Descargo de Responsabilidad: Glee y sus personajes no me pertenecen.


Capítulo 99. El embarazo

8 semanas

Estaba preparada. Nerviosa, emocionada y asustada, pero preparada. Todavía no se lo habían dicho a nadie aunque estaban deseando, primero tenia que llegar este momento, la primera ecografía y asegurarse de que todo iba bien para entonces hacerlo. La primera en saberlo iba a ser Beth, y tanto Quinn como Rachel, especialmente la morena, estaban preocupadas por como lo tomaría la pequeña, si había tenido problemas con compartir a sus tías con la pequeña Nicole, ninguna quiere imaginarse como será compartir además a sus mamas con otro bebe, las 24 horas del día.

Quinn pasó a recogerla por casa para acudir a la cita. Nada más llegar y concederles paso, la morena se vio recostada en la camilla, con la doctora a un lado, junto al instrumental, y Quinn al otro, sosteniendo su mano, igual o más nerviosa que ella.

La emoción aumentó en ambas cuando Rachel se levanto ligeramente la camiseta para dejar al aire su todavía plano vientre y la doctora vertió en él el frio gel. Quinn apretó delicadamente la mano de su chica en un intento por tranquilizarla y a cambio recibió la tímida sonrisa de la diva. Cuando la sonda se poso sobre el gel y comenzó a moverse por su estomago la mirada de las dos se enfoco en la doctora y el monitor.

No esperéis demasiado – advirtió buscando el embrión en el interior de la morena – Con tan poco tiempo, mide alrededor de 10 mm

¿Tan pequeño? – preguntó con cierta preocupación

Es lo normal ¿verdad? – Quinn busca la confirmación de la doctora para tranquilizar a su chica

Si… vale, aquí – las dos chicas miran la pantalla, donde el dedo índice de la mujer señala en la imagen ahora fija – Esto tan pequeñito, es vuestro bebe – anuncia sonriendo

Ninguna de las dos puede evitar que los ojos se les llenen de lagrimas por la emoción de ver por primera vez a su bebe, pequeñito y prácticamente una mancha en una imagen, pero suyo. Ambas se miran con idénticas sonrisas de felicidad. Inesperadamente, Quinn se inclina sobre la morena, dejando un dulce beso en su frente como muestra de su amor. Gesto que Rachel recibe encantada. Sus ojos se cierran solos en un intento por controlarse y no acabar liberando todas esas lagrimas encerrados, producto de la emoción del momento.

¿Estáis listas para lo mejor? - interrumpe la doctora

¿Lo mejor?

Quinn sonríe anticipándose a lo que viene, ella ya lo sabe. Rachel en cambio no tiene ni idea de que habla la doctora, pero aun así asiente. Y ahí esta, fuerte y rápido, haciendo que las lagrimas por fin abandonen su refugio, el latido de su pequeño corazón.

Nunca se había sentido así en su vida. Tan emocionada, tan feliz, tan… era indescriptible, no tenía palabras para definir sus emociones en ese momento. Quinn no dejaba de mirarla compartiendo el momento, ella sabia perfectamente lo que Rachel estaba sintiendo y poder compartirlo era, sin duda, asombroso.

La doctora las dejo a solas un momento, permitiendo a la morena limpiar su abdomen y compartir algo tan importante en privado.

¿Estás bien?

¡Dios! ¿Lo has visto? ¿Lo has oído?

Es impresionante – asegura Quinn con una sonrisa y un beso a Rachel

Aun no me lo puedo creer. Es real ¡es nuestro bebe!

Rachel rodea su cuello compartiendo un fuerte abrazo mientras se recuperan de la emoción en un cómodo silencio.

Gracias

¿Por qué? – la confusión es visible en el rostro de la morena

Por todo. Por estar conmigo, por hacerme feliz, por nuestro bebe… te quiero, Rachel

Te quiero, mi vida – susurra ella antes de besarla suavemente

~/~/~/~/~/~

De camino a casa recogieron a Beth de la escuela de baile de Britt, quien amablemente se había quedado con la pequeña, sin hacer muchas preguntas, y compraron la cena en uno de los sitios favoritos de la niña. Esa misma noche le darían la noticia.

