Hola a todos. Espero que este capitulo sea de su agrado. Gracias a Loverxanime, AsukaMiyamoto, Mas aya de la reaidad, (Hago una venia para ustedes XD) y lectores en general, espero me hagan saber lo que piensan de esta historia :)
* Ninguno de estos personajes me pertenece.
Capitulo 3
Continuaban las mañanas calurosas en Hollywood Arts y una agotada Tori cargaba, a duras penas, una gran caja llena de marionetas. Aún no sabía por qué, pero Sikowitz le había pedido, al empezar la clase, que fuera a buscar aquella caja al almacén de utilería y ella no había podido negarse.
-¿Te ayudo?- preguntó alguien cuya cara, Tori no pudo ver, pues la caja bloqueaba su visión; sin embargo, fuera quien fuera, estaba muy cansada para rechazarlo. –Por favor- respondió con voz exhausta. Fue hasta después de dejar la caja en los brazos de su ayudante, que se dio cuenta de que se trataba de Beck.
-Beck, no te reconocí- dijo Tori sorprendida.
-Eso duele- respondió él con fingida tristeza.
-No, es sólo…- se apresuró en decir algo avergonzada.-No sé, estoy cansada, hace calor y ya no sé ni lo que digo.
-Está bien.- dijo él pareciendo divertido.
-¿Saliste de la clase de Sikowitz sólo para ayudarme?- preguntó la latina, con un gesto de ternura, no podía dejar de sentirse alagada de que un chico fuera tan amable con ella.
-Sí, él ni se dio cuenta.
Ambos caminaron hacia el salón de clases y Tori corrió a abrir la puerta para que Beck pudiera pasar con la caja en brazos.
-Yey, me encantan las marionetas- se escuchó decir a Cat.
-Rob, me siento extraño ¿Puedes sacarme de aquí?- dijo Rex aparentemente abrumado.
-No, estamos en clase. Tienes que…- la discusión entre Robbie y su muñeco, fue interrumpida por el ruido que hizo Beck al estrellarse contra el suelo.
Tori pudo ver a Jade, retirando el pie que había causado que el joven se tropezara, y al parecer, no fue la única en notarlo.
-Jade- dijo Sikowiz frunciendo el seño, aunque ni siquiera con ese gesto parecía lo suficientemente serio. - Deja de actuar como una demente. Llevas muchos días así, date un respiro.
-Aceptaré el consejo, cuando me lo dé alguien que no sea adicto al líquido de coco.- respondió Jade mirando fijamente a su maestro.
-Si continúas con ese comportamiento, tendré que enviarte a la oficina de Helen.- añadió Sikowitz con aspecto triunfante.
-Tú no harás eso.- afirmó Jade con una sonrisa maliciosa.
-¿Por qué piensas que no?
-Porque me tienes miedo.- concluyó la chica gótica y Sikowitz pareció considerarlo un momento.
-He bueno… todos tomen una marioneta.- continuó el maestro, mientras Beck tomaba asiento sin siquiera ver a la causante de su caída.
Tori que aún permanecía de pie, trataba de ligar los recuerdos de la noche anterior, donde una Jade, bastante humana, se había aparecido en su habitación y le había confiado sus problemas, con la criatura fría e intimidante que acababa de presenciar y simplemente, no parecía haber punto de comparación entre una chica y la otra. De algún modo, todo esto le hacía pensar que, en realidad, no tenía idea de quién era Jade West y, esa cuestión, sólo incrementaba sus ganas de descubrirlo. No era que muriera por ser amiga de la dueña de sus pesadillas; era sólo, "curiosidad" o al menos eso deducía.
Los alaridos de emoción de Cat, la sacaron de sus pensamientos y notó que Beck la miraba confuso. -¿Por qué no te sientas?- preguntó él.
-Eh, sí.- dijo ella un poco aturdida todavía. Caminó hacia las marionetas, escogió una con forma de cerdito y se sentó casi por inercia en el primer asiento que encontró, justo entre Beck y André.
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Terminando la clase Tori se dirigió a su casillero a sacar los libros para la siguiente clase y fue hasta cerrar la puerta, que notó que había una persona apoyada sobre el casillero contiguo.
-¿Por qué le sigues el juego, Vega?- dijo Jade aparentando indiferencia.- ¿Te gusta tanto que, aunque sabes que lo hace para molestarme, no puedes negarte?
-¿Te qué me hablas?- preguntó Tori, confundida. -Mira, yo…
-Beck está coqueteando contigo para darme celos.- interrumpió Jade.- No me digas que no te diste cuenta, Vega, no eres tan idiota.
-¿Qué?... Jade; Beck y yo sólo somos amigos.- respondió la castaña, realmente no podía imaginarse a Beck coqueteando con ella y la simple idea le parecía ridícula.
-Salí con él por dos años. ¿Crees que no sé cómo se comporta cuando trata de llamar la atención de alguien?- dijo Jade.
