Capitulo 7
Tomura Yachi fumaba su cigarro como todos los días en su oficina de cara a la ventana mientras miraba el cielo azul aclarar el cielo.
Alicia...
Él había amado a su pequeña mucho más de lo que las palabras pudieran decir, él siempre había intentado que la niña fuera feliz y tuviera todo lo que pidiera, pero lo único que pedía era lo único que ni él ni Precia supieron darle...
Tiempo.
Lo siento tanto, pequeña...
Ella nunca se quejaba, nunca lloraba y nunca pedía abiertamente la atención que ellos, él como director en la Administración Bureau y Precia como científica debían darle y no le daban...
Y así habían llegado a aquel desenlace.
Todavía recordaba el día que Precia le había dicho que Alicia había muerto en una explosión, que su pequeña no volvería a abrir sus ojos para mirarlo con la carita cargada de amor.
Flashback
-¡Como es posible! ¡Como dejaste que pasara!-grito él lleno de rabia y pena.
Delante de él, Precia lloraba sin consuelo mientras los médicos tomaban el cuerpo de Alicia y el de su gato y lo tapaban con mantas para que no pudiera ver a su pequeña hija tirada en el suelo como un muñeco de trapo.
-Lo siento...-susurraba Precia.-...lo siento...
-¡Maldita sea!-grito él.
El dolor era demasiado para él, su sol había desaparecido y solo quedaban las cenizas de una mujer que había estado más pendiente de su trabajo que de pasar cinco minutos con su hija.
-Ella lo era todo para mi...-susurro ella.
-Nunca estuviste con ella cuando lo necesitaba.-le reprocho él entre lágrimas.
Y entonces Precia se levanto, con sus ojos llenos de rabia y pena y se acerco a él hasta colocarse justo delante y mirarlo a los ojos.
-No te atrevas...-murmuro ella.-...Por esto me divorcie de ti, porque incluso en un momento como este, eres capaz de preferir atacarme que apoyarme, tu hija a muerto, ¿me oyes? Muerto y lo menos que podías hacer es llorar su perdida, no criticarme y menos, cuando en lo que abandono se refiere, tu has hecho lo mismo que yo.
Él se quedo allí parado, no queriendo reconocer que lo que decía era verdad, él tenía tanta culpa como ella en lo que a Alicia se refería y no podía entender cuanto se arrepentía de ello.
-Tienes razón...-susurro al final.
Y sin mirar atrás, se marcho al mismo tiempo que las gotas de lluvia caían sobre él sin darle la paz que él pedía a gritos.
Nada volvería a darle esa paz jamás...
-Lo siento, hija...-sollozo al cielo.-...lo siento...
Fin Flashback
En un principio, acudió a la ayuda y tecnología de la Administración Bureau para revivir, de algún modo, a su hija, pero ellos se habían negado a ni siquiera intentarlo, testificando que ellos tenían problemas más graves de los que ocuparse.
Los grandes peces siempre con grandes proyectos.
La rabia lo había llenado, pero había decidido dejarlo pasar por miedo a las represalias que ellos podían tomar contra él y se había dedicado a sufrir en silencio por Alicia.
Con el paso de los años, se había enterado de la creación de Precia y la había investigado por curiosidad, nunca imaginando lo que encontraría.
Era Alicia...pero no era ella, aquella cosa no era más que una máquina que servía para reemplazar a su hija muerta.
Y la odio, odio a Precia por intentar crear algo semejante a ella y odio a aquella cosa por existir, entonces juró, juró que no descansaría hasta que hubiera hecho desaparecer a esa cosa que parecía su hija, porque nadie sería su Alicia.
Nunca podrían reemplazarla y él se aseguraría de que aquello quedara claro.
Curren Hückebein nunca había sido de las de meterse en guerras sin motivo, pero cuando Yachi le había comentado su deseo de derrocar a la Aministración Bureau y hacerse con el control de todo ella no había podido negarse.
Le gustaba demasiado una buena pelea.
Pero aquello no era solo por una gran pelea, de esas que al ella tan loca la volvían, también trataba de encontrar una cura para el virus, ya que, aunque pocos lo sabían, ella era una de las más afectadas por ello.
Y es que Curren no solo era la líder de los Hückebein, si no que también había sido una de las primeras personas, junto con Fortis y otros pocos aldeanos más, en infectarse del virus y, por lo tanto, al paso del tiempo, no podía negar el daño que eso les estaba haciendo.
-Curren...-dijo Fortis al entrar.
Ella lo miro, sabiendo que él era, posiblemente, uno de las pocas personas que la conocía lo suficiente como para saber que no estaba en las mejores condiciones.
-Estoy bien...-susurro ella.
-No me lo parece.-dijo él.
Ella sonrió, el bueno de Fortis, siempre tan sincero aún te fuera a fastidiar el poco humor que te quedara en el día.
-Tranquilo, Fortis, van a salirte canas de la preocupación.-bostezó ella.-...me voy a dormir, procura no hacer mucho ruido.
Y se levanto de su silla, con Fortis siguiéndola con la mirada hasta que consiguió hacerse desaparecer de su vista, entonces se detuvo y miro sus manos, temblorosas por el esfuerzo.