Quinn se encargo de todo, preparar la mesa y poner la cena en sus correspondientes platos mientras Rachel se duchaba y se ponía cómoda. Recoger las sobras y fregar los platos. Y por ultimo ayudar a Beth con su baño. La diva había querido hacer algo pero Quinn insistió en que por una vez se relajase y descansara un poco, había sido un día lleno de emociones.

Para cuando ella misma se baño y se coloco su pijama para reunirse con sus dos chicas en el salón, la morena había caído en un ligero sueño en el sofá, con Beth acostada en borde del mismo y rodeada por sus brazos.

¿Te vienes con mami un poco? – pregunta sentándose en el sillón libre a la espera de una respuesta, la cual no se hace esperar y la niña, con sumo cuidado, se libera del abrazo de Rachel para correr y acurrucarse en los brazos de su madre

¿Qué le pasa a mama? – pregunta con el ceño fruncido mirando a la morena, para ella es raro verla dormir tan pronto, cuando normalmente es la que mas energía tiene de las tres

Nada, esta un poco cansada – mira con una sonrisa a su chica dormida – Vamos a tener que cuidarla un poquito más a partir de ahora ¿vale? Necesito tu ayuda para eso - Beth asiente con firmeza

¿Por qué? – Quinn sonríe, su hija no puede simplemente hacerlo, tiene que saber el porque de cada cosa… en cierto punto, en eso, se parece a Rachel

Veras…

Ni se te ocurra – el susurro de la morena sobresalta a las dos chicas, que estaban seguras de que dormía

Pero… habíamos dicho que… - Quinn la mira confusa

Quiero que lo hagamos juntas – dice desperezándose un poco y sentándose para dejarles un sitio a su lado

Pues como estaba a punto de decirte…

Beth, sabes que te queremos mucho ¿verdad? – la niña asiente ante las palabras de la diva – Y que mama y yo también nos queremos – vuelve a asentir

¿Os vais a separar? – pregunta con preocupación, había visto en las películas que cuando los papas dicen eso es porque algo malo pasa

¡No! – se apresura en aclarar Quinn - ¿De donde sacas eso?

Lo vi en una película – es sincera

Vale, a partir de ahora vigilaremos mejor lo que ve – se dirige a Rachel, quien asiente vehementemente

Beth ¿recuerdas cuando la tía Santana y la tía Britt tuvieron a Nicole?

Si, la tía Britt me dijo que se querían tanto que tenían que compartirlo con alguien más igual que vosotras conmigo, por eso tuvieron a mi primita

Eso es princesa – confirma Quinn acariciando a su pequeña – Y mama y yo nos queremos tanto, tanto, que además de compartirlo contigo queremos compartirlo con alguien más

¿Con la prima Nicole? – cuestiona algo confusa

A ella también la queremos – interviene Rachel – lo que mama quiere decir es que dentro de unos meses vas a tener un hermanito

O hermanita – se apresura en añadir la rubia

¿Vas a tener un bebe como la tía San? – pregunta directamente a Quinn

Yo no… mama – le indica señalando a la morena

Por un momento las tres guardan silencio. Beth mantiene su vista fija en el suelo mientras piensa, las otras dos se miran entre si y a la niña alternativamente.

¿Cuándo Rachel tenga su propio bebe me querrá menos a mi? – pregunto con miedo

No – la diva es rotunda – eso no va a pasar nunca, eres mi niña y nada, ni nadie va a cambiar eso ¿entiendes? – Beth asiente lentamente

Cariño ¿tienes alguna pregunta más?

No

Perfecto – Rachel sonríe ligeramente – ¿Que te parece si mientras mami prepara tortitas con nata y sirope de chocolate… nosotras subimos a la habitación? – propone y Beth acepta encantada colgándose de cuello – Y si quieres y mami esta de acuerdo – añade mirando a la rubia – esta noche duermes con nosotras ¿Quieres?

