Hola queridos lectores :D Los dejo otro capítulo :D Espero que les guste :D Muchísimas gracias por sus reviews, me alegran el día :D

Hermione y Ginny se encontraban en uno de los muchísimos cafés que había en el aeropuerto de Heathrow. Hoy Hermione tomaba su avión para ir a Paris, solo faltaban unas horas antes de que el avión saliera para la ciudad francesa.

-"No puedo creer que va a ser el ultimo café que nos tomamos"- dijo la pellirroja en voz alta. Hermione bufó, su taza de café con leche en la mano.

-"Ginny me voy por 6 meses no para toda la vida"

-"Si pero va a ser raro no comer las tres juntas cada semana, ay amiga como te voy a echar de menos"- dijo Ginny haciendo un puchero y Hermione soltó una risilla.

-"Tienes mala cara, deberías dormir ¿sabes?"- comentó Ginny, seria. A Hermione se le borró la sonrisa al oír el comentario de su amiga. –"Yo sé lo que es eso Hermione, cuando una persona es tan acostumbrada a dormir acompañada, que ya no sabe dormir sola. A mí me pasa cuando Harry y yo nos enojamos. El duerme sobre el sofá y yo en nuestra cama, pero aun estando enojada con él. Lo necesito cerca como para saber que estoy a salvo, que él me protege"

Hermione no dijo nada, siguió bebiendo su bebida, tratando de escapar la terrible veracidad de las palabras de su amiga. Porque aunque quiera negarlo, las palabras de su amiga correspondía perfectamente a su situación. Lo extrañaba a cada minuto del día pero sobre todo por las noches porque ya no estaba él para abrazarla. Y eso solo porque ya no estaba acostumbrada a dormir sola.

-"¿Crees que estás haciendo lo correcto Hermione, yéndote así? Ni siquiera han pasado cinco días desde que se fue"

-"Ginny Draco me ha dejado. Tarde o temprano tengo que aceptarlo, por eso tengo que seguir con mi vida como él lo está haciendo estoy segura."

-"Sabes Luna y yo estábamos convencidas que él era el elegido. Digo los dos se complementaban. Tú diseñas edificios, casas sin jamás preguntarte como los van a decorar, sin jamás saber cómo va a ser el interior. Y él, es el novelista el que puede poner forma, imagen a tus diseños, él se encarga de los detalles, de poner vida a estos planos que haces"- reflexionó Ginny en voz alta.

-"Media naranja"- susurró Hermione. En este momento, recordó las palabras de su madre que siempre decía que iba a encontrar su media naranja, que solo había que darle tiempo al tiempo. Draco Malfoy era el hombre de su vida y le cayó el veinte cuando él rompió con ella. El se había ido a donde Merlín sabía y a ella solo le quedaba una carta, un anillo y un montón de recuerdos que solo servían para atormentarla.

Ginny le tendió un pañuelo silenciosamente y Hermione secó sus lágrimas rápidamente, como avergonzada por su propia debilidad. Ginny la miró a los ojos y tomó su mano.

-"Hermione yo sé que te tienes que ir y no te estoy diciendo todo eso para que te sientas mal, te lo digo porque eres mi amiga. Solo quiero que estés bien segura de lo que estás haciendo. ¿Aun sabiendo que amas a Draco, te quieres ir?"- preguntó ella. Hermione, harta de esta conversación, no quería que su amiga le recordara que ella había metido la pata, ya era bastante difícil para ella.

-"Draco ha terminado conmigo Ginny, no hay nada que salvar, el tomó esta decisión. Y si lo hizo es porque simplemente se ha dado cuenta que era lo mejor para él. Así que tengo que respetar esta dicha decisión. Y ya no volvamos a tocar el tema, Draco ahora es parte del pasado."- dijo en un susurro. Ginny soltó un suspiro.

-"Si tu lo dices"- contestó ella, siguiendo bebiendo su café. Ginny terminó su bebida y las dos amigas se fueron a la puerta donde salía el avión. Lo que no sabían es que a lo lejos dos hombres las estaban vigilando.

-"Tomaste la decisión correcta Draco"- habló Theo, mientras estaban viendo Ginny despidiéndose de su amiga, a punto de embarcar.

