Ohayô Minna…

Me disculparan por el enorme retraso pero esta semana estuve enfermita y casi nada inspirada u.u

Pero no quise tardarme más así que… bueno aquí está el capitulo 10.

Espero que no me haya quedado muy feito

n_n

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Nuevamente les agradezco por leer esta historia y comentar! :D

Domo Arigatô

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Tras haber oído a su amiga susurrarle al oído que escuchara lo que tenía que decirle aquel "bruto patán" del que estaba enamorada, Aiko-chan emprendió camino a paso veloz en dirección a su casa con una pequeña mueca de disgusto en su cara. Realmente no quería ir con él pero no podía evitarlo ya que Musashi la acompañaría a hasta su domicilio aunque no quisiera…. Gen la seguía unos cuantos pasos detrás intentando esclarecer su mente, buscando las palabras precisas que le diría para no estropear todo nuevamente. A medio camino, cruzando por un magnífico parque de la zona, el joven pateador se decidió a hablar….

-Aiko-chan…. ¿podrías…? - la rubia no hacía caso y de repente comenzó a acelerar el paso hasta que parecía que iba corriendo alejándose del pelinegro- Oi! ! ESPERA! !... NECESITO HABLAR CONTIGO! !- Aiko se detiene y voltea frente al él- Quiero aclarar el malentendido de esta mañana-

-¡No tienes que aclarar nada!... entendí lo que me dijiste… fue solo un estúpido ejemplo para tu amigo ¿no es así?-

-Sí…No….Aaarrrgggg Espera….NO…escúchame! Soy demasiado torpe para estas cosas… Tenme un poco de paciencia ¿quieres?-

Parados frente a frente ambos jóvenes intentaban hallar la forma de expresar lo que sentían de una forma que fuera sencilla de entender para el otro. Musashi quería disculparse, Aiko darle a entender la razón de su verdadero enojo… Ella lo amaba y el solo hecho de que Gen dijera que todo lo sucedido había sido un juego la mataba.

-…Lamento lo sucedido esta mañana en el club… No era mi intención faltarte al respeto. Ese beso… yo en verdad…-

-Si lo sé…. Robaste mi primer beso y todo por montar un teatro para Hiruma-kun…- dio media vuelta mientras se alejaba triste, apunto de derramar unas pequeñas lágrimas que se asomaban sin querer

-…Aiko… lo que te dije antes de besarte…. Es cierto- la bella jovencita se detuvo nuevamente de espaldas a Musashi-kun- No fue mi intención "robar" tu primer beso pero, si me lo preguntas, te robaría no solo ese… sino todos tus besos por el resto de mi vida

-¿?-

-Realmente estoy enamorado de ti-

Musashi se acercó y estando a un paso de ella la abrazó. Aiko-chan estaba paralizada. En ese momento recordó… "No tengo idea de qué querrá hablar Musashi-kun, pero si es de lo que pienso, amiga… deberías creerle…. hazme caso"

-Perdóname… soy muy idiota cuando se trata de cosas sentimentales… no sé muy bien cómo expresarlas y hago estupideces, como la de esta mañana. Solo quería aclararte que no fue solo un juego para mí y quizás a ti no te importe pero en verdad me has gustado desde que te vi por primera vez… tus hermosos ojos grises me dejaron idiotizado cuando apenas reingrese, te encontré por casualidad cerca de la entrada y te pregunté donde quedaba el salón que me correspondía…tu me ayudaste esa vez y cuando vi que estábamos en el mismo grupo me puse feliz… Nunca dije nada porque no quería que, por culpa de una confesión de mi parte, te enojaras y terminaras odiándome. En verdad te amo…. ¡Por favor no me odies, déjame seguir siendo tu amigo!-

Musashi, en ese instante sintió recorrer por sus brazos unas pequeñas gotas frías…. Aiko lloraba. La giró hacia él con suavidad y acercando su rostro al de ella preguntó si se encontraba bien. No quería que terminara así. No quería hacerla llorar pero tenía que confesárselo.

