4- La simpleza de lo ilógico

Aún tenía la esperanza. Aun creía que llegaría la mañana que me levantase y las cosas fuesen normales, pacíficas quizás…

Ese no era el día, por supuesto.

"Por qué, Craig? Por qué diablos te portas mal?"

Rodé los ojos y me acomodé más en la silla, mirando por la ventana aburrido.

Existen muchas personas imprescindibles en este mundo, eso no podía negarlo. Pero… los consejeros escolares no estaban entre ellas…

"No lo entiendo, te juntas con Token Black, que saca muy buenas notas! Y Tweek y Clyde se esfuerzan mucho también! Por qué no sigues su ejemplo?"

En serio… para qué existían?

"Me da pereza…" contesté por decir algo. Se llevó las manos a la cabeza y yo me distraje con los libros que había en la estantería, detrás de él.

Después de los consejos, las amenazas de suspender el curso, los blablablá continuos que no escuché porque empecé a tararear mentalmente Californication… y los llantos del hombre porque no podía más conmigo, conseguí salir a la luz de nuevo.

Metafóricamente, porque cuando salí del jodido instituto ya estaba cayendo el sol.

En el campo de baseball, Kevin Stoley corría como un rayo ante los ánimos de las animadoras y el público, entre ellos su folloamigo geek, William Koiv.

Subí las gradas para sentarme al lado de Tweek, que seguía la carrera mordiéndose los labios nervioso.

"Hey, Twekie"

"Gah!" se asustó al verme. "Oh, dios, Craig! Te castigaron?"

Me acomodé a su lado mientras me encendía un cigarro.

"Yep. La bruja de Arte me tiene manía." Aseguré dando una pequeña calada y centrándome en el juego.

"Oh, Dios…! Deberías hablar con el director!"

Eché un vistazo por las gradas y a lo lejos vi a Broflovski.

Yo no era una persona curiosa. La verdad es que lo que no tuviese nada que ver conmigo me solía importar un carajo. Pero en aquel momento me pregunté por qué Kyle iría a los partidos, si se notaba que se estaba aburriendo.

El friki llegó a sexta tirándose al suelo y derrapando, justo antes de que la pelota tocase la base, y le lanzó una mirada traviesa al pobre jugador de Denver mientras los gritos de victoria me jodían los oídos.

"Batea Denver!" anunció el árbitro.

Entonces ocurrió.

Stanley salió de pitcher y todas las animadoras, menos Wendy, empezaron a gritar de emoción, como si su simple presencia fuese suficiente para darles un orgasmo.

Pero aquello no era extraño. Aquello era el día a día de nuestro capitán.

Lo surrealista fue que Kenneth se levantase y empezase a saltar en su asiento como si fuera una de ellas.

"Ánimo, Stan! Eres el mejor!" gritó como un poseso mientras Stanley le miraba con ojos como platos, igual que la mitad de los jugadores.

El rumor falso de que Kenny y Stan eran pareja se había extendido como la seda y ahora los alumnos estaban en su mayor momento, haciendo lo que mejor se les daba hacer: meter las narices en la vida privada de los demás.

El problema era que a Marsh no parecía gustarle en absoluto ser el centro de atención. Intentó prepararse para lanzar la bola, pero se le resbaló de las manos. Token, desde su puesto, masculló algo y le hizo algunas señas de esas raras que hacen los jugadores.

Que por cierto, a mi me parecen putos mimos de feria cuando las hacen.

"Vamos, Marshmellow, muévete como tú sabes!" seguía Kenneth.

Me llevé el cigarro a los labios y mis ojos volvieron a centrarse en el pelirrojo, que estaba totalmente pálido y despierto ahora. Se tapó la cara con una mano lentamente mientras el rubio de su lado seguía dando la nota. Wendy se volvió a mirarle bruscamente y por un momento creí que le saldría fuego de los ojos.

Era divertido, en cierta manera.

"Oh, Dios, no puedo con esta presión!" se quejó Tweek a mi lado tapándose la cara cuando Stan por fin se preparó para lanzar.

"Solo es un partido, Tweek…" bufé soltando el humo lentamente. "Nadie va a salir herido."

En ese momento Marsh lanzó y el bateador de Denver golpeó con fuerza la pelota, que salió del campo y le dio en la cabeza al único rubio que estaba de pie haciendo el capullo.

"Kenny!" gritaron Stan y Kyle a la vez, corriendo a socorrer a su amigo.

"Home run!" gritaron otros.

Ups.

