Ok, este capítulo es raro, lo admito, pero aún así lo escribí.
Dejeneme saber que piensan. Gracias por sus comentarios.
*Ninguno de estos personajes me pertenece.
Capitulo 5
Empezaba a anochecer, y en la casa de los Vega, Tori yacía inmóvil sobre el sofá de la sala de estar, luchando por abandonar todos los pensamientos, que se aferraban a su mente, buscando torturarla. Después de decidir quedarse, definitivamente, en la escuela, se había prometido olvidar por completo, todo lo relacionado a Jade, aunque eso representara un arduo trabajo. Esa misma tarde había tenido que improvisar en la presentación de la clase de canto, obteniendo una calificación muy baja, en comparación a lo que estaba acostumbrada; y sabía que, de seguir así, toda su vida se vería realmente afectada.
Sonó su teléfono y al ver que era Beck, decidió ignorarlo. Él, aún estaba confundido por la bofetada que, Tori, le había dado a Jade y la latina no podía culparlo, pues lo único que le dio a su amigo, como explicación, fue un "No lo entenderías" y luego se marchó, dejándolo prácticamente, con la palabra en la boca.
Tras un suspiro, se puso de pie, dejando el teléfono en el sofá, y fue a la cocina a buscar algo que comer, pues su familia, había salido a cenar a un restaurante del que Trina les había hablado y, a pesar de las insistencias de todos, Tori había querido quedarse y disfrutar de un poco de soledad.
De pronto, el timbre de la casa sonó, haciendo que cambiara el rumbo de sus pasos con desagrado.
Al abrir la puerta, encontró a Jade frente a ella y antes de poder pronunciar palabra, la chica había ingresado a su casa con absoluta confianza.
-¿Y ahora?- Preguntó la latina, a quien, ya había tomado asiento en el sofá, mientras la miraba con arrogancia.
-Vine a que te disculpes conmigo.- dijo la chica gótica.
La latina quedó, bastante confundida. Ella hubiera esperado un golpe, que unas tijeras volaran hacia su pecho o cualquier cosa que realmente mostrara la ira de Jade West, pero, el reclamo de unas disculpas, estaba fuera de los límites de su imaginación.
Empezó a dudar sobre la cordura de la chica gótica, antes de suspirar y volver a dirigirse a ella. -No.- Respondió, secamente, Tori, sin ánimos de discutir y volviendo a la cocina, sin dar a su no-invitada, más atención de la que merecía. Pronto sintió que Jade se acercaba a ella, pero decidió no voltear y enfrentar una mirada contra la que estaba destinada a perder.
-Vamos, se que estás arrepentida.- Añadió Jade casi susurrando en el oído de la latina, quien, se alejó lo más rápido que pudo. Tori sabía lo que Jade estaba haciendo: Trataba de burlarse de ella, trataba de humillarla. Lo sabía y aun así, alejarse no le era nada fácil. ¿En qué momento se había vuelto tan masoquista?
-Vete de mi casa, Jade. –Fue lo único que, Tori logró decir.
-No quiero. Aún tengo tiempo.- Declaró la chica gótica, arqueando una ceja. -Tu familia no salió hace mucho.
Tori, consideró por un momento preguntar, cómo lo sabía, pero decidió que no era importante. -¿Qué quieres? –Soltó con exasperación. –Y no pongas excusas estúpidas como que quieres que me disculpe. – Añadió, y antes de que Jade tuviese tiempo de contestar, se apresuró en aprovechar ese repentino aire de valor que la envolvía. -¿Qué pasó con eso de que no podías se mala conmigo si yo era buena contigo? ¿Por qué no me dejas en paz de una vez? – Preguntó Tori tratando de controlar la impotencia que sentía.
-Me besaste, Vega ¿Quieres que me quede como si nada?
-No puedo creer que tú, le des tanta importancia a algo así -Dijo Tori retomando confianza. -¿Sabes qué creo?
-No me importa- Se apresuró en decir Jade.
-Creo que ese beso te gustó y me culpas por ello.- Se encontró diciendo, sin temor alguno. No había mucho que pudiera perder. –Así que, sólo puedo disculparme, no sé qué pasó, enloquecí por un segundo, pero no volverá a ocurrir, puedo jurártelo. Ahora déjame en paz, por favor. –Cuando sintió que las palabras se le acabaron, Tori notó que la mirada de Jade había cambiado, ya no traía consigo ese frío terrorífico. Parecía que, la chica gótica, por primera vez, era consciente de lo que estaba haciendo.
-Está bien- Mencionó Jade y la castaña a penas pudo creer lo que oía. –Canjearé todos los favores que me has hecho, hasta ahora, por dejarte en paz. No volveré a molestarte, lo prometo. – Terminó de hablar, con algo de tristeza en su voz y se dio media vuelta hacia la puerta. Tori, quien estaba completamente sorprendida, pudo ver como Jade se detenía, justo antes de llegar a la salida y volvía sobre sus pasos, rápida, violeta y perversa cómo sólo ella podía ser. La vio acercarse y no pudo o no quiso moverse, mientras Jade tomaba del beso, que había estado esperando por ella, durante todo ese tiempo.
Toda la fuerza que Tori había reunido, se evaporaba en los labios intrusos que la envenenaban, en las manos que aprisionaban su cintura reclamándola suya con arrebato e insolencia, atrayéndola al cuerpo de su captora, como si su vida dependiera de ello.
Jade se separó unos centímetros de su presa, respirando agitadamente, con sus manos aún en el cuerpo de la castaña. Tori sintió unas ansias incontrolables de volver a besarla y podía ver, en los ojos frente a ella, que sus deseos eran correspondidos. Sin embargo, Jade se alejó caminando una vez más hacia la puerta, sin molestarse en mirar la chica que dejaba atrás. –Cumpliré mi promesa, Vega. Adiós.- dijo antes de salir, dejando a Tori congelada y sin terminar de procesar lo que estaba pasando.
