Hola lectores perdón por no haber actualizado pronto es que últimamente se me ha caído mucho trabajo encima. Muchas gracias por sus review y espero que le guste este capitulo :D
Hermione activó la función altavoz de su celular, mientras trabajaba sobre un plano en su laptop. Escuchó el mensaje y reconoció la voz en seguida. Después de todo, había estado esperando su llamada.
-« Hermione cariño, te llamo para confirmar tu presencia a la misa, llámame cuando puedas hija »- era la voz de Annie. Hoy, iban a ser 5 años. 5 años desde que Alec había perdido la vida. Abrió el primer cajón de su escritorio y sacó una foto. Trazó las facciones de la cara del hombre con el pelo moreno con la punta de los dedos y sonrió al ver su mirada tan traviesa esos ojos verdes en los que veía tanta pasión por la vida. Esa sonrisa que la transportaba cinco años atrás donde eran una pareja felizmente casada con sueños de un futuro en común. Se quedó observando la foto por unos minutos antes de volver a ponerla en el cajón cuando alguien tocó a la puerta.
-"Hola prima, me han dicho por ahí que andabas muy liada, he venido a comprobar. Y visto tu cara no me han mentido."- Jonathan tomó asiento en frente de su prima y le tendió el café con leche que había traído para ella. Hermione tomó la bebida con una gran sonrisa y siguió con su trabajo. Jonathan ojeó el estado del escritorio de la castaña y frunció los ceños al ver en qué estado de desorden estaba.
La secretaria de la joven le había comentado que su prima andaba con mal genio todo la santa semana, que no había quien para aguantar su pésimo humor. Además llegaba a la oficina más temprano de lo normal y era la última en irse. Jonathan suspiró al ver que su prima no le hacía caso, bufó y cerró el laptop de su prima, quitándole el aparato. Hermione lo fulminó con la mirada y contuvo las ganas de cantarle las cuarenta a su primo.
-"¿Qué te pasa Hermione?"
-"Nada, te lo aseguro. No sé quién es el bocazas que te dijo lo contrario pero estoy como una rosa"- contestó Hermione con un tono seco.
-"Pues rosa, no pareces. Anda Hermione, sabes que si necesitas cualquier cosa estoy ahí. Yo sé que tenemos unos clientes que pueden ser pesados pero no te pongas así por favor."
-"Si no tiene nada que ver Jonathan. Sí, los señores del complejo comercial son unos pesados pero no es nada que no pueda arreglar. Son unos antiguos con mentes antiguas, pero nada más."
-"¿Seguro que es eso?"- Hermione asintió y Jonathan apretó su mano como para asegurarle su apoyo. –"Por cierto, como está Draco, les cayó muy bien a los niños en la navidad. Deberías invitarle a la casa, hace mucho que no lo vimos"
-"Pues a mí también me cae muy bien"- contestó Hermione desinteresada ojeando el contenido de un expediente.
-"Pues espero, porque es tu novio y vives con el tipo"- contestó exasperado por la actitud de la castaña. Jonathan bufó, llegó a compadecer el tío ese que debía soportar el mal genio de su prima.
-"Te quiero comentar que hoy me voy a tener que ir más temprano, tengo unos compromisos afuera"
-"Menos mal que decidas irte temprano, necesitas descansar. Tienes mala cara"
-"Gracias, que caballero eres"- dijo con sorna. Jonathan soltó una risilla. Le devolvió su laptop, se inclinó y le dio un beso sobre la frente antes de irse.
Volvió a sacar la fotografía del cajón solo para seguir observándola. Sabía que no había sido la persona más cándida de la tierra toda esta semana. Pero no podía evitarlo siempre se ponía melancólica el día de la muerte de Alec al igual que Annie y Raymond. Es que no solo se aproximaba esa fecha sino también el día en el que había sido ingresada de urgencia al hospital por tentativa de suicidio. Las finas líneas en sus muñecas atestaban de ese triste episodio. Podía usar un hechizo para disimularlas pero no quería. Le recordaban que seguía con vida después de haber perdido a su marido. Era como una victoria sobre la vida, después de que le quitara al que más amaba, la vida seguía su curso.
