¡Hola queridos lectores! Los dejo con un nuevo capítulo y muchísimas gracias de todo corazón por sus reviews.

Recuerdo

-«¿Crees que unas pueden quedar juntos para toda la vida?"- preguntó la castaña. El moreno la miró a los ojos, perplejo. Acarició el pelo de la mujer que tenía su cabeza recostada sobre su pecho y sonrió.

-"Para toda la vida, no sé. Pero si creo que a todos nos corresponde una persona especial Herm"

-"¿Como tú me correspondes?"- preguntó mirándolo con esos ojos avellanos llenos de ternura.

-"Como yo te correspondo. Te he encontrado y no te voy a dejar ir. Es lo que somos Herm, es lo que hay. Tú y yo, cásate conmigo Herm. No hay nada que nos lo impide. Me amas, te amo. ¿A qué temes?"- preguntó, sus ojos verdes buscando una respuesta. La castaña se acurrucó contra él, refugiándose en el calor de su cuerpo.

-"Y si cometemos un error Alec. ¿Nos podemos esperar un año o dos no sé? Cuando me case, quiero que estén mis padres con nosotros, que conozcan el hombre al que amo."- susurró contra la piel de su pecho. Lo oyó suspirar y sintió sus dedos acariciar su pelo.

-"Te entiendo Herm. Pero te amo y quiero que seas mi esposa lo antes posible. Mis papas y mi hermana ya te consideran como miembro de la familia. Tus padres van hacer el primer paso, no te preocupes. Pero no nos vamos a esperar a que se decidan linda. Te lo pido otra vez, cásate conmigo. No te arrepentirás nunca, además velo de esta manera, solo será para confirmar que eres mía y de nadie más. Que soy y seré el único hombre de tu vida, el único en poder amarte tanto como yo. ¿Anda Herm que tienes que perder?"- Hermione miró a Alec, su pelo revuelto como de costumbre, sus facciones tan delineadas, estos labios que amaba besar con locura, estos ojos en los que se podía perder. Reflejaban en este momento tanta seguridad, tanta lealtad. Tomó su decisión, su respuesta se encontraba en estos ojos verdes.

-"Casémonos Alec. Quiero ser tu esposa, te quiero así conmigo para siempre. Te amo tanto payaso"- contestó riendo, en el momento en el que lo vio sonreír, supo que había decidido lo correcto. Amaba a este hombre con locura, Merlín la ayude porque no podía imaginarse sin él.

-"¡Hasta que te decidiste!"- se exclamó Alec, burlonamente. –"Ahora vamos a celebrar futura señora Edison"- Hermione ahogó un grito de sorpresa, cuando Alec la volteó para que él pueda estar encima. Besó cada centímetro de su piel con sus labios y con sus manos volvió a descubrir el cuerpo que conocía como la palma de su mano. Hermione cerró los ojos, disfrutando de las caricias del hombre que amaba, su futuro esposo.

-"Eres mi mujer Herm, mi mujer. Te amo, Hermione Edison"- susurró Alec, mientras sus cuerpos se unían en un dulce vaivén.

Hermione Edison, el nombre no paraba de resonar. La voz de Alec, susurrándole una y otra vez que la amaba, Hermione Edison. La voz no paraba.

Hermione se despertó de un salto, su frente empapada de sudor. Trató de calmar su corazón que latía a mil por hora. Lo había soñado una vez más. Pensaba en él, todos los días pero hacia mucho que no había tenido un sueño así tan vivido. Todavía podía sentir sus caricias como si estuviera con ella en su habitación.

Ojeó su habitación cautelosamente como si en cualquier momento pudiera salir de algún rincón. Suspiró cansada, menos mal que Ron había decidido quedarse en su apartamento porque no habría podido explicarle porque se había despertado así tan bruscamente.

Se dejó caer sobre su cama y suspiró. Merlín, todo estaba tan complicado en este momento, su noviazgo con Ron estaba al borde del naufragio y se estaba viendo con un hombre, enemigo de su novio. Para el colmo recuerdos de Alec la venían a atormentar. Había amado este hombre y lo seguía amando como nunca pudo amar en su vida.

