Hola lectores, muchísimas gracias por sus review. Bueno tengo unos problemas para conectarme por eso llevo retraso en editar. No se preocupen mañana tendrán otro capitulo :D Les deseo una buena lectura :D

Hermione llegó a su apartamento, segundos después con un "pop", sonrió al ver su novio dormido sobre el sofá. Se sintió culpable por haber pasado un buen rato con Draco mientras su novio la estaba esperando en su apartamento. Entró en la cocina y la sorprendió ver el desastre que en que estaba el lugar, Ron había intentado cocinar seguramente. Sacó su varita y limpió los restos de la cena o el semblante de cena que Ron había preparado. Luego, silenciosamente se fue a sentar cerca de Ron, acurrucándose contra él. Ron, pareció sentir la presencia de su novia porque automáticamente la abrazó fuerte contra él.

-"Llegas tarde"- farfulló con la voz ronca, medio dormido.

-"Yo sé, hablaremos mañana, vuélvete a dormir cariño"- susurró Hermione, dándole un beso. Pareció funcionar, Ron sonrió y asintió, la acomodó contra su pecho y los dos se durmieron sobre el sofá.

Mientras tanto Draco estaba dando mil vueltas en su cama, esta Granger estaba tan diferente de la Granger que había conocido en Hogwarts. Esta lo intrigaba, era más espontánea, nada que ver con la chica que se la pasaba en la librería, con un libro con un único compañero excepto por esos dos inútiles de Potter y Weasley. Estaba decidido a saber más de ella, y si tenía que estar honesto no sabía si se debía a su investigación o simplemente curiosidad.

-"Ya eligieron el pastel entonces"- preguntó Ron, saliendo del baño, con solo una toalla sujetada a su cintura. Su pelo estaba mojado, Hermione sonrió viéndolo así, tan descabellado, sus ojos azules tan brillantes. Ron se acercó a ella y la abrazó, Hermione soltó un grito de sorpresa.

-"¡Me estas empapando Ron!"- se quejó Hermione, riendo. Ron se echó a reír y juntó sus labios en un beso tierno.

-"Por fin serás mi esposa, te amo"- tanto amor reflejaban sus orbes azules que no podía no sentir amor por él, era tan entero y honesto.

-"Yo a ti corazón"- sus labios se unieron otra vez en un beso más apasionado y Ron la tomó en sus brazos, acurrucando su rostro en la dulce piel de su cuello, perdiéndose en su olor.

La tienda de Matilda de Brochans, muggle Londres

Draco entró en la tienda, las dependientes atendiéndolo de inmediato. Preguntó por Matilda de Brochans. No quería pedirle ninguna disculpa a esta señora, era altanera y presumía de más. Pero sin embargo Jane se vio muy ofendida por su comportamiento y no quería causarle ningún disgusto. Ya que le causaba mucho trabajo organizar la boda perfecta para su hija.

La señora de Brochans llegó minutos después de haberlo hecho esperar, la muy bruja pensó Draco enojado. Draco esbozó su mejor sonrisa seductora y besó la mano de la mujer.

-"Hola señora, vine a presentarle mis disculpas por lo que pasó ayer. Admiro mucho su trabajo y no quise faltarle al respeto"

Matilda de Brochans lo miró de arriba para abajo, no le impresionaban los halagos ni las falsas atenciones pero este señor parecía tener mucho dinero y no quería echar a perder un buen negocio.

-"Bueno señor, como le gusta mi trabajo, creo que no tendremos ningún problema en encontrarle un vestido perfecto para su novia" – Matilda echó una miradita en la tienda y hacia la salida y no vio la novia por ningún lado, frunció los ceños- "Y adonde esta su prometida muchacho"- preguntó con suspicacia. Draco carraspeó, no sabía cómo explicarle a esta señora que se había equivocado y que Granger no era su prometida, viendo que parecía aceptar sus disculpas, no quería enfurecerla más.

-"Acerca de mi novia señora…"- Draco empezó a inventarle una excusa.

