Capitulo 3

Era un bonito jardín, todo lleno de flores y regalos para ella, incluso había unos pequeños corazones de chocolate volando sobre el cielo mientras ella buscaba algo en particular...

Más bien, buscaba a alguien...

-Estoy aquí...-susurro una voz.

-¿Donde?-pregunto ella.

-Muy cerca de ti...-volvió a decir la voz.

Y ella continuó mirando a su alrededor hasta que distinguió una melena rubia y unos ojos borgoña que siempre la habían mirado con cariño.

-¿Fate-mama?-pregunto Vivio.

-Estoy aquí, cariño.-dijo ella.

Vivio corrió a través de la distancia que les separaba mientras su madre le habría los brazos para que ella recibiera su abrazo...pero no pasó...

Vivio cayó al suelo traspasando a su madre mientras que Fate se levantaba y la miraba con una mirada cargada de tristeza.

-Lo siento, cariño...-dijo Fate.

-Fate-mama...ayudame...-murmuro Vivio.

Ella quería que su Fate-mama la cogiera de nuevo, como cuando era más pequeña y la levantaba cada vez que se caía, pero eso no podía ser...

Ya no, su Fate-mama ya no volvería a cogerla...

-Eres una niña fuerte, Vivio, recuerda esto cuando ya no puedas más...-susurro Fate.

Entonces la vio empezar a desaparecer, su Fate-mama se iba sin que ella pudiera hacer nada y con esfuerzo, se levanto y estiro su mano para poder tocarla una vez más.

Solo quería estar con su Fate-mama una vez más...

-¡No te vayas! ¡Fate-mama!-grito Vivio.

-Te quiero, pequeña, nunca lo olvides.-dijo Fate.

No...

-¡No!-grito Vivio.


-¡Fate-mama!-grito Vivio.

El sudor corría por su frente y su mano estaba estirada intentando agarrar algo mientras sus respiración iba a toda velocidad y su corazón intentaba salir de su pecho.

Era todo un sueño...

Vivio se paso la mano por la frente mientras retenía de nuevo las lágrimas, ella no podía dejarse ver como alguien débil cuando su Nanoha-mama estaba tan...fuera de carácter...

¿Porque te fuiste de nuestro lado, Fate-mama?

Era la única pregunta que no conocía, ella sabía que sus mamas se querían mucho más de lo que estaban dispuestas ha admitir y sabía que Fate haría cualquier cosa por Nanoha, aunque fuera desde la distancia, pero nada de lo que sabía podía explicar que había pasado con su familia...

Suspirando, se levanto de la cama viendo como no podía dormir y bajo para tomar un vaso de agua cuando escucho ruido en el salón e intrigada, fue a ver de que se trataba.

-¿Nanoha-mama?-pregunto Vivio.

Nanoha estaba allí, sentada en el sofá y mirando a la televisión donde la imagen de Fate se repetía una y otra vez, entonces Vivio comprendió que Nanoha estaba viendo el video de su séptimo cumpleaños, donde Fate y ella le habían preparado una gran fiesta.

-Ella...quería que todo saliera perfecto para ti...-susurro Nanoha.-...siempre tan atenta.

Vivio se sentó al lado de su madre y miro como Fate sacaba la tarta para ella mientras Nanoha aplaudía y cantaban el cumpleaños feliz con una Vivio emocionada y feliz...

Ella era feliz entonces...

-La echo de menos...-le dijo Vivio.

-Yo también, pequeña...mucho.-susurro Nanoha.

Vivio pudo notar que su madre lo decía en más de un sentido, podía sentir el corazón de su madre latiendo lentamente porque había perdido a alguien preciado para ella.

Y entonces, escucho la puerta abrirse y una melena rubia aparecer por el salón, pero no era la melena que ella quería ver y sospechaba, que tampoco era la que su madre quería ver...

Era Yuuno.

-Nanoha...-suspiro el joven.-...Dejalo, así solo te haces daño.

-Tengo derecho a recordarla.-murmuro Nanoha.

-Si, pero también tienes que seguir con tu vida...-empezó a decir él.

Conmigo...

Vivio sabía que era eso lo que quería decir, pero ella no quería ni siquiera pensarlo, no iba a poder sustituir a su Fate-mama, nunca y sabía que su Nanoha-mama pensaba lo mismo que ella, solo le quedaba saber porque entonces Nanoha había citado a Yuuno y se lo había llevado, junto con ella, a cenar al Midoriya Café.

-Ella era mi mejor amiga...-dijo Nanoha.

-Nanoha...ya hablamos de esto, ella ha muerto y tu no puedes hacer nada para cambiarlo.-dijo Yuuno.

-¡Ya lo se!-grito Nanoha.

Vivio podía sentir como su madre se estaba rompiendo y la abrazo cuando ella cayó al suelo con sus sollozos haciendo temblar su cuerpo, porque la pequeña sabía que lo que sus mamas tenían era mucho más que amistad.

-La amabas...¿verdad?-dijo Yuuno de repente.

Nanoha se detuvo y Vivio también, no porque no fuera verdad, si no porque era una verdad que ninguna se esperaba y que, Vivio sabía, su madre no estaba preparada para aceptar.

-Dime la verdad, Nanoha, lloras porque por encima de todo, no supiste expresar tu amor por ella y ahora que se ha ido te has dado cuenta de que ya no habrá más "mañana lo haré."-dijo Yuuno derrotado.

Vivio vio como su madre se levantaba con lágrimas aún en los ojos y encaraba al hombre que había sido su compañero por los últimos dos meses, un hombre que todos creían era el que ella quería.