Draco observó Hermione abrazar a la pellirroja fuertemente. El también quería abrazarla pero no sabía si habría podido dejarla ir. Las cosas eran mejor así, aunque se moría de ganas de volver a sentir esos labios contra los suyos. Dejarla fue lo más difícil, cuando la vio dormida acurrucada contra él como solía hacerlo, dudó de su decisión. Se preguntó si de verdad estaba dispuesto a dejarla ir mientras acariciaba su pelo. Pero cuando vio su dedo sin su anillo, supo que hacia lo correcto. Lo hacía para los dos a fin de cuentas, con su indecisión los dos habrían terminado mal, era mejor dejarlo ahora. Ginny terminó de abrazar a su amiga y Hermione de repente miró en dirección donde estaba Draco y su amigo. Fue Theo que de reflejo quitó a su amigo de la línea visual de la castaña pero Hermione no estaba loca, creyó ver a Draco parado a lo lejos. Abrió los ojos como platos y Ginny se preocupó.

-"¿Hermione sucede algo?"

-"Ginny, Draco está aquí"- Ginny rodó los ojos, miró hacia donde miraba su amiga, se volteó para verla y tomó su mano.

-"Hermione él no está, tranquila, pienso que necesitas descansar. Yo sé que lo echas de menos pero él no está Hermione. Ve, que están empezando con el embarque."- Hermione echó otro vistazo en dirección del rubio pero no vio a nadie. Sacudió la cabeza y abrazó a su amiga antes de embarcar.

Draco miró Hermione pasar por la puerta de embarque, vio como echaba una última mirada hacia donde lo había visto antes de seguir su camino.

-"No sé porque quisiste venir Draco, mira nada más la cara que haces"- farfulló Theo.

-"Porque la sigues amando"- contestó Ginny para él, sorprendiendo a los dos amigos. Apenas les dio tiempo de recuperar de su sorpresa–"¿Pero qué pretendías, que te viera y decidiera no tomar este avión o volverla loca? No sé si te diste cuenta pero te vio, por milagro la he convencido que solo era su imaginación. Draco si quieres que ese funcione y vuelva a ti, tienes que dejarla, todavía no lo sabe pero la va a ayudar."

-"¿No entiendo me estás diciendo que te alegres que la haya dejado?"- habló el rubio.

-"No, Hermione es mi mejor amiga y no la quiero ver triste. Ella está sufriendo ahora y te odio por eso. Pero también sé que no había otra manera. Va a regresar, ella te ama, de eso no tengo la menor duda"- Por segunda vez, Draco oyó esas palabras, Astoria le había dicho lo mismo.

-"No he hecho eso para que vuelva conmigo o acepte casarse conmigo. Lo he hecho porque no quiero presionarla más. Ella va a seguir con su vida y yo con la mía"

-"Esos son dos cabezotas, no te preocupes Ginny, yo también concuerdo contigo. Ella va a regresar, solo es cuestión de tiempo. Y ese aunque lo niegue, va a estar esperándola."- Theo señaló su amigo con el dedo y Draco lo fulminó con la mirada. Ginny soltó una risilla y Theo los invitó a tomar algo. Pero Draco declinó la invitación y prefirió regresar a su apartamento. Se había quedado a casa de sus padres por los cinco últimos días y ya quería regresar a su apartamento. Hermione se había ido, no corría el riesgo de que lo viera.

Al llegar Spiderman apenas lo saludó, cuando le preguntó porque estaba de tan mal humo, el elfo lo miró mal y le dijo que por su culpa la señorita Hermione se había ido. Draco se quedó sorprendido, jamás Spiderman le había mirado así. Sí, definitivamente el elfo le había tomado mucho cariño a su ex novia, tanto cariño que ahora estaba enfadado con él. Subió a su habitación y le sorprendió ver como había cambiado ahora que las cosas de la castaña ya no estaban. Hermione había tomado todas sus cosas y ahora es como si la habitación fuera otra.

