! Hola lectores! Gracias por sus review que me alegran el día. Los dejo con un nuevo capítulo, los deseo una buena lectura :D
La cuisine à Jean Pierre, restaurante en Diagon Alley
Draco tomó un sorbo de su vino, asintiendo de vez en cuando, dejándola hablar de su vida y de su trabajo. Preguntaba sobre sus gustos y sus actividades. Pansy le había presentado su amiga Lisette y él le propuso ir a cenar. Tenía que frecuentar otras mujeres, después del episodio en la tienda de novias, alejarse de la castaña se volvió una necesidad. Podía continuar con su investigación si tener que reunirse con ella. Esto que le pasaba con ella, fuse lo que fuese era por un tiempo. En una semana se lo pasaría y todo volvería a ser como antes.
Tres días habían pasado desde que había perdido el sentido y había besado Hermione Granger. Sin ni una llamada de su parte, pudo pensar las cosas con claridad y se dio cuenta que lo que sentía por Hermione Granger era ni más ni menos que el síndrome del hombre divorciado. Por lo menos esto le dijo Theo, tomó lo que le dijo su amigo con escepticismo pero no podía encontrar otra razón por su repentino interés en la castaña. Por lo que aceptó el hecho de padecer del síndrome del hombre divorciado. Lo que consistía en ver en cualquiera futura novia su ex esposa Astoria, y como no estaba en ninguna relación actualmente, proyectaba sus deseos sobre la persona que le recordaba la boda que tuvo con Astoria, lo que conllevaba una reaparición de todos los sentimientos que sentía por su ex esposa.
Lisette era una mujer muy atractiva de 27 años, trabajaba en la empresa de Pansy y Blaise. Era la responsable del departamento de las finanzas, lo que significaba que tenía su propio salario y que no iba a necesitar que la mantenga económicamente. Sin embargo, un detalle lo incomodaba, ella tenía el pelo castaño rizado, un aspecto que le recordaba a Granger, pero afortunadamente fue el único parecido que pudo encontrar en Lisette con Granger. Si fuese honesto con si mismo se habría dado cuenta que comparar esta mujer con Granger no presagiaba nada bueno pero no tenía el tiempo de pensar en estas cosas. Solo quería disfrutar de su cena con Lisette.
Oficina de Hermione Granger
Hermione estaba en su oficina trabajando cuando recibió la llamada de su abuelo Víctor, sorprendida por la llamada, Hermione escuchó atentamente. Parecía que algún hombre había llamado preguntando por ella, luego les preguntó sobre ella, sus costumbres, que tipo de persona frecuentaba. Hermione no necesitó pensarlo mucho para darse cuenta que se trataba de Malfoy. Su abuelo la llamó para invitarla a pasar en la casa visto que Draco tenía que venir también en la tarde.
Hermione colgó el teléfono, con una mueca de desaprobación adornando su expresión. No le gustaba para nada tener a Malfoy buscando e interrogando sobre su vida personal pero ahora tenían un trato y ella tenía que respetarlo. El contrato con los Malfoy iba a ser la gran consagración y no quería desperdiciar esta oportunidad. Desde el beso con Malfoy cuando probaba los vestidos, había dedicado todo su tiempo libre a su novio Ron como debía de haber sido desde el principio. Esta cercanía con Malfoy no era buena y sobre todo peligrosa. No sabía exactamente lo que sentía por él y no quería saberlo. Desde ahora en adelante solo iba a tratarle con mucho formalismo, nada de miradas furtivas ni nada. Podía tratarlo con toda la deferencia que se debía cuando uno estaba con un amigo. Bueno casi amigo, ni sabía como calificarlo, acaso Malfoy podía ser un amigo.
Surrey, casa de los abuelos
Draco llegó a la casa de Víctor y Emilie Granger a las 3 en punto, había obtenido el número de Víctor gracias a Jane. Quería hablar con ellos, quería llegar a entender porque Hermione Granger salía corriendo de sus bodas como si fuera perseguida por Voltemort. Tal vez sus abuelos tenían la respuesta, además no quería ver a Granger por el momento, distanciarse era la solución.
La pareja le cayó muy bien a Draco, eran personas nobles, sonrientes y muy amables. Draco estaba instalado en el salón, Emilie sentada a su lado y Víctor sentado en el sillón opuesto. Estaban bebiendo el té, un pastel de chocolate estaba recién sacado del horno. Solo esperaban a que se enfríe un poco. Lo sorprendía tanta amabilidad de parte de los abuelos de la persona que había calumniado, bueno no calumniado, solo se había referido a ella en su artículo nada más. Solo estaba diciendo, la verdad, por eso estaba aquí, quería restablecer la verdad. Tal vez por eso había caído en la red de Granger, porque finalmente era una come hombres, reflexionó el rubio, mientras tomaba un sorbo de su té.
-"¿Dígame Víctor, usted tiene idea del porque de la incertidumbre de su nieta acerca del matrimonio?"
-"Que sé yo joven, mi nieta aun no encontró su media naranja"- contestó Víctor sonriente.
