Hola queridos lectores, aquí un nuevo capítulo :D Solo falta un capitulo para que el fic sea completo :D Gracias por sus reviews : D
-"¿Que has dicho Astoria?"- Astoria respiró hondo miró a Pansy y después al rubio.
-"No encontramos a Hermione Draco, no está"
Draco se quedó viendo Astoria sin decir ni una palabra, Astoria preocupada se acercó a él.
-"¿Qué hacemos?"- preguntó Pansy.
-"Nada, Pansy. La boda está dentro de unas horas, que Hermione no se encuentre, no es ninguna noticia. Voy a hacer mi jogging y después nos podemos ir a preparar. No se preocupen por Hermione seguro que aparecerá, de verdad no hay de qué preocuparse."- dijo Draco con una sonrisa como si nada antes de volver a subir a la habitación de invitados para prepararse para su jogging. Astoria y Pansy se quedaron viéndolo como si fuera loco. Pansy se encogió de hombros, Draco había encontrado su pareja ideal, los dos estaban igual de locos.
Casa de los Edison, East Horsley
Annie estaba por prepararse para la boda cuando oyó alguien tocar a la puerta, Raymond estaba en la ducha. Se preguntó quién podía ser, tan temprano cuando ellos no esperaban a nadie. Apretó el nudo de su camisón y bajó para ver quien estaba a la puerta. Annie miró por la cristalera y vio quien estaba a la puerta antes de abrir.
-"¡Madre mía hija!" ¿Qué haces aquí tan temprano, estaba por prepararme para la boda, sucede algo?- preguntó Annie, haciendo pasar a la muchacha.
-"¿Quería hablar contigo, se puede?"- Annie sonrió sacudiendo la cabeza.
-"Claro que se puede, sabes que siempre estaré aquí cuando me necesites Hermione" – abrazó a la castaña y se instalaron en la gran cocina. –"¿Ya desayunaste?"- Hermione sacudió la cabeza y Annie puso dos tazas de té con un poco de leche sobre la mesa con unas rebanas de pan tostadas, mantequilla y mermelada.
-"Hace tanto tiempo que no he desayunado aquí con ustedes"- pensó Hermione en voz alta.
-"Sí pero vienes de vez en cuando. Todavía puedo recordar cuando tu y Alec venían a desayunar a casa, siempre acababan discutiendo como dos críos porque el otro le había puesto demasiada mantequilla y mermelada sobre el pan. O porque el otro siempre había retrasado el otro para la hora del desayuno. "- recordó Annie, sonriendo.
-"Eran buenos tiempos"- susurró Hermione.
-"¿Hermione, que sucede hija? A esa hora deberías de estar preparándote, la boda está en algunas horas. Todo el mundo debe de estar buscándote por todo Londres"
-"No te preocupes Annie, estoy tan acostumbrada a faltar el día de mis bodas que pocas personas se van a preocupar. "- dijo Hermione con sorna. –"¿Annie, nos los estoy defraudando al volverme a casar?"- Annie miró a la castaña con sorpresa.
-"¡Pero que tonterías son esas, claro que no! Tú nunca nos defraudas Hermione. Alec está muerto, es legítimo que rehagas tu vida. Y eso Raymond, yo y toda la familia lo entendemos."- contestó Annie sonriendo.
-"Es que no quiero perder a ninguno de ustedes. Cuando estaba en frio con mis padres, ustedes y Alec se convirtieron en mi familia y quiero que siga así. Son mi familia, Raymond y tu son como unos padres para mí. Y quiero que él me lleve al altar al lado de mi padre."- dijo Hermione, lagrimas en los ojos, tomó la mano de la mujer y la apretó fuerte.
-"Tú también eres como una segunda hija para nosotros, Alec no habría podido elegir mejor nuera para nosotros. Raymond estará honorado de llevarte al altar, ya lo sabes hija"- Annie cubrió la mano de Hermione, unas lagrimas rodando por su cara también.
