Disclaimer: Los personajes son de la genio Stephenie Meyer, solamente la trama me pertenece ^^


El viernes estaba realmente al borde de un colapso, todo el instituto hablaba de los nuevos estudiantes, "quizá sean lindos" "dicen que viene una chica con ellos" "dicen que son solteros", todos esos comentarios ya me tenían hostigada, esos chicos ya me caían mal sin siquiera haberlos visto.

El fin de semana paso sin novedades, pero por desgracia no era lo suficientemente largo como para evitar el lunes.

Finalmente el catastrófico día llegó, me levante temprano para prepararme un buen desayuno, porque la comida de la cafetería era de todo, menos deliciosa. No sabía ni por qué me interesaba la llegada de estos nuevos estudiantes, simplemente eran personas, personas comunes y corrientes como todos nosotros, por lo tanto simplemente los ignoraría, tal y como lo hago con todo el mundo.

Me vestí con un jean negro rasgado a la altura del muslo, me puse una gris manga 3/4, era holgada y un poco ajustada en las caderas, me calcé unas botas militares con cordones. Finalmente me puse mi adorado anillo en forma de rosa, unos pequeños zarcillos plateados y use un montón de pulseras finas de color negro y plateado, para tapar las cicatrices.

Salí lista a la cochera, pero la dificultad estaba en que auto llevaría, ¿pasar desapercibida o hacerles saber que no tienen mi atención? Mejor sería hacerles saber que no me interesa su llegada, así que sería mejor ir como voy siempre.

Agarre las llaves de mi Porsche, metí mi bolsa con mi móvil, mi reproductor y un par de libros, me puse mis gafas oscuras (milagrosamente no llovía en Forks) y salí en marcha al instituto. Llegué en menos de 15 minutos y debo decir que fue debido a mi manera de conducir. Entrando al estacionamiento todos se hacían a un lado para dejar pasar a mi auto, algunos ya estaban acostumbrados a verme así, pero otros parecía que todavía no lo habían hecho.

Logre visualizar un Mercedes Benz s400 donde estaban apoyados 3 chicos y 1 chica, aparque en mi lugar de siempre, a lado del auto de Alice a unos pocos metros de donde estaban los nuevos, apague el auto, agarre mi bolsa y saqué mi reproductor, y, escogiendo la canción, me dispuse a salir.

Salí del auto sin despegar la vista de la pantalla de mi reproductor, una vez afuera, cerré la puerta del auto con el pie.

Sabia, sin necesidad de alzar la vista, que los nuevos me quedaban viendo, lo único que yo hice fue sacarme las gafas y ponérmelas en la cabeza como diadema. Me quedé recostada en la puerta del Porsche justo en frente de los nuevos.

¡Al fin! Había encontrado la canción que quería, Time is running out, de Muse, guarde el reproductor en el bolsillo trasero de mis vaqueros e inconscientemente mi pie se movía al ritmo de la batería.

Alcé la vista recorriendo todo el parqueadero buscando a la enana de mi hermana que no sabía dónde demonios se había metido, nunca me esperaba para salir juntas para el instituto y siempre la encontraba conversando con sus amigos, pero esta vez no la veía por ninguna parte.

De repente me tope con la mirada de los nuevos, pero bueno como no sabía sus nombres, los llamare "el cuarteto", el cuarteto me miraba atentamente. La chica me miraba con recelo y estaba abrazada al brazo de uno de los chicos, este chico me miraba con una sonrisa ¿tierna?, no sabía por qué lo hacía, otro de los chicos me miraba de una forma ¿sospechosa?, ni idea pero el ultimo chico fue el que desconcertó, me miraba calculadoramente, como analizándome, y al parecer le gusto lo que veía porque me sonrió de manera ¿seductora?, en serio que estas personas eran raras. Sentí una punzada de dolor en mis oídos y me di cuenta que era por el volumen elevado de la música. Cuando me saque los audífonos me percate de la presencia de Alice.

- Hasta que al fin me escuchas, Isabella- dijo con los brazos cruzados y haciendo sonar el tacón de su zapato caro contra el suelo.

- Y solo a ti se te ocurre hablarme mientras tengo las orejas tapadas- dije esquivándola y dirigiéndome a la puerta del instituto donde ya la mayoría había entrado, el cuarteto al ver mi acción, decidieron entrar también.

- Pero, pero, pero, lo que yo te decía era muy importante, ¡Y a dónde vas!- dijo al ver que me dirigía a las puerta de secretaría.

- Tengo que ir a que me firmen un papel.

- Bueno te dejo, para que "te firmen tu papel"- dijo enojada porque no escuche lo que me quería decir, yo simplemente la ignore y seguí mi camino, por mi vista periférica pude ver que el cuarteto venia en mi misma dirección, supuse que para recoger los horarios.