Clyde y Token salieron de la enfermería y se encaminaron hacia los vestuarios.

"Cómo está?" pregunté, aunque no me importaba mucho.

"Mmm… no creo que venga a más partidos." Aseguró Clyde . Y parecía aliviado por alguna razón.

Me encogí de hombros y ellos entraron a cambiarse.

Tweek se apoyó en las taquillas más cercanas y dejó la mirada perdida, mientras sus tics se acentuaban más al intentar estar tan quieto. Yo por mi parte me deje caer en el sueño y suspiré, intentando disfrutar de un poco de silencio.

"…ng!...Gah!"

Imposible, claro.

Pero no podía gruñirle a Tweek. Simplemente no sabía hacerlo sin sentirme jodidamente culpable cuando él empezaba aquel extraño ritual de movimientos que le empequeñecían lentamente.

"Voy a la máquina a por café." Dije levantándome.

"Sí, por favor!" exclamó él.

Me alejé de allí y miré por una ventana para ver que ya había oscurecido.

Mierda, Thomas me partiría las bolas por llegar tan tarde a casa.

Llegué a la máquina y busqué en mi bolsillo trasero una moneda, pero justo en aquel momento escuché una voz.

Y se acercaba.

"…es fácil, solo hay que investigar…! Seguro que Eric Cartman sabe algo…! Cualquier cosa! Necesito los trapos sucios de Broflovs…"

Gregory colgó nada más giró la esquina y se encontró conmigo. Le miré sin expresar emoción alguna, pero con una ceja alzada por lo pálido que se había puesto.

"Buenas tardes." Sonrió cuando se recuperó. Seguí mirándole impasible. "Eh… Si me disculpas…" Le saqué el dedo y me miró ofendido. "…hasta otra, Tucker."

Vaya… sabía mi nombre.

"Trapos sucios?" preguntó Token de camino a casa.

"Yep." Afirmé.

"Oh, dios…! Pueden descubrir cualquier cosa del pobre Kyle!" se escandalizó Tweek llevándose las manos a la cabeza.

"Como que su madre es una real perra." Comentó Clyde mientras tecleaba sin parar en su Blackberry nueva.

"A quien escribes?" quiso saber Black cambiando de tema.

"A Bebe."

"Te acabas de despedir de ella." Siguió el otro.

"Pero la echo de menos!" se quejó él.

"Vives en frente de su casa!"

"Gah!"

La discusión siguió y por suerte para mi llegué a casa justo cuando Clyde empezó a llorar como un marica. Token me lanzó una mirada de ayuda que se convirtió en rencor cuando me encogí de hombros y le saqué el dedo, antes de entrar.

Pero el karma nos alcanza a todos.

"CRAIG THOMAS TUCKER!"

Mi padre estaba en el hall, cruzado de brazos. Mi madre se asomó desde la cocina.

"ah, hola, cariño!"

"Donde narices te habías metido? Las clases terminaron hace horas!" siguió King Kong.

"Me castigaron." Reconocí.

"Como vuelvan a castigarte te desterraré de casa otra vez!" me amenazó.

Yep. Había dicho otra vez…

"No es mi culpa si la profesora me tiene manía." Murmuré de mala gana, rodando los ojos.

"Cielo, nos llamó el director. Le tiraste un cubo de pintura encima a otro alumno." Sonrió mi madre con esa cálida sonrisa que había heredado de alguna ancianita de una película Disney por lo menos.

"Qué diablos tienes contra el resto de la humanidad?" siguió mi padre mientras me escurría hacia mi habitación.

Me tiré boca arriba en la cama y miré el techo, suspirando con fuerza.

Trapos sucios…

La imagen de Kyle Broflovski sentado a mi lado invadió mi mente.

"Eres como el alcohol. Por eso estoy contigo. Me haces olvidar quien soy ahora y las responsabilidades que tengo. Suena cobarde, pero es la verdad."

Trapos sucios.

A Kyle no le convenía estar conmigo, estaba claro. Por qué seguía buscándome entonces?

Stripe hizo ruidos en su jaula y lo miré.

Y por qué seguía buscándole yo?

"Craig, papá dice que bajes a cenar o te bajará él de una patada en el culo." Informó Ruby, entrando sin llamar y sacándome el dedo.

De verdad no quería problemas ni con el presidente del consejo ni con el marica de Fields.

Nada más viese a Kyle al día siguiente le diría que se acabó el juego.