-"Bueno que sorpresa, que hacen dos bellísimas mujeres despertadas a estas horas, llorando nada más"- interrumpió Raymond sonriendo.
-"Hola cariño, Hermione solo ha venido a saludarnos y hacer una propuesta muy especial antes de la boda"- contestó secretamente Annie. Raymond alzó una ceja, miró a Hermione esperando que ella le dijera más pero ella solo sonrió. Se levantó para ir a abrazar a Raymond y Annie aprovechó para servirle una taza de té a su marido.
Desayunaron juntos, hablando de los planes de los futuros esposos después de su boda. Por el momento Draco guardaba la destinación de la luna de miel un secreto así que Hermione no podía decir mucho sobre este asunto.
-"Bueno ya me tengo que ir, tengo un montón de cosas que hacer. ¿Nos vemos en la boda?"- preguntó ella abrazando a los adultos.
-"No faltamos la primera vez"- contestó Raymond con un dedo de humor.
-"No, no faltaron"- contestó Hermione con una sonrisa pero el tono de su respuesta escondía un toque de melancolía al recordar su boda con el moreno.
Hermione entonces arrancó el carro para ir a su próxima parada que sería la última antes de volver a la ciudad y prepararse para la boda. Había tomado el carro de Draco para varear, él lo había comprado mientras ella estaba en Paris. Él estaba tan acostumbrado a usar el carro que cuando ella se había ido, había decido comprar el suyo.
Aparcó la Mercedes afuera y salió del vehículo. Jared la saludó con una señal de la mano y ella le devolvió el saludo. Entró en el cementerio y se dirigió en dirección de la tumba de su difunto marido. Cuando la encontró miró en los alrededores para ver si alguien estaba viendo antes de hacer aparecer una corona de flores para poner sobre la tumba.
-"Hola mi amor"- susurró, se agachó para acariciar el nombre gravado en la piedra.
-"Hoy tu chica se casa, espero que te alegres por mí. Sabes lo mucho que me ha costado poder volver a entregar mi corazón a otra persona que no seas tú. Hasta que apareció Draco, ya lo sabes. Estoy segura que te habrías llevado muy bien con él, me hace feliz Alec."- dejó escapar una risilla entre lagrimas. Con dedos temblorosos, se quitó la cadenita que siempre llevaba en el cuello, el regalo de Alec, con sus iniciales H&E. Separándose del objeto que lo ataba de alguna manera a él.
-"Hoy comienzo una nueva vida mi amor y necesito hacerlo, he venido a despedirme de ti pero yo guardo nuestros recuerdos en mi corazón al igual que tu sonrisa. Alec por favor dime que estoy en lo cierto, que no estoy haciendo ninguna tontería, por favor. Necesito que me entiendas, por favor, dime que entiendas por qué te dejo ir"- apretó la cadenita fuertemente en su mano, rogando silenciosamente por una señal, fuera la que fuera.
Sintió una mano sobre la suya y Hermione dio un respingo, creyendo que fuera imaginación suya dio un suspiro. Al momento siguiente sintió una presencia a su lado y vio a Alec sonriéndole. No había cambiado, su pelo moreno estaba igual de despeinado, sus ojos verdes con esa chispa de travesura y esa sonrisa que la volvía loca. Vacilando, llevó una mano a su cara como para comprobar que era real. Alec sonrió y arregló unos rizos detrás de su oreja, como era su costumbre.
-"No has cambiado linda, tan guapa como lo recuerdo. Siempre voy a estar contigo a donde vayas, nunca me podrás borrar de tu corazón como nunca yo te pude borrar del mío."- dijo Alec acariciando su mejilla, Hermione creyó alucinar, viendo esa cara que tanto extrañaba.
