Capitulo 6

Fate intentaba asimilar lo que Sanderson le había contado sobre su misión, el verdadero propósito de porque estaban allí y se acercaban peligrosamente a una guerra que parecía no tener remedio.

Todo era por un traidor, un maldito traidor.

-Y tenemos que descubrir quien es.-dijo Fate.

-Así es, eso y ganar la guerra, claro, pero encontrarlo nos daría una ventaja muy grande.-dijo Sanderson.

-Comprendo.-dijo Fate.

Thoma y Lily se miraron, sabían que los Hückebein tenían un aliado muy bueno, pero nunca imaginaron que sería uno de los buenos quien entregara a los suyos y les hizo preguntarse que clase de persona sería capaz de hacer aquello.

Y aún así, tampoco podían entender que tenía que ver con el problema que ellos tenía y lo que los Hückebein podían ganar en aquella guerra.

No pensarían dominar el mundo con la fuerza que les daba el virus, ¿verdad?.

-No pueden ser tan estúpidos.-dijo Thoma.

-Todo es posible con ellos, Thoma.-susurro Lily.

Y él sabía que ella tenía razón, por eso necesitaban también a Fate, porque ella podría acabar con toda aquella locura si conseguían encontrar una cura adecuada.

Mientras, Fate se miraba las manos como si viera las de una completa extraña, preguntándose realmente, ¿quien era ella? Buscaba una razón, una sola para que ella fuera distinta a todo lo demás cuando todo lo que buscaba era ser una mujer normal.

¿Era tanto pedir?

-Tomalo con calma, Fate.-dijo Sanderson.

-Con toda la que puedo.-susurro ella.

Porque de todas las cosas que no entendía de su creación, esta fuera probablemente la única que ni siquiera quería comprender, sabía ahora que tenía el poder de curar a todos los afectados por el virus, como Thoma y Lily, como los Hückebein, pero...

¿Que debería entregar a cambio? Porque si algo había aprendido en aquella vida, era que las cosas nunca se daban o resolvían a cambio de nada y que muchas veces, el precio era más de lo que se podía pedir.

-Fate, ¿todo bien?-pregunto Lily.

Ella levanto su mirada que choco con la de la chica y por primera vez se sintió dudar entre lo correcto, ayudarlos costara lo que costara y el egoísmo de no entregar de nuevo su vida por algo que no sabía si podía salir bien.

Porque a pesar de no querer que les pasara nada malo, no podía evitar querer ver a su familia, a Nanoha y Vivio y a sus amigos una vez más y no quería irse de aquel mundo que tanta felicidad le había dado por tanto tiempo.

Y antes de darse cuenta, se encontró con una pregunta que golpeó su mente como el peor de los golpes...

¿Que harás, Testarossa? ¿Entregarás todo por un bien mayor? ¿O dejarás que ellos sufran un destino incierto a la merced de un virus?


Sanderson había dejado el cuarto de Fate con ella y los dos jóvenes allí mientras él mismo aclaraba sus ideas, porque aquello de repente había tomado un nuevo nivel de riesgo, ya no luchaban solo con un humano desquiciado de poder.

También lo estaban haciendo con magos de alto nivel por lo que él había visto.

-Por eso siempre he odiado la magia.-susurro para si mismo.

Entonces escucho la señal de una video llamada viniendo de la oficina de Carim Gracia y con un suspiro, activo la retransmisión solo para ver a una algo confundida Carim y a una estresada Hayate.

Y supo que algo no iba bien.

-Comandante Yagami, Señorita Gracia.-saludo a sus superiores.

-Sanderson, tenemos problemas por aquí.-dijo Carim.

Habladme de problemas a mi...

Sanderson se fijo en que Hayate parecía estar a punto de estallar en lágrimas mientras Carim intentaba explicarle lo que pasaba y calmar a Hayate.

-¿Que pasa?-pregunto Sanderson.

-Tenemos un caso de un virus, llamado "eclipse" que solo ha afectado de momento a Erio Mondial, y que según a contado Shamal, nuestra doctora, solo afecta a los magos artificiales.-dijo Carim.