Suspiró y se dejo caer su cabeza obre la almohada. Ahora no era cuestión de volverse a dormir, sentía que si cerrara los ojos, lo vería a él. El sueño había sido tan real que hasta ahora sentía escalofríos. Se levantó de la cama y se fue a preparar una taza de té. Se instaló en su sofá, la tele estaba apagada y no iba a encenderla. La fiesta para la boda estaba el día siguiente y hasta ahora temía lo que podía llegar a pasar a esta dichosa fiesta. Solo había podido ver a Draco dos veces, cuando estaban de salida con su madre para los preparativos.

Pero no había podido hablar con él a solas, siempre estaba su madre con ellos. Pero por lo menos hablaban por teléfono. Día a día, aprendían más sobre el uno y el otro.

Viendo la pantalla plasma que no difundía ninguna imagen, suspiró. Acabó por tomar su celular y compuso el número que ahora conocía de memoria. Eran las once de la tarde y esperaba que no estuviera de salida o que estuviera durmiendo. Esperó, dos tonalidades, y una voz contestó.

-"Bueno"- contestó.

-"Granger que haces llamándome a esta hora. ¿Que no estás durmiendo?"- dijo bromeando.

-"Pues, ya ves que no. Yo… Olvídalo Malfoy, nos veremos en la fiesta, que duermes bien"- con esto colgó.

-"Granger…"- Draco ni tuvo el tiempo de preguntarle si le pasaba algo, que ya había colgado.

Hermione observó su celular, como le iba a poder decir a Malfoy lo que le pasaba si ella no tenía idea de lo que le pasaba. Estas ganas de hablarle en el medio de la noche, no le parecían nada común. Ella no era de esas que llamaban a su amante solo para poder oír su voz. Esto no era para ella, esos amores ya no eran para ella. Había crecido y había aprendido a las malas que el amor no era como lo pintaban en las telenovelas.

Alguien sonó a su puerta y se levantó para abrir la puerta apretando el nudo de su bata al mismo tiempo. Chequeó que tenía su varita con ella, estaba muy tarde y no sabía quién podía visitar a estas horas, si Ron se quedaba en su departamento. Abrió la puerta y primero vio los zapatos y las longas piernas en jeans de marca italiana, después la camisa negra de diseñador italiano que escondía un pecho que sabia muscular. Sus brazos tan fuertes cuando la abrazaban y este rostro que quería ver en la mañana. Estos ojos gris azules que había aprendido a leer durante lo poco tiempo que se conocían. Draco Malfoy estaba a su puerta en el medio de la noche.

-"¿Esta Weasley contigo?"- preguntó sin preámbulo. Hermione sacudió la cabeza, solo su rostro se veía ya que estaba parte escondida por la puerta media abierta.

-"Me dejas pasar"- no estaba realmente una pregunta pero más como una sugestión, que no era de sobra visto que esto se llamaba educación, invitar alguien a pasar cuando le venía a visitar.

-"Claro"- farfulló Hermione antes de abrir la puerta para dejarlo entrar. Cerró la puerta una vez que entró y lo siguió en el salón. –"¿A qué vienes?"

-"Me llamaste y aquí estoy. Voy a tomar una taza de té por favor Granger"- dijo antes de sentarse sobre el sofá. Hermione lo miró como si se le hubiera crecido otra cabeza y le trajo una taza de té. No quería empezar a tratar de entenderlo, eran las once y media, era tarde. Dejó la taza en las manos de Draco y se fue a sentar sobre otro sillón, mirándolo, expectante como esperando una explicación.

-"Después de tu llamada pensé que podías usar un poco de compañía y yo bueno también podía usar un poco de compañía y aquí estoy."

-"Pues, no te lo voy a negar, somos adultos, de que serviría que te mintiera"- bromeó.

-"¡Cielos! Hermione Granger acaba de reconocer que estaba alegre de verme, bueno no directamente. ¿Pero esto concluyo, no?"- se inclinó hacia adelante, alzando las cejas de manera sugestiva.

-"Bueno Malfoy, aquí tienes. Sí, estoy muy contenta de verte. ¿Contento?"- sonrió.

