"Estimada Doctora Brennan,
Han transcurrido cuatro años, dos meses y catorce días desde la última vez que formé parte del equipo de investigación forense del Instituto Jeffersonian… exactamente mil quinientos treinta y seis días, el mismo número de días que trabajé con usted como su asistente, en el lugar al que consideré como mi hogar lejos de la casa de mis padres en Utah.
De usted aprendí todo lo que siempre supuse era lo único trascendente en la vida, la importancia de la búsqueda incansable del conocimiento, la posibilidad de encontrar en la ciencia las herramientas que nos permiten descubrir la verdad, la capacidad de vivir respaldando todas nuestras decisiones en un análisis racional de la información.
Sin embargo, ha sido durante este tiempo alejado de todos, que he comprendido que incluso la persona más lógica y racional necesita del afecto, presencia y camaradería de aquellos que sin obligación nos acogen como parte de sus vidas.
Usted y yo fuimos muy afortunados, porque a pesar de que con nuestras acciones proclamamos en incontables ocasiones que no necesitábamos de la interacción con otros seres humanos para vivir nuestras vidas a plenitud, a pesar de nuestra falta de interés por expresar nuestros sentimientos… ellos nos acogieron.
Angela, Jack, Booth y la doctora Saroyan se esforzaron porque comprendiéramos que ellos siempre estarían allí para nosotros, dispuestos a formar parte de nuestras vidas cuando estuviéramos listos para dejarlos entrar en ellas, demostrándonos que formábamos parte de una familia carente de lazos genéticos, una familia nacida por amistad.
En todo este tiempo conseguí que la ciencia me ayudara a resistir la soledad del aislamiento, encontré en los postulados de la física cuántica la convicción de que la forma en que experimentamos el tiempo es una ilusión, el tiempo no se produce de forma lineal, el pasado y el presente estarán ocurriendo siempre, no hay diferencia entre ellos… es por ello que aunque no volvamos a vernos nunca, yo estaré permanentemente junto a usted.
Booth diría que la llevo en mi corazón, aunque usted y yo sepamos que el corazón es solo un músculo, y los recuerdos están almacenados en el cerebro… sin embargo, en momentos como este me gustaría creer que los buenos tiempos están ocurriendo justo ahora, cerrar los ojos y estar nuevamente en el Jeffersonian, junto a todos, junto a usted.
Recuérdelo doctora Brennan los buenos momentos estarán ocurriendo siempre…
Con afecto, Zach"