- Que onda Josh- dije saludando al conserje que se encontraba frente a la puerta de Secretaría. Me abrió la puerta y juntos entramos.

- Nada bueno Bells, lo mismo de siempre, todo aburrido y normal- no pude evitar esbozar una pequeña sonrisa por tal comentario, esta escuela era de todo, menos normal. La secretaria se encontraba atendiendo a unos estudiantes, por lo cual tomé asiento para esperar, en eso, entro el cuarteto y tomaron asiento a un par de sillas a mi lado.

- Y ¿Cómo así por aquí? Ya no es que me visites mucho- dijo soltando una carcajada.

- A ver, que no se te haya hecho costumbre, sí, es verdad que me mandaron a hacer trabajo comunitario, pero no era para tanto, y, ¡ni siquiera fue mi culpa!- dije enojada cruzándome de brazos, era obvio que el cuarteto escuchaba nuestra conversación porque no disimulaban bien sus risas.

- Sí, claro, yo te creo cariño, y dime, ¿Qué haces aquí tan temprano?- dijo Josh de forma cariñosa, Josh era conserje aquí desde antes que yo entrara, por lo que en mis horas de trabajo comunitario para la escuela, logre conocerlo mejor y nos hicimos buenos amigos, el es un francés de 32 años y dice que yo soy la hija que nunca quiso.

- El jueves tuve castigo y como Alice quería ir de compras, tuve que faltar y el viernes no asistí porque me dio sueño y me quede dormida después de deportes, así que vengo a que me lo reprogramen para otro día- dije mirando distraídamente mis uñas.

- Bien por ti preciosa, y por qué el castigo- dijo alzando una ceja.

- Eso, amigo mío, es información clasificada, lo único que te puedo revelar es que me dieron tres horas- dije guiñándole un ojo ocasionando una carcajada de su parte.

- ¿Tres horas? Muy malo tuvo que haber sido, si usualmente ponen 30 minutos.

- Es que estaba enojada y, por cada queja mía, me aumentaban media hora- dije guardando el reproductor que hasta ahora tenía en la mano.

- Les garçons de ton côté te surveillent fascinés (los chicos de tu lado te miran fascinados)- dijo Josh en francés.

-Celle-là est la mauvaise chance par mon physicien (Esa es la mala suerte por mi físico)- dije fastidiada con un fluido francés, viendo de reojo los rostros confundidos del cuarteto.

- Lo que tú digas princesa- dijo burlándose de mi apodo.

- No fastidies Josh, ya es mi turno, después pierdo más clases- dije levantándome y dirigiéndome donde la secretaria.

- ¿Que deseas cariño?- dijo la señora Cope.

- Es que el día jueves tuve castigo con el maestro Banner y no pude asistir. ¿Para cuándo tendría que venir a cumplir con el castigo?

- Déjame ver- dijo rebuscando algo en el ordenador- Tendrás que quedarte castigada toda la semana incluyendo el próximo lunes, media hora diaria- dijo mirándome con una cara de "buena suerte cariño, de esta no te salvas"

- Gracias.

- Por cierto, si vas a la clase de español, diles a los chicos que la maestra Carmen está enferma y que no vendrá por lo que resta de la semana- dijo tomando mi papel y firmándolo.

- Claro, yo les aviso, no se preocupe- dije antes de salir de la oficina.

Tuve que pasar por mi casillero por un par de libros y mi chaqueta, no estaba haciendo frio, pero no me agradaba en absoluto que me estén mirando como lo hacía el cuarteto, y la capucha de la chaqueta me ayudaría a evitarlo.

Para cuando llegue al salón ya estábamos en la segunda hora de la clase de algebra. El maestro me dejo entrar una vez que le enseñé el papel firmado el castigo, las primeras horas pasaron tan aburridas como lo eran a diario, hasta la hora del almuerzo.

Al salir del salón, lo hice sin mirar a nadie, no es que fuera una excluida social, por desgracia, cualquiera moriría por ser mi amigo, aunque sea por dirigirle la palabra, pero ese "privilegio" se lo llevaban muy pocos, incluso podría contarlos con los dedos de una mano.

Ellos eran Jacob Black, Sam Uley y Vannesa Uley y justo cuando pienso en ellos, se aparecen frente a mí.

- ¡Bellie! ¿Dónde has estado en todo el día?- prácticamente grito Jacob.

- Hola Jake, yo estoy bien, gracias por tu preocupación, ¿y tú cómo estás? Maleducado.

-Hola Bella- dijeron Sam y Vanessa al mismo tiempo.

- Aprende Jake, se saluda antes que nada- dije causando la risa de mis otros dos compañeros.

- Lo siento Bells- dijo agachando la cabeza. A veces era demasiado sensible.

- Ya, nada paso, por cierto he estado en clases, deberían intentarlo, asistir a clases no es tan malo después de todo.