-Tienes toda la razón...-susurro Nanoha.

Yuuno suspiro, su cara no mostraba emoción porque él no iba a dejarse destruir por aquello, pero tenía que saber porque ella había actuado de aquella manera, solo quería saberlo.

-Entonces, ¿porque?-pregunto él.

Ella suspiro, sentándose en el sofá con Vivio cerca de ella y miro a Yuuno intentando aclarar sus ideas, necesitaba aclararlo todo.

-Al principio si te quería...-empezó ella.-...eras mi amigo, siempre estabas ahí para mi y habías sido mi amor de niñez, pero luego, ella cambio conmigo, era más atenta, más suave en su toque y en su voz, era mi mejor amiga y aún así, cuando estaba con ella no parecía sentir que nada fuera a ir a mal, era como si fuéramos perfectamente una para la otra, pero...-suspiro Nanoha.

-¿Pero?-pregunto Yuuno.

-Pero me dio miedo...-dijo Nanoha.-...empecé a pensar en ella siempre, cuando te miraba a ti, la veía a ella y todo siempre giraba en torno de Fate-chan y entonces empecé a fijarme más en ella a...

-A enamorarte.-dijo Yuuno.

-Si...me enamore de ella, pero ella estaba en tantas misiones, siempre tan lejos de casa que decidí buscar algo más estable, algo que estuviera siempre conmigo, además, no sabía que podía sentir ella por mi-dijo Nanoha.

Yuuno asintió sabiendo lo duro que debió ser para ella, pues no solo era que se había enamorado de su mejor amiga, si no que debía afrontar el hecho de que ella estaba lejos casi siempre y no sabía si ella la quería de la misma forma, pero todavía le quedaba una cosa por resolver.

-Si sentías todo esto, ¿para que me invitaste a cenar a casa de tus padre?-pregunto él.

Nanoha sonrió entonces, una pequeña sonrisa cariñosa hacia su familia que siempre la había apoyado en todo.

-Mi familia...ellos supieron que estaba enamorada de Fate-chan y que yo buscaba la manera de romper contigo sin hacerte mucho daño, por lo que pensaron en invitarte a cenar y una vez estuviéramos solos, pudiera decirte la verdad.-dijo Nanoha.

-¿Y porque no me lo dijiste?-pregunto él.

-Porque...-suspiro ella.-...otra vez me asuste, llegó un mensaje donde decía que Fate-chan se había marchado de nuevo y pensé que no tendría oportunidad de hablar con ella.-suspiro Nanoha.-...nunca me imagine que no podría hablar con ella nunca más...

Yuuno vio como sus ojos se llenaban de nuevo de lágrimas y él mismo luchaba por no llorar, porque él también había perdido, no solo el amor de Nanoha, si no también una amiga en Fate.

Lo siento, Fate...

Y la abrazó, porque si, él había perdido mucho, pero no más que Nanoha, porque ella había perdido la oportunidad de estar con la persona que quería, porque Fate la quería de la misma manera, él lo sabía.

Pero ella no y decidió no añadir más sal a la herida y dejarla curar, porque aunque hubiese deseado que todos sus años entre libros le pudieran dar una solución, la verdad era que no la tenía...

Y lo peor, era que no ni siquiera había una posibilidad.


Hayate llegó a casa después de otro de esos informes interminables que amenazaban con tenerla despierta toda la noche, por suerte no había sido así...

Aunque realmente, no es que pudiera dormir mucho después de lo que había dicho aquella mañana y mucho menos después de ver todas las reacciones.

No sabes lo que tienes, hasta que lo pierdes...

De todos ellos, a parte de ella misma, Nanoha y Vivio, la más afectada era Signum, era evidente para ella cuando la veía irse a practicar que cierta nostalgia se hacía fuerte en la guerrera, probablemente recordando a su compañera de prácticas.

-Signum, ¿estas bien?-pregunto Hayate mientras veía a la guerrera salir por tercera vez en el día.

-Si, voy a entrenar.-dijo ella simplemente.

Y Hayate no replicó nada más, porque ninguno de ellos sabía muy bien como expresar la perdida de un ser querido y cada uno lo intentaba hacer como quería.

Signum entrenaba sin parar.

Vita no hablaba del tema y, si lo hacia, acababa enfadada.

Shamal había llorado y recordaba a Fate con una sonrisa cada vez que la nombraban.

Y Zafira había jurado sobre su escritorio de trabajo que él se encargaría de proteger a todos en la misma medida que ella lo había hecho.

En cuanto a ella, seguía esperando alguna noticia de Sanderson sobre su paradero, porque por nada del mundo quería que lo que había dicho se tornara una realidad.

Tienes que volver y ver todo el cariño que hay para ti, Fate-chan.

Porque ella misma necesitaba ver a su mejor amiga y darle un abrazo y regañarle por irse precipitadamente, porque era una estupidez escaparse cuando el amor lo tienes justo ahí, delante de ti.

Sanderson, contacta...

-Hayate, vamos a cenar...-dijo Shamal.

Ella asintió, mirando su móvil una vez más mientras lo dejaba en la mesita de noche y cerró la puerta con un suspiro esperando que pronto hubieran mejores noticias.

Por lo que no vio cuando un mensaje llegó a su teléfono móvil, con el número y nombre en clave y un mensaje bastante claro.

From: BlackDog Sanderson

Message:

Hayate, tenemos problemas, los Hückebein han encontrado a Fate.