Hola lectores. Aquí, los dejo la primera parte de este capítulo. Gracias por sus reviews :D ¡Son los mejores! Buena lectura :D
-« ¿Alguien, un batido? »- preguntó Luna mientras el mesero estaba esperando el resto del pedido. Todos en la mesa estaban silenciosos y él se estaba preguntando con qué tipo de clientes tendrías que lidiar hoy.
-"¿Que has dicho?"- Ron fue el primero en reaccionar. Sorprendiendo al mesero, por fin otro se decidía a hablar.
-"Vamos a tomar cinco batido de vainilla con canela por favor"- pidió Luna.
-"Ron cálmate por favor esto es un lugar público"- susurró Ginny.
-"¡Acaso no oíste lo que dijo tu amiga, acaba de decir que se estaba revolcando con el hurón!"
-"¡Ron!"- reprendió Harry masajeando sus sienes.
-"Por ese miserable me dejaste 'Mione, de verdad que no te entiendo. Estás mal de la cabeza, te volviste completamente loca. Nunca creí que ibas a caer tan bajo como para acostarte con un hijo de mortifago como Malfoy."- Ginny soltó un suspiro, Ron estaba perdiendo los estribos. Hermione golpeó la mesa con su mano, sorprendiendo a todos en la mesa. Harry se estaba preguntando que estaban haciendo con su pedido, ya era tiempo de entretenerse con su plato. En lugar de esperar tomó un trocito del muffin de arándano de su esposa y esa le golpeó la mano.
-"¡Mira ya estuvo Ron! No te voy a permitir que lo insultes. No te estoy pidiendo tu opinión. Él y Yo estamos juntos y vamos a ir a la fiesta. Estoy siendo honesta contigo, no quería que se enteraran por el Prophet."
-"¡Así que la señorita quiere ser honesta! Dime Hermione de verdad crees que te va a ser tan sencillo. Me traicionaste de la peor manera. Eligiendo el enemigo en vez de elegirme a mí. Tiraste a la basura años de amistad por un aventurilla con el demonio"
-"Ron creo que estás exagerando las cosas. Hermione se está sincerando contigo cuando ni siquiera tendría que hacerlo. No nos debe ninguna explicación. Ella es una mujer independiente que puede salir con quien se le da la gana y nosotros como amigos tenemos que apoyarla y no culparla como lo estás haciendo. Los nargiles están nublando tu juicio, creo."- dijo Luna observando alrededor del pellirrojo para ver si no veía una de esas criaturitas.
El mesero llegó con su pedido y Harry tomó su plato con entusiasmo. Ron ni le hizo caso a su plato, estaba más ocupado en fulminar la castaña con la mirada.
-"Mira lo siento mucho Ron pero créeme es mejor así. Tú y yo no habríamos podido ser felices estando casados. El matrimonio no deber basado sobre una mentira y menos cuando no hay amor de por medio."- Ron se quedó callado ante la revelación de la castaña. –"Te amo Ron pero no de la forma en la que uno debería amar a un futuro esposo, lo siento"
-"Este muffin está delicioso"- se exclamó el moreno, queriendo aliviar la tensión.
-"Y todavía no probaste el batido"- contestó Luna. Ginny los miró como si no estuvieron bien del coco, ahí estaba su hermano y su amiga discutiendo y esos dos hablaban sabores y batidos.
-"Lo que me pregunto es como una persona puede llevar tanto tiempo en una relación con alguien fingiendo amor Hermione. Además de dejarme plantado el día de la fiesta, me estás queriendo decir que nunca estuviste enamorada de mí. Te estás convirtiendo igual de descorazonada que tu noviecito"- dijo Ron con desdén.
-"Fingiendo amor, no Ron. Confundida, sí. Le puede pasar a cualquiera confundir amor con cariño Ron. Yo te amo, en serio pero no como deberías."
-"Y supongo que a él lo amas verdad o estarás confundida otra vez. Porque me da a mí que te la pasas confundida Hermione. Lo mismo pasó con el primero que ahora es cura nada más. Después el diseñador que ahora es gay y el otro quien sabe lo que le pasó." Se enojó el pellirrojo.