-"Ve a comenzar tu nueva vida mi amor, ve a ser feliz, yo te cuido, siempre"- Alec sonrió y se acercó más a ella, Hermione todavía no podía creerlo pero si eso era producto de su imaginación, estaba agradecida de todas formas. Ella acarició su mejilla y muy lentamente sus labios se tocaron en un dulce roce. El beso se profundizó y Hermione con un solo beso volvió en la época donde estar con él se sentía como tocar un pedazo del cielo. Esa sensación no había cambiado, besarlo se sentía igual de placentero. Alec se separó con una última sonrisa, Hermione se encontró fijando en la nada. Hermione se apresuró a secarse las lagrimas, todo habían sido producto de su imaginación pero parecía tan real podía jurar que había visto a Alec a su lado.
De alguna manera ahora se sentía más tranquila que cuando había llegado. Una serenidad que no tenía antes se apoderó de ella. Y aunque no quería creerlo, esperaba que de alguna manera Alec tuviera que ver con este cambio. Puso la cadenita que tenía en la mano en su bolsillo, llevó su mano a su boca y después la puso sobre la tumba como un beso de despedida. Sacudió la cabeza y se levantó, saludando Jared al pasar. Serena, se dirigió hacia el carro y arrancó tomando la dirección de Londres.
Apartamento de Draco Malfoy, muggle Londres
Al llegar al apartamento Hermione ni tuvo el tiempo de dar ni una explicación que Ginny y Luna la arrastraban a su habitación para prepararse. Entre reproches las dos amigas empezaron a ayudar la castaña a prepararse para su boda. Ginny se ocupaba del peinado y el maquillaje mientras Luna coordinaba con Alicia todos los detalles. Jane llegó al apartamento y al ver a su hija sentada maquillada esperando a que Ginny acabara los últimos toques de su peinado, se emocionó.
Se emocionó aun más cuando vio a su hija en su vestido de novia. Ya había visto a su hija en todos sus vestidos de novia pero ese era más espectacular que los demás. Finalmente lo había diseñado Matilda de Brochans especialmente para la ocasión. El escote era en forma de V, todo cosido con seda pura. El vestido estaba ajustado a la talla para luego caer élegamente hasta acabar en una cola de dos metros. El trabajo hecho sobre el vestido impresionó a la madre de Hermione, Matilda de Brochans había elegido seda pero la tela la había cosido con detalles intricados que hacían el traje más bello. El traje era sin mangas y los tirantes del vestido finos.
-"Mamá por favor no te pongas a llorar, actúas como si fuera la primera vez que me ves vestida de novia"- bromeó Hermione. Ginny había acabado el peinado y sonrió al contemplar su obra. Su pelo caía en una cascada de rizos, con unas pinzas sujetando el peinado.
-"Hija eres preciosa, mírate eres todo un ángel"- comentó Jane. Se secó las lágrimas antes de estropear todo su maquillaje. De su bolsa sacó unos aretes que pertenecían a su madre.
-"Como la tradición, tienes que tener algo prestado, aquí son unos aretes que pertenecen a tu abuela. Quiero que los tengas. "- Hermione con una sonrisa tomó los aretes de perla que le tendió su madre. Jane ayudó a su hija a ponérselos.
-"Gracias mamá, son bellísimos"
-"Ya veo que no necesitas algo azul, por cierto Draco tiene muy buen gusto"- dijo Jane viendo la pulsera de diamantes y de zafiros que le había regalado su futuro yerno a su hija.
Luna se había ido con Alicia a buscar Annie y Raymond y Ginny, Hermione y su madre se fueron a Hogwarts. Tom ya estaba en Hogwarts con el resto de los invitados.
Hogwarts, colegio de magia y hechicería
Astoria, Pansy, Blaise, Theo y Draco estaban en Hogwarts. Los jardines para la ocasión estaban decorados con flores blancas. Un enorme arco de flores se encontraba en el lugar del altar donde se suponía que la boda se iba a celebrar. Unas sillas cubiertas de tela de seda estaban a cada lado del pasillo central. Minerva Mcgonagall había requisicionado aulas para las madrinas y los padrinos. Unos estudiantes se preguntaban lo que estaba sucediendo para que los jardines estuvieran restringidos al público y porque todo estaba decorado de esta forma.
