Había hecho muchas cosas... ridículas en mi vida, sobre todo en mis periodos en el reality. Pero nunca había ido tan ilusamente esperanzada a la cima de un acantilado (ni nada parecido) por una...roca. Un montón de rocas, de hecho.
Mi cara de decepción tuvo que haber sido muy graciosa. Tal como la de Courtney. La de frustración al bajar, también.
Y la estúpida frasecita de Sierra que me dejó en evidencia... agh, esa chica debería aprender a callarse. No tengo nada en contra de ella, pero... agh.
Ni yo entendía muy bien qué pasaba en mi cabeza. Me era imposible explicarlo.
Sólo sabía una cosa con certeza: no me importaba que fuera telerrealidad y que todo el mundo me viera como una vil doble-cara (aunque no me vi a mí misma de ese modo hasta pasado un tiempo después); quería ver a Duncan más que a nadie en ese encierro, y esa era la maldita realidad.
