Capitulo 5
-¿Como que no es posible?-preguntó Nanoha.
Delante de ella, una secretaria de la Administración Bureau la miraba con compasión, no es que quisiera darle malas noticias a alguien como Nanoha Takamachi, pero no podía desobedecer ordenes directas del director Yachi.
-Lo siento, Capitana Takamachi.-dijo la secretaria.
Nanoha no podía creer lo que le estaban negando, ella solo había pedido que la Administración diera algún día de luto para Fate, maldita sea, nadie más que ella se lo merecía después de todo lo que les había dado...
Y ello se lo estaban negando.
-Quien a tomado esa decisión.-dijo Nanoha.
-No...puedo decirlo, es información privada.-contesto la secretaria.
Nanoha cerró los ojos, tenía que calmarse antes de que perdiera los nervios y comenzara a atacar a aquella mujer en busca de respuestas, después de todo ella no tenía la culpa.
-Esta bien...gracias.-dijo Nanoha finalmente.
Comenzó a darse la vuelta y a irse cuando la mujer se levanto y agarró su mano, Nanoha levanto la mirada y se encontró con la mirada compasiva de la mujer.
-Era una gran persona, Capitana, estoy segura de que su perdida a sido muy lamentable para todos los que trabajamos aquí.-susurro la mujer.
Nanoha sintió que las lágrimas la quemaban y asintió mientras se soltaba suavemente del agarre de la mujer y sonreía con orgullo.
-Lo era, creame que lo era.-susurro Nanoha.
Y salió de allí, con las emociones a flor de piel y la mirada perdida, sin saber a donde ir, camino sin rumbo hasta llegar al colegio donde las dos habían estudiado con Hayate.
Donde sus sentimientos por Fate empezaron a confundirse.
-Raising Heart...Axel Fin.-susurro Nanoha.
Su dispositivo se encendió con su famoso tono rosado y convoco las pequeñas alas en los pies de Nanoha para subirla hasta lo alto de la escuela, donde tantas veces había estado con Fate y Hayate.
Llegó allí y se sentó en su espacio favorito, donde muchas veces ella con Fate y Hayate habían comido el almuerzo y donde ella le contó a Fate de sus sentimientos por Yuuno.
Estupida...
Había tenido en su mano la oportunidad de hacer las cosas bien, de decirle sus pensamientos y juntas, buscar una solución y lo había perdido todo.
¿Podrás perdonarme, Fate-chan?
Porque de alguna manera, ella no podía hacerlo.
Carim Gracia había recibido noticias dolorosas al cabo de los años, había perdido amigos durante batallas, pero de alguna manera, la noticia de Fate, se coloco en las más dolorosas cuando la había escuchado de los labios de un tembloroso Chrono.
-Señorita Carim, tiene una visita.-dijo su secretaria.
-¿Quien es?-pregunto ella.
-La Comandante Hayate Yagami.-dijo la mujer.
Carim rápidamente la hizo pasar, sabiendo como debería estar una de las mejores amigas de Fate ahora mismo y sintiendo la necesidad de consolar a la chica.
Por supuesto, lo que vio no era lo que esperaba.
-Carim, tenemos un problema.-dijo Hayate.
-Hayate...antes de nada...-empezo Carim.
-No me des condolencias, por lo menos, no todavía.-contesto la Comandante.
Carim la miro sin entender mientras Hayate pasaba de largo de ella y se sentaba en uno de sus asientos sintiendo la presión ser demasiado para ella sola.
Se ahogaba y necesitaba sacarlo.
-¿Que pasa, Hayate?-pregunto Carim.
-Fate no esta muerta.-dijo simplemente Hayate.
Carim tardó unos segundos en registrar lo que estaba diciendo, porque no tenía sentido, ¿porque Chrono le mentiría? No encontraba ningún motivo.
-No...entiendo.-dijo Carim.
-Les mentí, porque era lo que tenía que hacer.-dijo Hayate.
-Hayate, calmate por favor y cuéntamelo despacio.-dijo Carim.
Hayate respiro, sintiendo como los ojos se le llenaban de lágrimas y le costaba cada vez más respirar, tenía que concentrarse, todo ahora era demasiado importante.
-Carim, Fate se marcho a luchar con Sanderson.-dijo Hayate.
-¿¡Que!-grito Carim.
-Ella se marcho a la guerra, Carim y aunque intente detenerla, no pude, ella tenía la necesidad de irse y así lo hizo y para que nadie fuera a contactarla y destrozara la misión, Sanderson y yo acordamos mentir sobre la muerte de Fate, pero eso no es lo peor...-susurro Hayate.
Carim tembló, ella era una de las pocas personas importantes que habían comandado la misión de Sanderson y le habían dado ordenes para que descubriera que estaba pasando y quien era el traidor entre ellos...
Pero nunca pensó que Fate también estaría en el equipo, no cuando aquello significaba dejar a su familia atrás.
-Que es lo peor...-susurro Carim.
-Los Hückebein...han encontrado a Fate.-susurro Hayate.
