Como podrán ver…he actualizado bastante rápido ya que el anterior…pues fue más tardado :P
Solo una cosita…está un poquito más corto pero…bue….prometo actualizar rapidito n_n
Gracias por la comprensión ;)
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No las entretengo más. Que lo disfruten!
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Habían transcurrido aproximadamente unos cinco minutos luego del incidente con Aiko-chan cuando apenas el quarterback de Deimon paró de mofarse de su amigo. Se sentía bien…era como vengarse de todas las veces que el muy jodido se burlaba de su desgraciada flaqueza la cual era obvia porque ésta no tenía mejor idea que darse a conocer en su jodida cara. Musashi mientras se sobaba la mejilla izquierda, la cual todavía ostentaba la impresión de unos delgados dedos de niña, se maldecía internamente.
-Kekekeke, ahora dime… ¿por qué lo hiciste? No era necesario que la tocaras para "mostrarme"-
-¿Acaso crees que no tenía la intención de frenarme antes de besarla? No soy idiota… solo… fue un impulso y….-
-Mierda… y te atreves a darme consejos maldito viejo…. te gusta esa jodida desteñida ¿no es así?
-…. Pues…. Si….-
-Bueno, déjame decirte jodido idiota que acabas de destruir la única oportunidad que tenías con lo que acabas de hacerle. Te va odiar por el resto de su vida Kekekekeke…. ¡Y querías darme consejos! Kekekekekeke- exclama muy divertido mientras se dispone a prepararse para el entrenamiento matutino
-Bueno días…. Musashi-kun-
-Ohayô Mamori-chan-
-… ¿Crees que podrías darme un minuto a solas con Hirma-kun?- preguntaba con dulce voz mientras observaba al rubio viéndola de reojo y haciendo sus típicas bombas con su goma de mascar
-Claro….- dirigiéndose a la castaña- y suerte!- con sonrisa socarrona exclama hacia el capitán
-Ehmmm…. Hiruma-kun…. Quisiera disculparme contigo. En verdad he estado demasiado confundida y…yo….ese día…. mmmm-
-No digas nada maldita manager…. No tienes que disculparte por nada porque… nada pasó-
Hiruma, no pensaba claramente… las palabras solo le salían de su jodida boca sin su consentimiento. Realmente lo único que deseaba hacer, después de gritarle que cómo se le ocurría estar besuqueándose con ese hijo de perra frente a todo el mundo, era acercarse, abrazarla, decirle lo que en verdad sentía por ella y, por supuesto, besarla… tal como el maldito viejo había dicho, pero no era posible. El rubio sabía que la jodida disciplinaria estaba en medio de una disputa emocional entre su maldito novio y lo sucedido esa noche en su departamento y también sabía que ella terminaría escogiéndolo a él. Akira era su novio y Youichi… solo un integrante de los Devil Bats.
¿Valía la pena intentar hacerla reaccionar a favor del quarterback demonio? Hiruma no lo sabía a ciencia cierta pero de lo qué si estaba seguro era que no quería estar alejado de ella por lo que se propuso hacer caso omiso a lo que sucedió el día anterior frente a sus narices y llevarse bien con la castaña. Quizás, si se comportaba bien y con el transcurso del tiempo, ella tal vez y solo tal vez cambiaría de opinión y lo elegiría a él y no al niño bonito de Miyazaki.
-Entonces… ¿no estás enojado conmigo?-
-No…. No realmente-
-Hiruma-kun, realmente has madurado…-
-Ya cállate maldita disciplinaria…. Vámonos. Ya es hora de entrenar- exclama con una leve sonrisa mientras la ojiazul le retribuye el cálido gesto
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Durante el todo el entrenamiento matutino Mamori se sintió tranquila. El hablar con Hiruma y ver la reacción tan… adulta que había tenido en verdad había calmado su angustiado corazón. Lo único que estaba preocupándola es ese momento al ver como Musashi-kun y Youichi hablaban y reían quien sabe de qué tontería, era no ver a Aiko por ninguna parte. Últimamente la rubia aparecía sin falta a todos los entrenamientos ¿Qué le habrá sucedido? Se preguntaba consternada la manager. No podía esperar para verla y contarle lo que había escuchado, sin querer claro, detrás de la puerta del club cuando apenas llegó….Bueno…tendría que esperar a encontrársela en las clases.
Dicho y hecho, cuando llegaron al salón, allí estaba ella extrañamente sentada en su lugar. Parecía triste y cabizbaja por lo que su amiga se acercó con su característica sonrisa delicada para preguntar qué era lo que la ponía de ese modo. Aiko solo contesto que nada malo sucedía, que se quedara tranquila que todo estaba bien…. sumamente bien. Por supuesto la castaña conocía la linda jovencita y, como era de esperarse, no le creyó ni una sola palabra.