-"Por fin, ahí viene la novia cándida"- se exclamó Matilda de Brochans. Hermione acababa de llegar, le sorprendió la bienvenida que le dio la modista. Miró a Malfoy con una ceja alzada, como para preguntarle qué diablos estaba pasando. Viendo que no iba a recibir ninguna respuesta del rubio, se dirigió hacia la modista.

-"Señora de Brochans, quería disculparme por lo que pasó ayer, no quería incomodarla"- se excusó Hermione.

-"Nada de disculpas señorita, su prometido ya se disculpó"- contestó la modista con un movimiento de su mano como para descartar el asunto. Draco cerró los ojos, esto ya parecía una farsa.

-"¿Mi prometido?"- preguntó Hermione, perpleja, miró alrededor de la tienda como para divisar una cabeza pellirroja pero no había ninguna. Además Ron estaba en una misión con Harry.

-"Su prometido muchacha"- insistió la modista, tomando del brazo el rubio y poniéndolo a su lado. Hablando como si se tratara de una niña de cinco años que tenia dificultad para entender las cosas. –"Bueno ahora, dese prisa muchacha tenemos mucho que hacer hoy"- dijo con entusiasmo dando una palmada de alegría. Hermione miró la señora como si fuese loca.

-"Perdón pero tengo mucho trabajo hoy, señora tal vez podamos…"- en ese momento Draco le dio un codazo. Vio la cara que puso la señora al oír que no podía quedarse para probar unos vestidos, Hermione suspiró.

-"Déjeme llamar a mi oficina y podremos empezar, me muero de ganas de ver su nueva colección"- mintió, Hermione sonriendo, la modista cambió su expresión y sonrió. Hermione fulminó el rubio con la mirada antes de apartarse para llamar a su oficina.

Draco estaba sentado en el sofá del pequeño salón donde había una especie de podio como ara que desfilara la novia con su vestido de novia y una pared cubierta de espejos que llegaban del suelo al techo. El probador estaba en otra pieza conjunta al salón, ya llevaba horas aquí viendo Granger probar diferentes vestidos, hasta ahora ninguno le había gustado. Claro no era el futuro esposo pero Matilda de Brochans lo creía así que como un prometido ejemplar esperaba pacientemente hasta que su prometida encontrara un modelo que le gustaba. Estaba a punto de llamarla para averiguar porque se tardaba tanto cuando Hermione salió.

Hermione caminó por el podio vestida de un traje blanco inmaculado, de gasa de seda natural sin mangas. El encaje era bordado con faja y la cola de un metro era de gasa de seda.

-"¿Qué opinas?"- preguntó Hermione con una sonrisa, dando una vuelta para que el viera el vestido desde todos los ángulos. Draco se quedó boquiabierto, los últimos modelos no eran nada comparados con este. Granger se veía espectacular con este vestido. Su cabello le caía hasta los hombros, se veía una diosa griega pensó. Verla así vestida de novia ante él le provocó algo. De repente su garganta se secó y no encontraba sus palabras, solo podía ver la belleza que tenia ante él. Weasley no la merecía, eso era obvio, pensó. Se sorprendió al imaginarse vestido con un traje elegante, esperándola al altar. Cerró sus ojos para deshacerse de esta visión más que descabellada y miró a Granger que lo miraba con una sonrisa, esperando su respuesta. Draco carraspeó.

-"Te ves linda Granger"- contestó informalmente, tomó su libro y volvió a su lectura.

-"Linda"- repitió Hermione sonriendo, vio como Draco leía su libro y habló "Tengo que ser más que linda para que leas tu libro al revés Malfoy"- Draco puso su libro en el buen sentido y siguió con su lectura. Hermione sonrió, divertida por la situación.

-"Anda Malfoy, no te hagas el insensible. Dime en serio lo que piensas. Imagínate la escena, yo caminando hacia el altar, el cabello recogido, todavía no sé…"pensó Hermione en voz alta mientras veía su reflejo en el espejo. No supo en qué momento Draco se encontró detrás de ella, pero sí sabía que estaba demasiado cerca. Miró su reflejo por el espejo y sus miradas se cruzaron.