Diagon Alley, Londres mágico
-"¿Y lo tuyo con Hermione, como va?"- preguntó Theo, comiendo un dulce.
-"Pues mal, en este momento no hay quien que la aguante, anda de un mal genio. No sé cómo le hago, no la entiendo"
-"¿Pero has hecho algo malo, no sé puede ser que sea por algo que hiciste? Con las mujeres nunca se sabe. Y nosotros que llevamos toda la vida tratando de entenderlas. ¡Qué lio!"- se exclamó Theo. Otro brujo que estaba en la tienda asintió con la cabeza, su mujer lo pilló y lo fulminó con la mirada.
-"No he hecho nada, eso es el problema. Todo estaba bien, hace unas semanas nos fuimos a Canadá para el día de San Valentín como te lo he dicho antes. Se veía muy emocionada, estábamos contentos y luego eso. Se comporte de una manera extraña, no hay quien para entender a esa mujer"- se quejó el rubio, observando los escaparates.
-"¿Por eso le estamos comprando un anillo de compromiso?- preguntó Theo con un tono burlón.
-"Yo le estoy comprando un anillo de compromiso, tu solo estás para aconsejarme. Que por cierto no me estás ayudando mucho."- siseó el rubio. Theo bufó y fijó su atención sobre un anillo de diamante.
-"Y no te da cosa que hasta ahora tu novia haya huido del matrimonio y que no se haya casado. Yo que tu solo me contentaría con solo ser su novio y nada más. ¿Qué te hace pensar que vas a ser la excepción?"
-"Para tu información Hermione ya…"- Draco se paró en seco, eso era asunto personal de su novia. No tenia que andar contando cosas que ella le había dicho aunque se tratara de su mejor amigo. Sí, Hermione había estado casada una vez entonces porque no con él. Ella lo quería y él a ella. No tenia porque decirle que no o peor huir y dejarlo plantado. Ese problemita ya lo había solucionado.
-"Ella ya ha superado esa fase de incertidumbre"- dijo el rubio.
-"¿Y tú serás la cura?"-Theo soltó una risilla
-"No digas sandeces, solo te estoy diciendo que ella no tiene la mínima intención de volver a huir. Ya deja de hacerte el tonto diciendo babosadas"- siseó el rubio. Apuntó un anillo para que el dependiente le mostrara el anillo.
Unas horas discutiendo sobre diamantes y formas, Theo y Draco salieron de la joyería con el anillo perfecto para la castaña. Theo regresó a su casa y Draco a su Penthouse.
Al regresar chequeó sus mensajes y sorprendentemente la voz de Annie resonó en el salón, queriendo confirmar la venida de Hermione para una misa. Draco frunció los ceños, para qué Merlín los Edison querían que Hermione asistiera a una misa. Perplejo apretó el botón para volver a llamar a Annie.
-"Hola Draco ¿Que tal están?"- preguntó Annie.
-"Muy bien Annie. ¿A qué hora es la misa?"- preguntó Draco, tratando de informarse un poco sobre la razón de esa misa.
-"¿Vas a ir?"- la pregunta y el tono sorprendido de Annie sorprendió Draco. Ahora su curiosidad había crecido doble. –"No te mosquees Draco, es solo que Hermione siempre va sola, nunca había traído alguien con ella. Entiendes, solo se trata de una misa a las 6, algo sencillo para la memoria de nuestro hijo. No puedo creer que ya pasaron 5 años"- dijo Annie, su tristeza se podía notar al tono de su voz.
-"Entiendo, no te preocupes Annie Hermione y yo vamos a asistir. Este año ella no irá sola."