-"Que estás insinuando Ron, que yo sea la causante de esos cambios"- Hermione frunció los ceños.
-"Yo simplemente digo lo que es obvio. Tienes una virtud para cagar la vida de tus ex novios. Finalmente empiezo a entenderte. Gracias me hiciste un gran favor. No te voy a dar el gusto de estropearme la vida. Pobre Malfoy, llego a sentir lástima por él, no sabe lo que le espera."- Harry casi se atragantó con su batido, Ginny dejó caer el pedacito de muffin que iba a llevar a su boca y Luna miró al pellirrojo con sorpresa. Ron se dio cuenta que había ido demasiado lejos con este comentario pero ya era demasiado tarde para disculparse. Hermione se levantó de inmediato, tomó su bolsa y se dirigió en dirección de la puerta.
Pero en el último momento regresó a la mesa y le dio una bofetada a Ron que no se lo esperaba.
-"¡Maldita comadreja!"- se exclamó antes de salir del café hecha una furia.
-"Pues sí en eso se parece a su noviecito. ¿Qué piensas Ron?"- preguntó Luna tranquilamente al pellirrojo que se estaba masajeando la mejilla, esto había dolido. Había olvidado cómo podía pegar la castaña cuando estaba enojada.
-"¡Merlín!" – susurró Ginny exasperada.
Apartamento de Draco Malfoy, Londres muggle
Draco estaba leyendo un libro mientras comía uno de esos Kinder Pingui que Pansy le hizo descubrir un día que la estaba acompañando de compras. Sí, a él Draco Malfoy le gustaban los dulces, especialmente los Kinder Pingui. Se sorprendió cuando oyó la puerta abrirse y escondió en seguida el Kinder Pingui detrás de él. Hermione viendo el rubio sentado sobre el sofá se acurrucó contra él en seguida, su cabeza sobre su hombro. Draco la abrazó, sabía que se tenía que verse con sus amigos y viendo su expresión, las cosas no habían salido muy bien.
-"¿Qué pasa?"- preguntó el rubio dejando su libro a un lado, besando su frente. Hermione lo miró a los ojos, haciendo un puchero. Draco sonrió y besó su nariz.
-"He discutido con Ron y lo llamé comadreja" – dijo tristemente. Draco se echó a reír y le dio un beso tierno.
-"¡Esa es mi chica!"- se exclamó el rubio.
-"No tiene nada de gracioso"- reprendió la castaña.-"Sabes a chocolate"- le dijo alzando una ceja, levantando la cabeza para verlo a los ojos.
-"Sí yo sé la mayoría de las chicas me lo dicen"- se alardeó el rubio nerviosamente.
-"Estoy hablando en serio"- para estar segura tomó su ostro en sus manos y lo besó, tomando su tiempo para dejar su lengua saborear cada rincón de su boca. Solo fue cuando les faltó el aire que se separaron.
-"Sabes a chocolate Draco, no estoy loca."
-"Sí, sí"- contestó el rubio fingiendo desinterés como si ella estuviera contando tonterías. Hermione lo observó detenidamente y sonrió.
-"Draco Malfoy, no estará usted escondiendo algo. Como unos dulces que estará escondiendo por ahí"- Hermione alzó sus cejas sugestivamente. Draco se ofendió.
-"Claro que no, por quien me crees para comer dulces a escondidas"
-"Esto no lo dudo, solo que quiero saber a donde los escondiste. ¡Anda di!-"– Hermione se sentó sobre a ahorcajadas sobre él, rodeándole el cuello con sus brazos.
-"No sé de lo que estás hablando"- se defendió el rubio. Hermione frunció los ceños iba a preguntarle otra vez cuando algo de color atrajo su atención. Rápidamente tomó el dulce que estaba escondido detrás del rubio. Draco reaccionó en seguida alcanzando para quitarle el dulce. Pero la castaña fue más rápida y lo escondió detrás de ella, lejos de su alcance. Draco bufó y fingió desinterés.
