Admito que cuando terminé de escribir este capítulo y luego de releerlo me he quedado con una aceleración terrible en el corazón….
Kyaaaaaaaaa, cada vez más me enamoro de Youichi-kun…
No puedo evitarlo jajajajajaja
Ya me contarán ustedes si sienten lo mismo
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Aiko-chan estaba desesperada. No podía creer que la manager se tardara tanto en encontrarse con ella si fue la ojiazul quien pidió que la acompañara. Luego de pasearse un buen rato de un lado a otro frente a la reja de entrada a Deimon se paró en seco mientras, de manera fugaz, se le venía a la mente la razón del retraso: ¡Estaba con Hiruma-kun!
Realmente no entendía por completo a su amiga. Sabía muy bien que el quarterback le gustaba y mucho ¿por qué entonces estaba junto a Akira-kun? Una buena razón debía tener, sobre todo luego de lo sucedido el fin de semana anterior con el capitán de los Devil Bats. Tenía que preguntárselo directamente aunque en realidad no quería ir con la castaña de paseo porque sabía que primeramente la interrogaría a ella ya que era obvio que se sentía fatal. Deseaba ir directo a su casa. Estaba muy triste por lo que había pasado con Musashi esa mañana…. De hecho nunca se hubiera imaginado que resultaría así… estúpida de ella por enamorarse de ese "bruto patán" de Takekura, pero no tenía opción, si quería averiguar todo el asunto que consternaba a Mamori tenía que aguantarse el interrogatorio. Pasaron 15 minutos más, cuando la chica en cuestión por fin aparece…. Al fin podían irse de una buena vez al centro comercial.
Ya instaladas en una linda cafetería ubicada frente al gran centro, luego de ordenar sus respectivas bebidas, comenzaron a relucir los temas concernientes. Mamori a Aiko preguntó sin miramiento que si había sucedido algo extraño esa mañana con Musashi-kun por lo que se la veía tan afligida y Aiko a Mamori le soltó crudamente que quería saber, como su mejor amiga, por qué andaba con Akira-kun si estaba interesada en el quarterback de su equipo… Muy directa ambas jovencitas…. Se miraron sin decir nada unos cuantos minutos… Esos minutos parecieron horas. Llegó el pedido de ambas y mientras la camarera se despedía con una cortés sonrisa, la castaña no soportó la maldita presión y dejo rodar sobre su mejilla una pequeñísima lagrima triste.
-Cuéntame… puedes confiar en mí-
Entre sollozos Mamori comenzó…
-He estado enamorada de Hiruma Youichi desde que lo conocí. Sus cabellos dorados y alborotados, lo que le daba esa apariencia de demonio, me encantaban. Su forma retorcida de tratar a la gente a su alrededor daba miedo, pero no me importaba. Cuando ingresé al Comité Disciplinario fue precisamente por él, y no solo porque quería que se mantuviera el orden en Deimon, como se supone que debía ser, en realidad lo hacía por tener siquiera un mísero contacto cotidiano con el chico demonio ya que solo en las clases, donde no nos dirigíamos ni siquiera una mirada, no bastaba. ¡Dios…. Lo he amado tanto tiempo! Mientras más convivía con él, desde que ingresé al equipo como la manager, más me perdía en mis pensamientos… inclusive hubo una época en que había decidido declararme como Dios manda pero, obviamente, no se dio. ¿Cómo podría hacerlo? Hiruma-kun nunca había mostrado interés sentimental por alguna mujer, y eso que ha tenido unas cuantas propuestas…. Todas las rechazaba… Absolutamente todas. Por un tiempo me sentí feliz al encontrarme tranquila sabiendo que él nunca se alejaría de mi, por lo menos, él no se alejaría de su manager por culpa de otra mujer…. No. Luego me pregunté ¿Y si fuera yo la de la declaración? ¿También me rechazaría como a esas pobres jovencitas que se habían dado el valor necesario para pararse frente a ese chico demonio y confesarle sus sentimientos hacia él? Muy seguramente… lo haría. Por eso nunca, nunca le había dicho nada. Nunca se enteró que lo amaba y así estaba bien… era lo mejor. No quería perder esa confianza que había puesto en "la manager" por culpa de una estúpida confesión, por ello decidí enterrar esos sentimientos amorosos que tenía hacia él y seguir siendo… solo la maldita manager. Por ese motivo, cuando fui a visitar Todai y conocí a Akira-kun, no reparé en mantener comunicación con él. El chico se comportó soberbio conmigo. Hablábamos de todo…. me hacía sentir bien. No pasó mucho tiempo para que formalizáramos nuestra relación. Inclusive conoció a mis padres y yo a los de él. Éramos, como decirlo, un pareja perfecta. Pero, desde hace unos pocos días para acá, todo cambió. Solo por un maldito error mío pude darme cuenta que Hiruma-kun sí sentía algo parecido a lo que yo por él. ¡Todo por un maldito descuido! Cuando casi me mato por caerme de una silla me vengo a dar por enterada que el capitán demonio sí me quería… Maldición!...-
Mamori comenzó a llorar como si el mundo fuera a acabarse. Aiko extendió su brazo y acarició el hombro de su amiga dándole ánimos para que detuviera esas lágrimas que ahora no valían la pena ya que, de seguro, encontrarían una solución.