-"Muy contento. Sabes Granger, que me hayas llamado, quiere decir muchas cosas."

-"Si muchas cosas pero no sé exactamente lo que quieres que te diga, preguntándome todo esto."-sonrió.

-"Yo creo que sabes"- dijo taladrándola con la mirada.

-"Puede ser" contestó sonriendo.

-"Bueno creo que es tiempo de irse a dormir, mañana es la fiesta y creo que todos necesitamos descansar. ¿Tienes ropa de dormir para mí?"- preguntó Draco sorprendiendo a Hermione. Ella no tenía la menor idea que él se iba a quedar a dormir, además lo decía como si fuera la cosa más obvia del mundo. Draco ya estaba yendo en dirección de su recamara.

-"Y cuando vas a hablar con Weasley"- preguntó Draco, estaban acostados listos para dormir. Draco había podido transformar una camisa con una de las camisas de Hermione. Draco tomó apoyo sobre su codo para poder verla.

-"Después de la fiesta."

-"Y porque no hacerlo mañana, tendrás todo el tiempo necesario para hacerlo. "

-"Eres insensible o qué Malfoy. Estas cosas no se dicen el día de una fiesta de boda. ¿Por favor, quieres que me odie?"-preguntó, abriendo los ojos de par en par, tomando apoyo sobre su codo, imitando su postura.

-"Eres ilusa si crees que lo va a tomar con una sonrisa Granger. Dile las cosas de frente y entonces acabas con esta farsa."

-"No es una farsa Malfoy, amo a Ron. Le tengo mucho cariño"- se defendió.

-"¿Sí, y Antonio, Matt y Jude, les tenias mucho cariño también?"- preguntó con sorna.

-"No me digas que viniste hasta acá para discutir conmigo Malfoy. Si eso planeabas, te puedes ir en este momento la puerta está abierta."- dijo con un tono seco, dándose la vuelta para acostarse de su lado, dándole la espalda al rubio. Draco suspiró.

-"Eres imposible Granger"- se quejó antes de voltearse también y darle la espalda a Hermione.

Recuerdo

-"Yo Alec Edison te tomo a ti Hermione Granger como mi esposa, para amarte y hacerte feliz hasta que la muerte nos separe"- Alec tomó la mano de Hermione y le puso el anillo de bodas en su dedo corazón de su mano izquierda.

-"Yo Hermione Granger, te tomo a ti Alec Edison como mi esposo, para amarte y hacerte feliz hasta que la muerte no separe"- la castaña, puso el anillo de bodas a su ahora esposo y sonrió.

-"Que lo que haya unido Dios no lo separe el hombre, les declaro marido y mujer"- los pocos invitados en la boda se pusieron a aplaudir los recién casados que se estaban besando. No necesitaban muchas personas, los padres y la hermana del moreno y unos amigos.

Alec volvió a besar su esposa y los dos se dirigieron hacia la salida, saludando a los pocos invitados, que eran 7 en la pequeña iglesia de East Horsley.

Recuerdo

-"Te amo"- suspiró la castaña acariciando el pecho del moreno que estaba acariciando su espalda.-"Te amo tanto"

-"Pues eso pienso, nos acabamos de casar, no te lo olvides. Es obvio que me amas."- la castaña le dio un leve codazo y el moreno se rió abrazándola mas fuerte contra él –"Ya, estoy bromeando, te amo Hermione Edison"

-"Hermione Edison, suena raro. Es que siempre fui Hermione Granger."- susurró contra su pecho.

-"Suena de maravilla, además tienes toda la vida para acostumbrarte a tu nuevo apellido. Tenemos la vida entera Herm, hoy comienza nuestra nueva vida, linda."- dijo el moreno, moviéndose para quedar acostado a su lado, apoyándose sobre su codo. La castaña pasó una mano detrás de su nuca y lo atrajo hacia ella para besarlo. Había una desesperación en sus besos y pronto consumían por segunda vez esta noche su unión ante la santa iglesia como marido y mujer.

