Draco acabó su jogging alrededor de las siete de la mañana como era su costumbre. Lo único fuera de la normalidad era la mujer que estaba dormida en su cama. Draco sacudió la cabeza, él que creía que Granger era una de esas personas que se levantaba con el sol, pues se había equivocado. Todavía sudoroso por su jogging dejó sobre la mesita de noche el té y el café que había tomado en el café de la esquina de la calle para llevar.

Sonrió al ver la castaña sumergida por un mar de sabanas deshechas y su melena enmarañada que contrastaba con el blanco de las almohadas. Parecía tan tranquila, se inclinó para arreglarle el pelo que le caía en la frente detrás de su oreja y depositó un beso sobre su hombro. Decidió tomarse un baño mientras estaba durmiendo.

Cuando salió del baño frescamente lavado, su pelo alborotado, una toalla atada a su cintura, Hermione no había cambiado de posición, seguía igual de dormida. Draco se rió al constatar que realmente la castaña no estaba tan matinal. Sorprendentemente no le parecía en nada fuera de lo normal verla allí en su cama, hasta le gustaba. Si solo pudiera tenerla todos los días durmiendo aquí con él. Esto lo llevó a pensar en el problema mayor que tenían y que le impedía estar con ella. Este problema se llamaba Ron Weasley, este idiota de pellirrojo. Se preguntaba cómo este imbécil le había hecho para que Granger aceptara casarse con él, de seguro la había hechizado, pensó. Pero como podía si no estaba capaz de transfigurar nada. Observó la castaña y se sentó sobre la cama a su lado para despertarla. Estaban las siete y veinte y dudaba que le encantara a la castaña saber que la había dejado dormir tanto sin despertarla.

-"Eres una dormilona Granger"- susurró en su oído antes de besar su oreja y mordisquear su lóbulo. Empezó a besar su cuello y su mejilla. Hermione empezó a despertarse.

-"Despiértate dormilona" – susurró otra vez Draco antes de besar su frente. Hermione se volteó y hundió su cara en la almohada gimiendo, molesta de este matutino despierto. –"Son las diez de la mañana y aun no estás despertada, anda sigue durmiendo, así faltarás el trabajo. "- habló Draco, escondiendo una sonrisa.

Hermione se levantó de un salto y miró a la derecha para ver el reloj que estaba sobre la mesita de noche marcar las siete y veinte cinco. Draco sonrió y Hermione lo fulminó con la mirada, se levantó de la cama y se encerró en el baño donde procedió a cepillarse los dientes con enojo, imaginando mil maneras de vengarse de la mala jugada del rubio.

Draco se echó a reír por los teatritos de la castaña. Hermione salió unos minutos después. Draco se levantó de la cama y la abrazó por detrás, besando su cuello.

-"Anda Granger no te vas a enojar porque tuve que despertarte. ¿Acaso no quieres ir a trabajar? Para mí no hay problema. Además es sábado, podemos tener otro viernes informal en mi casa. ¿Qué te parece?"- preguntó sonriendo, refiriéndose a lo que llevaba la castaña, que solo consistía en un short corto y una camisa sin mangas, que había transfigurado desde a partir de ropas del rubio.

-"Hoy no somos viernes"- dijo Hermione volteándose para verlo, puso sus manos sobre su pecho, todavía empapado por la ducha que acaba de tomar.

-"Mi error, entonces. Pero no cambia nada, podré encontrar mis mejores ropas cómodas aparte de esta toalla. Que apuesto que te mueres por ver lo que tengo abajo. "- bromeó Draco.

Hermione rodó los ojos, se veía que todavía no había aprendido lo que era la modestia. Pero por lo menos le encantaba saber que podía bromear sobre su relación. Porque ella no sabía cuál era exactamente su relación suponía que ya estaban juntos. Pero no estaba segura. Solo que por el momento tenía un prometido y tenía que respetar eso hasta que hable con Ron. Ayer entre el rubio y ella no había pasado nada que no fueran besos y caricias. A Draco no le molestó, al contrario le había dicho que no esperaba nada más de ella, sabía que tenía que hablar primero con la comadreja.

-"Entonces te puedes ir a vestir, todavía no estoy segura de querer ver lo que tienes debajo de esta toalla"- dijo Hermione, fingiendo no estar interesada. Entonces Draco sonrió de oreja a oreja.