-Amiga…todavía sigues enamorada de Hiruma-kun ¿porqué no solo se lo dices?-
-No puedo…. Ahora… ya no puedo hacerlo-
-¿?... Pero, él te quiere ¿no es así? Solo acláralo con Miyazaki-san, seguramente podrá entenderlo-
-NO, NO PUEDO-
-¿Por qué?-
-Porque… hace apenas unas semanas he aceptado ser su esposa…-
-…-
-¿Entiendes ahora Aiko-chan? Cuando termine la preparatoria me convertiré en Miyazaki Mamori-
Devastada, no podía controlar el llanto…
-No puedo creerlo…. Calma Mamori-chan, por favor, detén esas lágrimas… juntas pensaremos en algo- la rubia toma las manos de la ojiazul y las aprieta con intenciones de tranquilizar a la pobre que tan desdichada se veía
-Gracias Aiko-chan por escuchar, ya me siento mucho mejor- mencionaba mientras con delicado movimiento secaba las lágrimas de su ojos y mejillas- pero… no hay marcha atrás. Los preparativos ya comenzaron y, ya lo he decidido…voy a olvidarme por completo de Hiruma Youichi…-
-Si esa es tu decisión, yo la respetaré pero déjame decirte que dudo mucho que puedas olvidarte de él y que tal vez te arrepientas-
-Lo sé pero…. Tendré que correr ese riego-
-Buenas noches señoritas! ¿Nos dejarían acompañarlas?- unos tipos desconocidos se acercaron a las amigas y se sentaron junto a ellas
-Lo…. Lamento pero…estamos esperando a unas personas ¿serían tan amables de desocupar los asientos?- Aiko exclama nerviosa mientras Mamori intentaba alejarse del gañan que se le arrimaba
-Pero no hay problema por eso… cuando aparezcan esas personas, si es que llegan alguna vez, les devolveremos sus sillas- el tipejo en ese momento hace el intento de pasar un brazo por los hombros de la rubia pero de repente quedó inmóvil mientras una voz exclamaba cabreada
-La señorita te dijo que no… ¿acaso no la oíste pedazo de mierd*?-
-MUSASHI-KUN!- exclama la ojiazul al ver al pateador del equipo con una expresión terriblemente irritada, tanto que pensaba que en cualquier instante le arrancaría el brazo al estúpido que intentaba abrazar a Aiko-chan, ya que clavaba con furia los dedos de su vigorosa mano en el hombro del incordio
-¿QUIEN CARAJO TE CREES QUE ERES MALNACIDO?- el otro hombre exclamaba mientras súbitamente se levanta de la silla que estaba junto a Anezaki pero no pudo hacer o decir más ya que parado junto a él y apuntando un arma directo a su sien se hallaba un demonio rubio de ojos verdes…
Ambos fastidios se alejaron a una velocidad exorbitante y desaparecieron sin dejar rastro.