Recuerdo

-"Mis papas nos están esperando en una semana a comer. Todavía no les he dicho de que se trataba pero saben que es algo importante"

-"No te preocupes todo va a salir bien"- dijo el moreno, tomando su mano entre las suyas.

-"Es que no estoy tan segura todas las veces que nos vimos, fue un desastre. Si los vieras, son tan distantes conmigo. Mi madre ya no me pregunta sobre mi vida y yo tampoco. Es muy triste"- concluyó Hermione.

-"Pero esta vez voy a estar contigo y ya verás que va ser mucho mejor. Además hemos decidido enfrentar este tipo de cosas juntos, quiero estar contigo cuando vayas a ver tus padres. Creo que pueda mejorar las cosas si oyen la versión de la historia de mi boca, no sé."

-"O empeorarla Al"- sonrió la castaña.

-"Está también, pero ni lo pienses, que nos puede arruinar el plan"- se echó a reír.

Recuerdo

-"Pero necesitas que venga el médico Alec"- lloró la castaña, tomando la mano de su marido que estaba acostado sobre una cama de hospital. Acaba de estar internado para un accidente en el tráfico, un carro chocó con su moto. Parecía que el conductor del carro estaba borracho.

-"No los llames, ya vinieron hace unos segundos Herm. No llores linda, ya verás todo va a salir bien"- contestó con dificultad, su aliento más y más corto. Hermione asintió, tratando de contener sus lágrimas, el moreno tenía unos rasguños sobre su frente y su mejilla izquierda. –"Mejor cuéntame lo que me vas a regalar para nuestro aniversario"- preguntó tratando de sonreír.

-"No seas tonto, es una sorpresa"- Hermione soltó una risilla a través de sus lagrimas, seguía agarrando Alec de la mano. De repente un sonido resonó en toda la habitación, la maquina que vigilaba la constancia de los latidos del corazón, unos símbolos aparecieron sobre la pantalla que Hermione no podía entender. Pero a diferencia de ella, el moreno se veía muy tranquilo.

-"Bueno linda, creo que es mi tren"- bromeó el moreno, susurrando. A la castaña se le hiló la sangre cuando escuchó estas palabras. Esto no podía estar pasando, no a él.

-"No"- susurró, agarró su mano más fuerte y se acostó a su lado abrazándolo, como si fuera de cualquier manera a mantenerlo con ella.

-"Primer cajón, de mi escritorio, allí encontrarás tu regalo"- habló con dificultad.

-"No quiero regalo, te quiero a ti. Quédate Alec, por favor. ¡Al mírame! No te vayas…"- suplicó la castaña. El moreno esbozó una sonrisa, sus ojos cerrados, su expresión tranquila.

-"Te amo Herm"- susurró.

-"Y yo a ti… ¿Alec?" – el sonido sordo de la maquina resonaba sin parar. Una enfermera se precipitó en la habitación solo para confirmar lo que la castaña sabia. Alec estaba muerto, ya no iba a ver sus ojos verdes llenos de risa, su sonrisa traviesa. Hermione se quedó con el moreno a solas en la habitación, hasta que viniera el médico y que hiciera todos los trámites necesarios en estos casos. Se quedó observándolo, acariciando su pelo, susurrando su nombre.

Se despertó en medio de la noche, pero esta vez era diferente. Unos brazos la abrazaban y alguien le estaba susurrando cosas en el oído. No entendía lo que pasaba hasta que reconoció esta voz, era la de Draco.

-"Todo está bien, Hermione. Aquí estoy"- pudo oír, todo era confuso. Pero lo que había creído que era sudor fría era en realidad, lagrimas, estaba llorando.

Draco se despertó al oír Hermione gimiendo, se acercó y se dio cuenta que estaba llorando, se retorcía como si sufriera, se la pasaba repitiendo Alec. En seguida pudo darse cuenta que estaba teniendo una pesadilla y la abrazó. Tenía que despertarla, verla así llorando era algo que nunca pensó presenciar. Se esforzaba tanto para no mostrar ninguna debilidad. Pero parecía que el pasado empezaba a alcanzarla, aunque no quisiera.