Poco a poco los invitados empezaron a llegar, Harry y Charlie llegaron con los Weasley incluido de Ron. Los Malfoy llegaron poco después, sorprendiendo a los amigos del rubio y especialmente a Draco.
-"Madre, padre qué bueno que hayan venido"- dijo el rubio abrazando a sus padres.
-"Lo único que espero es que no hayamos venido para nada"- dijo Lucius, observando a su alrededor. Vio a Arthur Weasley e hizo una mueca. Draco rodó los ojos y acompañó a sus padres a sus sitios. Astoria y Pansy ya estaban sentadas en sus sitios, Harry y Charlie estaban sentados en primera fila.
-"Hermione te ves guapísima hija"- susurró Annie.
-"Eso mismo le dije cuando la vi con este vestido"- comentó Jane.
-"¿Annie me ayudas por favor? Así como lo exige la tradición tendré algo antiguo"- preguntó Hermione tendiéndole el collar de perlas que le había regalado el día de su boda con Alec. Annie reconoció el collar y se emocionó. Tom y Raymond observaban la escena sin decir nada. Los dos muy orgullosos de la castaña. Luna y Ginny se fueron, ya que iba a empezar la boda. Theo debía de acompañar Luna y Blaise iba con Ginny.
Annie y Jane abrazaron a su hija antes de ir a tomar sus asientos. Hermione se dio la vuelta encarando a los dos hombres que consideraba como sus dos padres. Tom sonrió al ver su princesita tan feliz.
-"Para mí es un honor llevarte hasta el altar Hermione, eres como una segunda hija para nosotros y nos da muchísima ilusión estar contigo en esta ocasión. "- besó su frente y sonrió.
-"¿Estás lista hija?"- preguntó Tom tendiéndole su brazo. Hermione asintió y tomó su brazo con el de Raymond.
Draco estaba parado al lado del ministro de la magia, Kingsley. La ceremonia estaba a punto de empezar, como lo había previsto Hermione reapareció después de una hora, como sabía que su futura esposa no estaba muy paciente que digamos cuando se trataba del matrimonio. Le pidió a Kingsley que no tardara mucho en los discursos y que fuera directito al grano para no darle la oportunidad a Hermione de irse antes de la hora. Kingsley solo sonrió al oír las palabras del rubio pero no le prestó atención creyendo que era una broma del rubio, no lo era.
La música empezó y Draco sintió como le aceleraba el corazón. Con su traje italiano y su corbatín, parecía todo un príncipe, le dijo Molly, con humor.
Theo y Luna fueron los primeros en caminar por el pasillo central hacia el altar que estaba cubierto de pétales de rosas blancas. El color del vestido para las madrinas era de color crema. Los padrinos estaban vestidos con traje y corbatín. Astoria sonrió al ver su esposo tan elegante. La segunda en caminar hacia el altar era Ginny con Blaise. Ginny le guiñó el ojo a Harry al pasar y Harry sonrió. Draco sintió sus manos sudar, dentro de unos segundos Hermione avanzaría hacia él, solo esperaba que no se echara a correr antes de dar el sí. La marcha nupcial resonó por el jardín y los invitados se levantaron. Draco contuvo la respiración.
Draco dejó escapar un suspiro al ver que Hermione estaba, no se había ido. Estaba aquí con él, parecía una visión, sí así fuera Draco decidió que era la visión más encantadora que había visto hasta ahora. No podía ver su cara por el velo que cubría su cara. Sonrió al ver que estaba acompañada por dos hombres, Raymond y su padre. Todos los invitados tenían ojos para la novia que venía acompañada con dos hombres, que la llevaban por cada brazo.
Hermione se esforzaba en respirar, temiendo que se fuera a caer o peor que le diera por tener miedo y que finalmente huyera como era su costumbre. Los invitados contuvieron la respiración cuando vieron que ella marcó un tiempo de pausa, se había detenido. Raymond sintió su miedo y apretó su mano.