Fue una suerte que estuviera apoyado en una pared, porque de lo contrario estaba seguro que hubiese acabado en el suelo, si un mago artificial de Mid-Childa era un afectado por un virus...

¿Sería posible que fuera el mismo virus que él tenía entre manos? Y de ser así, ¿Porque a Fate no le estaba afectando?

-Creo que eso me suena.-dijo Sanderson.

-¿A que te refieres?-pregunto Carim.

-A que yo tengo aquí a dos personas con un virus que, además, creen que la única cura posible esta en Fate.-dijo Sanderson tranquilamente.

Sanderson podía sentir que aquello se le estaba saliendo de las manos mientras escuchaba de uno de ellos, fuera de aquella misión, estaba implicado.

-¿Como?-pregunto Hayate.

-Si, ellos dicen algo de la primera maga artificial sin fallos, que es Fate y de que ella podría tener la cura que ellos necesitan.-dijo Sanderson.

Hayate miro a Carim y la rubia le devolvió la mirada sabiendo que era hora de tener una charla con su Enforcer y las dos personas de las que Sanderson hablaban.

-Sanderson, trae a Fate y esas dos personas aquí.-dijo Carim.

Y aunque él realmente no quería hacerlo, sabía que aquellas mujeres estaban a punto de comprometer la misión que él comandaba de una forma terminal.


Fate había entrado a la sala donde Sanderson la había llamado sintiéndose tranquila, una tranquilidad que se le fue cuando vio a una Carim feliz de verla y a una Hayate que de haber podido, seguramente la habría golpeado.

-Hola Fate.-saludo Carim.

-¡Idiota! ¡Cuando te atrape voy a matarte!-le grito Hayate.

Fate intercambio una mirada rápida con Sanderson que se limito a encoger los hombros mientras ella no entendía el estrés de su amiga.

-Hayate...calmate...-le decía Carim.

-¡Como quieres que me calme! ¡He mentido por ella!-grito Hayate.

-¿Mentir?-pregunto Fate.

Ella no entendía nada pero sabía que Sanderson tenía algo que ver cuando sintió su tensión a las palabras de Hayate y su curiosidad aumento notablemente.

-¿A que se refiere?-pregunto a Sanderson.

-A nada.-dijo Sanderson rápidamente.

De alguna manera, él no quería que ella lo supiera y ella sabía que la única manera de saber a que se refería Hayate era preguntándole a ella misma.

-Hayate...¿de que hablas?-pregunto Fate.

-¡Esto es una misión secreta! ¡Nadie podía interferir! ¡Por eso tuve que decir que habías muerto, porque de otra manera Nanoha habría querido contactar contigo!-grito Hayate.

Fate sintió como su boca caía por lo que acababa de escuchar, ¿ellos habían mentido? ¿los demás pensaban que había muerto? ¿Nanoha pensaba que ella había muerto? ¿Y Vivio, que pensaría? Sin querer, una parte de ella incluso pensó como se lo habrían tomado, si Nanoha habría llorado por ella...

Ni lo pienses, Testarossa, es tu mejor amiga por encima de todo, claro que habrá llorado.

-Ella...te echa de menos, ¿sabes? Todos lo hacemos.-dijo Hayate.

Fate la miro mientras veía a Hayate temblar aguantando las lágrimas, sabían que podía haberles hecho daño, pero Nanoha estaba con Yuuno y ella estaría bien, estaba segura de eso.

-Estará bien, ahora tiene lo que...-empezó a susurrar Fate.

-Oh, ¡Callate quieres! Es cierto que ha estado cometiendo estupideces a lo largo de los años, pero ahora, desde que sabe que no estas, ha cambiado y además, tu tampoco puedes tirar la primera piedra.

Eso la había ofendido, tanto, que su cara cambió a un estado enfadado mientras sentía la rabia crecer en su interior.

-¿¡Que quieres decir con eso!-grito Fate.

