Capitulo 2
Hayate había reunido a todo el mundo, desde Nanoha que se sentaba en primera fila hasta Yuuno que se sentaba el último, todos los que conocían a Fate estaban delante de ella, preparados para la reunión que ella misma había concretado.
Me siento sucia...
Ella no podía creer lo que iba a hacer, iba a mentir, iba a engañar a todas estas personas por el bien del mundo exterior, iba a ver como su propio mundo se iba al suelo en segundos.
-Os he reunido aquí porque tengo algo que deciros.-dijo Hayate.
Los demás esperaban impacientes sus noticias pero Hayate sintió que su garganta se secaba mientras miraba a Chrono con Amy y sus hijos, a Lindy que parecía saber que pasaba, tembló cuando vio a Signum, Shamal, Zafira y Vita con caras serias y expectantes sobre lo que ella diría, a Yuuno mirándola como si de verdad pudiera sentir lo malo de la situación, la familia de Nanoha, siempre tranquila, ahora parecía una piñata incapaz de romper...
Pero lo que de verdad llevó lágrimas a sus ojos, fueron, precisamente, Nanoha y Vivio, las dos permanecían tranquilas, como si nada de esto fuera con ellas y Hayate sintió que no podía hacerlo, no podía ni quería hacer llorar a Vivio...
No quería apenar a Nanoha.
No tienes dos opciones, Yagami, hazlo o todo se irá a la basura.
-Lo que tengo que deciros es que...-suspiro la Comandante.
Apartó la mirada de todo el mundo, tenía que respirar y decirlo, tenía que ser consciente de las reacciones y las consecuencias y sin querer, una lágrima se escapo de sus ojos mientras esperaba precisamente eso...
Las consecuencias.
-Hayate, ¿estas bien?-pregunto Vita.
-Si...tranquila...-murmuro Hayate.
Respiró de nuevo, tomando una bocanada de aire por cada latido de su corazón mientras levantaba la mirada y la clavaba en la nada, obligando a sus labios a moverse.
-Fate-chan...-murmuro.-...ella ha fallecido...
Cerró los ojos esperando las reacciones sobre ella pero pasados unos segundos no sintió nada, no había nada, ningún ruido, ninguna reacción...
Algo va mal...
Abrió los ojos y miro a las personas allí reunidas que continuaban mirándola como si estuvieran en trance hasta el punto de que Hayate se vio obligada a tener que repetir lo que había dicho en orden de conseguir alguna reacción.
-Fate-chan, ha muerto.-repitió a todos.
Espero de nuevo, todavía sin ningún tipo de reacción y miro a Nanoha, que se limitaba a mirar a su hija con ojos perdidos y cuerpo rígido.
No estas siendo clara, Yagami...
-Chicos, he dicho que...-empezó la Comandante.
-Basta...-escucho a Nanoha.
Hayate miro a su mejor amiga notando como esta apretaba fuertemente sus puños hasta poder ver sus nudillos totalmente blancos, Vivio a su lado, parecía contener sus lágrimas y el resto estaba en algo parecido a un estado de shock.
Y Hayate simplemente se quedo allí, odiándose por mentir mientras Nanoha salía corriendo del lugar y el resto empezaba a reaccionar entre gritos, lágrimas y murmullos rabiosos.
Lo estas haciendo por un bien mayor, Hayate...
Aunque en aquel momento, a ella no le parecía así...
Sanderson era un hombre que se había criado en montañas, conocía todos y cada uno de los senderos y escondites de aquel lugar y aún así le estaba costando horrores buscar por cada lugar por el que Fate pudiera haber ido.
-Sabía que esa rubia solo me traería problemas...-murmuro para si mismo.
Había oído hablar de la Enforcer Fate T. Harlaow y se sabía su expediente de memoria como también sabía quien era sus mejores amigas y su hija adoptiva y sabía que llevaba la palabra "PROBLEMA" escrita en mayúscula en su frente.
Y aún así, no pudo evitar tenerla en su equipo, no solo por su excelente expediente, si no porque en aquel momento se veía tan perdida que decidió que ella podría empezar una nueva etapa allí, con ellos...
-Que tontería...-murmuro Sanderson.
Siguió caminando cuando de repente, una fuerza invisible lo lanzó lejos de su camino y lo dejo dolorido en el suelo.
¿Que demonios era eso?
Se levanto y miro a su alrededor sin ver nada que le llamara la atención, pero algo le había golpeado, de eso estaba seguro y su alarma se disparó con urgencia y agilidad.
-¿Quien anda ahí?-pregunto.
Nada pasó y nadie contesto a su pregunta, así que muy lentamente camino, otra vez, hacía el punto donde había sido expulsado antes de notar una fuerte energía proviniendo del lugar donde minutos antes él había estado parado.
-Increible...-susurro.
Era una especie de barrera invisible, casi la podía palpar a medida que acercaba su mano, allí había algo que no querían que fuera descubierto y solo esperaba que Fate no hubiera metido sus narices en aquello también...
Aunque conociéndola, ya sabía que era más que probable que ella estuviera justo allí, metida en algún problema.
