Capitulo 4
Para entrar por la barrera, Sanderson había tenido que usar prácticamente toda su artillería pesada hasta descubrir que era electromagnética y había descubierto una manera de crear una grieta de unos segundos para entrar.
-Malditos magos y sus malditos poderes...-murmuro Sanderson.
Una vez hecha la primera parte de su plan, ahora debía encontrar a Fate, algo no muy difícil, descubrió él, cuando ella parecía estar rebosando poder en el cielo mientras peleaba.
Un momento...
-¿Con quien esta peleando?-se pregunto él.
O más bien, contra quienes, ya que podía ver varias luces en el cielo, una era amarilla, que él identifico como la de Fate por las características de su Bardiche, otra blanca y después había cuatro luces, una lila, otra roja, otra negra y otra azul oscuro que chocaban continuamente contra la amarilla y la blanca.
-Pero que narices esta haciendo...-se pregunto Sanderson.
Suspirando cargo su arma y se dirigió hacia donde estaban las luces, no sabía porque debía meterse en esas cosas pero la curiosidad pudo más que él, eso y el hecho de que sentía que estaba cerca de algo importante.
Si no, ¿para que tanta seguridad?
Se acercó lo suficiente para ver a Fate peleando con una mujer de pelo largo blanco y un hombre musculado sin camiseta que la atacaban sin parar, pero, aunque parecía tener algunos problemas, Sanderson pudo ver lo bien que podía defenderse en un combate como aquel y sintió un pequeño sentimiento de orgullo por ella.
Esa es mi Enforcer...
-Quizá debamos inclinar la balanza un poco a su favor.-dijo para si mismo.
Entonces, abrió el pequeño maletín que llevaba con él y en el ordenador que llevaba integrado, tomo las coordenadas de sus enemigos apuntando sobre ellos lo que parecía un misil.
-Ahora veréis...-se dijo.
Preparo el misil y sonrió cuando lo activo y escucho el misil tele dirigido por satélite que iba directo a la posición de los enemigos de Fate, solo tenía que guiarlo un poco a la derecha y...
-¡Que es eso!-grito el joven musculado.
-¡DeVille! ¡Alejate!-grito la mujer.
Sanderson sonrió cuando escucho los gritos y dirigió al misil que vio como impacto en sus enemigos directamente mientras Fate miraba sorprendida a su alrededor, ya que ella, como él, sabían que tipo de misil tele dirigido era.
El Dron Predator.
-¡Fate!-grito él.
Fate bajó su mirada encontrándose directamente con la de Sanderson que le saludaba desde el suelo y enseguida supo de quien era el misil que había golpeado a los dos Hückebein.
-¿Que haces aquí?-pregunto ella cuando llego al suelo.
-¿Como que que hago aquí? ¿No es obvio?-pregunto él enfadado.
Fate sonrió, no esperaba que aquel hombre fuera a venir solo a salvarla y se alegró de saber que por lo menos era un poco importante para él.
-Bueno...ves que estoy bien así que...-empezó ella.
-Si, verás que alegría se lleva Hayate cuando lo sepa.-murmuro él.
Por su tono de voz, pudo adivinar que su amiga no estaba muy contenta de que ella se hubiese ido a librar esta guerra pero, ¿que esperaba? Si ya no tenía un hogar, no tenía porque quedarse por allí.
Seguramente Nanoha estaba feliz de la vida con Yuuno, dolida porque ella se había ido sin despedirse, si, pero no estaría destrozada si tenía su sueño hecho realidad y en cuanto a Vivio, bueno, ella lo pasaría mal, pero era una niña fuerte y podría salir de aquello sin problemas.
-Supongo que no esta feliz.-dijo Fate.
-No, en absoluto.-dijo él.
-¡Fate! ¡Dejate de charla y echame una mano!-grito Thoma.
Fate levanto la mirada para ver como los otros dos Hückebein atacaban a Thoma y lo tiraban al suelo a punto de darle el golpe de gracia.
-Mierda...Sanderson, usa una granada de humo.-dijo Fate.