-"Vale entonces los espero"
Draco colgó el teléfono cuando Hermione abrió la puerta. Llevaba su portaplanos y su bandolera, Draco arqueó una ceja. Se veía igual de cansada e irritada que cuando se fue en la mañana.
-"¿Hola, que tal tu día?"- preguntó el rubio, esperando que le dijera lo de la misa.
-"Estoy cansada, me voy a tomar una ducha y me preparo para salir. No me esperes, seguro que regreso tarde"- dijo después de darle un beso rápido. Se dirigía en dirección de las escaleras. Estaba subiendo, ni siquiera le dirigió una mirada al rubio, que la estaba observando.
-"Pues como no vas a estar cansada si sales muy temprano para tu oficina y regresas a quien sabe horas"- dijo el rubio exasperado. Hermione se detuvo en seco y se dio la vuelta para ver a Draco.
-"No te he preguntado que te parecen mis horarios"- dijo con una voz cansada antes de seguir subiendo hasta la habitación.
-"Saldremos para las cinco, quiero evitar los atascos. Así que no te tardes sino llegaremos tarde para la misa"- dijo Draco hablando muy alto para que ella lo oyera y en su tono no había lugar para la discusión. Hermione se volvió a dar la vuelta, sus ceños fruncidos.
-"¿Cómo te has enterado?"
-"Yo lo sé todo cariño"- dijo Draco con una sonrisa de suficiencia, Hermione lo fulminó con la mirada.
-"No pensaba ir contigo, de hecho no quiero que vengas"
-"A no ser que quieras que te redefina el concepto de la palabra pareja, te sugiero que vayas a prepararte. Voy contigo y no pienso discutir Hermione. Voy y punto. Por cierto dame las llaves del carro, esta vez condujo yo. No vaya a ser que con tu mal humor, vayamos a tener un accidente."- Hermione bufó y le arrojó las llaves del carro a Draco que por un pelo, faltaron su cabeza. Hermione caminó en dirección de la habitación, maldiciendo en voz baja. Acaba de obtener su licencia de conducir y ahora se creía el rey de las carreteras.
-"Gracias cariño"- gritó el rubio con sorna. Hermione cerró la puerta de la habitación de un portazo y Draco dio un respingo involuntario. Soltó un suspiro, esa mujer podía ser una verdadera fiera.
Iglesia de San Tomas East Horsley
Llegaron un cuarto de hora antes de que empezara la misa. Raymond y Annie ya estaban ahí, Draco pudo conocer al otro miembro de la familia, la hermana de Alec, Alicia. Ella también tenía el pelo moreno pero se parecía más a Annie, con sus ojos de color miel y sus facciones tan parecidas a las de su madre. Ella no había podido venir con sus hijos, se habían quedado con su padre pero había traído unos dibujos que habían hecho para sus abuelos y para Hermione. Nada más al ver los dibujos, una sonrisa adornó el rostro de la castaña, una diferencia total con su actitud de toda la semana, notó el rubio. Es como si esta familia tenía una especie de influencia positiva sobre ella. Como si tuvieran una especie de conexión que iba más allá de la simple relación entre suegros.
Y por un momento el rubio se sintió como un intruso. Claro había algo muy fuerte que los unía a todos además del cariño, el amor que le tenían a Alec. Draco soltó un suspiro, es que ese fantasma siempre tenia que reaparecer cuando todo estaba bien. No se sentía intimidado, Hermione le había dejado muy claro que lo quería a él y que Alec era parte de su pasado. Pero le molestaba la forma en la que todos idealizaban su relación, le hacía sentir que nunca llegarían a tener lo que ella y su difunto marido tuvieron.
Durante la misa Draco buscó la mano de la castaña, cuando creía que ella lo iba rechazar, Hermione ladeó la cabeza y entrelazó sus dedos con los del rubio, dándole un beso sobre la mejilla. Draco la miró a los ojos y Hermione arqueó una ceja por lo serio que se veía él. En este momento todos se levantaron para orar y el momento entre los dos se rompió. Sin embargo seguían con sus manos entrelazadas.