-¡Hiruma….kun! ¿Qué haces aq….?- el chico demonio no la dejó terminar la frase. Luego de aventar dinero a la mesa para cubrir los gastos de las chicas, la arrastró hacia la salida mientras Aiko le gritaba que esperaran.
-Esos jodidos necesitan hablar a solas-
Al instante que los jóvenes dejan la cafetería, Youichi exclamó sin detenerse ni un segundo y todavía tomando la mano de la manager qué él la llevaría a su casa y ordenó firmemente al pelinegro que él se encargara de llevar de regreso a la maldita desteñida a su hogar.
-¿Quéeeee? E….espera… yo no quier….-
-Aiko-chan… necesito hablar contigo-
-Pero yo no quiero hacerlo-
-Espera Hiruma…necesito decirle algo importante a Aiko-chan-
El joven se detuvo y soltó la mano de la castaña. Ella, con paso ligero se acercó a la rubia y le susurró al oído…
-No tengo idea de qué querrá hablar Musashi-kun, pero si es de lo que pienso, amiga… deberías creerle…. hazme caso - le regala una bella sonrisa y corre para seguir el camino hasta su casa acompañada del chico demonio de Deimon
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-Flashback-
-Aaaahhhh maldición…Kekekekeke al final no le he dicho nada de lo que quería decirle…. A veces me comporto como un completo imbécil… ¿Cómo pude decirle esta mañana eso de "nada pasó"?… seguramente lo habrá malinterpretado… yo solo… no quería verla rompiéndose el cerebro en mil pedazos tratando de justificarse por la maldita traición… Kekekeke en verdad me he ablandado…- apoyado contra la pared donde hace unos minutos atrás tenía "aprisionada" a la maldita manager
-Oi… acompáñame…- el jodido pateador del equipo hace una entrada estrepitosa y ruidosa azotando la puerta de la habitación
-¿?-
-¡Necesito aclarar el asunto con Aiko-chan antes que se me funda el cerebro! No hago otra cosa más que pensar en cómo carajo puedo solucionar esa pendejada que hice-
-¿Y yo que mierda tengo que ver?-
-Es que Mamori está con ella y bueno…. necesitaría que….la retengas por un rato para poder hablarle a solas-
El rubio observó atento a su amigo y si no soltó una estúpida sonrisa demoniaca al verlo tan desesperado por una mujer fue porque en ese momento vislumbró una nueva oportunidad para poder confesarle a la jodida disciplinaria lo que realmente sentía por ella y quizás la muy maldita dejaría a ese estúpido doctor de cara bonita y mucho dinero y se iría con él
-Jodes demasiado maldito viejo pero…. Lo haré. Vámonos-
-Fin del Flashback-
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De camino a casa de Mamori, ninguno de los dos jóvenes se dirigía la palabra. Pareciera como si se hubieran puesto de acuerdo al coincidir en pensamientos… "Mierda… esto es demasiado incómodo…" Pasaron unos cuantos minutos cuando, por fin, Youichi rompe el jodido silencio….
-Estuviste llorando maldita manager…. No me gusta que lo hagas-
-Si lo hice. Un momento de debilidad pero… ya pasó- alega con una sonrisa
…Otro momento de ensordecedor silencio… solo se oía el circular de unos pocos autos por allí cerca mientras la luz de la luna alumbraba intensamente junto con las lámparas de calle…. ¿qué debía decir, como debía comportarse? La ojiazul se cuestionaba una y otra vez. Era demasiado peligroso tener al bello hombre prohibido tan cerca a sabiendas que con cualquier cosa que él le dijera provocaría que ella cayera rendida a sus pies y, nuevamente, terminaría siendo la traidora Mamori. Definitivamente tenía que esforzarse en controlarse porque si no lo lograba, temía que la única solución posible era alejarse definitivamente de su lado y eso significaba ¡Adiós Deimon Devil Bats!
