Aquí estoy de nuevo. Muchas gracias a la gente que comentó el capitulo anterior. En serio, aprecio muchísimo que lo hiceran y espero que me digan qué les pareció éste.

Seguiré publicando tan rápido como me sea posible XD.

*Ninguno de los personajes me pertenece.

Capitulo 2

Pasaron cinco días desde la pelea de Jade y Beck, desde entonces ellos no habían se vuelto a hablar, y como era de esperarse, la chica gótica hacía responsable a Tori de aquella situación, por lo que no tardó en dar a notar su ira. En ese poco tiempo, la castaña ya se le había perdido un guión, faltando quince minutos para entregarlo; la puerta de su casillero había golpeada por un martillo, tanto que tuvo que reemplazarla y más de tres veces había estado a punto de lesionarse por culpa de ciertos "accidentes inexplicables" durante el ensayo de la obra que estaban por presentar. Eso sin contar su comida volando por todos lados, los infaltables comentarios hirientes y los empujones que recibía cada vez que se cruzaba con ella por algún rincón de la escuela. Todo lo que había sufrido anteriormente a causa de Jade, no había sido nada en comparación a lo que ahora ocurría. Su vida se estaba volviendo un infierno, por algo que ni siquiera había hecho.

Esa mañana la castaña llegó a Hollywood Arts lo más temprano que pudo, para poder ingresar al salón sin toparse con Jade. Los pasillos estaban en silencio, por lo que se sintió aliviada, caminó hacía su casillero para sacar sus libros, cuando escuchó lo que parecía ser el llanto de alguien. Miró alrededor y no había nadie, hasta que notó que el sonido venía del armario de conserje. Se acercó despacio, preguntándose si sus sospechas eran ciertas y al abrir la puerta se topó con los ojos de Jade que, a pesar de estar llenos de lágrimas, aún dejaban notar su ferocidad.

-¡Fuera de aquí, Vega!- gritó Jade, pero Tori no pudo irse, aunque todo le dijera que debía hacerlo. Había algo en esa fragilidad, tan pocas veces vista en Jade, que hacía que ella sintiera la necesidad de ayudarla, de consolarla siquiera.

-No, Jade, no puedo dejarte así, dime que te ocurre. _dijo la castaña con voz de preocupación, mientras se sentaba al lado de su un-poco-menos-que-amiga.

-No es asunto tuyo- respondió Jade con voz quebradiza.

-¿Es por Beck?- preguntó Tori temerosa de la reacción de Jade, pero continuó. – Sabes que todo lo que ha dicho es porque está enojado, nada más…-Pensó en seguir hablando, pero notó que Jade se limpiaba las lágrimas y se ponía de pie. Ahora era la misma Jade fría y malvada de siempre.

–Gracias Vega, pero no necesito tu compasión. -dijo Jade saliendo del armario.

Cuando Tori salió, ya no había nadie, así que, resignada, siguió su camino por los pasillos hasta el salón, esperando a que el resto de sus compañeros llegara.

El lugar se fue llenando de gente poco a poco y la clase empezó, aunque Tori no la tenía la menor intención de atenderla, por momentos, sentía la mirada confusa de André sobre ella, pero tampoco se preocupó por explicarle qué la tenía distraída.

Lo único que podía hacer en ese instante, era mirar de soslayo a la chica gótica, esperando inconscientemente, un insulto, una broma o algo que le dijera que Jade estaba bien de nuevo, pero nada pasó. La chica pálida guardó silencio durante toda la clase y luego se retiró sin mirar a nadie.

Tori estaba preocupada. Por algún motivo le resultaba insoportable el hecho de ver a Jade tan afligida. Quería hacer algo, pero se conocía lo bastante bien como para saber que no todos sus planes resultaban como ella esperaba y si se equivocaba al tratar de ayudar a Jade, el precio que pagaría podía ser terrible.

-Hey Tori.- dijo André, de pronto, sacándola de sus pensamientos. -¿Qué ocurre? No dijiste ni media palabra en la clase.