Después de la misa los Edison invitaron a la pareja a cenar. Hermione estaba hablando con Annie y Raymond en la cocina, dejando Alicia y Draco a solas.
-"Así que tu eres Draco. Mi madre me habló de ti, tengo que admitir que no me esperaba que Hermione viniera contigo. No me lo tomes a mal, es que nunca vino acompañada a la misa antes. Cada año es así"- explicó.
-"No pasa nada Annie ya me lo explicó."- no iba a disculparse por haber venido tampoco le interesaba saber si le molestaban. Había venido con su novia, porque era su deber acompañarla en estos momentos. Lo único que lamentaba es que ella no lo dejaba acceso a esta parte de su vida. Como podía reconfortarla si ella no se dejaba. Tenía la sensación de volver al punto inicio de su relación, cuando ella no confiaba lo suficiente en él como para confiarse.
-"Mi hermano siempre tuvo muy claro lo que quería y hacia todo para conseguirlo. La primera vez que trajo Hermione a casa, todos nos preguntamos qué hacían juntos, no tenían nada en común. Pero esos dos siempre estaban juntos, si uno estaba en algún lugar, sabíamos que el otro no andaba muy lejos. Son lindos recuerdos Draco pero el presente es distinto. Ahora él que está con ella eres tú"- Draco arqueó una ceja, perplejo.
-"Soy sicóloga y aunque no lo digas yo sé que esa situación no es nada fácil para ti. No es fácil dar cierre a un matrimonio que no terminó por un divorcio sino por la pérdida de la pareja. Porque digamos lo que digamos siempre nos preguntamos que habría sido de nuestra vida si no hubiera muerto el otro. Pero te aseguro que veo a Hermione más feliz comparado al año pasado y me da que tu tienes mucho que ver con este cambio."- sonrió Alicia. Draco se encogió de hombros, sus manos en los bolsillos.
-"Se ha comportado de una manera muy rara esa semana, de hecho es la primera sonrisa que la veo esbozar de toda una semana. Así que siento mucho decepcionarte pero su buen humor no tiene nada que ver conmigo"- dijo amargamente.
-"Pues no le veo nada raro de hecho me pasa a mi también. Y es normal no crees, cada año que se aproxima la fecha de la muerte de mi hermano. Así es, me pone mal, hasta a veces me da rabia. Bueno es una mezcla de muchas cosas. Lo que quiero decir es que es normal que Hermione reaccione así. Cada uno reacciona de una manera diferente. Ya verás como se la pasa. De verdad Draco no subestimes todo lo que ustedes han conseguido hasta ahora. Hermione se ve más tranquila y lo quieras o no, tienes mucho que ver en eso."-terminó sonriendo, apuntándole con el dedo.
-"Hablando del rey de roma"- Alicia sonrió y abrazó a la castaña que justo acababa de salir de la cocina.
-"La cena ya está lista"
-"Bueno entonces voy a ver en que puedo ayudar"- dijo el rubio de inmediato dejándolas hablar a solas. Hermione se quedó viéndolo alejarse completamente distraída.
-"¿Te cierro la boca antes de que se te caiga la baba?"- preguntó Alicia bromeando.
-"Eres imposible de verdad"- soltó Hermione riendo.
-"Es que en ciertos países te pondrían presa por mirar a un hombre de esa manera Hermione. Es un tipazo además es muy simpático. Tiene cara de gruñón pero así es muy simpático. Tienes mi bendición"
-"No sabes la semana horrible que le hice pasar al pobre con el cabreo que he llevado esos últimos días. Has visto, se ha marchado en cuando me vio llegar"
-"Ya me lo imagino, me ha comentado lo de tu mal humor. Pero venga no es nada grave. Ahora solo tienes que relajarte, la misa ya pasó, y mañana será otro día"- Hermione asintió.
