Capitulo 1
Diez semanas después, Base de la Sección Seis
Hayate golpeaba su bolígrafo contra la mesa por cuarta vez mientras esperaba respuesta, había esperado días, semanas para que el General Sanderson se comunicara con ella para que le dijera que Fate volvía a casa de su partida precipitada y suicida.
Pero nada, no había habido ninguna respuesta y ella se estaba desesperando.
-Yagami.-dijo Sanderson.
-Quiero saber donde esta mi Enforcer, Sanderson.-dijo Hayate cortante.
El hombre suspiro, conociéndola, debería haber sabido que esto llegaría, no podía sin más quitarle a su mejor Enforcer y amiga y llevársela a hacer actos suicidas como si fueran de pic-nic.
-Ella esta aquí, en los barracones.-dijo Sanderson.
Antes de saber que estaba haciendo, Hayate golpeó la mesa con tal fuerza que hasta Sanderson se sorprendió, porque ella lo sabía, ella sabía que Fate iba a encontrar la manera de quedarse, esa estúpida estaba jugandose la vida solo porque Nanoha estaba despistada en sus sentimientos.
-Quiero hablar con ella.-dijo Hayate.
-Eh...no se si sea buena idea.-dijo Sanderson.
-No me interesa lo que te parece, pasámela, ahora.-dijo Hayate.
Sanderson decidió hacerle caso, no porque pudiera hacerle algo ya que él estaba por encima de ella y ella no podía matarlo en estos momentos, si no porque...
Podría echar a perder su misión.
Parecía que a Hayate iba a darle un ataque al corazón.
-Que conste que lo hago por la misión.-dijo Sanderson.
-Traela aquí, Sanderson.-dijo Hayate.
Él asintió y llamó a uno de sus hombres que rápidamente atendió a su llamada, pero las noticias no fueron para nada a su favor.
Hay algo peor que la guerra y es una mujer del tamaño de Yagami enfadada.
-Así que...salió a hacer reconocimiento.-dijo Sanderson.
-Si, señor...salió a los Cañones de Atlas.-dijo el oficial.
Sanderson casi se atraganto con lo que acababa de decir su oficial y podía ver a Hayate temblar de furia detrás de él, eso era malo...
Muy malo.
-¿Hace cuanto?-pregunto a su oficial.
-Hace...una hora.-dijo el oficial.
El golpe siguiente fue tan fuerte que algunos oficiales se movieron para ver a Sanderson estrellando a su cadete contra una pared mientras le ponía las manos alrededor del cuello.
-¿Porque no se me informo?-pregunto Sanderson.
-Señor...me esta...ahogando.-decía el oficial.
-¡Contesta!-grito el General.
Los oficiales miraron a su General asustados, sabiendo que su reacción solo podía significar que algo andaba terriblemente mal.
-Ella...dijo que...estaría bien...sola...-respiró el cadete.
Sanderson soltó al oficial y miro a todos los demás antes de volver hacia Hayate que lo miraba como si pudiera matar ha alguien...
Y realmente, podía hacerlo.
-No puedes interferir.-le dijo Sanderson.
-Sacala de allí.-replicó Hayate.
Él podía notar su tensión, el miedo y la rabia creciendo en su interior por su amiga, pero aunque quisiera no podía venir, pondría en peligro la misión y en alerta a sus enemigos.
-Lo haré, tu asegurate de que Takamachi no entre en la zona.-dijo Sanderson.
-Eso va a ser complicado.-dijo Hayate.
Sanderson también lo sabia, el nombre de Nanoha Takamachi se había extendido como una plaga y ella era algo con lo que él no podía luchar en este momento, por eso, solo se le ocurrió una idea para neutralizarla.
-Dile que a muerto.-susurro Sanderson.
-¿¡Que! ¿¡Estas loco!-grito Hayate.
Eso parece...
Si no lo hacía tendría a toda la Sección Seis allí y eso era lo último que necesitaba si quería que algo saliera con éxito.
-Es la única manera.-dijo él.
-Puedo decirles que se ha marchado a una misión y...-replicó Hayate.
-No, sabes que Takamachi no se conformara con eso, sabes que intentará contactar con ella y eso no puede ser ahora.-dijo Sanderson.
Y Hayate sabía, por mucho que le doliera, que era la verdad, era la única manera de neutralizar a Nanoha y los demás.
-Odio que tengas razón.-murmuro Hayate.
-Lo se, yo también, ahora me marcho a por tu Enforcer.-dijo Sanderson.
Hayate lo miro prepararse y marcharse, porque no era una simple misión de reconocimiento sabía que Sanderson iría bien preparado y esperaba que Fate también lo hubiese ido.
Protegete, compañera.
-La traeré, Hayate.-dijo Sanderson.