Draco alzó una ceja, de que estaba hablando el viejo, que media naranja ni que ocho cuartos. Granger no necesitaba encontrar una fruta para casarse. El timbre de la puerta sonó y Víctor se fue a abrir. Draco casi dejó caer su taza de té cuando oyó resonar la voz de Granger en la casa, oyó como bromeaban los dos antes de venir en el salón. Hermione llegó en el salón, los abuelos se hicieron los sorprendidos de verla y Hermione al ver a Draco sentado en el salón de sus abuelos. Draco se levantó para saludarla, los dos no sabían ni como saludarse. El rubio estiró su mano y Hermione se acercó para besar su mejilla, haciendo que los dos chocaran de una manera muy extraña. Entonces Draco esta vez se acercó para besar su mejilla y Hermione estiró su mano, haciendo que de nuevo chocaran. Víctor estalló en carcajadas, Emilie le golpeó el brazo juguetonamente.
-"Creo que ya es tiempo de servir el pastel. ¿Vic me podrías acompañar, no quiero quemarme las manos?"- Víctor miró a su mujer aturdido. ¿Para que necesitaba de su ayuda para cortar un pastel? Emilie lo fulminó con la mirada, Víctor se levantó de un salto, reconociendo esta mirada, la mirada que decía que si él sabía lo que le convenía, iba a hacer lo que ella decía.
-"Dime lo que haces aquí Granger"- preguntó Draco con suspicacia, eso era demasiada coincidencia que Granger tenía que visitar sus abuelos al mismo tiempo que él. Hermione abrió los ojos como platos, fingiendo inocencia y sorpresa.
-"Vaya Malfoy, tendría que preguntar exactamente lo mismo, visto que tú no tienes nada que hacer aquí"
-"Déjate de juegos Granger sabes muy bien porque estoy aquí"- dijo Draco con un tono seco. Hermione bufó.
-"Para investigar, ya lo sé. Ahora que lo pienso dime si quieres que te dé también la dirección de todos mis tíos también. "- dijo con sorna "¿Cuando te vas a cansar Malfoy? ¿Porque te empeñas en encontrar un problema que no existe?"- preguntó esta vez con más serio. Draco lo pensó por un minuto.
-"Granger, dejar tres novios plantados así no tiene nada de común. Cambiaste, la Hermione Granger de Hogwarts nunca se mostró tan perdida, tan hecha bolas. ¡Qué estás haciendo Granger! A qué estás jugando, cuando te vas a dar cuenta que lo que estás haciendo lastima a mucha gente. ¿Qué te cuesta tanto elegir una persona y cumplir con tu promesa? Como puedes dar amor y luego arrebatarlo así sin más. O eres una desalmada o simplemente estas escondiendo algo, algo que no te atreves a hablar con nadie."
-"Tú no tienes ningún derecho de hablarme así. Yo no soy ni una desalmada ni hecha bolas como dices. ¡No tienes ni idea de lo que estás hablando Malfoy, te aconsejo que te calles la boca y dejes de hablar estupideces!"- susurró Hermione, enojada. Ya estaba harta de la elucubraciones de Malfoy, con todas sus presuposiciones sin pies ni cabeza.
-"¿Entonces que es lo que te aterra tanto?"- preguntó Draco, inclinándose hacia adelante como retándola para que conteste su pregunta. Hermione se inclinó hacia adelante e imitó su postura.
-"A mi nada me aterra, cambio de parecer, es todo."- contestó seria, Draco notó por primera vez la cadenita de oro que llevaba Hermione. La cadenita oscilaba entre los dos, fuera de la camisa de la castaña. Draco creyó reconocer dos letras una H y una G. Eran las iniciales de Granger, pensó con curiosidad. Hermione vio adonde se dirigía la mirada del rubio, y puso la cadenita fuera de la vista adentro de su camisa. Draco sonrió con suficiencia, Hermione quiso golpearlo en este mismísimo instante, quitándole su maldita sonrisa altanera. Georges y Emilie volvieron minutos después con unos platos en los que estaban las rebanadas de pastel. Draco se levantó para ayudar a Emilie. Georges se sentó junto a su nieta y sonrió.
-"Tu abuelo me estaba dando su opinión acerca del porqué huyes del sagrado matrimonio"- dijo Draco con una sonrisa.
-"Ella no le tiene miedo al matrimonio muchacho, Hermione le tiene miedo a la noche de bodas."- sugirió su abuela Emilie. Draco alzó una ceja, Hermione se sonrojó al oír su abuela mencionar la noche de bodas. "Todas las muchachas inocentes le tienen miedo a la serpiente con un ojo, cuando me casé con Víctor, llevé una aguja de punto conmigo en la cama. Te puedo asegurar que tu abuelo nunca se olvidó de su noche de bodas"- Draco contuvo sus ganas de reír. Hermione estaba roja por tanto ruborizarse y Víctor se veía un poco incomodo.
-"Abuela, ya encanté la serpiente con un ojo hace mucho tiempo"- susurró Hermione sugestivamente, bastante fuerte para que oyeran todos. Víctor carraspeó y Draco se tapó las orejas con sus manos burlonamente. Emilie perpleja, alzó una ceja, luego pareció acordarse de la edad de su nieta. Miró a su nieta con una expresión de entendimiento, Hermione asintió y sonrió.