Los tres eran como los chicos malos del instituto, los problemáticos, los que pasan más horas en la sala del director que en clases. No éramos amigos, simplemente compañeros, pero era con los únicos que se podía entablar una conversación normal, por así decirlo.

- Como tú digas. Vamos a McDonald's a comprar el almuerzo, ¿vienes?- dijo Sam.

- No gracias, comeré la porquería de la cafetería, ya perdí una hora en la mañana.

- Claro, pero si te da indigestión, no será nuestra culpa- dijo Vanessa mientras reía.

- Comeré una manzana no más, ya pareces nutricionista, me caes mal- dije fastidiándola, sabiendo que nunca le ha gustado que la comparen con doctores, por sus padres.

- ¡A quién le dices nutricionista! No fastidies Swan- dijo poniéndose roja de la ira.

- Lo que sea, mejor ya váyanse antes que me hagan cambiar de opinión.

Los chicos se despidieron y tuvieron que llevarse arrastrando a Vanessa que seguía quejándose por mi comentario.

- ¡Pero me dijo nutricionista!- se oyó el grito desde lejos.

Los pasillos estaban atestados de alumnos hambrientos dirigiéndose a la cafetería, pero por alguna razón, ninguna persona llego a empujarme o siquiera chocarme accidentalmente, simplemente hacían el espacio para que pasara, tuve que echarles una mirada de advertencia para que dejaran de hacer eso, me hostigaba que me trataran así, yo era una simple persona más, pero mi historial de vida, no decía lo mismo.

Lo único que hice fue ignorarlos y dirigirme a mi casillero, saque uno de los libros que estaba leyendo actualmente y dejé mi bolso con todas mis cosas, excepto mi móvil y mi iPod.

A la entrada de la cafetería me encontré a Alice, parecía que estaba esperando a alguien, y dudo que sea a mí.

- Hola desconocida- dije pasándole una mano frente al rostro, parecía distraída.

- ¡Bella!- dijo realmente asustada y nerviosa.

- Bien, vomita todo, a mí no me escondes nada- dije seria y poniendo las manos en la cintura.

- Es que tuve la hora de español libre y entonces todo el aula estaba en un completo desorden y entonces llegaron los chicos nuevos, aunque solo 2 de ellos, pero nos pusimos a conversar, y descubrí que son muy interesantes y les dije si podríamos almorzar juntos y dijeron que si y ahora los estoy esperando y pienso preguntarles al final del almuerzo, si quieren ir a nuestra casa en la tarde pero me da miedo que crean que soy una sicópata y…

- ¡Respira!- la agarre de los hombros para que dejara de hablar de una vez por todas.- Déjame ver si te entendí, conociste a los nuevos, almorzaran juntos, los invitaras a nuestra casa- ella iba asintiendo a cada cosa que decía- ¿Me faltó algo más?

- No, nada más. ¿Tienes algún problema con eso?- dijo haciendo su carita de perro apaleado.

- No tengo ningún problema, además, creo que tus amigos ya están adentro.

- ¿Almorzaras con nosotros?

- Estás loca- dije entrando a la cafetería, la cual, estaba llena hasta el tope. Solo habían 2 mesas vacías: la mía y la del cuarteto. Mi mesa siempre estaba vacía, nunca entendí la razón, pero desde que me siento en ese lugar, nadie más lo hace. Aquella era la mesa más alejada de todas, estaba pegada a la pared, en el lado este de la cafetería, donde veía a todos sin que ellos repararan en mi presencia, nadie lo hacía excepto ellos, el cuarteto.

Trate de ignorarlos lo más que pude, pero sentía que sus miradas me traspasaban, no sé cuál será su problema conmigo, aunque la única que me miraba mal, era la chica. Los otros me miraban interesados, como queriéndome conocer.

Lo único que hice fue comprarme una manzana y una Coca-Cola e irme a sentar a mi mesa. Abrí la lata de soda y tome un gran sorbo mientras abría mi libro, era una mala costumbre mía ponerme a escuchar música en alto volumen mientras leía, me concentraba en la lectura y no escuchaba la música, pero al fin y al cabo, el volumen de la música me hacía desconectar del ruido de la cafetería.

Me dispuse a comer mi manzana cuando me di cuenta que mi móvil estaba sonando. Era un mensaje de Alice.

- Bells, ¿segura que no quieres almorzar con nosotros?- decía el mensaje.

- Estoy más que segura, pero pregúntales casualmente una cosa, ¿Por qué demonios me miran tanto?- le puse en el mensaje, al alzar la cabeza, pude ver que Britany tenía el celular debajo de la mesa para que el cuarteto no la viera mensajear.

Tuve que esperar un buen rato mientras Alice les preguntaba, hasta que vi las luces de mi móvil parpadear.