-"Así que Draco Malfoy está comiendo Kinder Pingui en sus ratos libres. Qué lindo"- sonrió Hermione.
-"No pienso compartirlo contigo es el ultimo que me queda. Así que devuélvemelo"
Hermione sonrió, cada día aprendía más sobre su novio. Ahora parecía un niño berrinchudo que no quería compartir su bocadillo en el patio de la escuela con sus amigos. Pero ella era su novia y ni siquiera quería compartir un dulce con ella, eso debería sorprenderla u ofenderla. Pero solo le hizo sonreír, le parecía tierno, en su manera de reaccionar.
Así que tomó el Kinder Pingui medio terminado de su empaque. Draco la veía con molestia, como para advertirla que no comiera su dulce. Tomó un poco de crema y de chocolate con su dedo y lo llevó al labio inferior del rubio. Draco entendiendo las intenciones de la castaña se acercó a ella. En este momento Hermione tomo el labio inferior entre sus dientes dulcemente y empezó a succionarlo.
Draco jamás compartía su Kinder Pingui con nadie, vaya no le gustaba compartir y punto. Pero no sabía que compartir un Kinder Pingui con Hermione Granger podía resultar tan rico.
-"Ves no es tan difícil compartir"- dijo la castaña separándose del rubio, chupó el resto de crema que quedaba sobre su dedo y sonrió.
-"Les he dicho a Ron, Harry, Luna y Ginny que tu y yo éramos una pareja. Luna y Ginny ya lo sabían pero Ron y Harry, no. Harry lo tomó bien diría yo, y Ron bueno, es Ron. Siempre tiene que exagerar las cosas."- Hermione soltó un suspiro. Tomó otro pedacito de Kinder Pingui y lo llevó al labio superior del rubio. Entonces succionó su labio superior, probando el sabor del dulce, Draco rodeó su cintura, acariciando su espalda.
-"Y porque lo insultaste"- preguntó él, antes de chupar la crema que quedaba en el dedo de la castaña.
-"No solo lo insulté sino que le di una bofetada. Es que empezó a decir cosas muy hirientes" – Hermione bajó la mirada jugando con la camisa del rubio para evitar mirarlo a los ojos.
-"¿Palabras hirientes, como?"- preguntó Draco, levantó su barbilla con un dedo para que lo viera a los ojos. Esa comadreja se lo iba a pagar si la había insultado de cualquiera manera que fuera.
-"Dijo que te iba a cagar la vida como lo he hecho con Jude, Antonio, Matt. Y quieres saber lo peor, creo que él tiene razón. Por confusión, los deje plantados, cuando ellos me amaban, y yo no. Digo, sí sentía algo por ellos pero no lo suficiente como para casarme con ellos. No, cuando ellos no eran Alec y yo solo buscaba alguien que le pareciera. ¿Patético, no?"- preguntó ella acariciando su pelo. Draco sacudió la cabeza.
-"No es patético y tampoco les has cagado la vida. Jude encontró su camino en la fe, Antonio está feliz de la vida con su compañero y Matt seguro que encontrará lo suyo también. De una manera hiciste que ellos encontraran lo que los hace feliz. Y eso no se llama maldad Hermione, créeme la maldad es otra. Como lo que hubo en la batalla de Hogwarts, en la que ayudaste y luchaste al lado de Potter como la comadreja de Weasley"- Draco tomó un pedacito del dulce y esta vez fue él quien tuvo que probarlo de la boca de la castaña.
-"Gracias"- contestó Hermione. Tomó su rostro en sus manos y lo besó.
-"Solo estoy diciendo la verdad"- puso el resto del Kinder Pingui en su boca y Hermione sacudió la cabeza. Hundió su cara en su cuello y depositó ahí un beso.
-"¿Que estás leyendo?"- preguntó Hermione, cambió de posición y se sentó a su lado.
-"Un libro que me aconsejó Blaise. ¿Quieres leer conmigo?"- Hermione sacudió la cabeza y acomodó su cabeza sobre su hombro. En minutos estaba dormida y Draco sonrió antes de cambiar de página, siguiendo con su lectura.