-"Esto solo lo crees tú"- dijo antes de besarla. Hermione rodeó su cuello y dándole otro beso Draco se separó de ella, con una sonrisa de suficiencia.

-"Si te lo dijera tú y la cabezota que traes no podrían pasar por ninguna puerta."- se rió Hermione dándole un beso casto y Draco la fulminó con la mirada antes que ella se digiriera hasta el baño, para tomarse una ducha.

Draco observó como Hermione se movía en su recamara como si hubiera vivido aquí por años. Le gustaba ver como hacia parte de su mundo. Hasta podía imaginarla compartiendo su apartamento con ella, una cosa que jamás había hecho con ninguna mujer desde su divorcio con Astoria. Amaba mucho a su esposa y creía que con ella llegaría a tener un matrimonio como el de sus papas, pero no funcionó y no conocía la razón. Por lo que la pregunta de Granger había sido muy reveladora en este sentido.

Se vistió con unos pantalones de marca y una camisa negra. Cuando acabó de prepararse, tomó las bebidas calientes que había traído con él y bajó al salón.

Hermione acabó por bajar media hora después dejando Draco preguntarse si se había perdido en el baño. Pero cuando la vio bajar vio porque había tardado tanto, llevaba puesto un vestido azul pastel con una chaqueta ligera de color blanco y unos tacones. Sus rizos peinados elegantemente. Esa era un total contraste con lo que llevaba ayer. Hermione lo miró e hizo un movimiento con la cabeza como para preguntarle porque la veía de esta manera. Draco sacudió la cabeza y sonrió con suficiencia. Solo le tendió su té y Hermione se sentó a su lado en la mesa para desayunar.

Draco tomó el periódico que había dejado Spiderman y Hermione sacó las notas que había preparado para sus citas con los clientes.

-"¿Cuando vas a hablar con Weasley?"- preguntó Draco, mientras seguía leyendo su periódico. Hermione se sorprendió de la pregunta y lo miró con sorpresa, en este momento. Sabía que era de muy mala educación mirar así con la boca media abierta pero Draco la había sorprendido. Viendo que no obtenía ninguna respuesta, Draco dejó su periódico a un lado y la miró a los ojos. Hermione recuperó la compostura y tomó un sorbo de su té, la bebida caliente, calmándola un poco.

-"No sé"- Cuando vio la expresión de Draco cambiar como si se prepara para una tormenta, agregó –"Hoy tengo unas citas y no sé cuánto tiempo nos vamos a tardar pero supongo que en la tarde, así vamos a poder hablar con tranquilidad."- Draco rodó los ojos.

-"No me mires así Malfoy, Ron es mi amigo, más que esto es mi prometido, tengo que hacer las cosas bien"

-"De todas formas sabes muy bien que hagas como lo hagas no lo va a tomar muy bien que digamos."- dijo Draco retomando su periódico. Hermione no dijo nada, sabía que tenía razón.

Cuando vinieron las ocho Hermione se levantó de la mesa, agradeció Spiderman por el desayuno y Draco le recordó que él fue quien llevó el té. Por lo que merecía agradecimientos también. Hermione sólo rodó los ojos y lo llamó de infantil.

-"No te vas a despedir Granger, a veces me sorprenden tu malas maneras."- dijo Draco con una sonrisa.

Hermione le dijo adiós antes de acercarse y darle un beso. Draco la atrajo más hacia el por la cintura y profundizó el beso. Se separaron y Draco arregló uno de sus rizos detrás de su oreja para luego acariciar su mejilla.

-"Y esta vez Granger, llámame"

-"Te llamo más tarde"- prometió la castaña antes de unir sus labios a los del rubio en un beso lleno de ternura. Draco succionó sus labios le dio otro pequeño beso y Hermione se desapareció, una sonrisa adornando su expresión.

Draco observó el sitio donde segundos antes había estado Hermione con una sonrisa. Se estaba encariñando con Hermione Granger, lo sabía. Y solo esperaba a que ella cumpliera con su promesa de llamarlo y sobre todo que hablara con el pellirrojo. Nunca le había gustado compartir y menos una mujer con la cual quería estar, prometido o no. Nunca antes se había metido con una mujer comprometida pero lo que le pasaba con Granger era diferente. Diferente, como, ni lo quería pensar, sabía que todo pasaba demasiado rápido entre ellos pero las cosas se habían dado así. Ahora no podían dar marcha atrás.