¿De verdad? – pregunta mirando a una y a otra, últimamente no la dejaban dormir con ellas

Id subiendo, enseguida voy – murmura Quinn besando a cada una antes de meterse en la cocina


12 semanas

Antes de darse cuenta, había llegado el tercer mes de embarazo. Tenían programada la segunda ecografía del bebe y en esta ocasión ¡Beth las iba a acompañar! También iban a poder verlo más formado, su cuerpo, sus manitas, los pies, la cabecita… Al igual que la primera vez, ambas estaban emocionadas, pero los nervios los habían dejado para Beth, quien no tenia ni idea de que esperar. Le habían dicho que vería al bebe pero la niña no entendía muy bien como.

La doctora las esperaba al igual que la primera vez y se mostró atenta con la niña, a priori algo asustada cuando posó la sonda sobre el vientre de su mama. El asombro apareció pronto al escuchar el fuerte latido del corazón del bebe. La forma exagerada en que sus ojos se habían abierto sacó una sonrisa a las tres mujeres.

Todo estaba bien. Él bebe se desarrollaba con normalidad y Rachel estaba estupenda. La verdad es que estaba siendo bastante sencillo para la morena. Prácticamente no había sentido las nauseas de las que tanto había oído hablar, tampoco había notado excesivo cansancio, ni cambios de humor constantes. Tenía sus días, por supuesto, pero nada exagerado. Solo dos cosas habían cambiado, su alimentación y el sexo.

En cuanto a la comida, estaba teniendo antojos muy raros y a unas horas poco decentes. La rubia se había visto obligada a salir a altas horas de la noche para concederle los caprichos a su chica, sin importar si esta dormida o si al día siguiente tenia que madrugar para ir a trabajar.

Con el sexo no se iba a quejar, la morena estaba siempre dispuesta, sin importar la hora, ni el lugar. Lejos de disminuir su libido con el embarazo, tal y como le habían dicho, o como a ella misma le ocurrió con Beth, Rachel estaba más activa que nunca.

Quinn… amor ¿estas despierta? – susurra Rachel moviéndola suavemente con su mano

No… sigue durmiendo

Mi vida…

Estoy cansada cielo, no vamos a hacerlo ahora

Pero no es eso lo que quiero – murmura abatida por el poco caso que la rubia le muestra

Tampoco voy a salir a por pepinillos, ni tarta de chocolate, ni nada que implique salir de casa ¡demonios, son las 3 de la madrugada! – protesta encendiendo la luz de la mesita y sentándose en la cama - ¿Qué quieres? – pregunta después de unos segundos pasándose la mano por la cara

Nada, da igual – dice molesta

Rachel, ya estoy despierta – insiste intentado mantener la calma

No, déjalo. No importa

Rach… ¿estas llorando? – pregunta al creer haber oído un ligero sollozo de la morena

No – contesta, su voz lacrimosa la delata

Ey… no llores ¿si? – pide acariciando su espalda suavemente – Lo siento, a veces soy un poco idiota

Si – esta de acuerdo la morena

¿Me perdonas? – se disculpa obligándola a girarse para mirarla a la cara y Rachel asiente - ¿Qué querías?

Tengo hambre

Está bien, ¿Dónde tengo que ir esta vez? – interroga levantándose

A ningún sitio, me apetecen unos macarrones con queso

¿Ahora? – la diva se encoge de hombros – Esta bien, no te duermas

Gracias – alcanza a susurrar antes de que la rubia abandone la habitación

~/~/~/~/~/~

¿Están buenos?

Deliciosos ¿quieres? – Rachel habla con la boca llena lo que hace que sus palabras sean prácticamente inentendibles, aun así la rubia sonríe

No, gracias

Tu te lo pierdes – resuelve metiendo más macarrones en su boca

Eres afortunada Rachel Berry

Lo sé

No, en serio… cuando yo estaba embarazada de Beth, no tenia a nadie que me preparara macarrones con queso a las tres de la madruga… o que se despertara solo para hacer el amor conmigo – añade con una sonrisa divertida

Lo siento – se disculpa la morena sin dejar de comer, no había pensado en eso y no tuvo que ser fácil para su chica

De todas formas, Beth no fue muy exigente… no como este pequeño glotón que tienes ahí dentro – Quinn habla susurrándole a la incipiente tripita de la morena

Me gusta cuando le hablas

Las sonrisas de las dos no pueden ser mas grandes y más sinceras en ese momento, y mientras Rachel sigue comiendo, Quinn se dedica a susurrarle a su pequeño bebe.