-Lo… lo lamento Aik…-la muchacha levantó el rostro y sonriendo cálidamente rodeó con sus delicados brazos el cuello del pateador

-Yo…. Te amo Gen-kun…. Siempre lo he hecho, desde la primera vez que te vi-

-Entonces ¿dejarías que te robe otro beso?- exclama tomándola de la cintura y acercándola hacia él

-…Si…. Todos mis besos por el resto de nuestras vidas…- y esbozando unas suaves sonrisas se besan tiernamente

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Realmente faltaba muy poco para llegar a la casa de Anezaki. Mientras recorrían la corta distancia en auto, la castaña y su novio no se hablaron. Él solo miraba de reojo de vez en cuando a la muy consternada chica que se había quedado helada con expresión triste viendo a través de la ventana. Cuando hubieron arribado, la ojiazul bajo del automóvil con un perdido "Buenas noches…." Y comenzó a alejarse hacia la entrada de su hogar…

-Mamori! Espera….- Akira-kun, con unas cuantas interrogantes que habían surgido tras el pequeño incidente con ese dichoso "chico demonio" hace unos minutos, quería hablar con ella. Necesitaba aclarar sus dudas aunque la jovencita, en ese momento, no se veía con ningún ánimo de querer responderle. La ojiazul se detuvo y dándose vuelta para ver de frente a su novio esbozo con tono frío…

-Akira-kun…. Estoy muy cansada…. ¿podríamos dejarlo para mañana?-

-¿Mañana dices? …No, necesito aclarar esto de una vez… ¿Qué hacías con ese tipo? No sé sobre qué estaban hablando cuando te encontré pero sí pude ver cómo te acariciaba la mejilla…. Además sé que estuviste llorando… ¿Acaso él te hizo algo?-

-Eh? ¿Si Hiruma-kun me hizo algo?... No, por supuesto que no. Aunque tiene la apariencia de un verdadero chico demoníaco… realmente no lo es. No te preocupes…Ehmmm ¿Akira-kun…?-

El apuesto joven se había acercado lo suficiente a la castaña como para acercarla delicadamente hacia él mientras abrazaba su cintura. Mamori, lo miraba fijo… generalmente se sonrojaba cuando su novio tenía esos bellos gestos para con ella…pero no esa vez…. Con un paso hacia atrás se alejó del chico.

-Desde hace días que te comportas de forma extraña… No sé lo que sucede pero sé que hay algo molestándote…. Puedes confiar en mí, y si está en mis manos el poder ayudarte, pues con gusto lo haré… Al fin y al cabo…seremos esposos dentro de unos cuantos meses-

-….Ese es el problema Akira-kun… Mmmmm…. En verdad no creo…. No me siento preparada para dar ese enorme paso todavía…. ¡Dios ¿Cómo puedo explicarlo?... mmmm yo…-

-¿Es por ese hombre verdad?-

-¿?- Mamori muy sorprendida, no podía creer lo que escuchaba… "maldición" se dijo para sí al saber que Miyazaki se había dado cuenta de lo que ella siente por Hiruma-kun

-… ¿Lo ves?... Por eso te dije que me preocupaba que pasaras tanto tiempo rodeada de esos jugadores de futbol americano… ¿No podías solo dedicarte a la escuela y a cosas propias de una mujer?…. ¿Tenías que estar enredada en los asuntos de ese imbécil con cara de diablo aun cuando te dije que no lo consentía?... Ahora esto… ¿qué me vas a decir… que ya no sientes nada por mi y que quieres cancelar la boda porque te diste cuenta que estás enamorada de ese idiota?-

Akira, mientras se paseaba de un lado a otro del hall de entrada a la casa de la castaña, elevaba la voz en señal de una estúpida frustración la cual, verdaderamente, nunca pensó sentir y menos gracias a la jovencita con quien se casaría. Mamori estaba inmóvil sólo contemplando sus propios pies. Se le hacía imposible mirar de frente al muchacho quien le reclamaba un sentimiento el cual se había perdido hace mucho… si es que alguna vez existió.

-…Mejor hablamos mañana….estoy demasiado exaltado y no quiero discutir-

-está bien, en verdad lo…lo lamento Akira-kun…-

-Hasta mañana- el muchacho subió a su automóvil y se alejó velozmente.

….No hubo más.

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Mamori entró con desgano a su casa con un casi insonoro "Tadaima"… Nadie respondió. Muy seguramente sus padres ya dormían. Mientras cambiaba sus zapatos en el pequeño descanso de la entrada, repentinamente se dejó caer en el escaloncillo con lágrimas rebalsándose sin poder contenerlas y llevándose ambas manos a su rostro con intenciones de esconder ese condenado sollozo dejó salir de entre sus labios en voz alta... "¡Estúpida! Todo es tu culpa Mamori…. Aaaaahhhhhh Hiruma-kun…. Akira-kun, lo lamento!"….

