Bueno señoritas…gracias a este capítulo tuve dos hemorragias nasales.

La primera cuando lo escribí y la segunda cuando lo leí

:P

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Ok… las dejo enterarse de que hablo : )

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* Vas a pasar la noche aquí *

Mamori no podía creer lo que escuchaba ¿Dormir allí… junto al demonio?... Duda. Vacilación. La castaña petrificada observaba al rubio mientras éste se adentraba a la sala del esplendido departamento absolutamente todo empapado por la repentina e intensa lluvia. Hiruma tomó el control remoto de la T.V., la encendió y luego de aventar el aparato al sillón, con movimiento ligero se quitó el saco del uniforme de Deimon. Más duda y vacilación…. La muchacha quería gritar un "Nooooo, imposible que me quede aquí" pero las palabras no salían de su boca. Estaba fascinada contemplando la muy bien formada espalda del quarterback, la cual se podía apreciar perfectamente gracias a que la camisa blanca, igualmente parte del uniforme, se encontraba totalmente pegada a su cuerpo. Él volteó y caminó hacia ella. Mamori seguía paralizada… y como no estarlo si mientras el chico demonio se acercaba con sus largos dedos comenzaba a desabotonar su camisa. Sus cabellos rubios totalmente mojados y alborotados y las gotas de lluvia todavía recorriendo su cuello y parte de sus bien trabajados pectorales era la imagen más perfecta de sensualidad que la castaña pudiera contemplar. Seguía sin articular palabra alguna. Solo fue hasta que el rubio chasqueó sus dedos frente a la nariz de la ojiazul fue como reaccionó.

"Dios…. Me perdí por un momento… que vergüenza"…

Volviendo a la cuestión. * Vas a pasar la noche aquí *… No, no podía… ¿qué diría la gente de Deimon si se enteraran? O peor ¿Qué diría su novio? Eso sería el acabose…. pero, como él rubio decía, era muy difícil que consiguiera transporte con ese temporal. Así que, luego de pensarlo bien por unos minutos, asintió. Después de todo ¿Qué podría suceder?

-Bueno maldita manager, hace frío así que deberías entrar al tocador tú primero y tomar un baño antes que te resfríes… porque enferma no me sirves para nada-

-Ba….bañarme? ? ? ¿Aquí? No tengo… ropa….-

-¿Mmp? ¿Acaso no puedes dormir si no te pones tu pijama con estampado cursi?- el ojiverde menciona con tono burlón mientras se sienta frente a la T.V.

-¡Hiruma-Kun! Deja de burlarte de mí….Esta bien, lo haré-

-Kekekeke no te pongas histérica jodida disciplinaria, era solo una broma- volteando a verla por encima del respaldo del sillón le regala una bella sonrisa que deja a la ojiazul atontada por un instante- Allí dentro encontrarás algo de ropa, así que…ve de una vez-

"Asshhh, Hiruma-kun…. siempre está molestándome…. ¿cómo es posible que sepa lo de mi pijama? ¿Acaso lo ha visto? Ese demonio…en verdad es aterrador lo que puede llegar a saber de una persona…. hasta los más mínimos detalles… pero, bueno ya que estoy aquí…le haré caso y me tomaré mi tiempo"- viendo sonriente la magnífica tina que ostentaba aquel amplio toilette

Mientras la castaña tomaba su relájate baño de burbujas, en la pequeña mesita que se encontraba cerca de la puerta de entrada, sonaba un celular. Era el de la maldita manager que lo había dejado allí cuando recién llegaron con intensiones de que se secara. Hiruma se asomó intrigado para ver quién podría estar hablándole a esas horas. Si era de la casa de sus padres, él reconocería el número y le avisaría de inmediato para que se comunicara con ellos porque seguramente estarían preocupados… No, no reconocía el número pero si el nombre… Miyazaki Akira…el maldito estudiante de medicina de la Universidad de Tokyo Daigaku (Todai) que persigue a la jodida disciplinaria desde hace varias semanas. "Maldito doctor acosador"- soltó Hiruma en voz baja….