21 semanas

Cinco meses y su barriga era enorme, Rachel aun tenia dudas si realmente solo había un bebe ahí dentro. El embarazo estaba empezando a hacer mella en ella, al final del día acababa agotada, por poco que hiciera. No quería ni imaginarse como serán las cosas cuando este llegando al final de su estado. Por suerte, Quinn estaba llevándose algo de trabajo a casa y no había aceptado proyectos nuevos para los próximos meses, y así pasar más tiempo en casa cuidando de ella. No es que lo necesitara, la diva podía valerse por si misma pero era agradable tener a la rubia a su lado para cualquier cosa.

Quinn se estaba portando de forma ejemplar, no se había perdido ni una visita al medico, había cumplido con todos sus antojos, por raros o inoportunos que fueran, estaba mucho más cariñosa y atenta…

Esa misma mañana habían tenido revisión y todo estaba bien, tanto con el bebe como con Rachel. Finalmente y gracias a que su pequeño se había dejado ver perfectamente, ya lo sabían, o más bien la doctora había confirmado sus sospechas… ¡su bebe es un niño! Su pequeño Alex. Las dos se emocionaron al saberlo y cuando durante la cena se lo comunicaron a Beth, la niña grito de alegría, ella prefería un niño, así no le quitaría sus juguetes ni su ropa.

Rachel llevaba alrededor de diez minutos fingiendo dormir y reprimiendo una sonrisa, solo para poder seguir escuchando los susurros de Quinn a su bebe.

¿Sabes? Estoy deseando ver tu carita, poder tocarte y abrazarte, darte muchos besos… no veo la hora – confiesa con una sonrisa susurrando a la tripa de su chica – No se lo digas a nadie pero a veces puedo ser muy pesada, ya te lo dirá mama… voy a estar todo el día mimándote… a ti, a Beth, tu hermanita, y a tu mami, os vais a cansar de mi…

Eso es imposible – asegura manteniendo los ojos cerrados y media sonrisa en su boca

¡Hey! ¿te he despertado? – musita besado suavemente su abdomen, para después colocar su cabeza junto a la de la diva

¿Qué hacías?

Nada

Te he escuchado

¡Oh! – Quinn baja su mirada un poco avergonzada y vuelve a encontrarse con la de Rachel segundos después

Si… también te escuche anoche, y la noche anterior… - reconoce acariciando su mejilla – Lo que no sé es porque solo lo haces cuando crees que estoy durmiendo

Es… son cosas entre mi bebe y yo… - resuelve besando a la chica

Creo que como madre de este bebe tengo derecho a saber lo que habláis

De eso nada

Pero…

Shhh… quiere dormir – le interrumpe posando un dedo sobre su labios para que guarde silencio

¿Te lo ha dicho el? Porque yo no lo he oído

Si, ya veras… escucha atenta eh… - Rachel sonríe por las ocurrencias de la rubia – Mi amor ¿quieres dormir? – pregunta dirigiéndose de nuevo a la barriga de Rachel donde se aloja su bebe

Quinn, no… - Rachel la da por imposible cuando la vuelve a mandar callar

Amor, contéstale a mama – insiste colocando su mano junto a la de Rachel en su tripa

Las dos mujeres guardan silencio y tras unos segundos reciben respuesta del bebe. Un pequeño pero claro movimiento contra sus manos que sorprende a ambas. Se miran la una a la otra con los ojos completamente abiertos y llenos de emoción. La doctora las había tranquilizado cuando preocupadas, le habían dicho que la morena aun no había notado ningún movimiento del bebe en su interior, les había dicho que ya llegaría, y ahí estaba, su niño estaba dando sus primeras pataditas.

