Ejemmmmm, bueno ahora si necesité una maldita transfusión completa!

Kyaaaaaa XDDDDD

Cuando terminen de leer este capi me van a entender… :3

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Una larga noche….

Había pasado otra hora luego de que Mamori confesara tal capricho sin que la castaña pudiera conciliar el sueño. Decidió beber agua. Salió de la habitación de huéspedes y automáticamente dirigió la mirada hacía la puerta del cuarto contiguo… Cerrada…. "Como debería estar"- se dice mientras emite un largo y profundo suspiro. ¿Qué le sucedía? Hasta hace pocas semanas había estado prácticamente pegada al chico demonio sin tener ese tipo de sentimientos hacia él, y ahora que ella está "imposibilitada" todo comienza a darse de manera diferente. Maldito destino chusco… si tan solo esto hubiera sucedido unos cuantos días atrás muy seguramente ahora estaría en la habitación principal del departamento.

Cuando Anezaki hace referencia a que no tenía sentimientos hacia el capitán de los Devil Bats no quiere decir que en realidad no se diera cuenta que ese hombre era prácticamente perfecto. Ella lo sabía… muy bien. Era una persona poco común, pero eso no importaba. La manager había decidido dedicarle todo su tiempo y esfuerzo a ayudarle a lograr sus metas ya que la mayoría de ellas implicaba cumplir los sueños y objetivos de todos los Deimon Devil Bats así que ya no era solo por Sena que estaba junto al demonio, también era por él y si nunca intentó acercarse al rubio con otras intenciones que no fuera el hacer de "manager" fue porque estaba segura que la relación "pacifica" que en esos momentos llevaba con el muchacho se iría al traste y no quería eso. Decidió olvidar. Mamori nunca más tendría pensamientos de índole romántico hacia el quarterback y eso arreglaba la situación… pero ahora era diferente… él parecía sentir algo más por ella y la ojiazul no podía confirmarlo. Que desgracia… toda esta retorcida situación se dio a destiempo. Ella ahora estaba prohibida.

Salió de la cocina luego de saciar su sed provocada, entre otras cosas, por tanto pensar y darle vueltas a la estúpida situación. Se dirigió hacia la sala y se apoyó de espaldas al gran sillón negro del cual podía observar directamente, si recorría su mirada hacia un lado, la puerta de la habitación codiciada.

Un largo suspiro salió de entre sus labios. Era tanto su deseo por el quarterback del equipo que incluso se sintió tentada en ir a pararse frente a esa puerta, darse valor y entrar con paso sigiloso hasta escabullirse entre las sábanas. Pero, por supuesto que no lo haría… Ni en un millón de años, ella ahora tenía pareja y jamás la engañaría. No es correcto.

-Maldición….- mientras apoyaba ambas manos en el respaldo, exclama mirando el cielo raso

De repente se dio el susto de su vida. Hiruma, quien estaba recostado en ese sillón intentando esclarecer su mente con ambas manos detrás de la nuca, la tomo del brazo. La castaña giró sorprendida pero antes de que pudiera vociferar alguna palabra el joven demonio la jaló hacia atrás haciendo que cayera sobre su regazo mientras éste se sentaba. Todavía la tenía agarrada de su delicado brazo cuando con movimiento sutil la recostó en el gran sofá….

-Hi…ruma…..kun…..yo….no puedo- exclamó sutilmente mientras veía el rostro del joven gracias a la tenue luz que se asomaba por las ventanas del lugar

-Lo sé-

Reclinándose sobre la bella castaña, la besó. Mamori no lo creía… ¿Qué había pasado con "estar prohibida"? ….. Es ese maldito momento dejó de importar….

La joven correspondió el magnífico beso. Era tan suave y seductor que en el momento que tuvieron que separarse no pudo evitar suspirar con sus ojos cerrados. Se sentía tan bien…hace tanto que deseaba probar esos finos labios del chico de ojos color esmeralda que no aguantó…. Lo abrazó con fuerza y entrelazando sus delicados dedos en sus cabellos dorados lo besó apasionadamente.

Hiruma estaba extasiado… la maldita manager era hermosa y tenerla allí tendida debajo de él era tan jodidamente cautivador que era imposible contenerse. Sobre todo cuando ella misma pedía más de él. Todas esas jodidas miradas que todo el tiempo le dirigía y a él le parecían extrañas eran por esto. Él sabía que para la castaña, su persona le parecía atractiva y lo había podido comprobar unas cuantas veces cuando la encontró viéndolo de reojo cuando se cambiaba… pero no le dio importancia. Ahora estaba allí, con él y ella parecía desearlo como nunca antes había querido algo así en su vida.

En un instante todo se volvió más apasionado, desenfrenado. Las manos del quarterback recorrían la piel de la manager por debajo de la playera negra. Caricia tras caricia el joven hacía que la chica emitiera pequeños gemidos y suspiros los que provocaba que el joven más se encendiera. Mamori no se quedaba atrás. Con un pequeño empujón hizo hacia atrás a Youichi hasta que éste quedó arrodillado sobre ella; se sentó y en un ínfimo segundo jaló hacia arriba la camiseta que traía puesta el capitán. Lo besó… como nunca había besado a nadie…. Recorrió su cuello, y sus pectorales… inclusive parte de su esplendido abdomen fue rozado por sus labios. Hiruma disfrutaba. Él también la acariciaba con pasión. Segundos después hizo que ella elevara ambos brazos a la vez y con ligero movimiento desapareció la blusa que estorbaba. Volvió a recostarse sobre ella. La castaña lo deseaba tanto que dejó que él acariciara hasta lo más íntimo de ella. Gemidos, sollozos y sonidos de placer la chica dejaba escapar de su boca. Algunos de ellos el rubio los dejaba salir, otros tantos los apagaba con un embriagante beso. En cuanto a Hiruma…. no decía nada…solo se percibía una acelerada respiración en él pero solo de momento porque en cuanto la castaña comenzó a acariciarlo como él a ella…igualmente, los mismos sonidos que ella emitía, el tan temido demonio también los dejaba escapar de sus labios….