-"Tranquilízate Hermione, concéntrate en Draco solo en él. No le quites de la vista y ya verás que en sus ojos encontrarás la respuesta a tus miedos"- susurró Raymond. Hermione asintió y siguió su consejo, siguiendo su avance hacia el altar. Fijó su atención en Draco y lo fijó con la mirada. Se veía muy guapo y atractivo con su traje y corbatín. Él la estaba esperando, sus orbes grises buscando su mirada por debajo del velo.
Con él empezaba su nueva vida, al llegar al altar Tom besó su mano y Raymond besó su otra mano, los dos tendiendo sus manos en las de Draco que al tener sus manos entre las suyas, besó cada unas. Entonces Raymond y Tom se fueron a sentar en primera fila con sus esposas. Draco levantó el velo de Hermione y juró que no había visto una mujer más bella que su futura esposa. Por fin podía perderse en sus ojos color almendra, Hermione le estaba sonriendo y sintió su corazón latir más rápidamente.
-"Estas guapísima"- susurró Draco.
-"Y tú no estás tan mal"- bromeó ella. Draco entrelazó sus manos y los dos se voltearon en dirección de Kingsley que hacia una señal a los invitados para que volvieran a sentarse.
-"Queridos amigos estamos aquí para celebrar la unión de esta mujer y este hombre en la institución sagrada que es el matrimonio."
Draco ni siquiera le hizo caso a lo que podía decir el ministro, para él solo existía Hermione. Con su pulgar acarició la mano de su futura esposa. Hermione le sonrió, siguiendo el consejo que le había dado Raymond, lo miraba a los ojos haciendo caso omiso a los invitados.
-"Repite las siguientes palabras"- dijo Kingsley hablándole a Draco, Draco sostuvo las manos de Hermione y repitió las palabras que iban a unirle con ella.
-"Yo, Draco Lucius John Malfoy te tomo a ti Hermione Jane Elizabeth Granger como mi legitima esposa y me entrego a ti…"
-"Yo Hermione Jane Elizabeth Granger te tomo a ti Draco Lucius John Malfoy como mi legitimo esposo y me entrego a ti…"
Unos suspiros de encanto se oyeron de los invitados, por fin Hermione Granger parecía a punto de casarse y no mostraba ninguna señal de querer huir corriendo.
-"Prometo serte fiel…" – repitieron los dos, uno después del otro.
-"Amarte y respetarte…" –siguió Hermione después de Draco.
-"En las alegrías y las penas"- Tom y Jane sonreían, emocionados mientras veían como su hija liaba su vida con la de Draco.
-"En la salud y en la enfermedad…"- Annie apretó la mano de su marido, una vez Hermione fue como una hija para ellos al casarse con su hijo. Ahora que se casaba con otro, no perdían una hija, ganaban de alguna manera otro hijo.
-"Todos los días de mi vida" – unas manos le tendieron a los futuros esposos los anillos, ni siquiera les prestaron atención a las personas que le tendieron esos anillos. Para ellos solo existían los dos en este momento.
-"¿Draco Lucius John Malfoy, usted consiente a esta unión?"- preguntó Kingsley.
-"Si consiento"- contestó Draco, sonriéndole a su futura esposa.
-"¿Hermione Jane Elizabeth Granger, usted consiente a esta unión?"- volvió a preguntar Kingsley.
-"Si consiento"
Los padres de Draco estaban sentados también en primera fila del otro lado de los Edison y los Granger.
-"Bueno parece que no hayamos venido para nada finalmente"- murmuró Lucius para Narcissa. Ella le dio un leve codazo, sacando sus pañuelos de su bolsa para secar sus lágrimas. Lucius miró a su mujer y rodó los ojos. Casi todas las mujeres invitadas estaban con lágrimas en los ojos. Y como no había muchos invitados, veinte más o menos le era muy fácil ver a las que estaban con un pañuelo en la mano. Podía divisar la madre de la novia claro, otra mujer sentada a su lado, Pansy, Astoria, la señora Weasley así que las madrinas y otra mujer que no conocía sentada al lado de los Edison, probablemente su hija. Soltó un suspiro y volvió a fijar su atención sobre la pareja.