Te quiero – susurra Quinn hablando de nuevo con el pequeño – Te lo he dicho – añade justo antes de mirar a la morena y ver algunas lagrimas abandonando sus ojos y recorres sus mejillas – Mi amor…

¿Lo has sentido? – pregunta con emoción en su voz y algo avergonzada por sus lágrimas – Es…

Indescriptible – completa la rubia limpiando sus mejillas – La primera vez que sentí a Beth, llore como una idiota toda la mañana – confiesa haciendo sentir mejor a Rachel

¡Háblale! – exige encendiendo la luz de la habitación

¿Qué?

Lo ha hecho porque tu le hablabas… hazlo otra vez, quiero sentirlo de nuevo

Rach, ha sido casualidad…

Por favor… - pide haciendo pucheros

Esta bien pero no pienso pasarme las noche hablándole al bebe para que de patadas eh – advierte antes de colocarse a la altura de su barriga

Quinn, te escucho como le hablas cada noche… me encanta escucharte decirle todas esas cosas… ahora solo sabrás que yo también te escucho – dice decidida ganandose un corto beso de la rubia - ¡Dile algo! – ordena haciendo que Quinn niegue con la cabeza, ahora no parara hasta que su pequeño Alex decida golpear otra vez y a saber cuando sera eso


36 semanas…

Habían pasado tres semanas desde la última revisión y ya no tendrían que volver hasta el momento del parto. Todo estaba perfecto, Alex era un niño sano, de 49 cm de tamaño y poco más de tres kilos de peso. Aun así, Rachel estaba más histérica que nunca. Se irritaba por cualquier cosa, se había metido una una limpieza casi obsesiva del apartamento, y cada dos por tres revisaba las cosas del bebe, cosas que tendrían que llevarse al hospital llegado el momento. Rachel solo pedía una cosa, que Quinn estuviese en casa cuando llegaran las primeras contracciones, si tenia que hacerlo sola, le iba a dar algo.

Beth había desarrollado ciertos celos por la inminente llegada del bebe, a pesar de que las chicas habían intentado incluirla en todo, la elección del color de la habitación, los muebles, la ropita… todo. Les habían dicho que era algo normal, pero durante el embarazo había ido tan bien que tenían la esperanza de que esos celos no aparecieran.

Esa noche habían conseguido que la pequeña se quedara en su habitación después de un par de cuentos y una canción entonada por Rachel para hacerla dormir.

Quinn – llama con gesto preocupado a la rubia interrumpiendo su lectura

Si – contesta ella manteniendo las sabanas apartadas para que pueda acostarse a su lado

¿Y si cuando Alex nazca se vuelve peor?... Beth – especifica ante su confusión - ¿Y si…

Todo va a ir bien ¿vale? – la rubia deja su libro a un lado centrándose en ella - Beth lo va a querer mucho, ya lo veras – asegura cobijándola entre sus brazos para darle mayor tranquilidad – Va a cuidar de el igual que hace con Nicole ¿recuerdas lo que paso cuando nació? – Rachel asiente haciendo memoria de los arrebatos que su niña tuvo cuando su primita llego al mundo y sus tías estaban más ocupadas que antes

Pero no es lo mismo, Nicole iba y venia, y nos tenia a nosotras a todas horas… Alex va a estar todo el tiempo y nos vamos a tener que repartir para atenderlos a los dos…

Rach, no quiero que te preocupes por eso ahora… aun quedan unas semanas para que Alex llegue, y si tenemos problemas los resolveremos ¿ok?

Esta bien… te quiero – susurra cerrando sus ojos al sentir el cálido contacto de los labios de Quinn en su frente

Y yo… buenas noches

Buenas noches – musita prácticamente dormida apoyando su cabeza en el hombro de Quinn y rodeándola con su brazo. Ninguna de las dos sabia que el momento estaba más cerca de lo esperado.

Tan solo unas horas más tarde, Rachel comenzaba a moverse inquieta. Sin despertar a Quinn, la morena fue en busca de un vaso de agua y dar un paseo por la casa, intentando calmar su malestar. Las últimas noche Alex había estado mas nervioso que de costumbre impidiéndole dormir con normalidad, pero solía calmarse con un paseo. Aparentemente había funcionado, aunque había tardado algo más que las otras veces y al volver a la cama, Quinn estaba medio despierta.