-¿Que quiero decir?-pregunto Hayate, levantándose de la silla mientras Carim y Sanderson intentaban calmarlas.-Tu has huido como una cobarde sin confensarle tus sentimientos, ¡eso quiero decir!-grito Hayate.

-¡Ella no siente lo mismo que yo!-grito Fate.

-¡Y tu que sabrás lo que Nanoha siente! ¡Ella ha llorado, ha gritado por ti este tiempo mientras tu estas aquí intentando cometer una locura!-grito Hayate sacando toda su rabia.

-Ella no me necesita y yo no puedo ser más solo su mejor amiga...-susurro Fate.

Fate se quedo en silencio, al igual que Hayate que respiraba pesadamente mientras cerraba fuertemente sus puños para no seguir gritando, tenía que calmarse y hablar todo aquello en privado, solo tenía que respirar.

Respira Yagami, la has calado.

Porque aunque la mismísima Fate no se diera cuenta, ella sabía que aquellas palabras le habían afectado mucho más de lo que ella hubiese querido y con eso, Hayate se daba por contenta en aquel momento.

-Ahora que habéis aclarado un poco vuestras dudas, ¿podemos pasar a lo importante?-pregunto Sanderson.

Fate lo miro, enviándole una pequeña mirada de disculpa mientras él le contestaba con una mirada de ya hablaremos.

-Si, tenemos que pensar en la misión.-dijo Carim.

-Y en nosotros.-dijo Thoma.

-Lo que me lleva a Erio Mondial.-dijo Hayate de repente.

Escuchar el nombre su protegido y amigo Erio hizo que el corazón de Fate diera un vuelco, porque él como ella, era un mago artificial.

Y solo esperaba que su nombre y este caso solo fuera una coincidencia.

Por favor, a él no...

-¿Que pasa con él?-pregunto Fate.

Sanderson se coloco a su lado y puso una mano en su hombro mientras Thoma miraba sospechosamente a Hayate y Carim y Lily se llevaba las manos a la boca...

Ellos ya sabían que pasaba, podían notarlo en las miradas, en los gestos, en los sentimientos.

-Erio esta infectado con el virus "eclipse", Fate, el mismo con el que se afecto a los Hückebein...-susurro Sanderson.

-Y a nosotros...-dijo Lily.

Fate sintió que las piernas le fallaban y caía al suelo, por suerte, Sanderson la cogió y la sentó en una silla cercana mientras la verdad de la importancia de aquellas noticias se hacia eco en ella.

Erio tiene el virus...

Y, de repente, todos sus problemas desaparecieron mientras la determinación se hacía fuerte en su corazón, tenía...no, iba a encontrar una solución para el maldito virus costara lo que costara y salvaría a Erio...

Se lo debía por todo lo que él había sufrido y pondría todo de su parte para encontrar una solución, miro a Thoma y Lily y ellos supieron enseguida que pretendía.

-Nos ayudaras...-dijo Thoma.

-No te defraudaremos, Fate.-dijo Lily.

Eso esperaba, porque iba a dejar sus demonios salir libres y rodearla para que ellos encontraran una solución que valiera la pena para salvar a todos.

-Entonces...avisaremos a Shamal y...-empezó Hayate.

-Nada de eso.-dijo Sanderson.

Fate y Hayate miraron a Sanderson que se mantenía firme desde su sitio con la mirada en llamas y una determinación indestructible.

-¿Que quieres decir?-dijo Hayate.

-La información no saldrá de nosotros y yo mismo me encargare de mandarte los informes sobre la cura que pueda ver en Fate, pero nada más, nadie, ni Shamal, pueden saber de esta misión.-decidió Sanderson.

-Pero...-empezó a contestar Hayate.

-Tiene razón...-dijo Carim.

Y Hayate suspiro, no solo había encontrado otro bache para traer a Fate a casa si no que ni siquiera le podía decir a su doctora que estaban trabajando en una solución.

Genial, Yagami...

-Haced lo que queráis...-murmuro derrotada.

Porque sabía que aquella era una lucha que iba a luchar sola y no podría ganar, por lo menos, no oficialmente.

Es hora de seguir el corazón y no la cabeza, Yagami.