario. – "Leo de todo, me gustan principalmente las novelas. Me gusta mucho Henry James, Pushkin, y muchos otros. También sé apreciar unos poemas de Hugo de vez en cuando, Baudelaire y muchos más."- Draco vio como la dependienta estaba tratando de engatusar Jane para que comprara uno de los vestidos de su próxima colección, mostrándole un catalogo.

-"¿Y que estas esperando para honrarnos con una obra tuya?- abrió los ojos y lo miró.

-"Te estás burlando"- preguntó Draco ofendido.

-"No, estoy hablando en serio Malfoy. Me acabas de decir que escribías y yo te pregunto cuándo podré leer una obra tuya."- Draco frunció los ceños.

-"No está completa"- Hermione alzó una ceja.

-"¿No está completa o estás atorado?"- Draco suspiró, molesto de tantas preguntas cuando era él que debería de hacerlas.

-"Las dos cosas"

-"Entiendo, tal vez te deje acompañarme un día que me falte la inspiración. Te quedaras impresionado."- dijo mientras veía como su madre señalándola, Hermione se preguntó con quien estará hablando, una modista seguramente. Hizo una mueca al imaginarse probar una vez más un vestido.

-"De veras Granger podrías tratar de sonreír un poco más, estás asustando a los dependientes de la tienda"

-"Perdón si no encajo en tu descripción de la novia cándida Malfoy"- dijo secamente.

-"¡Ah aquí están! Que linda pareja, humm los novios parecen un poco nerviosos, sonrían un poco. ¿Jane, son los novios de los que me hablaste?"- preguntó la mujer que hablaba con su madre, la modista. Draco miraba a la mujer con el ceño fruncido, Hermione la miraba de arriba para abajo, si esta mujer pretendía hacerle probar un vestido más, pues se llevaría una gran sorpresa. –"¡Pero que tienen esos dos! Miran, las caras que traen, acaso no se dieron cuenta de quién soy yo, soy Matilda de Brochans, famosa modista. Les puedo asegurar que cuando entran por mi tienda, pues me miran con más reverencia" – bufó la mujer indignada mirándolos a los dos como si fueran unos ingratos.

Draco se estalló de la risa, sorprendiendo a Hermione que acabó por imitarlo unos segundos después. Viendo que los dos no se iban a parar, Matilda de Brochans se fue enfadada, sus mejillas rozadas por la rabia que sentía, como se atrevían estos dos a burlarse de ella. Diane trató de disculparse por el comportamiento de los dos pero Matilda acabó por echarlos fuera de la tienda. Draco y Hermione todavía estaban riendo una vez fuera de la tienda, pero sus risas se les acabaron cuando vieron la cara que ponía Jane.

-"Hermione Jane Granger, esa no es ninguna manera de comportarse, mañana a primera hora te vas a disculpar con esta modista por este desaire. Y usted Draco, por Dios que edad tienen para comportarse como unos chiquillos, que descaro. Matilda de Brochans es una de las modistas más reputadas en la ciudad y por su culpa nos echaron de la tienda."- los regañó Jane como si fueron unos niños traviesos que habían hecho algo malo. Hermione abrazó a su mama, tratando de ganar su perdón.

-"Perdóname ma, te prometo que mañana a primera hora me iré a disculpar con Mafalda"

-"Matilda de Brochans Hermione" –reprendió Jane, que seguía molesta.

-"Anda mamá, para mi defensa Malfoy fue quien se rió primero"- Draco bufó.

-"Perdón Jane, le prometo que no volverá a pasar y si esto puede tranquilizarla, le prometo que yo también le pediré disculpas a esta modista" – habló Draco.

-"Esta bien los dos, pero que no vuelva a pasar"- sonrió Jane abrazando a su hija.