¿Dónde estabas? – con los ojos cerrados incapaz de abrirlos

Abajo

¿No te deja dormir?

Esta nervioso

¿Puedo hacer algo? – susurra ofreciéndole su ayuda aunque el sueño esta a punto de vencerla otra vez

No te preocupes. Descansa – dice metiéndose en la cama y dejando un beso en su cabeza. La rubia murmura algo imposible de entender antes de caer en los brazos de Morfeo

Una hora más tarde, y tras algunos codazos de Rachel a Quinn y una simple pero decisiva frase de la morena, la rubia se mueve histérica por toda la habitación, mientras Rachel trata de no reírse por la situación, era ella la que estaba a punto de dar a luz, se supone que ella debería ser la que estaba nerviosa no Quinn.

La diva había llamado a Santana y Britt para avisarles que pasarían a dejar a Beth. Quinn no había sido capaz de marcar el numero de sus amigas, y Rachel tenia la esperanza de que por lo menos no se hubiera olvidado de conducir, porque entonces iban a estar en problemas.

Quinn no sabia si conducir a toda prisa para llegar cuanto antes, o hacerlo con todo el cuidado del mundo. Al final había intentando un poco de ambas, conducir deprisa pero con cuidado. Habían llegado sanas y salvas a la puerta de urgencias y para cuando querían darse cuenta, la morena estaba siendo instalada en una habitación y Quinn acompañándola.

Cielo ¿puedes tranquilizarte? – murmura Rachel intentando que Quinn detenga su paseo de lado a lado en la habitación – Se supone que yo debería estar nerviosa, al fin y al cabo soy yo quien va a hacer esto… además tu ya sabes lo que es

No puedo evitarlo ¿Cómo puedes estar tan tranquila?

No te creas eh, también estoy nerviosa – reconoce sonriendo – solo que tengo más ganas de verlo ya, que de que siga ahí dentro así que…

¿Te das cuentas que mañana tendremos un bebe? ¡Nuestro bebe! – exclama emocionada sosteniendo la mano de Rachel

Lo sé – afirma igual de emocionada

La doctora no había tardado en pasar a revisar a la morena y tenerla controlada, indicándoles que aun faltaba un poco para el parto. Aprovechando la tranquilidad aparente en la que se encontraba Rachel, Quinn había llamado a los padres de la morena y a su madre. Los tres iban a viajar la semana siguiente para estar presentes en este momento, pero las cosas se habían adelantado, así que viajarían lo antes posible.

Las contracciones eran cada vez más fuertes y continuas entre sí a medida que la noche avanzaba. La doctora había pasado después de una hora para evaluar la situación y poco después se había marchado diciéndoles que aun no era el momento, pero no quedaba mucho.

Una media hora más tarde Rachel era bajada a la sala de partos y Quinn, ataviada con la ropa del hospital, sostenía su mano. Bueno, más bien permitía que la morena la estrujara en cada uno de sus esfuerzos por tener a su bebe.

Después de muchos quejidos, algunos gritos y un par de maldiciones de Rachel, la sala se veía invadida por un llanto, el fuerte llanto del pequeño Alex. Y las lágrimas de emoción hacían acto de presencia en los rostros de sus mamas.

Hola – el saludo en forma de susurro llega de las dos a la vez, al tiempo que depositan al bebe en los brazos de la agotada y primeriza mama.


Me pasa algo raro con este capitulo. La primera parte no me convence mucho, luego creo que
mejora... Igual es el capitulo, o uno de los capítulos, que mas me ha costado escribir, y de los más largos jeje
Tengo que aclarar que no he pasado por un embarazo, así que cualquier cosilla que este mal, lo siento,
he intentado escribir cada emoción lo mejor que he podido imaginándolo.

No tengo mucho que decir y tampoco quiero soltar ningun rollo, así que GRACIAS por leer/comentar, y
ojala os guste xD

Saludos.