-Al final no has respondido a mi pregunta…. Sé que cuando dices "no puedo" es por el jodido doctor…-
-No solo es por eso- se apresura a aclarar antes que vuelva a caer- "maldición… es tan hermoso"- pensaba mientras intentaba dejar de observarlo de reojo mientras lo veía con su típica vestimenta negra…
-…No imagino entonces porqué otra razón podría ser pero… estoy completamente seguro que por mí sientes más de lo que crees y muy seguramente, más de lo alguna vez sentirás por ese maldito de Miyazaki-
-¿Co…cómo puedes estar tan seguro? ¿De dónde te sale esa extrema confianza?-
-Kekekekeke eres demasiado obvia maldita manager-
-¿Obvia?... no sé de que hablas- ruborizándose al máximo por lo que tuvo que voltear la mirada hacia otro lado
-Oi… quiero aclararte una cosa… Esta mañana cuando te dije que no necesitabas disculparte por nada había pasado entre nosotros, solo lo dije por…-
-Lo sé, no te preocupes por eso- interrumpió la ojiazul al chico, quien volteando el rostro hacia otro lado intentaba explicar.
Había llegado el momento. Si alguna vez pensaba que la hora en que se quitara la maldita coraza que lo hacía ver como un perfecto demonio para dejar a la vista su jodida debilidad era exactamente ahí y ahora…. Se freno súbitamente haciendo que Mamori también se detuviera y volteara a verlo. Se notaba algo nervioso…Nunca había hecho una cosa así es su vida… Jamás.
-…Esto es un maldito fastidio para mi…. Nunca había tenido la necesidad de hacer esto, de hecho nunca nadie lo había podido provocar…. Solo tú…-
Mamori observaba con intensidad, rogando que algo sucediera en ese instante para frenar lo que estaba por acontecer…. No quería oírlo, más bien, no podía hacerlo porque si lo hacía, estaría perdida. Otra vez flaquearía y de nueva cuenta terminaría en el departamento del quarterback de sus sueños para no salir de allí nunca más…. No era correcto… no podía.
-Hi…Hiru…ma…kun, no lo hagas…- él se acercaba apacible mientras deslumbraba a la confundida Anezaki con esa mirada color jade que tanto embelesaba a la jovencita
-Maldita manager….te quiero- susurró frente a ella acariciando su mejilla mientras rozaba delicadamente una pequeña lágrima solitaria que caía sobre ella- Yo sé que tú sientes lo mismo por mi… no soy ingenuo… Solo… Dímelo-
-…Yo….-
-¿Mamori?... Me imaginé que eras tú- en ese instante aparece, en su hermoso coche color negro, el cual había frenado junto a la pareja, Miyazaki Akira- tu madre me informó que andabas por aquí con tu amiga… qué bueno que te encuentro- exclama mientras se baja del auto
-A…Akira…kun…. Ehmmm te presento a Hiruma Youichi… él es el…-
-Ah sí, el famoso quarterback del Instituto Deimon. Mamori siempre habla maravillas de ti-
Hiruma no se movía. Su mirada era extraña y la castaña sabía la razón… estaba haciendo un enorme esfuerzo por controlarse para no arrancarle la cabeza al niño bonito
-¿Te importaría que me la lleve a partir de aquí? En verdad agradezco tu atención por acompañarla a estas horas de la noche- tomándola del brazo, la jala hacia él
-Akira-kun! Ya estamos cerca, no hace falt…-
-No hay problema maldito doctor… llévatela- Youichi no quitaba la mirada de la manager y Mamori se estremecía. No imaginaba cuanto autocontrol estaba procurando en ese momento el capitán… Se odió…quería responderle…quería decirle la razón del porqué ella no tenía permitido demostrarle lo mucho que lo amaba…. Quería acabar con todo ese maldito lío, todo provocado por su estúpida culpa. La castaña se maldijo pero mientras lo hacía Miyazaki-kun ya la había jalado hacia adentro del automóvil…
-Jajajajaja, Mamori ya me había mencionado tu forma peculiar de hablarle a las personas….Ok…nos vemos-
-Tsk…. Ya váyanse- dio media vuelta y se fue
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DIOS MIOOOOOO! ! ! ! ! ! !
Hiruma-kuuunnnn yo te consuelo…. Pobrecillo…..
Aaahhhh maldita Mamori quiero sacarte los ojos
u.u
Bueno, esa es solo mi opinión
:P