Como de impulso, Draco recogió el pelo de Hermione, su pelo olía a vanilla y cerró los ojos tratando de bloquear las ganas que tenia de besar su cuello. Hermione se tensó al sentir la mano del rubio rozar su cuello.

-"¿Qué haces Malfoy?"- preguntó en un susurro. Draco la miró por el reflejo y arregló su melena como para darle un parecido de lo que podía dar su cabello recogido.

-"Te estoy ayudando a decidir"- susurró en su oído, sonrió con suficiencia al sentir como ella se estremecía con su cercanía-"Así sabrás si lo quieres llevar suelto o recogido"- puntualizó su comentario con una acaricia en su cabello.

Hermione cerró los ojos, pensó en su prometido y recuperó un poco sus sentidos. No podía permitir que Malfoy la afectara así. Además era sin audito, ellos dos no se podían soportar.

-"El pelo suelto te queda muy bien"- dejó caer el pelo sobre sus hombros acariciando levemente su cuello.

-"Gracias Malfoy"- contestó en un susurro. Draco asintió, los dos mirándose intensamente. Draco miraba sus labios y Hermione mordió su labio inferior inconscientemente, viendo como Draco la miraba.

-"¿Quien te puede entender Malfoy?"-preguntó Hermione antes de que Draco uniera sus labios en un beso, a diferencia del primer beso a fuera de la pastelería, este era muy dulce. Sus labios se movían en sincronía, explorándose. Draco puso su mano sobre su nuca, acariciando la piel expuesta, necesitaba besarla, probar sus labios otra vez. Profundizó el beso y sonrió con suficiencia en el beso cuando la mano de Hermione rodeó su cuello. El beso que había empezado suave se convirtió en una sesión de besos apasionados que llevó Draco a pegar Hermione contra el espejo, ni un centímetro quedaba entre los dos.

-"Que opina del vestido señori…"- Matilda de Brochans ahogó un grito de sorpresa, sorprendiendo también a los dos adultos. Draco se distanció de Hermione de una zancada, viéndola con una expresión de aturdimiento para después mirarla con sorpresa y algo que no reconoció en su mirada. Hermione llevó una mano sobre su boca, dándose cuenta de lo que acababan de hacer. Matilda sacudió la cabeza, esos dos que sí le iban a dar mucho trabajo. Más de una vez ya interrumpió parejas que se estaban besuqueando pero lo hacían en el probador generalmente.

-"Entonces puedo asumir que les gustó el vestido"- dijo sonriendo.

-"Me tengo que ir"- dijo Draco precipitadamente. Antes de irse, se acercó a Hermione y le susurró en el oído –"Ahora estamos a mano Granger, yo siempre pago mis deudas, un beso por un beso"- terminó su frase rozando con sus labios su oreja. Matilda de Brochans estaba escandalizada, los dos coqueando delante de ella como si nada. Hermione soltó un suspiro, que diablos estaba pasando con ella. Besó a Draco Malfoy y lo peor de todo es que estaba totalmente consciente de lo que estaba haciendo. Como podía hacerle esto a Ron, necesitaba salir de aquí, necesitaba reflexionar. Miró a Matilda de Brochans quien la miraba perpleja.

-"Me tengo que ir"- repitió precipitadamente Hermione. Apenas la modista abrió su boca para quejarse de su falta de profesionalismo que Hermione ya se había ido. En su hastía Hermione sacó su varita y se cambió rápidamente, no quería darle la oportunidad a Matilda de ir a quejarse con ella hasta el probador. En unos minutos ya se había cambiado e iba rumbo a East Horsley. Se iría a la oficina en la tarde, hasta quedarse allí toda la noche para trabajar, necesitaba ocupar su mente.

Esta vez en lugar de ir directamente a visitar a Annie y Raymond, fue al cementerio. Parqueó el carro elegante de color gris metálico afuera. Cuando bajó del carro, Jared, el hombre responsable de vigilar el lugar la saludó. Había reconocido el carro, no había mucha gente en la ciudad que andaba en este tipo de carro. Además conocía casi todo el mundo en la ciudad.