No pasó mucho tiempo para que la castaña, aun sin poder detener ese llanto ahogado, se metiera entre las sábanas de su cama e intentara, sin mucho éxito, conciliar el sueño. Qué exageradamente retorcido había resultado todo. Durante toda la madrugada Mamori se maldijo una y otra vez por ser tan débil y con tan poca confianza en ella misma como para no haber declarado sus sentimientos por el capitán de su equipo en su momento. ¿No lo había amado desde que lo conoció? ¿Por qué prefirió esconder sus sentimientos? Qué estupidez la suya… lo sabía muy bien y ahora estaba pagando con creces lo que cosechó y todo por cobarde… Así es, era una vil cobarde, porque si ella le hubiera dado a conocer al rubio que le quería mucho antes de que todo el estúpido asunto de la boda se arreglara, seguramente no estaría en esa complicada e indignante situación… Ella, que siempre se había caracterizado por ser la chica "modelo a seguir", había terminado siendo una canalla, hipócrita y, para colmo, traidora… Duras palabras de ella para ella.

A la mañana siguiente, la castaña con indicios de que no había podido dormir decentemente ya que su cara reflejaba el cansancio extremo por romperse la cabeza maquinando una y otra vez las tonterías que había hecho, se sentó a la mesa a intentar tomar el desayuno que su madre ya tenía preparado para ella.

-Buenos Días Mamori ¿cómo pasaste la noche?-

-Buenos Días Madr….. ¿Eh?... Eso es raro… tu nunca me preguntas como pasé la noche, generalmente me preguntas "¿cómo amaneciste?"…-

-Mmmmm…. ¡Mira este catálogo! ¡Tiene un montón de fotos de vestidos de novia!- la madre de la castaña exclama con una oculta intención tras haber escuchado, sin querer, el alboroto que montaron su hija y su "futuro yerno" en la puerta de su casa la noche anterior

Mamori no hacía caso, solo estaba allí batiendo su té con la mirada perdida hacia otro lado….

-Hija…. No sé qué es lo que habrá pasado pero quisiera que confíes en tu madre… tal vez pueda ayudarte en lo que necesitas…-

-…No es nada madre… de igual manera…. No creo que lo mío tenga solución-

-¿Es por el atractivo chico rubio del equipo de futbol americano?- Mamori sobresaltada se volteó con urgencia a ver a su madre…. ¿Cómo sabía de Hiruma-kun?

-Te estás preguntando ¿cómo lo sé?... Ahahaha es que eres mi hija Mamori y te conozco bien… así que déjame decirte una cosa… Casarte con alguien para poder olvidar a otra persona no es lo que comúnmente se hace. Si alguien se une en matrimonio con una persona es porque en verdad la ama y está dispuesto a darlo todo por esa persona especial…En tu caso…mi querida Mamori… creo que la persona indicada no es Akira-kun-

-Pe…pero ¿cómo? Después de todos los arreglos y preparativos… ¿Cómo podría dar marcha atrás? Estaría fallándoles a todos. A ustedes, a los padres de Akira-kun y principalmente a él… No podría...-

-Se que sientes extraño que por primera vez en tu vida tengas que dar marcha atrás en algo. Tú, que nunca te has arrepentido de nada porque todo lo has hecho bien desde la primera vez, no lo consientes… pero esto es diferente… es tu vida entera de la que estamos hablando. No deberías preocuparte de arreglos y preparativos, de decepcionar a alguien más si la que terminará decepcionada vas a ser tú…. Por el resto de tu vida. Así que si no quieres llevar a cabo esa unión con Akira-kun, díselo, habla con él…. Toma esto que acabo de decirte como un consejo… en verdad hija mía no quisiera verte sufrir ni quisiera verte hacer sufrir a alguien más, sobre todo sabiendo que tu corazón le pertenece a otro joven… a ese apuesto joven de ojos verdes-

Mamori se levantó con urgencia y corrió a los brazos de su madre. Abrazándola con todas sus fuerzas no paraba de llorar. Las palabras que le había dicho hace unos momentos fueron como una especie de luz divina que iluminaba el obtuso camino por el que transitaba. Decidida y con una franca sonrisa secó sus lágrimas. Todo ese asunto iba a arreglarlo "hoy" por lo que con urgencia se preparó y se dirigió a Deimon, directo al club de los Devil Bats.