-Un momento, ¿quien esta al mando?-pregunto él.
-¡Hazlo!-grito ella.
-Esta bien...-murmuro él.
Sanderson lanzó una granada de humo hacía donde estaba Thoma, cubriendo todo con una niebla donde nadie podía ver y que Fate aprovecho para poder sacar a Thoma, Lily y Sanderson de allí.
-Bardiche...-susurro.-...Sonic Move.
Su dispositivo se encendió mientras ella corría a toda velocidad, recogiendo, primero a Thoma, luego a Lily y finalmente a Sanderson y corriendo a través de las montañas hasta llevarlos de nuevo a la base de Sanderson.
-Pero allí nos verán.-decía Thoma mientras ella corría.
-No si la escondemos, ¿verdad jefe?-pregunto ella.
-Claro, puedo camuflarla con las montañas.-dijo Sanderson.
-¿En serio?-pregunto Lily.
-Si, esta base a estado aquí por años escondida, podrá permanecer un poco más.-dijo Fate con una sonrisa.
Y siguió corriendo con las tres personas agarradas a ella mientras mantenía una cosa en la mente y su corazón se calmaba sobre lo que había descubierto.
Tenia que saber la verdad, pero sobre todo, tenía que saber que papel jugaba ella en toda aquella historia.
-¡Como es posible que dos mocosos, una Enforcer y un simple militar os hayan derrotado!-grito Fortis.
Los cuatro Hückebein miraron a uno de sus lideres con las cabezas agachadas, enfadados con ellos mismos por perder su oportunidad de capturar a la Enforcer y eliminar a las dos molestias que no paraban de arruinar sus planes.
Pero no estaba todo perdido, por lo menos, sabían que ella no estaba sola y sabía que para cogerla, debían pasar por delante de sus enemigos.
-Fortis, podemos atraparla.-dijo la mujer de pelo largo blanco.
-No, Cypha, no podéis, debéis atraparla.-dijo Fortis.
El joven de pelo blanco miraba a uno de sus lideres con interés mientras agarraba con fuerza su arma, había cosas que no le habían contado y se estaba cansado de fallar.
-Fortis, ¿porque tanto interés en la rubia?-preguntó.
-Porque ella es la clave, idiota, sin ella, no podré hacernos invencibles e inmortales.-dijo Fortis.
Él se quedo mirándolo como si no fuera real lo que estaba diciendo y Arnage, que estaba a su lado, se pegó más a él mientras miraba a su lider con cara de pocos amigos.
-¿Que quieres decir con eso?-dijo DeVille.
-Quiero decir, que ella es la primera maga artificial sin fallos, la primera que puede vivir en la Tierra sin problemas.-dijo Fortis.-...Gracias a ella y a los experimentos que Precia Testarossa y Jail Scaglietti usaron para crearla, se han podido crear más magos artificiales sin fallas y por eso la necesito.
-Pero...-dijo Arnage.-...Sigo sin entender para que la necesitamos, nosotros estamos bien.
Fortis suspiro, cansado de tener que explicar aquello de nuevo, había tenido problemas para que Curren, su líder, le dejara capturar a Testarossa y ahora tenía que explicárselo a aquella panda de idiotas.
-Nosotros estamos infectados por un virus, Arnage, ¿en serio crees que no acabara destruyéndonos? La respuesta es si, acabara por matarnos si no hacemos nada, además, la fuerza de Testarossa solo la tiene ella y la necesitamos si queremos hacer lo que planeamos, por eso la necesito, para salvarnos y para podernos hacer con este planeta.-dijo finalmente.
-Eso a sido una buena explicación, Fortis.-dijo una voz.
Fortis se giró para ver a un hombre, alto, de uniforme y con una sonrisa en sus labios que hablaba perfectamente de lo que pensaba de ellos, pero Fortis no se dejaba llevar, al fin y al cabo, era el aliado que necesitaba para mantener a raya a la Administración Bureau.
-Señor, Yachi, me alegro de verlo.-dijo Fortis.