-"Ahora pueden darse los anillos"- anunció Kingsley. Draco, con una sonrisa tomó la mano que le tendía Hermione.
-"Hermione eres la mujer con la que deseo pasar el resto de mi vida. Me haces reír, me alientas cuando pierdo las ganas, eres la persona que busco cada mañana al despertar. Te doy este anillo como símbolo de mi amor y mi entrega hacia ti."- Draco le puso el anillo en su dedo anular donde estaba su anillo de compromiso. Hermione al borde de las lágrimas tomo la mano izquierda que le tendía Draco. Respiró hondo, tratando de encontrar su voz por miedo que se le quebrara por la emoción.
-"Draco te amo, gracias a ti empezó una nueva vida. Y la quiero pasar contigo, eres mi amigo, mi confidente, me abrazas cuando estoy triste, me recuerdas lo hermoso que es vivir cada vez que despierto a tu lado. Te doy este anillo como símbolo de mi amor y mi entrega hacia ti"- Hermione le puso el anillo en su dedo anular.
Luna y Ginny ya estaba llorando al ver que su amiga estaba casada y no había salido corriendo. Blaise y Theo le dieron una palmadita en el hombro a su amigo.
-"En nombre de la autoridad que me confieren el mundo mágico y el gobierno Británico, los declaro marido y mujer. Puede besar a la novia."- todos los invitados aplaudieron. Draco se apresuró a besar su esposa, tomó su rostro en sus manos secando sus lágrimas y unió sus labios con las suyas. Hermione puso sus manos al nivel de los costados de su esposo mientras él profundizó el beso. Sus labios se movían en sincronía, acariciando y saboreando los labios del otro. Finalmente acabaron por separarse, los dos sonriendo como dos tontos.
-"Mis queridos amigos los presento al señor y la señora Malfoy"- todos se levantaron aplaudiendo para saludar a la nueva pareja.
-"Te amo tanto mi amor"- dijo Hermione abrazando a su nuevo esposo y él la abrazó fuertemente.
-"Y yo a ti preciosa"- susurró Draco en su oído.
Los dos agradecieron al ministro antes de recibir las felicidades de sus amigos. Ginny y Luna se arrojaron a los brazos de su amiga, felicitándola, felices de ver a su amiga por fin casada. Lejos de los abrazos efusivos, Theo y Blaise prefirieron las palmaditas en la espalda del rubio.
Hermione entonces tomó su ramo de flores que le tendía Ginny antes de caminar el pasillo central acompañada por su marido entre aplausos y porras de los invitados.
-"Parece que nuestra hija haya encontrado su media naranja finalmente"- susurró Jane al oído de su marido, viendo pasar a la pareja recién casada.
-"Eso parece"- al ver el rubio susurrarle algo al oído de su hija.
Las madrinas y los padrinos fueron los siguientes en caminar el pasillo central. La recepción que debía celebrarse en la sala de recepción de un hotel lujoso de Londres era una sorpresa para la novia. Entonces todos los invitados fueron llevados a la dirección indicada mientras los recién casados seguían en el castillo. Draco tenía que ocupar a su mujer mientras todo se organizaba allá para su llegada. Paseaban cerca del lago cuando Draco la detuvo con un beso. Hermione le rodeó el cuello con sus brazos, devolviéndole su beso.
-"Finalmente eres mía, todavía me cuesta creerlo, que seas mi esposa."- dijo Draco viéndola a los ojos.
-"Tengo el anillo que puede certificar que lo soy Draco"- le mostró los anillos que tenia al dedo burlonamente –"Y tú también" tomó su mano para mostrarle pero Draco entrelazó sus dedos con los de ella, llevando las al nivel de sus caras y besó la palma de su mano.