- Creíste que te engañaba con su prima…- alegó Tori- Pienso que tu intuición no está bien calibrada.
-Pienso que te voy a descalibrar si no me tomas en serio.- dijo Jade, acercándose de a pocos a Tori, con esa mirada penetrante y aterradora, que hacía que la gente retrocediera sin pensarlo dos veces.
-N-no sé qué quieres que haga- tartamudeó la latina.-Así tuvieras razón y Beck se estuviera acercando a mí para molestarte, yo no puedo botarlo, es mi amigo.
La chica gótica, pareció dudar un segundo sobre cómo responder, hasta que finalmente tomó a Tori por la muñeca, arrastrándola con ella, hacia el armario del conserje.
Y ahí estaba de nuevo, esa Jade humana que tanto intrigaba a Tori. En ese momento, la mirada fría se había vuelto sincera y vulnerable y hasta el tono de voz de la chica parecía haber cambiado.
-¿Te gusta Beck?- preguntó de pronto.
-¡No!- respondió Tori sintiéndose frustrada.- ¿Qué no me escuchas? Beck es sólo mi amigo.
-Entonces, deja de sentarte a su lado en las clases y de permitir que cargue las cosas por ti, como si fuera tu novio. – Pidió Jade, con tono altanero.
-No actuamos como novios y no voy a dejar de acercarme a uno de mis amigos, sólo porque tú eres una caprichosa que no puede aceptar que aún lo quiere. –Se encontró diciendo Tori antes de poder detenerse. Ella no había querido decir eso. Sabía que era un golpe muy bajo para su algo-menos-que-amiga.
Jade la quedó mirando, como si no creyera lo que acababa de oír y sin pensarlo, se precipitó hacia la latina, arrinconándola contra uno de los estantes. Su mirada volvía a ser aterradora, pero también había tristeza en ella. –Claro que aún lo quiero Vega. ¿No ves lo difícil que es para mí alejarme de él? Pero no puedo seguir con alguien que no me quiere.- Tori pudo ver que Jade trataba de aguantar sus lágrimas y se sintió miserable, por ser la causante del dolor de la chica. –Y ahora tengo que aguantar que ustedes dos...- Continuó Jade llorando finalmente.- ¿Por qué siempre tienes que estar en mi camino?
-Jade, yo no…- empezó a decir la castaña, pero no supo como continuar.
-¿Por qué siempre me quitas lo que me importa y sigues siendo la buena ante los ojos de todo el mundo?
-Jade, yo no quiero a Beck. -afirmó Tori con una voz que empezaba a quebrarse también.
-¿Por qué vas a quedarte con él también?- continuó Jade, pareciendo no escuchar lo que la latina le decía.
En un arranque de desesperación Tori sujetó de los brazos a la chica gótica sacudiéndola, tratando de hacerla reaccionar, con urgencia, con angustia, porque lo que decía era verdad y necesitaba que ella le creyera.- ¡Jade, yo no quiero a Beck! –dijo una y otra vez, como si nada importara más que hacerse entender. -¡No lo quiero!- De pronto, ya no estaban hablando. Tori besaba a Jade, cuya mente se había congelado, pero ¿Estaba respondiendo al beso? Ninguna de las dos reparó en ello y con el mismo apremio con que sus labios se habían juntado, Jade se liberó de un empujón, que estrelló a la castaña contra el estante.
Tori estaba avergonzada y confundida, no sabía por qué había actuado así y lo peor era que Jade parecía en trance, con la respiración entrecortada y una expresión vacía; y le aterraba pensar en el momento en que reaccionara, lo que no tardó en suceder.
-¿Qué diablos crees que haces Vega?- dijo Jade, quien parecía esforzarse por disimular su estupefacción
-L-lo lo siento. -tartamudeo Tori, que sólo deseaba retroceder el tiempo y haber actuado diferente. Sabía que de eso no iba a salir nada bueno. Jade estaba enojada y no sería fácil hacer que lo olvidara. –No quise hacerlo, lo juro… yo, no sé qué paso.
De pronto una sonrisa maliciosa se formó en los labios de la chica pálida. Si hacía unos segundos, no podía controlar sus emociones, ya lo había superado. –Y Beck, quiere salir contigo.- dijo pareciendo divertida.- Esto es muy gracioso.
Tori no sabía cómo responder a eso. Le aliviaba pensar que Jade ya se hubiera calmando, pero, por otro lado, esa sonrisa macabra siempre era de mal augurio.
-Yo me largo, parece peligroso estar encerrada contigo.-Se despidió Jade en tono de burla.- Y no te enfermes mañana, Vega. No puedes perderte la cara de todos cuando les diga que quisiste besarme.
-No Jade, espera…- Era tarde, la chica se había ido. -No lo hagas.- Confusa y preocupada por la humillación que le esperaba, Tori Vega, se dejó caer al suelo del armario del conserje, permaneciendo ahí por un tiempo.