-Aiko-chan… ¿tienes tiempo libre esta tarde?... me gustaría que me acompañases a dar un paseo por el centro comercial… Necesito hablar contigo de algo muy importante-
-Claro…. Apenas termines de realizar tus actividades extracurriculares, te estaré esperando en la reja de entrada- le sonríe cálidamente pero sin desvanecer ese ápice de nostalgia que invadía sus bellos ojos grises
Justamente en ese instante entran al salón los dos compañeros de Amefuto. Un aire rígido se hizo presente por un momento cerca de la rubia y gracias a ello Mamori pudo darse cuenta que la razón de la molestia de Aiko-chan era por uno de los dos jugadores… ¿cuál? Ese era el asunto. Hiruma-kun… muy probable que la haya hecho enojar, conociéndolo como lo hacía era casi 100% seguro pero también estaba Gen-kun, pero no pudo imaginar nada malo y menos ahora, luego de haber oído esa confesión por parte del pateador del equipo… "bueno, supongo que esta tarde lo averiguaré"…
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El entrenamiento vespertino había finalizado. Todos los integrantes de los Devil Bats, exhaustos como siempre, se fueron yendo de poco a poco cada uno a sus respectivos hogares, a excepción del capitán. El era siempre el primero en llegar y el último en irse. Allí estaba, tecleando su ordenador todavía vistiendo el uniforme del equipo, aunque sin las protecciones.
"Maldición…. Durante toda la jodida práctica no he podido dejar de pensar estupideces con respecto a la maldita manager. Se veía tan hermosa anotando pendejadas en su libreta, a cuando alcanzaba algo de agua a algún zángano que quedaba como si estuviera a punto de morirse por lo pesado de algún ejercicio de entrenamiento o simplemente parada allí, viéndome de reojo de vez en cuando… Esa jodida, en verdad está loca. Creo que ni ella misma entiende lo que siente realmente. Mmmmm creo que tendré que hacerle caso al maldito viejo y hacerla confesar"
Oportunidad única. Mamori, al igual que todos los días, arreglaba su bolso sobre la mesa antes de retirarse, claro está antes que el capitán. Estaba de espaldas al ojiverde sin tener la menor idea de lo que ocurriría segundos después…. Hiruma, luego dejar a un lado su laptop, se acercó a la castaña casi imperceptiblemente. Estando a centímetros de ella, la llamó en un murmullo. La chica alarmada al oír inesperadamente el tan sutil "maldita manager" por parte del chico demonio, volteó rápidamente. Mamori estaba petrificada en presencia de ese bendito hombre… tan cerca, a escasos centímetros de él y al mismo tiempo tan lejos porque no podía tocarlo. La mirada esmeralda del chico era sumamente intensa, tanto que para Mamori era imposible dar señales de que todavía seguía en este mundo. El efecto que tenía la mirada del rubio sobre la manager era impresionante…. No gesticulaba palabra, no movía ni un músculo… solo se perdía en los orbes jade del perfecto hombre que tenía en frente…
-Oi…maldita manager… necesito decirte algo importante-
-Ehmmm…. Yo…-
-No digas nada… solo escucha-
Hiruma se acercaba peligrosamente al oído de la castaña. Ella se estremecía. Sentía recorrer por toda la extensión de su delgada espalda un delicioso escalofrío. Estaba estática pero… ¿qué más podría hacer frente a ese chico demonio? Demasiado imponente como para desafiarlo a él o a su propia jodida conciencia que en ese momento le gritaba "Muévete Mamori, sal rápido de allí si no quieres arrepentirte… otra vez"… Pero, ella no escuchaba.
-Quiero que me digas una cosa. ¿Realmente estás enamorada de ese maldito doctor?-
La chica en ese instante reacciona y con movimiento veloz logra alejarse del chico y colocarse detrás de él. ¿A qué te refieres con eso? preguntó… Dudaba…. ¿por qué demonios no salía de la maldita habitación del club? Tranquilamente pudo haberlo hecho en vez de preguntar esa estupidez… Hiruma sonreía y nuevamente se acercó a la ojiazul, lentamente, pero esta vez no tenía intenciones de dejarla escaparse como hace un momento atrás. La acorraló contra la pared y volvió a susurrarle al oído…
-¿Sabes lo que creo?... Que tú no lo amas… de hecho….- Mamori se estremecía. El cálido aliento del quarterback en su cuello era excitante. "Dios…."- se recitaba mentalmente mientras el rubio rozaba con sus labios el lóbulo de su oreja…- puedo apostar que de quien estás enamorada es de este maldito demonio-
-…- no dijo nada… no podía. Estaba hipnotizada tras las palabras del capitán.
-Me amas ¿no es así?-
-Hi…ru…ma-kun- susurraba suavemente mientras el chico acariciaba su cintura mientras besaba sensualmente su cuello
-Di que me amas…-
-Hmmm…yo…no pue….do- entre suspiros intentaba responder pero... era imposible ya que, mientras Hiruma la acorralaba entre él y la pared con más intensidad, acariciaba sugestivamente la tersa piel de su espalda
-P...por favor…no me hagas esto…. En verdad…no puedo ha…hacerlo-
-Dime entonces, lo que sientes por mí-
-…Yo…. Te….-
En ese preciso instante, Youichi besa sus labios con extrema delicadeza haciendo que la castaña, de nueva cuenta, parezca que en cualquier momento desfallecerá en los brazos de ese hombre.
No muy prolongado fue el fabuloso roce entre ambos pero si excitante. Mamori, sin poder abrir sus ojos exclamaba que tenía que irse ya que la estaban esperando e Hiruma, por su parte, sonría para él al ver a la jodida manager con sus mejillas extremadamente rosas y suspirando por su maldito beso…. No quería dejarla ir. Quería decirle…. Todo lo que sentía… Él le reclamaba a ella una confesión ¿qué había de la suya?...
"Debo decirle… pero no el día de hoy"
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Kyaaaaaaaa Hiruma-kuuuuunnnnn
Yo te digo todas las veces que quieras que te amoooooo :B
Suertuda Mamori!
-.-
Ja ne