- Bueno, Rose dice que le gustan tus botas, Emmet dice que te ves tierna y que quisiera hablarte, Jasper dice que escondes un misterio y Edward dice que eres extremadamente hermosa como para ser de este planeta. - decía el mensaje. Me sobresalte cuando vi un libro de trigonometría fue lanzado encima de la mesa.

- Hasta que me haces caso princesa, llevaba media hora aquí parado- dijo Seth, era el único que me hablaba de esa manera, pero como no hacerlo, Seth tiene apenas 16 y lo conozco desde que entro al instituto.

- Que quieres Seth, estoy muy ocupada en estos momentos.

- Si a ocupada te refieres a estar con un iPod, supuestamente leyendo un libro y chateando desde tu móvil, claro que estas ocupadísima.

- ¿Qué te sucede ahora? ¿Te estás escondiendo?- dije mientras el tomaba asiento a mi lado y yo dejaba poner sus piernas en mi regazo.

- ¿Vas a comer esa porquería?- dije mirando una limonada junto a un sándwich de pollo, si es que a eso se le podía llamar sándwich, tenias que escarbar entre tanta mayonesa para encontrar el pollo.

- No me escondo de nadie - dijo ignorando mi anterior comentario.

- ¿Entonces? No es que me visites muy a menudo ¬¬

- Lo siento cariño, es que pensaba buscarme una novia, es que últimamente me siento muy solito – dijo haciendo un puchero adorable.

- Pero si sabes que puedes pasar el tiempo conmigo, tampoco es que yo ande mucho tiempo acompañada- dije rodando los ojos- Además quizá te presente alguna chica linda que merezca tu corazoncito.

- Gracias por ayudarme princesa, prometo llevarte a la biblioteca - dijo parándose a botar su comida.

Finalmente pude ayudarlo, no me gustaba ver a Seth triste, él que siempre irradiaba felicidad

-¡Bella, Bella, Bella!- dijo Sam llegando jadeante a mi lado.

- ¿Qué te sucede? ¿No qué se iban?

- Vengo dejando solos a Jacob y Vanessa, espero que por lo menos asi puedan hablar- dijo mientras bebía de mi soda. Jacob y Vanessa estaban enamorados uno del otro, pero era obvio que no se lo dirían si no los ayudábamos.

- Bueno compañero, ahora estás haciendo de Cupido, tratas de unir unos corazones enamorados, ¿y el tuyo?

- Naaaaaddaaaaa! Yo soy un lobo solitario – y se fue mientras me guiñaba un ojo. Por suerte yo sabía que él no estaba interesado en mi, a él le gustaba una chica que según él era inalcanzable.

- ¿Y que quería Sam? – dijo Seth con recelo mientras llegaba y se sentaba a mi lado.

- Por millonésima vez Seth! A Sam no le gusta Bree! Tú la amas y sin embargo andas buscando otras chicas – dije reprobatoriamente.

- Pero yo no soy merecedor de su amor.

- Yo sé de lo que si eres merecedor, de un buen golpe en la cabeza- dije mientras nos levantábamos a botar lo que quedaba de mi almuerzo.

- No te enojes princesa, solo digo que ella es demasiado para alguien como yo- dijo acariciando mi largo cabello. Íbamos en dirección a la mesa del cuarteto, por "coincidencia" el tacho de basura estaba cerca de esa mesa.

- Pero Seth, eres una linda persona. Para tener 16 años tienes buen cuerpo- dije tocando sus bíceps- eres cariñoso, y además de gracioso, eres odiado por los maestros- dije sonriendo en la última parte, pero sorprendentemente Seth no rió conmigo, seguía serio.

- Pero no soy como tú. Isabella, tú eres preciosa - dijo agarrándome de la cintura y enterrando la cabeza en mi hombro, ante esa acción escuche un gruñido de parte de uno del cuarteto.

- No puede ser- dijo Seth antes de soltar una carcajada que hizo que toda la cafetería volteara a vernos.

- Odio que me miren, ¡ya tranquilízate! Y no sé de qué demonios me hablas- le dije mientras el volvía a enterrar su cabeza en mi hombro y temblaba conteniendo la risa.

Estábamos camino hacia nuestra siguiente clase y nos sentamos en nuestros lugares de siempre, lo único bueno de esta clase era que me sentaba sola, pero no por mucho tiempo.


Bueno :) aquí otro cap! Gracias por todo.

Sus comentarios me ayudan a seguir adelante con esta historia ^^

En el transcurso de la semana estaría subiendo otro capítulo, no sé qué día exacto pero espero no demorar.

También estoy viendo si subo un oneshot que ya estoy preparando ^^

Prometo no desaparecerme y deséenme suerte para que la inspiración no se vaya :D

Seré merecedora de un review? :P

Saluditos, nos leemos, bye!