Por supuesto el ropero estaba medio vacío, al igual que la sala de baño donde las cosas de la castaña ya no estaban. Tomó la foto que un turista había sacado para ellos en el parque nacional de Banff en Canadá cerca del lago Moraine. "Souvenir du Canadá", lo que significaba recuerdos del Canadá, estaba escrito sobre el cuadro con una foto de ellos, vestidos de sus abrigos y bufandas, sonriendo. No le molestaba que fuera una foto muggle, porque era una de sus favoritas a los dos. Dejó la foto en su lugar y se dejó caer sobre la cama, dejando escapar un suspiro, ahora tenía que decidir lo que iba a hacer con su vida amorosa, ya que su novia se acababa de ir.

Casa de Hermione Granger, Paris mágico

Cuando llegó al aeropuerto, había alguien de la empresa que la estaba esperando, después hicieron una gira rápida de la ciudad. Personalmente, no pudo registrar ni una palabra del joven que le hacía visitar la ciudad, estaba tan cansada y confusa que él habría podido mostrarle cualquier cosa que ella no lo habría notado. Había pasado todo el viaje preguntándose si de verdad había visto a Draco. Ginny le había dicho que solo era su imaginación pero lo había visto. Él había estado en el aeropuerto no lo había soñado. Cuando el guía que le había manado la empresa le mostró su nueva casa, ni le hizo caso, ni le dejó explicarse, lo agradeció y cerró la puerta. No le importaba si ese la viera como una mal educada, pero no podía más. En menos de una semana su mundo se había puesto patas arriba, no podía sonreír y fingir estar bien cuando no lo estaba.

Con las maletas puestas en el salón, tomó la dirección de su habitación y se echó en la cama. Por el momento la decoración estaba muy ligera, neutra. Y no quería cambiar nada, no iba a hacer modificaciones, eso le daría la impresión que se iba a quedar y no era el caso. Se levantó de mala gana y sacó su ropa de dormir de la maleta. Con unos short y una camisa que pertenecía a Draco, se metió en la cama. Lloró hasta que se dejara vencer por el sueño, con la imagen del rubio en la mente. Había hecho lo que temía, le había jodido la vida a Draco. Otra vez lo había vuelto a hacer pero esa vez Draco fue más inteligente se había ido antes de que ella pudiera joderle la vida más de la cuenta.

Meses después

Mansión de los Zabini, Londres mágico

-"Te tiene embobado"

-"No, mejor dicho me trae loco. Cinco meses Pansy y sigo comparándolas a todas con ella. Nott piensa que estoy loco y ni hablar de Blaise. ¿No se supone que tendría que haberla olvidado después de tanto tiempo?"- Pansy balbuceó, tratando de encontrar una respuesta para el rubio que estaba acostado sobre su sofá. Draco había venido a visitar, ya que el medimago le había aconsejado que descansara. Tendría que dar a luz dentro de unas semanas y necesitaba reposo.

-"Aun estando a miles de kilómetros de distancia logra poner en peligro mi vida amorosa. Como va a ser si la veo en cada mujer que encuentro. Hace una semana de esto, Salí con una amiga de Theo y durante toda la cena, me la pasé imaginándome qué tal le iría el pelo castaño con unos rizos."

-"Tal vez necesites salir con una castaña con el pelo rizado, así dejarás de imaginarte ese tipo de cosas" – contestó Pansy.

-"Eso no cambiaría nada. Hermione fue la única mujer con la que me he imaginado vivir después de Astoria. Podíamos hacer el amor por horas sin cansarse del otro. Ha puesto mi mundo patas arriba. Creo que Ron y el baboso ese de Brad tenían razón. He caído como un tonto, solo fui una distracción en su vida, en cinco meses ni una señal de vida, ni una llamada."- dijo Draco apretando los puños.

-"Bueno aunque hubiera preferido que te ahorraras los detalles sobre su vida privada. Pienso que debes olvidarte de eso Draco, ya pasó. Olvídala, si Granger no es la mujer para ti entonces será otra. Deberías concentrarte sobre la publicación de tu libro. He oído que el gran día es dentro de una semana, felicidades debes de estar en las nubes, me imagino."- sonrió Pansy.

-"Sí de hecho estoy muy contento, hasta mis padres quieren venir a la publicación"

-"Porque te sorprende todos estaremos para apoyarte. Estamos muy orgullosos de ti Draco, es tu primera novela, estoy segura que va a ser todo un éxito"- Draco sonrió, Pansy era una verdadera amiga. Quizás, ya era tiempo que se olvidara de Hermione como dijo ella. Iba a publicar su primera novela y debería de focalizarte sobre eso, únicamente.