-"Ahora dime por favor que nos podemos ir de luna de miel"- susurró Hermione contra sus labios. Draco negó con la cabeza.
-"Mejor nos despidamos de nuestras familias y después te prometo que nos vamos señora Malfoy"- Hermione dejó escapar una risilla. Draco alzó una ceja, sorprendido por esa reacción.
-"Hermione Malfoy, amo como suena"- explicó ella. Draco sonrió, la abrazó y besó su frente.
Siguieron paseándose por los jardines, Draco había deshecho el nudo de su corbatín con la ayuda de Hermione. Cuando suficiente tiempo había pasado para que la sorpresa estuviera lista, Draco desapareció con Hermione al hotel donde se iba a celebrar la recepción. Hermione no estaba enterada de nada, ya que Draco le había dicho que iban a aparecer a ver a sus padres que los estaban esperando para despedirse antes de ir de luna de miel.
Su sorpresa fue inmensa cuando Draco la llevó en la sala de recepción donde estaban todos sus amigos y familias. Al entrar Ginny anunció la llegada de los Malfoy y todos aplaudieron. Draco realmente había invitado a toda su familia, incluso sus tíos, abuelos y pequeños primos, hasta había invitado a Ben.
-"¿Draco qué hiciste?"- preguntó ella con una sonrisa.
-"Yo sé que querías una boda intima pero no dijiste nada acerca de una recepción"- contestó el rubio.
Los recién casados saludaron a sus invitados, tomando el tiempo de hablar con ellos mientras otros se servían a tomar algo al bar. Cuando vino la hora para los novios de bailar por primera vez como esposos, Draco llevó a Hermione a la pista de baile. La canción la habían elegido los padres de Hermione como se lo había pedido Draco. Después Draco bailó con Jane, su suegra y Hermione bailó con Lucius. Estaba un poco aprensiva de bailar con su suegro ya que no tenían una buena relación para decir poco. Pero Lucius no dijo ni una sola palabra ofensiva hasta la felicitó por su excelente manera de bailar.
Hermione después bailó con Raymond y Tom y Draco bailó con su madre mientras Lucius bailaba con Jane y Harry bailaba con Annie. Draco no podía evitar de vigilar a su padre con la madre de Hermione. Sabia como podía ser su padre a veces y no quería que hiciera una de las suyas y enojara a sus recién suegros.
Pero no tuvo que intervenir, su padre se había comportado como todo un caballero con su suegra. La recepción estaba todo un excito. Al cortar el pastel, Hermione le puso un poco de crema sobre la nariz burlonamente, un fotógrafo tomó una foto de los dos riéndose. Finalmente llegó la hora para los novios de irse y Ginny con una sonrisa le dijo a Hermione que su maleta ya estaba preparada, que nada le faltaría. En este momento Hermione se dio cuenta que su amiga conocía la destinación de su luna de miel. Draco le había pedido a la pellirroja que no le dijera nada a Hermione, que era una sorpresa. Claro Ginny se encargó con Luna de encontrarle a su amiga los mejores accesorios para que pueda gozar de su luna de miel con el rubio.
Hermione y Draco se despidieron de sus amigos y Tom abrazó fuerte a su hija.
-"Estoy muy orgullosos de ti hija, yo sé que la primera vez, tu madre y yo no pudimos estar a tu boda. Pero hoy me alegro de haber podido llevarte hasta el altar, te quiero mi princesa."- depositó un beso sobre su frente y apretó la mano de Draco.
-"Cuida a mi hija Draco"- dijo Tom con autoridad.
-"No se preocupe Tom, conmigo su hija no corre ningún peligro, la cuidaré con mi vida"
Los novios dijeron adiós a sus amigos después de la despedidita con los padres que fue más emotiva por parte de Hermione. No era la primera vez que se iba de luna de miel pero si era la primera vez que sus padres estaban ahí para darle la bendición.