-"Bueno se me había olvidado"- contestó Emilie con una sonrisa.
-"Em, creo que ya entendimos. ¿Mira muchacho usted ya estuvo casado una vez?"- preguntó Víctor.
-"Sí señor, estoy divorciado ahora"
-"Entonces puede entender la hesitación de mi nieta, creo que lo que trata de evitar es que su matrimonio acabe de la misma manera que el suyo al igual que muchos otros"- contestó Víctor. Draco no dijo nada, era el abuelo de Granger, era normal que tratara de defender a su nieta. Hermione sonrió a su abuelo.
-"Oyes Malfoy, no hay nada turbio en todo esto, tienes demasiada imaginación. ¿Verdad abu?"- Preguntó Hermione a Víctor que solo le contestó con una sonrisa. Emilie solo rodó los ojos, los dos siempre fueron muy cómplices, Hermione era la nieta consentida. De hecho cuando las cosas no estaban bien con sus padres, la muchacha siempre pudo contar con ellos.
Cuando Draco salió de la casa de los Granger, no tuvo la sensación de haber aprendido nada. Granger se la había pasado bromeando con sus abuelos. Draco no pudo dejar de pensar que esta Hermione Granger lo dejaba completamente sorprendido, con ganas de conocerla más. Lo desconcertaban sus manías, su naturaleza tan extrovertida y a veces parecía tan frágil, tan incierta, tan apasionada cuando hablaba de su vida después de Hogwarts, de su trabajo. Una idea se le ocurrió de repente, iría en la ciudad de East Horsley. Si allí había empezado todo, ahí encontraría las respuestas. Sonrió al pensar que mañana a primera hora tal vez tendría sus respuestas.
Restaurante en Diagon Alley, en la tarde.
Draco decidió invitar Lisette a cenar, ya que era buena compañía y que quería conocerla mejor. Po fin había encontrado la mujer que podía hacerle olvidar a Granger y todas las cosas que podía llegar a sentir en su presencia. Estaban esperando a que su mesa se liberara cuando Draco vio una melena castaña rizada a lo lejos. Draco sacudió la cabeza, ya se estaba volviendo loco, veía a Granger en todas partes. Lisette le preguntó que le pasaba y Draco solo sonrió, contestando que no era nada. Pero esta visión se hizo mucho más real cuando vio acercarse una mujer vestida de un vestido negro que acentuaba sus formas, finos tirantes mantenían el vestido al nivel de sus hombros. Estos hombros medios escondidos por sus rizos que caían elegantemente sobre ellos. Sintió unas ganas de besar estos hombros, ajar estos tirantes y… Draco sacudió la cabeza, no podía pensar esto de Granger.
Unos ojos color almendra estaban fijados sobre él y su mirada gris encontró la de Hermione Granger. Pareció sorprendida al verlo. Hermione trató de contener la calma, pero interiormente sintió como si todos sus sentidos se despertaran de repente, solo tenía ojos para el hombre que tenía en frente. Olvidó que normalmente tendría que estar enojada con él por la visita en casa de sus abuelos y todas las estupideces que le dijo en la cara. Draco llevaba unos pantalones negros con una camisa negra que tenia los dos primeros botones desabrochados, lo que le dejaba a Hermione una vista de su piel expuesta, este pecho de debía de ser musculado, seguramente, pensó Hermione. Sus zapatos negros brillaban tanto que probablemente uno podría ver su reflejo en ellos. Sintió una mano rodear su cintura y recordó la presencia de su novio Ron a su lado.
Draco frunció los ceños al ver el gesto y la mano del pellirrojo posarse sobre la cintura de Hermione. Sin embargo se repitió a si mismo que Ron era su prometido y que podía tocarla, el no tenía ningún derecho sobre la castaña, no era su novio. Pronto la pareja alcanzó Draco y Lisette.
-"Malfoy"- saludó Ron con un tono seco. Lisette se volteó hacia Draco, tomando su ante brazo. Hermione lo notó y quiso arrancar la mano de la mujer del antebrazo del rubio, respiró hondo y trató concentrarse sobre la presencia de su prometido. Solo él le debería de importar su novio. Miró a Lisette de arriba para abajo discretamente. La manera en la que tocaba el rubio no le gustaba y no sabía por qué.
-"Lisette te presento a Hermione Granger y Ron Weasley. Les presento a Lisette Denal, una amiga."- las presentaciones fueron hechas y los adultos se saludaron cordialmente.
-"Estábamos a punto de ir a cenar, nuestra mesa debería de estar lista ahora. Draco, porque no cenamos juntos"- propuso Lisette, Draco y Hermione se sorprendieron de la invitación de la castaña. Ron pareció no darse cuenta y aceptó para los dos. Hermione y Draco se miraron sorprendidos. Un camarero vestido elegantemente se presentó a ellos los llevó a su mesa. Esta tarde iba ser muy larga, pensó el rubio mal humorado.
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