Aún era muy temprano pero Mamori sabía que él estaría allí. El primero en llegar y el último en irse. Siempre había sido así…. Parada frente a la habitación del club se armaba de valor para hablarle. Tenía que explicarle todo y mientras rogaba que él pudiera entenderla abrió lentamente la puerta. Allí estaba, con extraña expresión. Era raro no verlo tecleando en su computador…. Demasiado raro. Solo estaba parado, apoyado en la gran mesa del centro con ambas manos sobre ella con un semblante apesadumbrado.

-Hiruma-kun- anunció determinante, el ojiverde volteó sorprendido al escuchar su voz

-¿Qué haces aquí?-

-Necesito hablar contigo. Es muy importante….- Youichi solo la observaba abstracto

-Primero que nada quisiera disculparme contigo… han pasado demasiadas cosas peculiares en mi vida y he estado muy confundida gracias a ello pero… no más…. Al fin me he dado cuenta de lo que quiero y…. quisiera…-

-Espera…. Ahora no es el momento maldita manager-

-¡Pero en verdad necesito decirte lo que sucede!… decirte lo que realmente siento por ti… Hiruma-kun… te… amo-

La castaña no dejaba de mirar los hermosos ojos verdes del quarterback mientras él, por una extraña razón, al mismo tiempo los cerraba… como si estuviera arrepintiéndose de haber oído dicha confesión. Mamori comenzó a acercarse al rubio, quería abrazarlo, explicarle lo arrepentida que estaba y esperar que, por gracia divina él la perdonara pero… nunca sucedió. Cuando la ojiazul estaba a un paso del capitán, a punto de extender su mano para acariciar su pálida mejilla, mientras el ojiverde la veía con triste expresión, alguien entró por la puerta…

-Ya estoy lista Hiruma-kun…- una jovencita muy bella se acercaba despreocupada hacia ambos hasta llegar junto a Youichi- Ohayô gozaimasu-

Mamori no respondió. Pasmada veía a la muchacha como con una ligera reverencia la saludaba…. Recorrió la vista hacia el quarterback con intenciones de que le explicara quién era esa mujer pero…. ¿por qué habría de decirle? ¿Con que cara preguntaría? Se sintió morir…. Algo pasaba entre ellos… estaba asustada. Hiruma-kun JAMÁS había permitido que alguna mujer (que no fuera ella, Suzuna o Aiko) entrara como si nada a esa habitación pero… ahí estaba esa y lo peor…. La reconocía. Era la muchacha quien, aquella vez cuando en ese dichoso entrenamiento donde estrenaron los nuevos uniformes había una enorme cantidad de muchachas reunidas gritando desaforadas, había declarado que el capitán del equipo a pesar de parecerle un demonio le gustaba.

-Buenos días…- volvió a repetir la jovencita con una gran sonrisa algo extrañada de no haber recibido respuesta la primera vez… seguramente no la había oído- Mi nombre es Ikeda Hitomi…-

-Oi maldita reportera..., espérame afuera-

-…Hai…- la bella jovencita salió de la habitación

Hiruma caminó igualmente hacia la puerta con intención de retirarse pero frenó sus pasos cuando pasando junto a la castaña, quien se veía que en cualquier momento se echaba a llorar, le decía…

-Hiruma-kun…. No te vayas…. En verdad necesito hablar contigo…. Por favor-

-…Yo ya hablé lo suficiente contigo el día de ayer. Incluso mencioné cosas que jamás le había dicho a alguien… solo a ti…. pero parece que tú no tenías la intención de oírme… Ahora estoy ocupado y no tengo tiempo para escucharte… Nos vemos maldita manager-

Youichi salió de la habitación dejando a Mamori inmóvil, perpleja y excesivamente desconcertada… ¿Qué haría ahora?... Nada.

Todo era su culpa…

Se lo merecía.

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Bueno, espero que haya sido entretenido n_n

Nuevamente perdón por tardarme y por la poca inspiración que me atrapó, prometo hacerlo mejor en el próximo jijijijiji

:P

Ja ne