Los recuerdos del sueño seguían muy presentes y sin poder controlarlo se echó a llorar más y se aferró a Draco. El rubio empezó a preocuparse cuando notó que desde su despierto había empezado a llorar descontroladamente. Le preguntaba en un susurro lo que le pasaba y alternadamente le suspiraba que todo estaba bien, que aquí estaba. Pasaron el resto de la noche abrazándose, la castaña llorando sin consuelo en sus brazos. En algún momento ella había hundido su cara en el cuello del rubio y se durmió. Al contrario del rubio que pasó una buena parte de la noche después de que cayera dormida, pensando, acariciando su pelo. Este episodio de la pesadilla lo preocupó mucho. Todavía no sabía exactamente lo que había soñado, lo seguro es que su marido había estado en el sueño, pero que había pasado, no sabía.

Mañana siguiente, en la agencia E&G

Hermione llegó a la agencia a la 8 de la mañana, con un café para llevar. No le gustaba el café pero quería intentar. Si Draco y tantas personas bebía de este horrible líquido, de seguro no podía ser tan malo. De paso a su oficina su secretaria le preguntó si tenía alguna noticia del rubio «bombón", según sus términos. Hermione la miró con los ceños fruncidos, primero había tenido una pésima noche, segundo había huido de su propio departamento para no despertar con el rubio y sus preguntas y tercero su secretaria pedía de sus noticias. Esta mañana no podía ser más alegre. Entonces le contestó que no, no se había comunicado con él pero que le daría el recado. Era su secretaria no la quería de mal humor porque sino su día de trabajo iba a ser peor.

Apartamento de Hermione Granger, muggle Londres

Draco se había despertado a las 8 y media solo para darse cuenta que Hermione ya se había ido. Sacudió la cabeza, esta mujer era imposible, quien lo habría dicho que Hermione Granger era un verdadero rompe cabezas. Ni siquiera tuvo la decencia de dejarlo una nota nada. Pero afortunadamente, sabia a donde encontrarla, no era muy difícil, pero la vería en la fiesta.

Sin embargo por el momento se encontraba en un apartamento que no era el suyo, que no conocía. No sabía a donde guardaba sus toallas. Se dirigió en el baño y vio productos como crema de afeitar, eran las cosas de Weasley. Por un momento fue tentado de botarlas a la basura pero finalmente se tomó una ducha utilizando la crema de ducha de Hermione. Ni muerto iba a utilizar las cosas del Weasley. Por lo que olía a canela y naranja por el momento. Pero de todas formas se iba a volver a duchar en su casa.

Una vez preparado, estaba a punto de desaparecer a su casa cuando de paso en el salón, un libro en la colección de libros sobre las estanterías de la castaña atrajo su atención. Tenía uno idéntico en su casa. "Las flores del Mal" de un poeta Baudelaire. Sacó el libro de la estantería y otro se cayó. Lo recogió y vio un sobre en el libro. Curioso, abrió el sobre y descubrió una fotografía. En la fotografía reconoció el hijo de Annie y Hermione. Estaban sentados en la hierba, ella entre sus piernas y él la abrazaba por detrás. El moreno tenia la barbilla apoyada sobre su hombro, los dos sonriendo. La notaba tan diferente a la Hermione de ahora, esto había dicho Jane de su hija. La Hermione de la foto tenía esta chispa en los ojos que tenía en Hogwarts, la de ahora tenía esta pizca de tristeza en su mirada. Uno se dejaría fácilmente engañar por este detalle pero los que la conocían verdaderamente lo habían notado. Y él sin realmente ser su amigo, lo había notado al igual que su madre. Soltó un suspiro porque ahora sabía que debería de competir como lo intentaron los demás sin jamás lograrlo. Él, Draco Malfoy estaba en competición contra un fantasma.

Apartamento de Draco Malfoy muggle Londres

Draco Malfoy apareció en su apartamento y la primera persona que vio fue su ex esposa sentada en el sofá. Asintió la cabeza como para saludarla y se fue en su habitación para arreglar unas cosas. Cinco minutos después Astoria no se había levantado, lo seguía esperando. Draco entonces se sentó sobre el sillón opuesto y esperó a que hablara.