Generalmente al capitán del equipo de Amefuto de Deimon no le interesa en lo más mínimo la vida amorosa de la gente, de hecho piensa que son estúpidos al cautivarse a tal grado por otra persona que comienzan a cambiar sus propias personalidades y su forma de comportarse, es como si les cambiara la vida y eso al chico demonio no le parecía; pero de un tiempo para acá inexplicablemente había comenzado a llamarle la atención la de la manager de su equipo. Últimamente había estado muy distraída y cada dos por tres recibía llamadas extrañas y mensajes a mitad de las clases o los entrenamientos por lo que decidió realizar sus pertinentes investigaciones hasta qué averiguó que el jodido doctor era de "alto nivel" y que gracias a su increíble apariencia de niño bonito logró convencer a "su" manager a que fuera a la Universidad con él.

No era para nada común que el ojiverde se preocupara por demás de la maldita disciplinaria pero tras aquel extraño incidente ocurrido en el club de los Devil Bats, diariamente se le venían imágenes a su mente de la jodida Anezaki y gracias al descubrimiento que tuvo lugar camino al centro comercial esa misma tarde, de que la chica en realidad le gustaba, la idea de que otro imbécil la pretendiera era molesto… demasiado molesto. Pero no haría nada al respecto ya que era muy incómodo tener ese tipo de sentimientos por alguien… o eso era de lo que procuraba convencerse sin mucho éxito.

"Mierda…. Qué fastidio"- se decía mientras presionaba la tecla roja del aparato y se alejaba en dirección a la cocina….

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Tras unos 45 minutos luego de que Mamori entrara al tocador, ésta por fin sale. Vestía un short rojo y una camiseta negra pertenecientes al dueño de casa. La castaña se sentía extraña al vestir ropa del chico demonio pero no podía quejarse… su ropa estaba mojada así que, no le quedaba de otra.

-¡Al fin maldita manager!... Estaba a punto de echar raíces en la sala…- Hiruma se levanta y se acerca a ella

-Lo…lo siento- apenada agacha la mirada con intensiones de esconder el leve sonrojo en sus mejillas

-Kekeke no hay problema jodida "pollito"…- exclama mientras la ojiazul regresa la mirada al rostro del rubio con intensión de regañarlo por volver a llamarla con ese tonto apodo

-Bueno… ahora es mi turno…-

Y allí frente a la chica se quita su camisa mojada dejando a la vista su escultural torso. Mamori casi desfallece. Mientras él se encaminaba hacia el tocador, la jovencita cerraba sus ojos. Realmente hacía el intento por no dejarse llevar por la curiosidad y voltear a ver a aquel hombre tan… sexy. No aguantó, por lo que discretamente recorre la mirada hacia atrás y esboza un suave suspiro mientras ve como el muchacho comienza desabrocharse los botones del pantalón que llevaba puesto…

- ...En verdad es… demasiado atractivo…- exclamó en voz baja cuando el joven hubo cerrado la puerta del baño

A Mamori siempre le había parecido muy apuesto el joven capitán del equipo. Realmente esa facha de demonio le sentaba bien. Estaba loco… pues sí, pero eso no le quitaba lo increíblemente seductor que se veía cuando terminaba de entrenar y se le veía cansado y con algunas gotas de sudor recorriendo su cuerpo o cuando tomaba algún arma en sus manos y amenazaba con vaciar por completo el cartucho en alguno de los jugadores o cuando sentado muy serio tecleaba quien sabe qué en su computador mientras hacía pequeñas bombas con su chicle de menta….

Así es, a la manager de los Devil Bats le gustaba el capitán demonio pero, como estaba "más loco que una cabra" y él nunca había mostrado interés sentimental por alguna fémina pues nunca se dio a la labor de intentar algo. En realidad decidió cortar por lo sano y olvidarse de ese asunto.

Solo unos 20 minutos tardó Youichi en el tocador. Ya con sus ropas de dormir, que en este caso era solo una playera negra y un pantalón del mismo color algo holgado, y descalzo se sienta en el amplio y cómodo sillón de la sala junto a la ojiazul quien estaba muy entretenida viendo una película en transmisión local en ese momento.

-Eso fue rápido….- comenta la castaña sin despegar la vista de la T.V.

-Claro… soy hombre maldita manager. Por cierto, tienes una llamada perdida en tu celular-

-Sí, ya me comuniqué-

-… ¿Quién te habló?...- no sabía exactamente por qué se animó a preguntar esa estupidez. El quarterback sabía quien había sido ¿porqué preguntárselo a ella?