Ministerio de la magia, Londres mágico
El atrio del ministerio estaba decorado para la ocasión el agua que corría por la fuente en la entrada tenía un color dorado y miles de luces brillaban por todas partes. El símbolo de la orden del Fénix flotaba en la entrada como una bandera, un recuerdo de la victoria del bien sobre el mal. La sala en la que se celebraba el evento tenía el techo hechizado como el de Hogwarts. Se reflejaba en él un cielo poblado de miles de estrellas, los candelabros flotaban en el techo. Una orquestra estaba tocando música festiva, elfos domésticos con sus uniformes blancos traían la comida y servían bebidas.
Unas mesas estaban instaladas, con una etiqueta con el nombre de los invitados donde estaban sus asientos. Un podio había sido instalado al lado de la orquestra. La decoración tiraba del blanco al dorado dándole un toque majestoso al evento. Algunos invitados estaban conversando mientras bebían de su copa de champan. Otros ya estaban sentados en sus sitios esperando a que empezara el banquete. Unos bailaban en la pista de baile al ritmo de la música de la orquestra. Todavía no habían llegado todos los invitados pero se podía destacar personalidades del mundo político como unos representantes de otros países, algunos de la orden del Fénix estaban presentes como Dumbledore, la profesora Minerva Mcgonagall, Tonks, Remus.
Cuando finalmente llegó Harry Potter y Ginny Potter, el héroe nacional una ronda de aplausos se oyó en la asamblea, los que estaban sentados se levantaron para saludar a su héroe. El ministro fue a saludarlo con su esposa. Después siguió Ron acompañado de Lavender Brown y unos aplausos resonaron en toda la sala. La familia Weasley, llegó minutos después, los hermanos Weasley con sus esposas, Arthur y Molly.
El banquete no había empezado, se aproximaba la hora para el discurso del ministro. La orquestra estaba tocando una música romántica y los invitados solo podían notar como faltaba el tercer héroe nacional, Hermione Granger. Theodore y Astoria se preguntaban donde Merlín se había metido Draco. De repente las parejas que estaban bailando se detuvieron y todos observaban la llegada de Hermione Granger acompañada nada más ni nada menos que de Draco Malfoy, hijo de Narcissa y Lucius Malfoy. Draco había elegido el atuendo formal para este tipo de eventos y como siempre parecía recién salido de una revista de gala. Hermione no se quedó atrás, con un vestido color platino y el cabello recogido en un moño parecía miembro de la realeza. Una ronda de aplausos resonaron en la sala a pesar de la sorpresa general de ver a Draco Malfoy con la castaña. El ministro saludó a la pareja y le dio un abrazo a la castaña. El secretario del ministro saludó a Draco y le comentó lo sorprendido que estaba, ya que nadie le había avisado que su novia resultaba ser Hermione Granger.
Con sus manos entrelazadas, la pareja siguió el ministro que los invitó a sentarse a su mesa, donde sorprendentemente estaba los señores Potter, Dumbledore, Ron y Lavender y unos representantes de otros países. Hermione antes fue a saludar a su amiga Ginny quien se veía preciosa con un vestido negro y el cabello recogido con unas pinzas. Harry abrazó a su amiga, lanzando una mirada sospechosa al rubio. Parecía que la castaña conocía todas las personas presentes en la mesa y fueron minutos antes de que tomara su asiento con el rubio a su lado. Ron se quedó fulminándolos con la mirada especialmente al rubio que le sonrió con suficiencia antes de sentarse. Sintió su sangre hervir cuando Hermione tomó su mano y se acercó a él para decirle algo. No estaban cuchicheando ni nada pero para Ron estaban demasiado cerca.
El ministro de la magia Kingsley, subió al podio y empezó con su discurso, recordando los que perdieron la vida en la guerra todo lo que fue necesario sacrificar para vencer a Voldemort y sus cómplices, los mortifagos. Hubo un minuto de silencio por la memoria de las víctimas y numerosos héroes que perdieron la vida en la batalla.
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