El resto de la tarde la pasó tranquilamente sin ningún otro paso en falso de parte de los dos hasta que llegó el atardecer. Regresaron en la casa con Jane, Tom estaba esperándolos. La mesa ya estaba puesta y Hermione no tuvo de otra que de quedarse a comer. Draco y Jane eran los que principalmente conversaban, Hermione no dijo ni una sola palabra y Tom tampoco. Hermione no comió casi nada, un hecho que no pasó desapercibido por el rubio que observaba padre e hija con suspicacia. Cuando vino la hora de despedirse Hermione fue la primera en dirigirse hacia la puerta, despidiéndose con un beso en la mejilla a su madre, y con un 'Buenas noches' corto y seco para su padre, esperó a Draco a la puerta. Draco se despidió de los Granger y se fue.

-"¿Me puedes decir que fue esto Granger?"- Hermione no contestó y siguió caminando para desaparecer fuera de la vista de unos vecinos curiosos. Draco la detuvo con el brazo y ella se paró en seco.- "Ven a caminar conmigo"- Hermione abrió los ojos como platos y lo miró como si se le acabara de crecer una segunda cabeza.

-"No me veas así Granger, solo te pedí que camináramos no que nos fuéramos a escapar juntos"- contestó Draco con fastidio.

Los dos caminaron hasta un parque, había una panadería cerca. Draco le compró un muffin y un té a Hermione y caminaron por el parque.

-"Gracias Malfoy"- dijo Hermione refiriéndose al muffin y al té.

-"No me des las gracias Granger, no comiste nada durante la cena y no quería que tu novio me fuera a reclamar en caso de que te desmayaras"- Hermione bufó.

-"Sabes este parque me recuerda el que había cerca de la escuela de arquitectura. Recuerdo que me gustaba mirar por la ventana mientras uno de los profesores nos venía repitiendo una y otra vez que "es primordial y necesario que piensen fuera de la caja""- terminó imitando la voz ronca del profesor. Draco no pudo evitar esbozar una sonrisa, que borró en seguida para que ella no lo notara.

-"¿Cómo por los calcetines de Merlín acabaste en una escuela de arquitectura Granger, si ya tenias asegurado un puesto en el ministerio?"

-"Es cierto pero necesitaba este cambio además no podía imaginarme trabajar en el ministerio"- Draco alzó una ceja y Hermione explicó –"Las clases en Hogwarts eran excelentes, teníamos muy buenos profesores. Pero sentía como si poco a poco se viniera apagando esta pasión que tenia por la arquitectura, por la creación. Es como un musculo que no vienes estimulando por un buen rato, se te hace difícil acordarte que un día lo llegaste a usar. Además con el clima de incertidumbre y pesado que reinaba con la asunción de Voltemort, uno no tenía mucho tiempo para la imaginación." – reflexionó con un aire pensativo.

-"Entiendo perfectamente. No me mires así Granger. Ser el único heredero de los Malfoy y no querer seguir en los pasos del padre, no es la mejor forma de ganarse su apoyo. Mi madre me mandó viajar a los estados unidos para que no tuviera que elegir."

-"La entiendo a fin y al cabo hizo muy bien, no se debería de tener que hacer este tipo de elección, créeme"- Los dos siguieron caminando, en silencio. Las luces del parque iluminando el camino. Finalmente se hizo tarde y los dos tuvieron que regresar a sus casas.

-"Gracias por todo Malfoy y me quiero disculpar una vez más por lo que pasó afuera de la pastelería, de verdad lo siento mucho."

-"Olvídalo Granger, pero la próxima vez que una mujer intente coquetear conmigo, déjamelo a mí, yo sé muy bien como arreglármelas"- se burló Draco. Draco esperó a qué Hermione desaparezca para desaparecer a su apartamento. Al llegar a su apartamento, sus palabras todavía resonaban en su mente. Se preguntó si iba a ser tan fácil olvidar este beso, cuando lo único que quiso hacer después que se terminó era volverla a besar. Pansy tenía razón, era tiempo que empezara a encontrar una pareja, a eso se debía. Para nada se sentía atraído por Granger, para nada de nada, pensó.

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