-"Hola Draco, bueno escúchame bien porque lo voy a decir una vez. Lo siento por lo que ocurrió en casa, no tenía derecho de meterme en tu vida privada"- Draco sonrió con suficiencia.

-"Esta bien, no pasa nada As"- se levantó del sillón y vino a sentarse a su lado.

-"¿Entonces dime como va lo de tu articulo?"- preguntó sonriendo.

-"Estoy trabajando, pero estoy avanzando As"

-"¿Sigues trabajando con Granger?"- preguntó.

-"Sí Astoria, sigo trabajando con Granger"- contestó defensivo. Astoria iba a hacer otro comentario pero cambió de expresión. Curiosa, se inclinó hacia el rubio, oliéndolo. Draco la miró como si estuviera loca.

-"Hueles muy rico Draco"- comentó Astoria –"Hasta diría que hueles demasiado rico, es un olor muy suave, como muy femenino"- agregó con una ceja alzada. –"¿Dónde estabas? Llegué a las 7 y tu elfo me dijo que no estabas, que no te había visto. ¿Adónde dormiste Draco?"

Draco ni siquiera le contestó, muy molesto por todas las cuestiones de su ex mujer.

-"Merlín, dime que no te acostaste con ella Draco. Merlín, dormiste con ella. ¿Verdad?"

-"¡Por Merlín Astoria ya deja de preguntar! De verdad aprecio mucho que estés preocupada por mí, pero es mi vida privada As. "- dijo Draco, muy serio.

-"Esta bien Draco pero está comprometida, hasta van a tener fiesta para festejar la boda"- dijo Astoria, tratando de hacerlo entender razón.

-"Ya lo sé. Estaré en la fiesta"- dijo Draco, decidido.

-"Merlín"- susurró Astoria, no sabía lo que tenia Draco en la cabeza pero sabía que algo iba a pasar en esta fiesta, no sabía si era para bueno o para bueno.

El Redstorm, sala de recepción en Londres mágico.

Estaban las 9 y ya todos los invitados estaban presentes. Tom, Jane, Arthur y Molly estaban conversando sentados en una mesa. Ginny, Ron, Harry y Luna estaban sentados al bar con Charlie hablando de lo que todos se preguntaban. Donde Merlín se había metido Hermione, era su fiesta y no estaba. Todos los invitados habían llegado pero faltaba una persona, la invitada de honor. Jane escondía como podía su preocupación, temiendo que su hija cancelara la boda al último momento, no asistiendo a su propia fiesta.

Hermione llegó una hora después, disculpándose por su retraso. El único que lo tomó muy mal era Ron, que esperaba más cooperación de parte de su futura esposa. Ginny y Luna la felicitaron por el vestido que llevaba, era de color rojo y tenia escote en la espalda y ajustado a la cintura. Se veía muy elegante con sus tacones. Hermione saludó a Molly y Arthur y después a sus padres. Tom le reprochó su retraso y Hermione ni siquiera le hizo caso. Jane solo rodó los ojos, hija y padre, no se habían contentado aun.

Se dirigió hacia el bar tomando una copa de vino ya que Ron ni quería hablarle por el momento. Miró a su alrededor, tratando de encontrar la persona que estaba buscando. Automáticamente, lo vio apoyado sobre una pared, aparte de los invitados que se estaban divirtiendo. Sorbía su copa de firewiskey con un aire desinteresado. Hermione tomó su copa de vino y vino a apoyarse sobre la pared a su lado.

-"Bonita fiesta"- dijo el rubio señalando con el dedo los invitados divirtiéndose.

-"Felicítales a mi madre, Molly y Ron. No conozco ni la mitad de todas las personas presentes"- contestó con sorna.

-"Sí, pero esa es tu fiesta. ¿No? Eres la que se va a casar y tener pellirrojos corriendo por el parque"- contestó seriamente, mirando a los invitados.

-"¿Eso supuestamente tiene que darme gracia?"- le preguntó alzando una ceja.

-"No" –contestó ladeando la cabeza para mirarla.