Ahora tenía dos problemas que resolver:
Descubrir si Fate estaba en algún lugar dentro de esa barrera y si lo estaba, tenía que descubrir como entrar él para sacarla de allí.
No podía ser tan difícil, ¿no?
Cuando volvió a despertar, Fate sintió como unos ojos no dejaban de mirarla mientras mientras le quitaban algo húmedo de la cabeza, escuchaba el ruido de agua y otra vez sentía algo húmedo y frío en su cabeza.
-Thoma, ven aquí.-dijo la chica.
Fate pudo identificar la voz como la que había oído en la cueva e intento enfocar su mirada hacía las personas que hablaban entre ellos delante de ella, intentando averiguar que pasaba a su alrededor.
-¿Que vas a hacer con ella?-preguntó el chico.
-¿Vas? Dirás vamos.-dijo la chica.
-Tu la trajiste, tu te haces cargo de ella.-replicó el joven.
Fate se movió un poco mientras ellos seguían hablando, intentando hacerse de notar sin éxito.
-No es un perro.-dijo la chica.
-Pero es una molestia.-dijo él.
-Esto...y...aqu...i...-murmuro Fate.
Lily se acercó a ella y le sonrió mientras la ayudaba a sentarse en la cama y Thoma la miraba como si fuera a atacarla en cualquier momento.
-¿Como te encuentras?-le pregunto la chica.
-Bien...algo mareada...-contesto Fate.
-Tranquila, se te pasará en unos momentos.-contesto la joven.
Fate sonrió y cerró los ojos mientras sentía su energía poco a poco volver a ella y miraba a los dos jóvenes que tenía delante recordando lo que había pasado en la cueva con ellos.
-Tu quisiste matarme.-dijo Fate al joven.
-No, quise saber quien eras.-contesto él.
La chica lo miro de reojo mientras él simplemente apartaba la mirada, como si no le importara el enfado de su compañera.
-Perdonalo, es como un niño a veces.-dijo ella.
-No te preocupes...-murmuro Fate.
-Por cierto, mi nombre es Lily y él es Thoma.-dijo Lily.
Fate miro a la chica que le estaba hablando como si se conocieran de toda la vida, ella era bajita, de pelo blanco y largo y tremendamente tierna mientras que el joven tenía el pelo negro y corto y, a pesar de que parecía muy joven, tenia aspecto de seriedad y determinación.
-Yo...soy la Enforcer Fate T. Harlaow.-dijo ella.
Entonces vio como Lily se tapaba la boca con sus manos y Thoma la miraba como si decir su nombre hubiese sido ver a un fantasma.
-Que...¿Que pasa?-pregunto Fate.
-¿Eres la maga artificial Testarossa?-pregunto Thoma.
-¿La del proyecto F?-pregunto Lily.
Fate empezó a sentir el famoso miedo que aparecía en ella cuando era pequeña y esperaba a que su madre apareciera, aquellos jóvenes sabían sobre su nacimiento y sabían que ella no era del todo humana...
-¿Como sabéis eso?-pregunto Fate.
Lily miro a Thoma que asintió con su cabeza dando su consentimiento para lo que ella iba a decir a continuación.
-Bueno...digamos que somos una versión tuya...mejorada.-susurro Lily.
Fate estaba a punto de preguntar de que estaban hablando cuando una explosión hizo que las paredes retumbaran y ella sintiera un poder más allá de lo normal venir desde el otro lado de la pared.
Los estaban atacando...
-Thoma...-susurro Lily.
-Si...son los Hückebein.-dijo el chico.
-¿Quien?-pregunto Fate.
Entonces vio a cuatro figuras paradas delante de ellos, parecían muy poderosos y peligrosos y les estaban mirando como si ellos fueran carnada para animales.
-Mira lo que hemos encontrado.-dijo una chica de pelo rojo.
-Parece que vamos a matar dos pájaros de un tiro.-dijo un chico de pelo blanco.
Thoma se puso delante de ellas y miro a sus atacantes con furia, al parecer, eran los malos y Fate sintió la necesidad de pelear contra ellos, en gran medida, por su simpatía hacia Lily, aunque todavía tenia muy presente la sensación de no ser más que un experimento.
Somos una versión tuya...mejorada...
¿Que quería decir con eso?
-A por ellos, pero recordad, necesitamos a la rubia con vida, Fortis quieres investigarla.-dijo un chico musculado parado detrás de los otros dos.
Y en ese momento supo que quisiera o no, tenía que luchar para salvar su vida y averiguar de que iba todo aquello.
-¡Bardiche! ¡Set Up!-grito Fate.
El lugar se lleno de una luz brillante mientras Fate volvía a aparecer delante de ellos con su famoso traje de combate y la determinación brillando en sus ojos.
-Si nos queréis...-murmuro la rubia.-...tendréis que cogernos.
Apunto a su Bardiche contra sus enemigos mientras Thoma la miraba y, con una sonrisa, se giro para mirar a Lily, la cual miraba con admiración.
-Puede que empiece a gustarme.-dijo el chico.
Porque, de ser ciertos los estudios, ella sería la llave para deshacerse de un problema mayor que la guerra que ellos mismos habían comenzado.