El chofer los estaba esperando a la entrada principal del hotel. Estaban listos para irse, Hermione se había cambiado, su traje de novia ya debía de estar en el apartamento que compartía con el rubio. Ginny y Luna se habían encargado de ello.
-"¿Estás lista?"- preguntó Draco una vez que estaban en el coche. Hermione lo miró a los ojos y asintió. El coche los llevó rumbo al aeropuerto, Draco abrió la puerta para Hermione y los dos se presentaron a la puerta de embarque de aparición internacional paro los magos.
Todavía Hermione no tenía ni la mínima idea de donde iban a ir.
-"Ya me lo puedes decir Draco, por lo menos dame un índice"- se quejó Hermione como una niña, tirando levemente de su camisa. Draco que tenía su brazo alrededor de su cintura solo se contentó de besar su pelo.
Al presentar sus pasaportes pasaron por la puerta de aparición, en un instante Hermione sintió como si pasara por un túnel estrecho, Draco estaba a su lado. Unos segundos después, ella se encontraba en el lobby de un hotel lujoso. El mármol del suelo estaba tan pulido que podía ver su reflejo.
-"¿Draco donde estamos?" –preguntó Hermione, Draco sonrió al ver la sorpresa de la castaña. Pero no tuvo el tiempo de contestar. Un hombre, que trabajaba en el hotel hizo una señal a dos chicos para que se llevaran a sus maletas.
-"Bienvenidos, señor, señora Malfoy, me llamo Arnold, el responsable del hotel. En nombre de todo mi equipo, les deseo la bienvenida a las islas Bahamas"- dijo el hombre con una sonrisa. Hermione miró a Draco con los ojos abiertos como platos. No podía creer sus oídos, Draco los había llevado a las islas Bahamas.
-"Ahora si me permiten les voy a enseñar su suite"- Draco tomó la mano de Hermione y siguieron a Arnold en el elevador. Llegaron al piso indicado y Arnold insertó la tarjeta de acceso en la puerta. Draco entonces cargó a Hermione sonriente en sus brazos mientras Arnold abrió las puertas y por poco ella se desmayó cuando vio el interior de la Suite. El salón enorme tenía una terraza con vista al océano y su agua cristalina. También había una pantalla plasma enorme, un bar, unos sillones color crema permitían relajarse. Draco la cargó cuando pasaron el umbral de la puerta para después depositarla sobre el sofá. Ella se dirigió en dirección de la terraza y admiró la vista que se le ofrecía, kilómetros de arena y océano a la vista que no parecía tener un fin, abrió la cristalera y respiró el aire marino. Sonrió al sentir los rayos del sol acariciar su piel, dio la vuelta al océano y miró a su esposo.
Lo observó de pies a cabeza, memorizando cada parte de su figura, de su manera tan segura de portarse hasta el aire de seguridad que desprendía. Los primeros botones de su camisa estaban deshechos y no podía esperar hasta pasear sus manos por su pecho que sabia tan muscular. Draco pareció sentir la mirada hambrienta de su esposa y la miró a los ojos, el mismo nivel de intensidad en la mirada. Arnold ahora estaba hablando a un Draco completamente desinteresado.
Draco, recordándose que Arnold seguía en la suite, agradeció la amabilidad del hombre despidiéndose de él lo más rápidamente posible. Una vez que Arnold pasó el umbral de la puerta Draco se dirigió hacia ella con una sonrisa. Cuando estuvo a centímetros de distancia, Hermione le rodeó el cuello y él la abrazó por la cintura pegándola a su figura. Sus labios se unieron dulcemente al principio solo para que el beso se profundizara y los dejara sin aliento. Draco la tomó por la mano caminando hacia su habitación y como por la puerta principal, la cargó hasta la cama. Los dos descubrieron lo lujoso que estaba la habitación sin realmente prestar mucha atención, tan perdidos estaban en los brazos del uno y del otro. Su nueva vida empezaba hoy y tenían que festejar por este nuevo comienzo.
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