-"Sabes que, creo que tienes toda la razón. Hermione Granger es parte del pasado. De ahora en adelante me voy a focalizar sobre el lanzamiento de mi novela."

-"Eso sí que es importante"- agregó Pansy con una sonrisa, levantándose con dificultad para abrazar a su amigo.

Casa de Hermione Granger, Paris mágico

-"No entiendo porqué insistas tanto en trabajar aquí, habíamos podido ir a un café o no sé. Pero no, te la pasas todo el tiempo entre el trabajo y esa casa Hermione. Deberías de divertirte un poco"- se quejó Ben, sentado a su lado. Ben, su colega trabajaban juntos.

-"A mí me pagan para diseñar planos Ben, no para ir de fiestas en fiestas. Si te molesta, te puedes regresar a Londres"- dijo con un tono seco Hermione, viendo la pantalla de su laptop. Estaban en el salón de su casa, había comida china para llevar en unos platos que no habían terminado de comer. Hermione se sentía más cómoda trabajando en su casa que en las oficinas de la empresa que para ella, faltaban algo de calor humana. La decoración le parecía una mierda y no soportaba las oficinas.

-"No te mosquees mujer. Lo que te hace falta es una persona que te haga salir, divertirte, te saque a pasear o simplemente que te ayude a llevar las compras. Alguien que te tire los trastos como dicen por ahí. "- bromeó Ben. Hermione rodó los ojos, Ben y ella siempre se habían llevado muy bien aunque podía llegar a ser pesado.

-"Gracias pero me las apaño muy bien sola. A no ser que quieras ser él que me tire los trastos"- contestó Hermione con sarcasmo.

-"No, Marcia es muy celosa. Lo siento Hermione pero soy hombre de una sola mujer. Sabes muy bien que nos casamos dentro de unos meses."- contestó él sonriendo nada más pensar en su novia.

-"Entonces te aconsejo que te ocupes de tu vida privada antes de ocuparte de la mía"- Ben bufó y tomó el Prophet que estaba sobre la mesa. Necesitaba distraerse un poco, habían estado trabajando sobre este plano todo el santísimo día, ya no podía más.

Hermione miró a Ben y volvió a trabajar, como hacía para soportarlo, a veces le resultaba difícil creerlo. Después de minutos de silencio, Ben llamó a Hermione.

-"Hermione, está tu novio en el periódico"- dijo el moreno. Hermione iba a contestar que ya no era su novio cuando vio el artículo del Prophet. Y por seguro, ahí estaba la foto del rubio, el hombre que aun seguía en sus sueños y pensamientos. Dejó a un lado su laptop y tomó el periódico de las manos de Ben bruscamente.

Ben observó Hermione leer el artículo. Hermione leyó el artículo y no podía creer lo que estaba leyendo. Draco iba a estar en una librería de Londres mágico para el lanzamiento de su novela e iba a firmar unas copias. Los comentarios de la prensa presagiaban una buena novela. En la foto, el rubio estaba sonriendo, inconscientemente ella sonrió también. Había logrado publicar su novela, había trabajado tan duro para ello.

Lo merecía y ella sabía lo que significaba para él. Sí, no habían hablado en cinco meses pero eso no significaba que haya dejado de quererlo y desearle lo mejor en la vida. Era todo el contrario, aun estando a kilómetros de distancia, quería saberlo feliz. Aunque lo esté con otra, solo quería saber que su rubio berrinchudo estaba bien. Como sonreía en el periódico no necesitaba otra indicación.

-"Draco"- susurró ella, acariciando la foto del rubio. Estaba tan ensimismada en sus pensamientos y en el rubio que ni siquiera se dio cuenta que Ben la estaba observando.

-"¡Hermione te estoy hablando!"- gritó Ben. Hermione dio un respingo, mirándolo como si estuviera loco.

-"¿Qué pasa? ¿Porque me gritas, estás loco?"- preguntó ella enojada.

