Aclaraciones del capitulo:
Al fin el ultimo capitulo... con mas crack supongo juar!
Gracias a todos por sus reviews: a Sebi chan! (tu regalo completo), Erza san, Naomi Hazime, Kro, Haru chan, Yuki, dark huntress, jigoku no hana y aodita de acuapiscis; creo que no me falta ninguno uff
Los dejo leyendo
PD: Habra cositas que los impacten asi que cuidado con el fic juar
De nueva cuenta, Cavallone se encontraba encerrado dentro de los deprimentes calabozos del palacio, antes no le habría importado porque podría pedirle ayuda al genio para salir de aquí, pero después de tanto buscar llego a recordar que la lámpara estaba en su chaqueta la cual había perdido al momento en que le capturaron.
Uno de los guardias corrió bastante asustado hasta una mesa cercana a las celdas, empezó apuradamente a guardar sus cosas.
-el visir está loco, más que loco, ¡LOQUISIMO!- tomo su maleta y huyo de la escena, sin darse cuenta de que había dejado las llaves de la prisión.- ¿Cómo pudo de un momento a otro ser el sultán?, después ese fantasma blanco al que llamo genio, luego esa aura oscura… ¡yo me largo!
Una risa malvada resonó con eco dentro de las paredes. Un grito desesperado se escucho.
-"¿el visir ser el sultán?, así que él es quien tiene mi lámpara mágica".- Dino empezó a preocuparse, Kyoya estaba en un grave peligro, pero no tenia su látigo a la mano, aunque quizás su fiel amigo tortuga podría ayudarle.- Enzo ve por las llaves, eres el único que puede alcanzarlas.- le hablo a su fiel mascota como si esta pudiera entender a su amo.
La decisiva tortuga empezó a caminar con la misma velocidad que un anciano cojo con reumas, paso a pasito llegando hasta el ansiado objeto.
Después de un siglo y tres cuartos (nah, solo fueron 2 horas), llego hasta su dueño. El rubio abrió la celda y tomo su látigo. En cuanto se encontró en los pasillos principales del palacio no pudo evitar suprimir su asombro.
El anterior hermoso y tranquilo palacio se había deteriorado, las cortinas purpuras estaban rasgadas, las paredes estaban agrietadas, la hermosa decoración había sido suplantada con antorchas y figuras de lechuzas observando ferozmente. Este era el poder del genio.
Llego hasta la sala principal; había montañas de oro y joyas como las de la cueva de las maravillas, en el trono del soberano se encontraba cómodamente el anterior visir Mukuro, veía complacido como la lechuza empezaba a darle de palazos a la colgante piñata humana exsultán.
-¡duele!, ¿Por qué?, ¿Por qué haces esto?- gritaba Tsuna.
-es mi venganza por todos los años en que tuve que aguantar que me dijera Piña-samba solo porque en una fiesta use las maracas.- llevaba un pañuelo hasta su ojo.- además, usted es como todos los políticos, ¿ha visto alguna vez como vive su pueblo? Kufufu, si han de sufrir por el egoísmo de la "alta", al menos no engañarlos con falsas apariencias.- tomo con elegancia de su copa con vino.- dale, dale mi linda Chrome~- aplaudiéndole a su avecilla que se divertía como infante aunque el sultán estuviera ya noqueado.
-"bueno en eso concuerdo, la diferencia entre cómo vive el rey y como vive el pueblo es tan remarcada como los spams de internet donde debes encontrar las diferencias de las imágenes"
-¡detente!- hizo presencia en la sala el hijo del soberano, cargaba en sus dos manos una bandeja con uvas, manzanas, plátanos y piñas.- yo también quiero darle a la piñata.
-Ky… Ky... ¿¡KYOYA!- se desangro ante la vista ofrecida, tanta sangre perdió que se desmayo.
-espera un momento Chrome.- detuvo de una sola llamada a su ave.
Miro al intruso de arriba a abajo babeando ante la vista, en verdad que esa apariencia de esclavo le quedaba perfecta; la parte superior completamente descubierta, los rojos pantalones traslucidos, la serpiente de oro en sus antebrazo derechoy esas cadenas en los brazos, pies y cuello…. ¡Dios que vista! Parecía todo un bailarín de arabia.