OOOOO

Y con esa idea fui a clase al día siguiente, intentando ser puntual, pero justo cuando iba a entrar Broflovski apareció en mi campo de visión, en la puerta de la clase. Su cuerpo me bloqueó la entrada y sus enormes ojos todas las ideas a la vez.

"Craig!" se sorprendió al verme.

"Hey." Saludé como un capullo.

Se volvió con disimulo hacia el reloj, igual de sorprendido que todos los que me miraban.

Las ocho en punto? Mierda, hasta yo estaba sorprendido… Creo que ni de niño fui tan puntual.

Él me miró con intensidad y por un momento nos quedamos los dos quietos, sin saber qué decir.

Aquello era raro…

"Paso, que voy ardiendo!" exclamó Kenny, totalmente recuperado, empujándome para entrar.

Kyle rodó los ojos asqueado por algo y por fin me esquivó y salió. Alcé una ceja y luego recordé que nuestra amistad solo empezaba cuando estábamos solos.

"Bien, mientras Broflovski trae los gráficos, vayan sentándose." Dijo el profesor.

Me senté en la última fila, como siempre, y miré mi libro de Aritmética.

En serio, aquello debía ser chino o algo…

El pelirrojo no tardó en volver cargado de rollos de papel que puso en la mesa del profesor.

Volví a mirarle mientras se dirigía hacia su sitio, pero él me ignoró por completo. Sonreí vagamente, algo resignado, y bajé la cabeza hacia mi libro. Aquellos malditos jeroglíficos me dieron dolor de cabeza al momento y tuve que mirar por la ventana.

Al cabo de diez minutos de clase, la cabeza empezó a dolerme con fuerza. El tic-tac del jodido reloj era insoportable pero a nadie parecía importarle.

Y me aburría. Me aburría enormemente.

Corté un trozo de papel y escribí en él 'Debemos hablar' antes de lanzárselo a Kyle. Le dio en la cabeza y fue divertido cuando se giró confuso y molesto subiéndose las gafas de vista. Pero pronto lo cogió y lo leyó.

Me lanzó una miraba curiosa y asustada y luego escribió en él, devolviéndomelo cuando el profesor no miraba de una manera muy novata para un lanzador de notitas. Se notaba que hacía años que no hacia esas cosas y aquello me hizo sonreír con malicia.

'Y tiene que ser ahora?' leí su redondeada letra.

'No, solo avisaba.' Contesté.

'Tienes los cojones muy gordos, Tucker. Nos pueden castigar por esta tontería!' respondió él.

'Pero estoy aburrido.'

Cuando Kyle leyó ese último mensaje escribió en el papel con brusquedad y me lo lanzó con menos disimulo.

'Te que jodan!' ponía.

Le miré con cierto ceño, algo dolido. Él me sonrió con suficiencia, pero su rostro cambió cuando la sombra del profesor se cernió sobre él.

Ups.

.….

"Eres idiota!" Sentenció Kyle cruzado de brazos, sentado a mi lado en el banco de madera del pasillo, junto al despacho del consejero.

"Teóricamente fue tu culpa." Declaré. Él aguzó la mirada e hizo un mohín.

"No fue mi culpa que tuvieses la…genial idea de jugar a los mensajitos!"

"No te quejes, te estás librando de una clase de mierda." Seguí rodando los ojos y metiendo mis manos en los bolsillos de los jeans.

No le miré a los ojos, pero sabía que si su mirada matase yo ya sería un jodido cadáver. Entonces suspiró y se subió las gafas. Me hacía gracia aquello, siempre lo hacía cuando creía que iba a decir algo trascendental.

"El hecho de que tú seas un vago no significa que todos lo seamos." Dijo con fingida dignidad. "A mí me gusta asistir a clase y sacar buenas notas, recuérdalo"

"Nerd." Le piqué con burla, dándole un pequeño codazo. El apretó los dientes y creí que me iba a golpear como cuando machacaba al gordo, pero solo apartó la mirada, algo sonrojado.

Tomé aire lentamente y me acomodé más, centrando mi atención en el tablón de anuncios que teníamos en frente.

"No deberíamos juntarnos más." Comenté intentando mantenerme indiferente. Se volvió hacia mí de nuevo, sorprendido. Yo le sonreí vaga y maliciosamente. "Hay que pensar en el qué dirán, no? Supongo que relacionarte con la oveja negra de tu clase no estaba en tus planes, señor presidente…"

La cara de Kyle enrojeció lentamente y giró la mirada de manera brusca, centrándose en las baldosas del suelo. Yo solo esperé, sin dejar de observarle, mientras él parecía estar debatiéndose muchas cosas por dentro.