Apartamento de Hermione Granger, Muggle Londres

Después de horas con hablar con los clientes, Hermione regresó a su apartamento, feliz de poder descansar y ponerse en su sofá y disfrutar de una taza de té. Sin embargo estos planes se vieron alterados viendo su salón completamente en la oscuridad salvo por las velas que iluminaban el lugar. En el medio vio una mesa puesta para dos y una rosa en un florero adornando la mesa. Dejó caer su bolsa y entró cautelosamente en su salón, temiendo su proprio apartamento.

-"Me fijé que necesitamos un tiempo para nosotros, te quería hacer esta sorpresa. Espero que te guste."- susurró Ron detrás de ella, tendiéndole una rosa blanca. Hermione suspiró, esto era el karma, suponía. Después de haber pasado la noche en el apartamento Malfoy, Ron tenía que ser todo romántico, para hacerle sentir más miserable. Esto no podía continuar, respiró hondo y se volteó para encararlo.

-"Ron, tenemos que hablar"- habló Hermione con seriedad. Ron asintió, un poco confuso por la actitud de su prometida.

-"¿De qué quieres hablar 'Mione?"

-"De nuestra boda"- contestó Hermione sentándose en la mesa, haciendo caso omiso de su prometido que venía a tirarle la silla para que se sentara.

-"Ya sé, pero podrías habérmelo dicho antes"- contestó Ron sonriendo, sentándose también. Hermione abrió los ojos como platos, ya estaba enterado por Draco y ella. ¿Pero como lo había hecho? Ron siguió sin darse cuenta de la sorpresa de la castaña.-"Ayer, entendí muchas cosas".

Hermione cerró los ojos, ya todo estaba descubierto. Ron la iba a matar, le iba gritar, iba a hacer una de sus rabietas. Se preparó para los gritos, pero lo que siguió la dejó boquiabierta.

-"Harry me explicó, estas nerviosa por la de la boda ¿verdad?"- preguntó Ron, con una sonrisa. Hermione solo asintió sin saber que decir. –"No te preocupes, te amo Hermione y te prometo estar a tu lado, respetarte y cuidarte. Eres la única mujer a la que amo. He hablado con tu madre y le hablé de mi idea de hacer una fiesta para festejar nuestro compromiso. Quiero que todo el mundo sepa lo mucho que te amo pequeña."- Hermione no dijo nada, no podía creer lo que acababa de oír. Por fin se había decidido a hablar con Ron y aceptar sus sentimientos por el rubio, y ahora esto. Una fiesta para festejar su compromiso. Ahora como le iba a hacer para explicarle esto a Draco. Draco, en qué momento se había convertido en Draco en lugar de Malfoy, no lo sabía pero sabía que no quería perder lo que tenían o lo que empezaban a tener.

-"Ron, no creo que una fiesta sea una buena idea"- empezó Hermione pero Ron la interrumpió.

-"Al contrario 'Mione pienso que es lo que necesitamos, así podremos festejar con todos nuestros amigos y quizás seas menos estresada después de la fiesta, anda 'Mione. Te prometo que no te vas a arrepentir, además déjame hacer algo. No me pude involucrar lo suficiente en los preparativos de nuestra boda y quiero enmendar esto."- Hermione decidió tirar la toalla, ya no servía de nada tratar de razonar con él. Además iba a tener todo el tiempo después para hablar con él.

Mansión de los Nott, Londres mágico

-"Que sorpresa verte por aquí Draco. He leído tus apuntes, Theo me los dio. Son muy buenos."- comentó Astoria, sentándose cerca del rubio al piano. Draco se puso a tocar una melodía y Astoria, reconociendo la melodía lo acompañó al piano.

-"¿Porque lo nuestro no funcionó As?"- interrogó el rubio llamándola por el apodo cariñoso que le dio desde que se conocieron. –"Acaso fue porque ya dejé de mirarte, porque dejamos de comunicar, en qué momento se acabó todo. Dime si en algún momento dejé de mostrarte cuanto significabas para mi"

Astoria no podía creer sus oídos, se quedó sin saber que decir por un momento antes de contestarle.