-…Ehmm….mi novio-

Silencio…. Hiruma estaba inmóvil. ¿Qué carajo había sucedido? De repente sintió una punzada anormal en su pecho. Se sentía furioso ¿por qué?... Se suponía que ya lo había superado luego del extenso trabajo mental que tuvo durante 45 minutos.

-Hiruma-kun… ¿tienes hambre?-

-…-

-Si quieres puedo preparar algo de cenar- observa detenidamente al rubio que estaba sentado junto a ella con un semblante muy serio- "¿Acaso está enojado? No lo creo… ¿por qué sería?"…- y le regala una bella y simpática sonrisa que hizo que el quarterback de Deimon calmara su expresión

-Está bien-

Mientras Mamori "desarmaba" la cocina en su intento por preparar la cena, Hiruma-kun, apoyado en el refrigerador la veía atento. Se sentía extraño. No era común tener visitas, de hecho hace mucho, mucho tiempo que nadie entraba a su apartamento y menos una mujer.

A la muchacha parecía ya no importarle que estuviera en casa del capitán demonio de Deimon. De repente comenzó a percatarse que tomaba más confianza. Se sentía bien, tanto que empezó a disfrutar por demás el prepararle algo de comer a ese hombre que tanto se esforzaba cada día por llevar a todos hacia la meta y cumplir sus objetivos, ya sea en entrenamientos, en los partidos o cuando planeaba junto a ella la siguiente estrategia que usarían para derrotar a sus enemigos.

Un momento de paz y tranquilidad.

Luego de cenar y volver a ordenar todo el batidero de utensilios utilizados en la preparación, ambos decidieron que era tiempo de descansar por lo que Youichi acompañó a la castaña hacia el cuarto de huéspedes. La habitación era amplia pero no tanto como la principal. El ambiente se veía sobrio pero suntuoso…todo en blanco y negro al igual que la del dueño de casa. La cama se antojaba muy cómoda por lo que Mamori sonrió agradecida ya que sentía un cansancio extremo debido al tan agotador día.

-Bueno… que descanses Hiruma-kun- parada cerca de la cama se despide del rubio quien apoyado en el marco de la puerta sonríe suavemente

-Hasta mañana maldita manager- cierra la puerta y se adentra en su cuarto, el cual estaba a pocos pasos de ahí

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Transcurrieron casi dos horas y Anezaki no podía conciliar el sueño. Daba vueltas en la cama tanto como lo hacían sus pensamientos en su confundida mente. Pensaba en su novio, en que diría si supiera que estaba durmiendo en casa de otro chico. Porque aunque ésta no hiciera nada malo él era algo celoso. Después de todo, ya bastante tenía con aguantarse que su novia estuviera todo el día rodeada de hombres de enormes cuerpo bien trabajados y rebosantes de testosterona como se suponía que se imaginaba a los jugadores de futbol americano. También pensaba en el quarterback de su equipo, le parecía que últimamente estaba algo diferente…más cálido con ella. No sabía si era la expresión correcta pero que el joven estaba diferente era un hecho. Recordó, en ese momento, el incidente del club cuando por su estupidez quedaron en esa complicada situación y a pesar de ello él no se movió. Solo estaba allí, sobre ella, vigilando su rostro. Sus hermosos ojos verdes fijos en los azules suyos, parecía que en cualquier momento se acercaría peligrosamente y le robaría un beso…pero no…obviamente no.

-Waaaaa Mamori… deja de pensar cosas extrañas! ¿Qué te sucede?- se replicaba mientras escondía su rostro en la almohada

En ese momento, recostada, volteándose hacia la puerta de la habitación dejó escapar una arriesgada frase…

-Así es Mamori… ese es exactamente el motivo de tu nerviosismo y tu insomnio… Lo que realmente deseas es… que él entre por esa puerta- cerrando sus ojos en señal de desconsuelo por sentirse traidora se cubre el rostro con las sábanas

Hiruma, apoyado de espaldas en la puerta de la habitación donde estaba la maldita manager, suspira profundamente y regresa a su cuarto con paso lento y cabizbajo… "Mierda… ¿Cómo acabé es esta situación?... Esta mujer va ser mi perdición…"

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¿QUÉEEEE? ¿NO ENTRÓ? ¿POR QUÉ? D:

¿Quién fue la que describió esto así? Ahhh yo muajajajajaja

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Bueno, espero que haya cumplido satisfactoriamente la petición

n_n

Ok Minna, nos leemos pronto!