Me gustaban sus rizos, tan rojos y diferentes al resto del mundo…

Finalmente suspiró sacándome de aquel pensamiento y negó con la cabeza, intentando serenarse.

"Pues no sé por qué no deberíamos." Soltó, para mi sorpresa. "Sinceramente… ya no se ni qué pensar del status quo de este lugar…" Alcé una ceja, curioso. "Quiero decir… el mundo se ha vuelto majareta!" exclamó empezando a desquiciarse como siempre mientras yo me mantenía tranquilo. "Wendy y Gregory juntos, actuando como mafiosos… Stan se dedica a morrearse con Kenny…!"

"Aun te queda Cartman" aseguré. Me lanzó una mirada furibunda por cortarle y sonreí por dentro divertido, pero luego la apartó, sonrojado de nuevo.

"Tú mismo dijiste que las cosas simplemente pasan, sin lógica a veces…" murmuró. "Yo sé perfectamente lo que me juego al estar contigo, Craig."

No sé por qué, pero aquello me hizo sonreír un poco. No sé… sería marica, pero había sonado bonito por su parte, supongo…

"Muy bien, sigamos con ello." Acepté. Ya pensaría alguna manera de protegerle de aquel rubio pomposo y sus detectives privados. "Pero a las chicas no le suelen gustar los que tienen negocios con los tíos como yo, te aviso". Bromeé.

Soltó una risita repentina y algo histérica.

"Por qué me dices eso?" quiso saber, alzando una ceja. Me encogí de hombros una vez más.

"No te interesa nadie o qué?" dejé caer.

Yo no era una persona curiosa… qué diablos estaba haciendo?

Me miró como si aquello le hubiese ofendido y apartó la mirada bruscamente, sonrojado.

"Como si yo no tuviera ya suficientes problemas como para enamorarme también…"

"No creo que enamorarse sea un problema." Me sorprendí contestando. Él alzó una ceja y sonrió con cierta suficiencia.

"No, en mi caso es una equivocación…" murmuró.

"Pero es una manera buena de equivocarse, no?" contesté de igual manera.

Sus mejillas se encendieron y yo reí un poco, recostándome más en el banco.

"Estás enamorado, pelirrojo?" solté sin más.

Se mordió el labio incómodo y creí haber ganado aquel asalto, pero pronto recuperó la compostura, poniendo su mejor expresión de indiferencia.

"Estás enamorado tú, Tucker?"

Le contemplé en silencio. Él intentaba parecer sereno, pero la mano le temblaba ligeramente y comprendí que estaba a punto de perder los nervios por mí elevada pausa.

Y entonces la puerta del despacho del consejero se abrió, sobresaltándonos.

"Tucker, oh, Dios mío, otra vez?" exclamó el hombre al verme. Le hice la seña mientras él se volvía hacia Kyle. "Y Broflovski… me buscabas para algo?"

Claro, nadie pensaría que él estuviese castigado también.

Kyle intercambió una mirada divertida conmigo, y finalmente suspiró resignado.

"No, señor, yo…"

"El profesor le mandó vigilarme." Sentencié. Él me miró sorprendido, de nuevo con aquel lindo rubor en sus mejillas. Le sonreí con sorna. "Como todo buen nerd." Le murmuré.

El hombre hizo unos aspavientos impacientes con las manos y entró de nuevo en el despacho.

"Gracias." Me susurró Kyle con una sonrisa dulce que me robó un pequeño sonrojo.

"Me debes una." Aseguré.

"Tucker!"

Suspiré resignado y una vez más me dirigí a aquel despacho infernal, sin poder evitar lanzarle una última mirada al pelirrojo.

Las cosas pasaban porque tenían que pasar. Y a mí, simplemente, me gustaba estar con él.

A quien no le gustase que se fuera al carajo.

….

Volví! XD

Escribir a Craig fue horriiiiiible! XD cuanta frustración, en serio! Admiro a los que pueden con él!

La frase que suelta Kenny cuando entra en el aula, por si a alguien le sonaba, es de los Simpson

Y nada más, que ahora que se cerró Titulares, intentaré actualizar aquí con más rapidez. Al menos cuando no narre este pendejo apático LOL

Ah, y que no tengo ni idea de baseball, lo poco que puse me lo explicaron un poco y ni siquiera se si lo hice bien, así que lo siento uwullll

Gracias por leer! Nos leemos!