-"No Draco, no dejaste de mirarme. Simplemente te alejaste y ya no sabía cómo alcanzarte de nuevo."- explicó Astoria con una sonrisa, su mirada llena de melancolía. Draco dejó de tocar y tomó su mano entre las suyas.

-"Lo siento mucho As"- le dijo antes de abrazarla. Astoria soltó una risilla.

-"Solo nos han tomado 2 años, nada más. Yo también lo siento Draco."- devolvió el abrazo del rubio y Draco besó su mejilla cariñosamente. En este momento llegó Theo con las bebidas flotando detrás de él por arte de magia.

-"Ustedes dos no se saben comportar, si sigue así voy a tener que invitar a Draco a vivir con nosotros así podremos vivir los tres juntos. ¿Qué te parece amor?"- Astoria le golpeó juguetonamente el brazo y los tres se echaron a reír. Un sonido resonó en el salón y Draco se disculpó para contestar la llamada.

-"Bueno"- dijo una voz femenina, Draco la reconoció en seguida.

-"Dime Jane. ¿Qué pasa?"

-"Hola Draco ¿Como estas? Dime podrías venir a casa, he quedado con Hermione para que me diga lo que piense del lugar de la recepción y de las personas que contratamos para el menú."- dijo jane entusiasta.

-"Claro Jane cuenta conmigo."- Draco colgó y Theo y Astoria lo miraban con curiosidad.

-"Quien es Jane Draco. Veo que ya vas a dejar de coquetear con mi esposa y ocuparte de tu Jane"- bromeó Theo. Draco rodó los ojos, tomando un sorbo de su vino.

-"Para tu información Theo, Jane es la madre de Granger imbécil"- dijo Draco con disgusto.

-"Entonces es tu suegra. He oído que te la pasas todo el tiempo con Granger ahora, será que este articulo solo es una excusa para coquetear con la princesa de Gryffindor"- bromeó Theo. Draco se sorprendió de este comentario, nunca le había puesto de esta manera pero pensándolo bien Jane podría llegar a ser su suegra. Solo fulminó a Theo con la mirada e hizo como si nada.

Sin embargo Astoria conocía Draco como ella misma y sabia que algo se traía entre manos. Por eso mandó su marido a buscar las botanas mientras conversaba con el rubio. Tomó asiento cerca del rubio sobre el sofá y lo miró a los ojos, como esperando a que hablara. Draco reconoció esta expresión y tomó otro sorbo de su vino.

-"Ni empieces As"- habló serio.

-"Si empiezo Draco que es lo que te traes. Granger está comprometida con Weasley. ¿Por qué pasas tanto tiempo con ella?"- preguntó taladrando con la mirada. Cuando vio que Draco estaba tratando de evitar su mirada, supo que estaba en lo cierto.

-"¡Draco!"- se exclamó la rubia, mirándolo con reproche y sorpresa.

-"¿Draco qué? No he hecho nada"

-"Están teniendo una relación. ¿Eso es verdad? Pero como puedes, ella fue la quien hizo que perdieras tu empleo."

-"Ella no fue, fuiste tú quien me despediste. ¿Recuerdas?"- la miró con reproche.

-"No empieces Draco. ¿Cómo pudiste meterte con una mujer comprometida y Hermione Granger para el colmo?"- interrogó Astoria molesta por la actitud tan informal del rubio.

-"¿Y quien te dijo que estábamos teniendo una relación Astoria? De verdad tu imaginación no tiene límites."- soltó, Draco molesto. Astoria lo miró con molestia.

-"Draco" – advirtió Astoria. Draco dejó su bebida sobre la mesilla y se levantó.

-"Con permiso, me están esperando Astoria. Despídete de Theo de mi parte"- Draco tomó su abrigo y se desapareció sin hacerle caso a la expresión de desaprobación de su ex esposa.

Casa de los Granger, Muggle Londres

Jane miraba entre su hija y su marido y podía sentir que algo le pasaban. Tom no dejaba de mirar a su hija y Hermione hacía de cuentas que solo existía su madre en el salón. Jane era la única que conversaba, tratando de incluir a su hija que no había dicho mucho desde que llegó. La llegada del rubio alegró a Jane, porque por fin no iba a ser la única en sentirse incomoda entre padre e hija, que ni se hablaban.