-"Te estaba preguntando si quieres que sigamos trabajando o hemos terminado para hoy"- alguien sonó a la puerta y Ben se levantó para abrir. Hermione sacudió la cabeza, ese hacia como si estuviera en su propia casa.

-"Hola tengo un paquete para la señora Hermione Granger"- el mensajero le tendió un paquete a Ben pero cuando ese quiso tomarlo el mensajero alejó el paquete de su alcance. –"Necesito una firma del destinatario" – Ben bufó pero llamó a Hermione gritando su nombre. Hermione apareció segundos después, fulminando a Ben con la mirada. Preguntándose porque necesitaba gritar todo el tiempo. Hermione clavó su mirada en el mensajero, arqueando una ceja.

-"Tengo un paquete para la señora Hermione Granger."- repitió el mensajero, molesto de repetirse dos veces. Hermione tomó el bolígrafo que le tendía el mensajero, firmó y el mensajero le dio el paquete antes de irse.

Hermione observó el paquete, curiosa. Se quedó sorprendida al reconocer la letra con la que habían escrito su nombre. Los latidos de su corazón aceleraron al reconocer la letra de Draco. Esa misma letra de la carta que le había escrito para terminar con ella. Abrió el paquete y sintió como si le temblaran las manos, unas lágrimas acudieron a sus ojos, incapaz de contener sus lágrimas.

-"Eres la única persona que conozco que pueda emocionarse tanto al ver un libro. Eres bien rara. ¿Lo sabías?"- comentó Ben.

-"Es de Draco"- contestó Hermione sonriendo entre lagrimas como si fuera suficiente para explicar su estado. Acariciando el título del libro que tenía en las manos, con el nombre del rubio inscrito. Abrió el libro y en la primera pagina, Draco había escrito un mensaje para ella.

Para Hermione

"Lo prometido es deuda, aquí tienes tu copia, una semana antes de la publicación"

Draco

No había nada más pero para ella era suficiente que se recordara de lo que le había prometido cuando estaban en la casa de la cascada. Le había prometido que le daría una copia de la novela una semana antes de su publicación, para que fuera la primera en leerlo. Ese día hicieron el amor por primera vez. Hermione sonrió, a pesar de su separación, le había mandado una copia de la novela. Se secó las lágrimas y miró a Ben a los ojos, sonriendo.

-"Ben, necesito que te encargues de la presentación de los planos para la semana que viene"

-"Pero porqué si esta presentación, la teníamos que hacer juntos"- preguntó Ben, sorprendido.

-"Porqué me voy de viaje"- contestó sonriendo, viendo el libro que tenía en las manos.

Barnes and Noble mágico, Londres mágico

Draco estaba caminando de un lado para otro de la oficina en la que estaba esperando. Eran las 2 de la tarde y la gente estaba haciendo cola para entrar en la librería. No sabía si era por su apellido o por la novela que estaban ahí pero había muchas personas. Más de lo que había previsto su editora. También había unos periodistas del Prophet y de otros periódicos. Alguien se encargaría de prevenirle cuando tendría que salir a presentar su novela. Nunca se había sentido tan nervioso, ni siquiera por su graduación. Alguien tocó a la puerta, Draco respiró hondo y salió de la oficina, esa era su señal para que salga.

La sala de conferencia donde se iba a dar la presentación estaba llena de gente. Una gran mesa con tres sillas estaba instalada donde había unas pilas de copias de la novela del rubio para que las firme. Sin agregar todas la copias que estaban a la venta en la librería. Cuando el director de la editora y su asistente salieron, todos se pusieron alertas. La mayoría estaban esperando al rubio. Michel Brown el director entonces presentó la obra y llamó al autor Draco Malfoy.

Draco entonces apareció, primero las luces de las cámaras de los periodistas le cegaron un poco. Entonces fue cuando reconoció unas de las personas que estaban en primera fila. Reconoció su ex mujer con Theo, Pansy, Blaise, sus padres incluso Harry Potter y su esposa Ginny Weasley. También estaban su amiga Luna y su marido Charlie. Al ver las dos amigas presentes, como acto reflejo buscó entre la gente la castaña pero no la encontró. Draco respiró hondo, como había podido esperar que ella viniera, que le haya mandado una copia no significaba nada. No tenía nada que esperar de ella, lo había dejado muy claro al no dar señales de vida.