-"¿Y tu cómo estás?"- preguntó Hermione masajeando el brazo de la mujer cariñosamente.
-"Pues como tu supongo, como es posible que cada año yo tema esa fecha. Soy sicóloga, tendría que haber superado eso ya"
-"¿Qué? Extrañarlo, no cariño eso no tiene porque superarse. Es normal que lo extrañes de hecho lo extrañamos todos. Y es comprensible que en ese día pensemos más en el que cualquier otro día"- Hermione la miró a los ojos y sonrió.
-"¿Por qué no fuiste sicóloga?"- preguntó Alicia riendo.
-"¿Tu me ves de sicóloga? Eso de la sicología te lo dejo a ti. Tu déjame con mis planitos y maquetitas"- se rió Hermione -"¿Y por cierto desde cuando necesito tu bendición Ali?"
-"Desde que Alec casi me suplicó para que no dijera nada cuando los pillé comiéndose a besos en el parque cuando los dos habían tenido que estar en clases y que te convertiste en una hermana para mí"- Alicia abrazó a la castaña y Hermione le devolvió el abrazo con una sonrisa.
-"Tontita"- soltó Hermione de broma y Alicia se echó a reír.-"Gracias Alicia"
La mesa puesta, se sentaron para comer. Raymond había abierto el vino y empezaron a comer. Alicia los relataba las ultimas travesuras de sus niños. El silencio del rubio no pasó desapercibido y Alicia siguió alimentando la conversación. Hasta propuso a sus padres venirse a su casa por unos días, ya que hacia un par de semanas que no habían venido a visitar. Cuando llegaron las 10 de la tarde Hermione y Draco se tuvieron que ir, ya que tenían que ir al trabajo.
El viaje en coche fue muy silencioso, Draco solo tenía ojos para la carretera y la música que salía en la radio solo sirvió para dormir a la castaña. Una vez el coche aparcado, Draco se dio cuenta que ella se había dormido, por eso estaba tan callada, pensó. Pensó en sus opciones y decidió no despertarla, la verdad era que la prefería dormida a tener que aguantar su mal humor. Con mucha mano izquierda y algunos hechizos logró ponerla en la cama con el pijama puesto sin tener que despertarla.
Hermione se despertó confusa, no había luz en la habitación, todavía era de noche. Recordó como se sintió cansada después de la cena y acabó por dormirse en el coche. Draco le debió de haber traído hasta la habitación porque no se recordaba haber tenido que subir hasta la habitación. Como reflejo buscó el cuerpo de su novio, solo para darse cuenta que su lado de la cama estaba vacío. Perpleja, metió su bata y sus pantuflas y fue a buscarlo. Lo encontró sentado en el sofá, con su cuaderno en su regazo, él mirando en la nada. Encendió una veladora para ver mejor y se sentó a su lado.
-"Está terminada"- dijo el rubio mirándola a los ojos. Hermione lo miró perpleja, preguntándose de que estaba hablando.
-"Acabo de terminarla. La he terminado."
-"Que has terminado Draco, son las tres de la mañana"- dijo fiándose en el reloj que se encontraba cerca.
-"He terminado mi novela"- repitió Draco entusiasmado.
-"¿En serio?"- sonrió Hermione, Draco asintió. En seguida Hermione se abalanzó sobre él y lo envolvió en un fuerte abrazo. Hermione se separó de él unos segundos para verlo a los ojos y darle un beso antes de abrazarlo de nuevo. Draco estaba sonriendo de oreja a oreja, por fin había acabado. Eran horas y días de trabajo, y por fin dio resultado. Lo había conseguido, nunca se había sentido tan aliviado y feliz al hacer algo. Más que eso era la certitud que podía hacerlo, si era capaz de escribir algo, que no sea un articulo.