Se deshicieron de las últimas prendas que les quedaban. Era el momento. Mamori se estremeció como nunca en su vida… Un cosquilleo recorrió toda la extensión de su espalda, lo que provocó que la arqueara, al sentir a Youichi dentro de ella. Unos largos suspiros acompañados de pequeños gemidos se oían por parte del quarterback y la manager de Deimon. Los cuerpos de ambos arremetían con fuerza el uno contra el otro. La castaña se sentía desfallecer con cada acercamiento extremo que el joven le regalaba. Hasta que, en un instante experimentaron el desencadenamiento que les hizo sentir que morían lentamente.

-Youichi….kun- susurró la ojiazul al oído del rubio quien estaba escondido en su cuello intentando apaciguar su tan desenfrenada respiración

Hiruma besó muy delicadamente la mejilla de ella. Quiso decir algo pero… simplemente no podía emitir sonido alguno. Estaba demasiado satisfecho y complacido por ese magnífico momento que no pudo más que sonreír al mismo tiempo que ella acariciaba su cabello.

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Al día siguiente….

La mañana estaba gris. De hecho seguía lloviendo pero no demasiado. El departamento del quarterback demonio de Deimon se percibía tranquilo. Mamori despertó y extrañamente se sintió como si un enorme peso de encima se hubiera quitado. Volteó el rostro para ver a la persona que dormía junto a ella y allí esta él, con sus ojos cerrados, todavía dormido. Una pequeña sonrisa se asomó en el rostro de la jovencita quien, al recordar los momentos de ayer, se ruborizó enseguida. Apoyándose en su mano medio recostada sobre la almohada acariciaba el rostro del rubio delicadamente para que éste no despertara. Que tranquilo y pacífico se veía mientras dormía….

*riiinnngggggg*

Su celular…. "Maldición…"- exclamó en voz baja mientras se levantaba con urgencia para revisar el mensaje que había llegado….Si, era de Akira-kun. En ese momento regresó a la realidad y se maldijo por haber sido tan débil y caer ante la tentación. Había fallado, era una maldita traidora y se odiaba por ello. Salió velozmente del cuarto, recogió su ropa todavía medio húmeda y se dispuso a cambiarse velozmente… necesitaba irse pero ¿cómo? Se frenó súbitamente…. ¿realmente quería hacerlo? No… deseaba quedarse. Estar un momento más con él. Quería abrazarlo un poco más y besar esos hermosos labios que todo el tiempo maldecían a cualquiera que lo sacara de quicio. Suspiró… y decidió tomarlo con calma. Después de todo…. Lo hecho, hecho estaba. Dejo su ropa en la sala y se dirigió a la cocina. Encendió la cafetera y se preparo la bebida caliente. Sentada a la mesa del comedor, meditaba sobre la complicada situación en la que se había metido mientras miraba extrañada su teléfono. En ese instante Hiruma aparece detrás de ella y apoyando ambas manos en la mesa rodeándola con sus brazos acerca su rostro su mejilla.

-Quiero café maldita manager- le murmura al oído. Mamori se estremece.

Recorre la silla, se levanta y al momento de avanzar Youichi la toma del brazo, la jala hacia él y la besa tan apasionadamente que por unos cuantos segundos la castaña quedó como idiotizada hasta que por fin logró vociferar un "Bu…buenos días…Hiruma-kun" mientras el joven quarterback esboza su típica sonrisa demoníaca.

Ninguno decía nada. Entretanto bebían su dichoso café, ambos se instalaron frente a la T.V. y mientras veían las noticias de repente llaman a la puerta.

-¿Quién carajo puede ser hoy, sábado a esta hora?- refunfuñaba molesto el joven ojiverde

-Ohayô Hiruma- el jodido pateador del equipo se hacía presente

-¿Qué haces aquí?- con ambos brazos abierto, uno sosteniendo la puerta y el otro en el marco con intenciones del bloquear el paso

-Vine a ver cómo te fue ayer con el encargo-

Musashi estaba enterado de que si él no aparecía su amigo iba a pasar tiempo a solas con la manager y como él se había dado cuenta de que la castaña le gustaba al chico demonio, pues, se dijo que era mejor así.

-¿Y bien?-

-Ya está todo arreglado….-

Silencio….

-Oi…. ¿Qué carajo haces maldito kicker?- exclama con rabia cuando observa que el pateador recorre su cuerpo lentamente hacia un lado para seguir con la mirada a la persona que en ese momento se dirigía hacía el cuarto de baño

Gen regresa la mirada al joven capitán y nuevamente esboza esa misma sonrisa burlona tan odiada por el mariscal de su equipo.

-Veta ya maldito viejo antes que te de un plomazo- Hiruma amenaza mientras apunta una pequeña pistola entre ceja y ceja al pelinegro

-Está bien….- y se aleja, todavía sonriendo, dirigiéndose al elevador. Cuando éste abrió sus puertas, antes de introducirse el chico moreno exclama mofándose del rubio- Jajajajaja Hiruma ahora sí deberías ver tu cara…. idiota jajajajaja- desaparece dentro del ascensor

- EN VERDAD VOY A MATARTE, MALDITO!- y azota la puerta con todo su fuerza

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Musashiiiii te adoroooooo!

¿Y qué tal?

Waaaaa Mamori que envidia me das!

Maldito Demonio sexyyyyyy

Yo quierooooooo

Bueno, nos leemos pronto

Ja ne