Parece que las canas van a salirme a mi, querido Fortis...
Cypha miraba por cuarta vez que se les había escapado en la pelea con la Enforcer, sabía que el misil solo los había despistado a ella y a DeVille pero lo que les había pillado por sorpresa había sido el poder que la rubia había demostrado durante su batalla.
Nunca nadie había sido tan fuerte.
-¿Que haces, Cypha?-pregunto Veryon.
-Investigo a la persona que tenemos que capturar.-dijo ella.
-Oh, esa rubia peleona, tengo que confesar que tiene buena pinta.-dijo él.
-Si...tiene que haber algo que nos saltamos.-dijo ella.
Pero por más que miraba, no podía ver nada a parte de niebla, la velocidad de Fate y el maldito misil.
-Es su Linker Core.-dijo DeVille a su espalda.
Cypha se giro para ver la siempre expresión seria de DeVille parado frente a ellos mientras él no dejaba de mirar la imagen de Fate en la pantalla.
-¿Que quieres decir?-dijo Veryon.
DeVille murmuro algo antes de acercarse a ello y señalar directamente al corazón de Fate, donde él había podido sentir la inmensidad de su poder.
-Aqui esta la clave.-dijo él.-...su Linker Core es mucho más poderoso que los de los demás magos artificiales contra los que hemos peleado, por eso no pudimos capturarla, porque ella esta creada con un Linker Core especial.-terminó.
Veryon se rascó la cabeza, no entendía nada de lo que le decían excepto lo del Linker Core pero podía figurarse que si lo que DeVille decía era cierto, entonces había más cosas en juego de las que se pensaba.
-Entonces...¿es poderosa?-pregunto Veryon.
-Mucho más de lo que crees...-dijo DeVille.
Y aunque sabía que aquello podía ser su perdición, no pudo más que alegrarse de por fin encontrar un rival a su medida.
Era hora de poner a prueba toda la fuerza que el virus les daba.
Erio Mondial abrió los ojos con la sensación de mareo y nauseas con la que se había levantado, probablemente tenía algún tipo de enfermedad aunque siendo un mago artificial había dado por hecho que él no podía enfermar.
Bueno, Mondial, te equivocaste.
Lentamente se levantó de la cama hasta quedarse sentado cuando quedo perplejo al mirarse en el espejo y ver lo que tenía en el pecho.
-Pero, ¿que es esto?-preguntó.
Entonces, vio como la cortina se apartaba para dejarle paso a Shamal que le sonrió y se acerco a él lentamente.
-Erio...que alegría.-dijo la doctora.
-Shamal...¿que hago aquí?-preguntó él.
Shamal sonrió cambiando su mirada a la cama de al lado, cuando el joven siguió su mirada, pudo encontrar a la joven Caro tumbada allí y profundamente dormida.
-Ella te trajo, ha estado muy preocupada.-dijo Shamal.
-Vaya...-dijo Erio sonriendo.
Entonces, recordó su tatuaje y miro a Shamal señalándose el pecho mientras veía la mirada de la doctora oscurecerse y adoptaba un tono serio.
-¿Que tatuaje es este?-pregunto él.
-No es ningún tatuaje, Erio, es una marca del virus eclipse.-dijo ella.
-¿Virus? ¿No se supone que los magos artificiales somos inmunes a los virus?-pregunto él.
-No de este, de hecho, este es un tipo de virus encontrado en la sangre de, solo, los magos artificiales.-aclaró ella.
Pero Erio seguía sin entender, ¿como había acabado él con un virus de la sangre si él no había...? Un momento...
-Shamal...-murmuro Erio.
-¿Si?-pregunto ella.
-Creo que se como pude infectarme.-dijo él.
Shamal lo miro atentamente antes de sentarse a su lado y esperar a que él estuviera preparado para hablar.
-Yo...creo que fue cuando intente ayudar a esa mujer, acababa de llegar de una misión con un dragón difícil y tenía una herida en la mano, un corte, cuando me encontré con aquella mujer y fui a ayudarla.-dijo él.
-¿Que mujer? Caro no me dijo nada.-dijo Shamal.
Erio asintió, entonces, Caro no había estado con él y la mujer casi no había podido andar de no ser por su ayuda.
-Caro no estaba y la mujer parecía que estaba muy mal, ella no quería mi ayuda pero no la escuche y de repente...-susurro Erio.
-¿De repente que, Erio?-pregunto Shamal.
-Tosió algo de sangre...-dijo el joven.
Entonces, Shamal entendió como había pasado de la mujer a Erio, por la sangre, como decían los libros.
-¿Sabes donde esta la mujer?-pregunto Shamal rápidamente.
-Desapareció.-dijo él.
Y entonces, fue cuando Shamal pensó en recurrir a la última manera que le quedaba para intentar salvar al mundo de aquel virus.
Recurrir a Yuuno Scrya y a su biblioteca infinita, aunque el tiempo se le acababa, decidió que valía la pena intentarlo, porque...
Si Erio y otra mujer estaban infectados, ¿cuantos magos artificiales más podían caer enfermos?