-hmmm, príncipe Hibari, podría jugar con la piñata sino tuviera esas cadenas que yo mismo le puse cuando intento escapar.- las hizo desaparecer para que el moreno le ofreciera uvas como los hacen los sirvientes a sus amos.- kufufu, un hombre tan apuesto como tu debería ser el amante del hombre más poderoso del mundo.- hizo aparecer un anillo de oro con incrustaciones de rubíes.- ¿te gustaría ser mi esposo?
-mmm déjame pensar… ¡NO!- tirándole rápidamente toda la bandeja, cierto genio estaba celebrando a espaldas de su amo que le rechazaran.
-tsk.- con su vara hizo que Hibari levitara para entonces tirarlo contra la pared.- ten mas modales insolente pedazo de…- en eso una idea macabra paso por su mente, rio ampliamente, chasqueo los dedos llamando a su mágico esclavo.- oh genio~
-¿para que soy bueno?- apareció de un solo puff al lado de su amo.- si me buscaba para que yo fuera su esposo lo aceptare con mucho gusto, pero aclaro que yo seré el seme.-entonces una piña le cayó en la cabeza.- su cariño duele amo~
-he decidido cuál será mi tercer deseo.- moviendo sus manos maquiavélicamente.- deseo que el príncipe Hibari Kyoya se enamore perdidamente de mi.
-"NOOOOOOO, ¿¡PORQUE!, ¡¿ POR QUÉ DIOS MÍO!"- pensaba el príncipe ante tal mandato.
-em, amo, además de que yo no quiero eso.- hacia puchero el genio.- ay ciertas clausulas impuestas por la sociedad de genios anónimos que no podemos… -fue jaloneado por su dueño, sintiéndose intimidado por esa aura oscura.
Mientras cierto ilusionista medio mataba a su genio, cierto ladronzuelo iba despertando de su letargo.
-awww mi cabeza… ¿de qué me perdí?- miro de nuevo a Hibari, esta vez no se noqueo porque el moreno le había visto.
-A-La´Dino…- susurro contento, termino silenciándose a si mismo esperando que el maniático mago no le oyera.
-shhh.- el de ojos castaños le hizo un gesto de que callara, su mirada le indicaba a su pareja que no se preocupara, arreglaría esto cuanto antes.
-"tengo una idea para darle tiempo… pero me arrepentiré por ello… bueno, aquí voy".- suspiro, esto requeriría toda su capacidad física y mental.- oh Mukuro-sama~
-¿mande?- contesto el mencionado aun golpeando a Byakuran.
-no me había dado cuenta de lo sexy que eres.- tomo el anillo que le había regalado y se lo puso en el dedo correspondiente, nunca dejo de mirar seductoramente al nuevo rey.
-… ¿WTF!- se quedo perplejo Gesso.
-hmm, esto me gusta.- soltando al genio.- muy bien hecho, ahora, dime todo lo que te gusta de mi.
Mientras el hechicero recibía más y más halagos, Dino se fue acercando sigilosamente cual ninja hasta el genio que se rascaba su cabeza intentando comprender cómo se cumplió el deseo sin que él moviera un solo dedo.
Cuando llego al pilar más cercano a Byakuran empezó a tratar de llamarle la atención, pero como este seguía furioso del 6918 que tenía enfrente no hacia caso a ningún llamado hasta que sintió una manzana golpear su cabeza; se emociono bastante al ver a su anterior amo y apareció justo a un lado suyo.
-Dino amigo mío, ¡ayuda!, la piña quiere ser seme de nuevo.- transformando su cabeza en, literalmente, una piña.- ¿Qué hacemos?
-oye, parece que olvidas que esta historia fue escrita por una fan 10069 para una que ama el D18; tu tranquilo y yo nervioso, es hora de improvisar.
Fue acercándose silenciosamente hasta el trono del rey donde se veía claramente la lámpara; la inigualable ayuda de Hibari es lo que permitía la oportunidad de solventar las cosas, aunque para éste último empezaban a complicarse las cosas.
-y tu cabello… no me recuerda absolutamente a la forma de una fruta.- ya las palabras amables se le estaban acabando.
-… explica eso ultimo.- la mirada severa de Rokudo era un indicio de que no creería mas en el falso príncipe enamorado.
-el palo de tu tridente es tan largo…
-hummm, y espera a probar el que tengo entre los pantalones kufufu.