Carim sintió que todo el color desaparecía de su cara, ellos sabían que ciertos magos artificiales estaban actuando de manera distinta a como eran y tenían la sospecha, de que por su manera de trabajar y adelantarse a ellos, había una persona de su entorno que estaba llevándolos directamente hacia ellos.
Sabían que los Hückebein era como se hacían llamar los magos fuera de control y ahora tenían que descubrir quien los estaba guiando, todo mientras intentaba contactar con Sanderson y Fate.
Y Carim solo pudo apretar sus dedos contra sus sienes, sabiendo que todo se había complicado a niveles que no sabía si podría manejar.
Nanoha había vuelto al trabajo después de pasar un rato en el tejado de la escuela recordando todos sus momentos con Fate, la echaba de menos, mucho, pero su vida tenía que seguir, sabía que ella lo habría querido así y por el amor que le tenía, iba a hacer justo eso.
-¡Nanoha-san!-grito Subaru.
Ella se giro para mirar a sus antiguas alumnas, Subaru Nakajima y Teanna Lanster acercándose a ella con una mezcla en su cara entre preocupación y felicidad al verla.
-Subaru, Teanna, me alegro de veros.-dijo Nanoha.
-Nosotras también, Nanoha-sama, después de todo pensábamos que se iba a tomar unos días libres.-dijo Subaru.
Teanna le dio un pequeño codazo a Subaru del que ella se quejo pero rápidamente entendió porque, seguramente su instructora no necesitaba que le recordarán la perdida que había experimentado.
-No os preocupéis, es doloroso, pero tengo que seguir adelante.-dijo Nanoha con una pequeña sonrisa.
Y aunque sus alumnas sabían que esa sonrisa no era de verdad, decidieron seguir la corriente a su maestra y conversaron tranquilamente hasta que vieron a Caro llegar, con lágrimas en sus ojos.
-Caro, ¿que pasa?-pregunto Subaru.
-Es Erio...no se que le pasa...-dijo sollozando la joven.
Las tres mujeres se miraron con preocupación antes de que la joven se pusiera a llorar en los brazos de Teanna que solo podía sostenerla.
-Caro, tranquila...-le decía Teanna.
-No...no puedo, no se que le pasa...-dijo Caro.
Nanoha se acercó a ella y se puso frente a ella mientras le secaba las lágrimas lentamente y la miraba a los ojos, transmitiéndole toda la tranquilidad que podía.
-Caro, relajate y dime que pasa.-le dijo Nanoha.
Caro dejó de llorar un poco y miro a su instructora recordando el momento en el que Fate había hecho lo mismo por ella, pero ahora, en vez de tener a la rubia, tenía a Nanoha.
-Él...ha empezado a encontrarse mal y lo he traído a ver a la doctora Shamal...pero entonces se ha dormido y...y no se puede despertar.-dijo Caro.
Teanna, Subaru y Nanoha se miraron entonces y con una Caro todavía temblorosa, se fueron a ver a Shamal en busca de respuesta.
¿Estaría herido Erio? ¿O era algo más? Al fin y al cabo, él también era un mago artificial y los magos artificiales no enfermaban, ¿verdad?
Shamal miraba al joven que estaba tumbado en una de sus camillas mientras le hacía pruebas y miraba sus resultados.
Había hecho un TAC para eliminar cualquier rastro de problema cerebral y, en parte, estaba tranquila porque no era nada de eso.
Pero otra parte de ella se asusto por lo que descubrió, había aparecido en el pecho de joven como una sombra.
-No puede ser...-murmuro la doctora.
Era un tatuaje, uno que Shamal había visto hacía ya muchísimos años, en algún que otro mago artificial.
-¿Shamal?-pregunto Nanoha.
Shamal miro en la puerta como Nanoha, acompañada de Subaru, Teanna y Caro la miraban con preocupación mientras Erio seguía sin moverse de la cama.
-¡Erio!-grito Caro.
La joven corrió a su lado mientras Shamal giraba su silla para hacerles frente, tenía que hablarle a Hayate de lo que estaba pasando pero a su vez, sabía que ellas no se irían de allí sin una respuesta y ella pensaba tenerla...
Aunque no fuera la que buscaba.
-¿Que pasa con él?-pregunto Subaru.
-Tiene un virus.-dijo Shamal.
Nanoha la miro, ella sabía por Fate que los magos artificiales no se ponían enfermos por un virus normal, por lo menos, no Fate, que jamás había pasado por nada de eso.
-Pero...¿es posible?-pregunto Nanoha.
-Si, porque este no es un virus normal.-dijo Shamal.
Las tres mujeres miraron a Shamal confundida mientras ella se acercaba a Erio y le enseñaba a las tres y a Caro el tatuaje que había aparecido en el pecho del joven.
Un dibujo de lo más extraño.
-¿Que es eso?-pregunto Teanna.
Shamal respiro, preparándose para lo que estaba a punto de decir y maldiciendo por la evidencia que había mostrado a todos.
-Es el virus "eclipse", un tipo de virus especial que solo afecta a los magos artificiales y que les hace perder la razón hasta no distinguir el bien del mal, por desgracia, todavía no tiene cura.-susurro la doctora.
Y de repente, todo se quedo en silencio.