-"Sabia que lo ibas a lograr, verás estoy segura que pronto encontraras una editora. De hecho hasta se van a pelear por publicarla"- dijo Hermione mientras seguía abrazándolo. Draco acarició su pelo depositando un beso en su melena.
-"Si tengo que acabar una novela para que se te pase el cabreo, tenemos un problema. Porque no sé si voy a poder escribir tantas novelas"- Hermione se separó del rubio, fijando su atención en otra parte que no sea él.
-"Lo siento, yo sé que no justifica todo pero he tenido muchas cosas en la cabeza estos últimos días. Y claro no tenia porque tomarla contigo."
-"Es cierto no tenia porqué agarrártela conmigo, si estas de malas no tengo nada que ver"- dijo el rubio serio.
-"La he cagado, lo siento"
-"Si la has cagado"- confirmó el rubio.
-"No tenias nada que ver y no es justo que te la pases mal"
-'No es justo es cierto"- Hermione apretó los dientes, se estaba disculpando y él no hacía nada para arreglar esa situación. No le llevaba la contraria, lo único que hacía era culparla más.
-"Lo siento Draco"
-"Bueno deberías"
-"¿Estas de coña verdad? Te estoy diciendo que lo siento y tu lo único que tienes que decir es que debería. ¡Eres un idiota!" – Draco contuvo una sonrisa y arqueó una ceja, mirándola perplejo.
-"¿Te estás disculpando o me estás insultando?"
-"No lo puedo creer porqué lo tienes que hacer tan difícil, de verdad no se puede contigo Draco. Yo aquí disculpándome porque te quiero y sé que no he sido muy justa contigo y tú idiota, ni eres capaz de aceptar mis disculpas. Eres un desastre Draco."-se exclamó Hermione apuntándole con el dedo.
-"Eso digo yo, me estás insultando. En ningún momento de tus disculpas dijiste que me querías"- dijo el rubio.
-"Pues si no te lo he dicho antes, te lo digo ahora"- contestó Hermione de mala gana.
-"Y que es lo que me quieres decir, perdón es que con tantos insultos se me escapó"- dijo Draco conteniendo una sonrisa.
-"No te pases rubito"- advirtió Hermione, Draco hizo una cara como si él no tuviera nada que ver, que ella se estaba imaginando cosas. Hermione tomó la mano del rubio y besó la punta de cada uno de sus dedos antes de sujetarle la mirada –"Te quiero Draco y no quiero perderte a ti también"
-"No me vas a perder porque no me voy a ningún lado Hermione"- alzó su barbilla con un dedo-"No me voy a ningún lado"- repitió con determinación. Hermione sacudió la cabeza, lagrimas rodaron por su rostro.
-"De eso no estás seguro, algo nos puede llegar a pasar Draco, eso es la vida. Nada es para siempre"- Draco acarició su rostro, secando sus lagrimas.
-"Tienes razón, pero no soy Alec Hermione. Lo nuestro no tiene porque acabar de la misma forma. Y si es el futuro que te preocupa tanto. Entonces no desperdiciemos el tiempo que tenemos juntos"- Hermione asintió levemente y Draco la besó, ella le rodeó el cuello con sus brazos. Pronto sus besos se hicieron más desesperados y de mala gana Draco se separó de ella. Tenía que hacerlo ahora porque no sabía si iba a poder encontrar el valor para hacerlo después. Sacó de su bolsillo la cajita que contenía el anillo y Hermione arqueó una ceja.
-"Hermione yo sé que vas a pensar que eso es un poco rápido y que nos quedan unos meses para cumplir un año. Pero no puedo esperar más. Te quiero, cuando me divorcié con Astoria no pensaba volver a encontrar una mujer con la que podría compartir mi vida y a la que llegaría a querer incondicionalmente. Hasta que volviste a entrar en mi vida. ¿Hermione Granger, te quieres casar conmigo?"
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