-"¡#$%&!, tranquilo, piensa en algo bonito, ¡piensa en algo bonito!... seee, piñas siendo cortadas en pedacitos hasta desangrarse…" sí, eso estaría bien….
-oya, ¿pero qué me dices del falso príncipe ese?
-no sé de quién me hablas.- tomándole del rostro para evitar que volteara; aunque no entendía que quería decir con "falso príncipe".
Pero en el instante en que Dino tomo la lámpara hizo un ruido, Mukuro al tratar de ver que era fue recibido por los labios de Kyoya, besándose de una forma agresiva; tanto el genio como su anterior amo se quedaron boquiabiertos y con los ojos tan amplios como platos.
-ver dos ukes besándose es toda una fantasía pero el que uno de ellos sea mi futura esposa me deprime… Dino-sama recuérdeme comprar enjuague bucal.- contesto el genio sin apartar su vista ante la escena.
-está bien, pero luego me lo prestas.- entonces froto la lámpara para darse cuenta que solo era una ilusión.- ¿¡Qué!
-kufufufu.- aquella persona desaparecía y se encontraba ahora al lado de su lechuza la cual le informo sobre los intrusos, sacaba de sus ropas la verdadera lámpara mágica.- Chrome me aviso sobre ustedes, solo que quise ver hasta qué lejos llegaba Hibari Kyoya, debo admitir que sabe usar bien la lengua~
-… ¡con una #"$#$%&!- el moreno se limpio los labios con su muñeca y después empezó a patear con fuerza lo primero que encontraba.
-kufufu, a ti amor mío te daré como regalo un bello entierro. Y al "príncipe" su verdadera forma.- con un solo gesto de su vara, la ropa principesca regreso a ser la anterior apariencia andrajosa.
Mukuro movió de nueva cuenta su bastón enviando a un sorprendido Hibari a una celda de concreto con una puerta de metal donde fue encerrado, dentro de esta le esperaba una trampa donde las paredes hechas de picos poco a poco se acercarían a él hasta hacerlo puré. Dino intento inútilmente abrir la puerta pero la única manera de salvar a Kyoya seria venciendo al hechicero.
-¡pelea como un hombre maldito chico cabeza de piña!- grito el rubio agrediendo al hechicero.
-¿cabeza de piña?- se notaba bastante enfadado pero eso le dio una buena idea.- mmm, ok, te mostrare lo que un cabeza de piña puede hacer.
Chasqueo los dedos, uno de los oscuros pasillos se rebeló, las siluetas parecían ser los guardias reales pero ahora que los veía mejor no lo eran, o quizás sí, ya que su forma había cambiado drásticamente; parecían sacados de un juego de terror, con esos mandiles grises manchados de carmesí, los cuerpos altos y demasiado musculosos ya que cargaban una enorme y pesada lanza de metal corroído, lo único no intimidatorio de ellos era esa cabeza de piña que menciono el ilusionista.
Los guardias se fueron tras de él, el pobre ladrón solo corría tratando de evadir las poderosas lanzas, ya que su látigo no servía y era el única arma que poseía.
-kufufu, no deberías meterte con un amante del gore, especialmente fanático de Silent hill.- veía complacido la persecución.
-amo, deje en paz a Dino-sama, usted sería un gran señor, y mucho mas si fuera un uke fufufu.
-calla, estúpido genio de pacotilla.
-"el genio…"- entonces, como un rayo fulminante, una idea paso a través de la mente de Cavallone. Se dejo apresar por los guardias, estaba asustado, pero la preocupación por como estaba su pareja superaba ese miedo.- ¡Mukuro!, ¡tu no serias nada sin el genio!, ¡si Byakuran lo quisiera te domaría en un par de segundos porque él es mas poderoso que tu!
-… es cierto… su poder es superior al mio.- su sonrisa se amplió asemejando a un gato de Cheshire.- pero no por mucho tiempo.- entonces jaloneo con sus poderes a su esclavo que moría del miedo por ser golpeado otra vez.- genio, he decidido mi último deseo, ser el genio más poderoso del universo es lo que deseo.
-yo le aconsejaría que lo…- fue congelado ante la mirada aguda de su dueño.- gulp, sus deseos son mis ordenes.- entonces con su magia envolvió todo el cuerpo de su amo.