-Te creo, suerte.-dijo Yagami.
Y sin más, él se marcho, dejando Hayate con una sensación que solo había tenido cuando Reinforce se había marchado de su lado.
El mundo no vale la pena.
Porque si el secreto de su misión se hacía público, nadie, ni los civiles, ni los magos estarían a salvo.
Si sus sospechas eran ciertas, el origen de los magos artificiales estaba a punto de descubrirse de la peor manera.
El camino que la llevaría a los Cañones de Atlas no era demasiado rocoso, de hecho, se sorprendía de que Sanderson no hubiera pedido antes un reconocimiento aquí.
Por eso ella estaba ahí, no quería ataques sorpresa por aquella zona.
-Me pregunto que habrá aquí...-murmuro Fate.
Subió a lo alto del Cañon para ver que desde allí, podría ver todo lugar que la rodeaba, paisaje sin igual que le robo el aliento se mostraba ante ella con una claridad que la hacía sentirse como si fuera la reina del mundo.
-Increible...-murmuro.
No solo era un lugar perfecto para disfrutar de la vista que le ofrecía, si no que también le daba acceso a todos los escondites de las montañas, incluso podía ver su base colocada en el centro de las montañas, tapada con árboles y más rocas que la hacían casi invisible...
Casi...
-Tengo que avisar a Sanderson de esto.-dijo Fate.
Empezó a mirar una manera de bajar de aquel lugar cuando vio algo que le había pasado por alto antes, había cuevas.
Muchas cuevas.
-Quizá debería echar un vistazo.-dijo para si misma.
Quizá no...
Pero la curiosidad era algo que siempre le había ganado, incluso cuando era una niña, por eso se dejo llevar por ella y empezó a mirar a través de las cuevas en busca de algo que ella todavía no sabía que era.
-Aqui no hay ni animales.-susurro para ella misma.
Llevaba un rato buscando y no había encontrado nada, así que desanimada por no poder descubrir algo importante se dispuso a volver a la base, hasta que...
-¿Quien anda ahí?-pregunto Fate.
Era un ruido de pasos que ella no podía confundir, algo o alguien estaba allí, muy cerca de ella haciendo que todo su cuerpo fuera recorrido por un escalofrío.
-Quien eres...-murmuro la voz.
-¿Quien eres tu?-pregunto Fate.
De las sombras, Fate empezó a reconocer una figura de pelo corto y pequeño en estatura que caminaba hacía ella con miedo y determinación.
-Yo vivo aquí.-dijo la persona.
-Yo acabo de llegar.-dijo Fate.
Entonces Fate sintió un leve golpe en su brazo y lo próximo que supo que era que estaba contra la pared, agarrada por unos brazos que la mantenían allí por más esfuerzos que ella hacía por liberarse de su agarre.
-Quien eres...-repitió la persona.
-No te diré nada hasta no saber quien eres tu.-dijo Fate.
El agarre se intensifico ahora también en su cuello mientras Fate sentía la sensación de quedarse sin aire y empezar a perder la conciencia.
Tengo que hacer algo...
-Thoma, dejala...-dijo otra voz.
Quien la estaba agarrando simplemente la soltó y la miro mientras ella intentaba respirar en el suelo viendo apenas como otra figura se colocaba al lado de la primera acariciando su brazo tiernamente.
-Ella podría ser peligrosa.-dijo Thoma.
-No lo creo, no parece peligrosa.-dijo la mujer.
Ella quería levantarse para darle la razón a la mujer que estaba hablando pero por alguna razón, sus pulmones no podían expulsar aire y ella empezaba a notar el malestar previo a un desmayo...
Pero no quería desmayarse.
No puedo quedarme a su merced...
-Eres demasiado confiada.-dijo Thoma.
-Nunca se sabe, quizá ella nos ayude.-dijo la mujer.
-Lo que tu digas...-suspiro el chico.
Fate podía escucharlos, pero por alguna razón ella no podía seguir lo que decían y estaba empezando a sentir como sus fuerzas fallaban y todo se volvía cada vez más negro.
-Rápido, hay que sacarla de aquí.-dijo la mujer.
-Parece que tiene mala cara.-dijo Thoma.
-No debe de poder soportar el poder que irradiamos, vuelve a tu estado normal y llevemosla a casa.-dijo la mujer.
-¿¡Que! Vamos, Lily, podría ser un peligro en potencia.-dijo Thoma.
Fate podía sentir cierta irritación por parte de ella mientras calibraba su energía y se acercaba a ella para ayudarla.
-Callate y ayudame.-dijo Lily.
El chico suspiro antes de seguirla y entre los dos, la condujeron hacia un lugar desconocido para ella, que solo se dejaba llevar sin poder hacer nada por evitarlo.
Estoy perdida...