-No puedo decir lo mismo, Fortis, porque no veo el premio.-dijo él.
Fortis sintió el sudor bajar de su frente mientras Yachi miraba a cada uno de sus guerreros mirarlo sin saber con quien estaban hablando.
-Lo se, señor, pero la Enforcer es fuerte, aunque le juro que la cogeremos.-dijo Fortis.
-Más le vale...-dijo Yachi.
Con una mirada más de desprecio, se marchó dejando a Fortis respirar mientras se detenía delante de los guerreros con su expresión seria.
-Esa, es otra de las razones por las que quiero a la rubia.-dijo él.
-¿Quien era?-dijo el joven de pelo blanco.
Fortis respiro, sabiendo que ellos pasarían por el mismo shock que él había pasado cuando se había enterado de quien era aquel hombre.
-Él es, Tomura Yachi, uno de los altos cargos de la Administración Bureau y...-murmuro él, respirando de nuevo.-...el verdadero padre de Alicia Testarossa, la niña que usaron para clonar a Fate.-susurro finalmente.
Ninguno dijo nada, no porque no tuvieran preguntas, si no porque ninguno sabía que decir realmente.
-Pues ya estamos.-dijo Sanderson.
Fate sonrió mientras Thoma y Lily miraban a su alrededor la base militar preparada que Sanderson tenía en la montaña, realmente, al verla, si se creyeron capaces de poder esconderse por un tiempo y sonrieron ante la sola idea de poder hacerlo.
-Venid conmigo.-dijo Fate.
Los dos la siguieron hasta su cuarto, donde se sentaron en su cama y esperaron aque ella volviera a su estado civil antes de que los mirara seriamente.
-Bueno, ahora que estamos más tranquilos...-empezó Fate.
-Quieres saber más de lo que te dijimos, ¿verdad?-pregunto Lily.
-Si, es más, quiero saber que pinto en toda esta historia.-dijo ella.
Thoma suspiro, sabiendo el dolor podría causarle aquello, no todos los días te decían lo que él estaba a punto de decirle.
-Bueno, Fate, la verdad es que si, somos tu versión mejorada...pero con fallos.-dijo Thoma.
Fate lo miro sin entender y fue cuando Lily le enseño el pequeño tatuaje que llevaba en el cuello, igual que Thoma le enseño el de su brazo.
-¿Que es esto?-pregunto Fate.
-Verás, Fate, somos magos artificiales, creados con la misma tecnología y los mismos pasos que tu, pero infectados con un virus que poco a poco esta matándonos, por eso te quieren los Hückebein, porque piensan que estudiándote, darán con una cura para ellos.-explico Lily.
-Pero...¿como puedo curarlos? ¿O a vosotros?-pregunto Fate.
-No lo sabemos, solo sabemos que eres la primera maga artificial sin fallos y, pensamos, que solo tu tienes la solución para salvarnos.-dijo Thoma.
Fate se quedo sentada allí, sin saber que decir, ¿ella era la clave para salvarlos? Con gusto lo haría pero...
-¿Porque simplemente no vinieron a pedir ayuda como vosotros?-pregunto ella.
-Pensamos que hay algo más, alguien les esta ayudando y quiere cazarte por algo muy particular.-dijo Thoma.
Entonces la puerta se abrió y Sanderson entró en silencio, quedándose delante de los tres jóvenes mientras respiraba pesadamente.
-Fate, la verdad de esta misión, es lo que ellos están diciendo.-dijo Sanderson.
-¿Que?-pregunto Fate.
-Yo, junto con otros altos mandos de la Administración Bureau, pensamos que alguien de arriba esta intentando no solo cazarte, si no destruir todo con la guerra.-dijo Sanderson.
Y Fate no pudo más que mirar sus manos, sintiendo que el mundo recaía sobre ellas con una fuerza que amenazaba con tirarla al suelo.
¿Había un traidor entre ellos?
A/N: Por si alguien tiene duda, las armas de Sanderson son sacadas del Call Of Duty y sip, la cosa se complica bastante...