Jane se equivocó, porque cuando llegó Draco el humor de su marido empeoró doblemente. Pero algo la intrigaba más que la actitud de su marido. Era la actitud de su hija acerca de Draco y viceversa. Cuando lo vio, su hija le sonrió y ella ya no era ninguna tonta. Además Draco estaba sentado muy cerca de su hija, pero él no parecía notarlo, al contrario. Su hija no parecía darse cuenta tampoco, siguió conversando como si nada.

Sí, algo pasaba y Jane Granger lo sabía, sobre todo cuando Tom pidió a hablar a solas con el rubio.

-"Le he pedido a mi hija que se alejara de ti Draco, pienso que pasar tanto tiempo juntos no está muy bien que digamos. Ella se va a casar, tiene prometido y me gustaría que quedara así. Por fin encontró alguien con quien parece que finalmente va a dar el paso. Así que te pido que te alejes de ella."- explicó Tom, serio. Draco escuchó con mucha atención y se apoyó sobre la mesada de la cocina.

-"Con todo el respeto que te debo Tom creo que esto no es de tu incumbencia. Hermione está bastante grandecita para tomar sus propias decisiones y tomar el camino que quiere. Contrariamente a lo que piensas ella está muy consciente de su situación con Ron y ella quiere hacer las cosas bien."- dijo Draco, no estaba mintiendo. Eso le había dicho esta mismísima mañana, pero podía significar un montón de cosas. Tom decidió creer lo que el quería, es decir que su hija quería casarse con el pellirrojo.

-"Muy bien entonces, mi hija no sabe lo que es el matrimonio Draco y no quiero que lo tome a la ligera, quiero que elija un hombre de bien y que se dé cuenta que el matrimonio no es tan malo como parece creerlo."- explicó Tom, sincero, pasando una mano por su pelo.

-"Quien sabe puede que Hermione conozca más del matrimonio de lo que pensemos"- dijo Draco. Tom alzó una ceja, sospechoso. Iba a preguntar algo pero en este momento llegó Hermione.

-"¿Me puedes decir lo que quieres decir con esto?"- preguntó Tom a Draco mientras miraba a su hija sospechosamente. Hermione que no entendía nada miró a Draco perpleja.

-"¿Que esta asando aquí? "- preguntó Hermione.

-"Draco me acaba de decir que tal vez conozcas más del matrimonio de lo que das a entender, que quiere decir con esto Hermione"- Hermione miró a Draco con reproche.

-"Quise decir que Hermione merece que le des un poco más de crédito Tom, ella sabe lo que está haciendo y estoy seguro que tomara la buena decisión al final."- habló Draco. Tom pareció satisfecho de la respuesta del rubio y no vio las miradas asesinas que le daba Hermione a Draco. Tom salió de la cocina dándole una mirada de advertencia a su hija antes de irse. Hermione bufó cuando Tom salió de la cocina.

-"En serio Malfoy no puedes callarte la boca de vez en cuando"

-"¿Hablaste con la comadreja?"- preguntó, omitiendo su pregunta.

-"Quiere hacer una fiesta para festejar nuestra boda"

-"Una fiesta, es una broma"- dijo Draco sin realmente creerlo.

-"No estoy bromeando"

-"¿Y qué le dijiste?"- Draco se acercó a ella, taladrando con la mirada. Lejos de dejarse impresionar, Hermione lo encaró.

-"¿Qué piensas Malfoy? Le dije que no pensaba que hacer una fiesta fuera una buena idea pero claro no me dejó explicar. Así que prepárate a recibir una carta de invitación, o no."- dijo Hermione, tranquilamente.

-"Esto no me gusta, no me da buena espina todo este rollo de una fiesta"

-"A mí tampoco"- Draco alzó una ceja. Hermione no lo miraba estaba con la mirada perdida por las ventanas de la cocina que daban sobre el jardín. Draco la abrazó por detrás y Hermione puso sus manos sobre sus brazos para que la abrazara muy fuerte.

-"¿Será malo lo que estamos haciendo Malfoy?"- preguntó Hermione mirando como las luces del jardín iluminaban la casa del árbol que su padre había construido para ella de niña.

-"No Granger no lo es. Construir relaciones sobre mentiras, si lo es"- Draco podía entender los motivos de la castaña. Pero como ella podía esperar llegar a casarse con alguien si esta persona no tenía la menor idea de quién era ella en realidad si se la pasaba escondiendo de las personas que más la querían.

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