-"Entonces, que"- no tuvo tiempo de preguntar, dos brazos la estaban abrazando por detrás. Hermione miró a Draco, esto no podía ser peor. Draco miró la persona que la estaba abrazando con una expresión indiferente.

-"Lo siento"- susurró Ron, besando su cuello. Hermione vio como Draco apretó su agarre sobre su copa. Hermione trató de zafarse lo más que podía del agarre del pellirrojo para no incomodar a Draco, pero no sirvió de nada, la abrazó aún más fuerte.

-"Ves Granger, eso era lo que te estaba diciendo" – dijo el rubio antes de irse, dejándola con Ron. Por un momento estuvo a punto de retenerlo pero se fijó que no era la mejor cosa que hacer, ya que Ron estaba. Ella se dio la vuelta y en este momento Ron le dio un beso. Se separó lo más rápido que pudo, Ron no sospechaba de nada, le estaba sonriendo.

-"Ahorita vuelvo"- le dijo, separándose de él y fue en dirección de donde se había ido el rubio. Lo encontró fuera de la sala de recepción, lejos del ruido de la fiesta y de sus invitados.

-"Esto no está funcionando"- dijo el rubio, sin voltearse para mirarla.

-"¿De qué estás hablando Malfoy?"- preguntó acercándose a él.

-"De ti, de mí. No puedo pelear por alguien que no quiere estar conmigo. Y yo no soy tan noble como para felicitarte que te quedes con él"- Hermione se puso en frente de él para que la mirara.

-"¿De qué estás hablando Malfoy? Quiero estar contigo"- Draco soltó una risilla y sacó algo de su chaqueta y se lo tendió a la castaña.

-"Creo que a estas alturas, no sabes lo que quieres y eso no es cosa de ayer sino de mucho tiempo."- Hermione observó la foto que le había tendido Draco. Con lágrimas en los ojos, levantó la vista de las dos personas que estaban sonriendo en la foto para mirar a Draco.

-"No puedo creer que hayas esculcado mis cosas Malfoy. ¿Acaso no te suena la palabra privacidad?"

-"Como la he encontrado, es cosa de menos pero no he esculcado tus cosas. He encontrado esta foto por pura casualidad"- Hermione bufó.

-"Si como todo lo de que te enteras, lo haces por casualidad"- dijo Hermione con sorna.

-"Digas lo que digas, no cambia nada. Sigues siendo igual de perdida. Ayer te despertaste en el medio de la noche llorando sin consuelo y no das ni la menor explicación. Y yo solo tengo que observar sin decir nada. Necesitas ayuda Granger."- dijo Draco mirándola a los ojos.

-"De periodista llegas a ser psicólogo"- se burló Hermione – "No necesito ninguna ayuda Malfoy"- dijo con disgusto, lagrimas en sus ojos.

-"Si la necesitas Granger y ni te das cuenta. La verdad es que sigues enamorada de tu difunto marido, alguien que decide poner fin a sus días Granger, necesita ayuda. Y es tu caso, sigues atrapada en este pasado, no hiciste tu duelo Granger. Y creo que en cuanto no hayas figurado esto, te va a costar mantener una relación, sea la que sea. Yo te ofrezco mi ayuda Granger pero ya no puedes mentirle a la gente que te rodea. Ellos no se lo merecen."- Hermione no podía decir nada, no podía encontrar ningún comentario sarcástico para decirle. Porque lo que le acaba de decir el rubio era la pura verdad. Las lágrimas seguían cayendo por su rostro, Merlín como pudo llegar a este punto, de no saber lo que quería.

-"Vete"- susurró Hermione, apretando su agarre sobre la foto, mirando al moreno que estaba sonriendo.

-"Granger, no creo que…"- empezó a decir el rubio.

-"Malfoy, vete por favor"- Draco suspiró y se acercó a ella. Apoyó su frente contra la de ella y acarició su mejilla, secando unas lagrimas. Besó su frente y se separó de ella. Antes de desaparecerse pudo ver como la castaña tuvo que apoyarse sobre la pared para derrumbarse en lágrimas. Cerró los ojos y segundos después estaba en su apartamento. Dudó en volver a la fiesta pero tenía que darle su espacio, ahora todo dependía de ella.

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