El clima cambio. Unas tenebrosas nubes grisáceas se apoderaron del techo del palacio, el cuerpo del hechicero fue desintegrándose de nuevo a una neblina mucho más densa; nadie podía ver que era lo que realmente pasaba, lo único visible eran esos luminosos ojos rojo y azul.
-ahora soy el ente más poderoso, todo el universo es mío kuhahahaha.
-quizás, pero olvidas lo que realmente es ser un genio.- Dino sonreía victorioso, pues todo estaba saliendo de acuerdo al plan.
Algo sorpresivo pasó, la neblina pareció amontonarse en un pequeño hilo de humo que era succionado por una nueva lámpara mágica de color índigo, se escucho un último reclamo antes de que toda la bruma fuera encerrada.
-el poder del universo, encerrado en una lamparita.- tomo el objeto y se lo regalo a Byakuran.- estoy seguro que sabrás usarlo muy bien.- en cambio, el recogió su original lámpara.
-fufufu claro que sí.
Todo el palacio y sus habitantes volvieron a la normalidad, el sultán tenia de nuevo su ropa, Hibari salió ileso de aquella tortura y los guardias dejaron de ser monstruos sacados de un videojuego. Una vez ya todo tranquilo, Dino y Byakuran se disponían a irse cuando pero fueron detenidos por el príncipe.
-¿por qué te vas A-la´Dino?
-Kyoya, mi verdadero nombre es Dino Cavallone, no soy un príncipe, solo soy un bandido.- le dio la espalda a su amado pero volvió a ser interrumpido, esta vez por el genio.
-amo, yo podría convertirlo nuevamente en príncipe.
-cierto, lo olvidaba…genio… ¡deseo que seas libre!
En ese instante las pulseras y el collar de picos se habían roto, la cola del genio fue remplazada por un par de piernas humanas que fueron inmediatamente cubiertas con unos pantalones blancos y unos zapatos del mismo color.
La lámpara se hizo pedazos; ya su prisionero al fin tenía su anhelada libertad.
-amo… -en sus manos tomo su destrozada prisión aun sin creer que era un ser independiente.- ¿pero que pasara con usted?
-te lo había prometido.- sonrió mientras se rascaba la cabeza con algo de pena.- yo no soy merecedor de Kyoya.
-¡idiota!- respondió el príncipe.- ¡eres el único al que le guardo respeto! Por supuesto que eres digno de mi mano.- su rostro se había teñido de carmín ante la declaración.- al diablo con la ley, quédate conmigo.
-pero…
-¡espera!- interrumpió el padre de Hibari.- ¿has dicho que te llamas Cavallone Dino?, ¿eres acaso el hijo de Cavallone Primo?
-sí, ¿Por qué la pregunta?
-oh dios, ¿me darías su autógrafo?¡No, eso no quería decir!- sacudiéndose la cabeza.- aunque no se sabe donde se encuentra, se le considera el rey de los ladrones, si tu eres su hijo por ende…
-… te vuelve el príncipe de los ladrones.- respondió pensativo el hijo del rey.
-¿eso cuenta?- pregunto feliz el ente mágico.
-pues claro que cuenta, además, eres el único que aguanta a mi hijo por como es y que además no desea matar; además la ley dice que "el hijo del sultán solo puede casarse con un príncipe" no menciona nada más que pueda refutar ello, tu eres un príncipe en toda la extensión de la palabra. Además tú nos salvaste. A menos que ya no quieras casarte con mi hijo.
-¡por supuesto que deseo esposarme con Kyoya!- inmediatamente abrazo al mencionado.- gracias suegro.
-suéltame, aprietas demasiado, ¡te morderé hasta la muerte!- aunque no oponía mucha fuerza.
-aww que monito shalala, felicidades Dino-sama. Bueno yo me tengo que ir, tengo mucho que hacer ahora que soy libre y tengo un juguete nuevo~.- babeaba ante lo que se le estaba ocurriendo.- bye bye.- desapareció en un puff.
Días después; Hibari Kyoya y Dino Cavallone fueron unidos en santo matrimonio, se fueron de viaje por todo el mundo gracias al regalo de bodas que les dio Byakuran: el caballo que parecía hecho de flamas.
Se caracterizaron por llevar un reino justo, seguro y limpio, donde los más desventurados al fin tendrían el apoyo del rey.