Tori sonrió con expresión de cansancio. –Sólo estoy estresada por las clases. -mintió.

-Pensé que estarías feliz, es decir, parece que al fin Jade dejó de molestarte. _dijo su amigo.

-No lo sé- admitió Tori. -A veces su silencio da más miedo que sus insultos y gritos.

André asintió -Beck y Jade nunca habían estado peleados por tanto tiempo.

-Es una situación horrible. Esta mañana…-dijo Tori, deteniéndose a tiempo. Por muy agobiada que se sintiera, sabía que no era correcto contar lo que había pasado en el armario del conserje.

-¿Esta mañana que?- preguntó el músico, intrigado.

-Nada.

XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX

Tori abrió la puerta de su casa, viendo al instante un vaso volando en su dirección, al que esquivó tirándose al suelo lo más rápido que pudo. Confusa levantó la vista para ver a su hermana discutiendo con un muchacho que ella no conocía. -¡No sabes apreciar mi talento!- chilló Trina.

-Es que no lo tienes- dijo el muchacho. –No puedes sostener una sola nota.

Sin ánimo de meterse en otra pelea, Tori decidió hacer caso omiso y se dirigió a su habitación donde otro problema le esperaba.

-¿Jade?- dijo cuando encontró a su casi-amiga sentada sobre su cama, tenía los ojos hinchados pero no lloraba. -¿Cómo entraste a mi cuarto?

-Vine a disculparme por cómo te hablé hoy, Vega. Ya te lo dije una vez, no puedo ser mala contigo si tú eres linda conmigo, así que…-La chica gótica se tomó un tiempo para suspirar, parecía agotada de tanto llorar. -Supongo que ahora estamos en paz.

Jade se puso de pie, dirigiéndose a la ventana, donde pasó una pierna a través del marco sentándose sobre él. –Esta ventana no es segura. Cualquiera puede entrar.

-Eso veo. -dijo Tori con sarcasmo y se puso seria de repente.- ¿No me dirás por qué llorabas?

La chica gótica suspiró y bajó la mirada.-Anoche estuve hablando con Beck y… terminamos oficialmente.

-¿Qué? Pero, no harás nada…-dijo Tori torpemente, sin saber cómo reaccionar hacia esa información.

-No haré nada. Admito que estoy triste pero se me pasará. Beck no me aprecia lo suficiente.

Yo no creo que…-Tori se sentía más torpe ahora. Afortunadamente Jade volvió a interrumpir.

-¿Recuerdas tu segundo día de clases?… ¿La improvisación en orden alfabético?

La latina tuvo un sentimiento de culpabilidad al instante, al recordar cómo había besado a Beck para vengarse de Jade. Eso había pasado hace ya tanto tiempo y la chica que tenía frente a ella, ya no le parecía tan mala como entonces.

-Yo comprendo por qué lo hiciste- continuó Jade, para sorpresa de la castaña. – Supongo que me lo merecía, pero Beck… él te besó sin ninguna consideración hacia mí.

-Era actuación. -alegó Tori.

-Era improvisación, pudo cambiar el curso de la historia en cualquier momento.- Jade bajó la mirada una vez más.- Siempre he querido mantener a Beck a mi lado, ignorando sus comentarios ácidos sobre nuestra pareja o que siempre se ponga de tu lado cuando discutimos. No quiero un novio a ese precio.

Ambas quedaron en silencio. Jade no la miraba y Tori no podía decir nada. En alguna ocasión, la castaña también había pensado que Beck en realidad no sentía nada por su novia y entonces había preguntado cómo ella aguantaba ciertos desplantes, con tantos chicos que en serio se cortarían un brazo por ella. – Tal vez tengas razón.- se encontró diciendo a lo que la chica gótica respondió con una sonrisa débil.

-Me voy, Vega. Gracias por escuchar.

-¿No quieres usar la puerta?

-No quiero cruzarme a tu hermana. Otro día será- dijo deslizándose por la ventana y desapareciendo de la vista de Tori.