-"¿Que anda Hermione?"- Hermione sonrió y se saludaron con un beso en la mejilla.

-"Allí la llevo Jared"- Jared sonrió, pero después tomó un tono solemne.

-"Vienes a visitar, como el tiempo que pasa. ¿Verdad?"- Hermione asintió, viendo como el sol iluminaba el lugar, las cruces blancas brillando a lo lejos dándoles un brillo etéreo. Jared miró sin hacer ningún comentario, una expresión de compasión adornando sus facciones. –"Bueno te dejo, ya conoces el camino"- con una sonrisa se fue atendiendo sus quehaceres.

Hermione respiró hondo y caminó hasta encontrar el sitio que estaba buscando. Se encontró frente a una tumba de granita. Un nombre estaba gravado en la piedra, con una inscripción. Con lágrimas en los ojos que trató de contener en vano, leyó la inscripción que conocía de memoria.

Alec Edison – A nuestro querido hijo, hermano, amigo y esposo. Quedarás para siempre en nuestros corazones.

Echando una miradita a su alrededor, se aseguró que nadie la estaba observando para sacar su varita y hacer aparecer una corona de flores blancas. Acarició la inscripción con unos dedos temblantes.

-"Extraño tu cara, tu mirada, tu voz, te extraño"- habló viendo la inscripción. Se quedó unos minutos sin decir nada antes de confiarle todo lo que estaba aconteciendo en su vida, como siempre lo hacían antes. Dejó caer sus defensas por un momento y le contó sus miedos. Necesitaba tanto sus consejos en este momento, quería que alguien le dijera que todo iba a estar bien, que lo que estaba pasando con Malfoy solo era una confusión y nada más.

Mansión de los Zabini

Pansy estaba revisando unos contratos, cuando de la nada apareció Draco. Dio un grito de sorpresa y todos los contratos se echaron a volar. No había mucha gente que se aparecía así en el salón, únicamente Blaise y ella. Por eso verlo así en su salón le dio un susto.

-"¡Que te pasa Draco, me quieres matar de un susto o qué!"- se quejó recogiendo todos los papeles con su varita, se enojó aún más cuando el rubio ni siquiera le contestó, solo se sentó en el sofá como si fuera en su casa y que ella no estuviera aquí. –"Pero que mal educado, podrías por lo menos saludarme. ¡Patán!"- le golpeó detrás de su cabeza con la pila de papeles que llevaba en las manos. Esto pareció sacar a Draco de su asombro, fulminó la morena con la mirada, masajeando su cabeza.

-"Draco que estás haciendo aquí en medio de la mañana, creí que tenias muchas cosas que hacer"-hizo énfasis sobre el mucho, sarcásticamente.

Sabía perfectamente que ya no trabajaba para el Prophet, que cosas tan importantes lo retenían tan ocupado. Si ella no fuera su mejor amiga sospecharía que el rubio tuviera un romance. Pero lo conocía y sabía que Draco apenas podía mantener un romance, lo único que tenía eran aventuras. Después de su divorcio con Astoria, su amigo no tuvo ninguna relación que durara más de dos meses. Pansy sacudió la cabeza, desesperada por su amigo. Draco era un hombre demasiado atractivo y bueno para quedarse así, sin una mujer para compartir su cotidiano, sus pasiones. Pero Draco era tan especial, le hacía imposible acercarse a él.

-"Quiero que me presentes a una de tus amigas"- farfulló Draco.

Pansy abrió los ojos como platos, sino hubiera estado sentada se hubiera desmayado de la impresión.

-"Perdón, tu Draco Lucius Malfoy, quieres que te presente a una de mis amigas. Por fin te decides a salir de tu madriguera."- dijo Pansy alzando una ceja, todavía no lo podía creer. Acaso habrá cambiado de parecer. ¿Draco Malfoy quería una relación estable?

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