Draco sonrió para sus amigos incluso para la pellirroja que tenía una copia de su libro en las manos.

-"Señores y señoras les presento el autor de "Cuando éramos niños", Draco Malfoy"- una ronda de aplausos resonó en toda la sala. Draco tomó su lugar al lado del director.

-"¿Señor Malfoy, porqué haber elegido este título?"- preguntó un periodista. Draco tomó un sorbo de su vaso de agua y respiró hondo.

-"Cuando éramos niños cuenta la transición del estado de niño al estado adulto en un contexto de guerra. Algunas personas presentes en esa sala le pueden relatar eso mejor que yo. Hace años de esto unos adolescentes decidieron tomar la decisión de luchar y poner sus vidas en peligro. Una persona me dijo una vez que ese tipo de elecciones no se deberían de tomar a esa edad. Eso me hizo reflexionar y entender muchas cosas. Por eso quise contar en un libro la transición que se hace cuando pasamos de la inocencia que tenemos a esta edad y lo brutal que puede ser llegar a ser un adulto antes de tiempo. Luchar en una guerra no es tan fácil cuando uno tiene apenas 17 años y en esta novela quise hacer un homenaje a los niños que éramos una vez y los adultos que llegamos a ser hoy"

Harry y Charlie se quedaron boquiabiertos, Ginny, Astoria, Luna y Pansy estaban al borde de las lágrimas. Theo y Blaise estaban sonriendo como unos lunáticos.

-"¿Y esta persona de la que habla esta aquí?"- preguntó el mismo periodista.

-"No, esta persona no está y aunque estuviera preferiría no mencionar su nombre. Creo que esa persona necesita su tranquilidad, no quiero que se vea perturbada por lo que podrían decir algunas personas."

Draco siguió con la entrevista para el gran gusto de las personas que habían venido a verle. Después leyó unas partes de su libro para su audiencia. Todos lo escuchaban con mucha atención. Entonces vino la hora de firmar las copias de su libro.

-"Bueno quiero que me lo firmes "Para Pansy, mi mejor amiga""- empezó Pansy, sonriendo. Draco sonrió y firmó el libro para Pansy. Después, Blaise, Astoria y Theo pidieron sus autógrafos.

-"Felicidades Draco"- Draco levantó la cabeza y vio a Ginny con su marido, Harry Potter. –"Debo decir que nos sorprendiste. Este libro es una verdadera maravilla."

-"Gracias Ginny, para mí también es una sorpresa verlos aquí. Digo nunca fuimos muy amigos"- contestó el rubio.

-"Sí, pero eso no significa que no podamos intentarlo. ¿Verdad?"- sonrió Ginny.

-"No, tienes razón, supongo"- contestó Draco sorprendido. Harry asintió con la cabeza y le dio su copia al rubio para que la firmara. Draco tomó la copia, aun más sorprendido y la firmó. Luego vino, Luna y su marido pellirrojo, Draco pudo hablar con él y agradeció que ese pellirrojo no fuera igual de mal educado que su hermano, Ron. Había muchas personas que hacían cola y Draco después de unos minutos firmando ya había establecido una especie de automatismo. Preguntaba para quien era la firma y que debía firmar, dando una sonrisa al pasar. Draco les devolvía la copia y hacia lo mismo con la otra persona que quería su copia firmada.

-"¿Hola, para quien es la firma y que quiere que le firme?"- preguntó Draco, la pluma en la mano apenas levantando la cabeza. La persona le tendió su copia, Draco la tomó y abrió el libro y se detuvo en seco, viendo la dedicatoria en la primera página.

-"Que tal te parece, "Para una amiga, Hermione Granger""- contestó la castaña. –"Hola Draco"- Draco levantó la cabeza y ahí estaba, no era su imaginación Hermione Granger estaba parada frente a él con esa misma sonrisa que no podía resistirle hacia unos meses de esto. Se quedaron así, mirándose sin decir una palabra. Draco recordó en el espacio de unos segundos como le resultaban tan fácil perderse en la mirada del uno y del otro. Como hacía cinco meses de esto, antes de que ella decidiera irse para Paris y él aceptara la idea de que nunca iba a ser su esposa.

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