Y fueron felices por siempre (o al menos la mayor parte, quizás un 75%)
~*~*~*~*~ FIN~*~*~*~*~
-nah, final mis *****.- hizo aparición Byakuran Gesso.- aun falta saber lo que les paso a los demás personajes, falta de leer un poco más, ¡aguántense!
EPÍLOGO
Hibari Kyoya tuvo que mandar a hacer el mismo traje de esclavo que le confecciono Mukuro porque su pareja estaba insistente con ello. Además creo una nueva ley donde no se contratarían empleados que tuvieran su cabello con forma de fruta o verdura.
Dino Cavallone aprendió a utilizar mejor su látigo pero para otro tipo de sesiones, no por nada el pueblo llamaba a la nueva pareja "látigo x esposas". Fue muy amado por sus súbditos, aunque seguía metiendo mucho la pata en todo.
Dino y Hibari, después de años de intentarlo, al fin pudieron concebir hijos, por el momento tienen un hermoso retoño al que llamaron Alaude.
Las carreras de 400 metros por tortugas se volvieron un evento anual en Namimori, nadie ha logrado romper el récord de Enzo de 2 horas, 4 minutos y 18 segundos.
Hibird subió al rango de gran visir real ya que su dueño no confiaba en nadie más para el puesto.
Tsuna se tomo un merecido descanso en México donde al fin cumplió su sueño de conocer a Laura.
Primo Cavallone sigue siendo el rey de los ladrones, aunque últimamente compite por el título del rey de los bishonen; sus rivales son Reborn "rey de los asesinos" y Xanxus "rey de los villanos".
Lo que paso con el genio…
En medio del desierto, una figura blanca sonríe hacia la cómplice luna; saca de su bolsillo la oscura lámpara mágica, un hilo de niebla se desprende revelando al ser mágico prisionero: Mukuro Rokudo, el recién nacido genio, no llevaba nada puesto en la parte superior, excepto los brazaletes y collarín de piel negra con picos plateados, su cola de genio era del mismo tono de azul que su cabello.
-oya oya ¿Dónde estoy?- volteo hacia ambos lados hasta que logro distinguir a Byakuran, ¿Cómo no hacerlo si podía sentir esa afilada y brillante mirada sobre su ser?- en fin, ¿Qué deseas amo?
-fufufu, deseo un castillo enorme en medio de este desolado desierto, que nadie jamás pueda encontrarlo, que este repleto de los tesoros de la cueva de las Maravillas.- extrañamente se tapaba su nariz.
-supongo que es un deseo normal… tus deseos son mis órdenes.- tomando la arena como molde, el majestuoso edificio se elevo, todas las riquezas y manjares de la inexistente cuenta empezaban a llenar al nuevo hogar de Gesso.- te me haces familiar, ¿te conozco?
-fufufu, quizás, recuerda el nombre de tu dueño: Byakuran Gesso.
-… -pensaba tratando de acordarse cuando al fin un súbito recuerdo llego.- ¡¿Byakuran! ¿Ese genio de pacotilla resulta ser mi amo?
-fufufufufu~- sus manos ya para entonces estaban manchadas de sangre, Mukuro temblo, tenía un mal presentimiento de todo esto.- ¡deseo que por toda la eternidad seas mi esclavo sexual!
-¿¡NANIIIII!
Y antes de que pudiera objetar, una cadena apareció, su camino empezaba por el cuello del genio hasta la mano del amo.
-hummm eso es lo bueno de que seas el genio más poderoso de todos, ¿no crees Mukuro kun~? por último, deseo que tengas la capacidad de proveerme de herederos.
-¡tu Byakuran hijo de la *********!
-no rezongue eterno esclavo esposa mía.- jalándole de la cadena para acercarlo.- ¡hacia el cuarto y más allá!- ambos desaparecieron en un puff.
Byakuran Gesso y Rokudo Mukuro se casaron, tienen sexo áspero, duro y salvaje todos los días del año, llevan 40 años juntos y por el momento llevan en su cuenta 21 hijos…. ¡Y los que faltan! Después de todo no se puede estar tan solo cuando ambos son seres mágicos eternos.
Y ahora sí, colorín, colorado (o más bien acalorado, el desierto quema juar) ¡este crack se ha acabado!
Notas finales del capítulo:
Espero les haya gustado, esperen proximamente mas cuentitos y fics.
Ya saben que aqui siempre hay 10069 XDDDDDD (y otras parejas moes como D18, RL, XS, etc...)
Bye bye
