Hola a todos, aquí les dejo un nuevo capítulo que, bueno... es encesario para que esta historia siga su curso. Déjenme saber que opinan. Gracias por sus comentarios y sobre todo, gracias por leer mi historia. Volveré pronto =)

Capítulo 9

-Sí, sí, venda rápido sus flores y deje de suplicar, que empieza a inspirarme lástima.

Las palabras de Jade, habían rondado la mente de Tori durante horas. Se esforzaba por comprenderla, por disculpar sus acciones, adjudicándolas a su manera extraña de ver la vida, pero lo cierto era, que no había nada que justificara una actitud tan cruel, de parte de la chica gótica.

Tori, suspiró, desde el sofá de su sala de estar, con frustración y rabia hacia sí misma. Se suponía que estaba memorizándose un libreto, ¿En qué momento había dejado de leer?

Puso frente a su rostro el montón de hojas y obligó a su vista a pasear por esas letras sin sentido, esperando que en algún momento, pudiese comprender un poco de lo que estaba ahí escrito.

En teoría, para Tori, todo estaba muy claro: debía olvidarse de Jade, debía dejar de pensar en ella, de buscar explicaciones a sus actos, debía expulsarla de su vida, por completo; pero sabía que ese plan sería muy difícil de cumplir.

Lanzó el libreto lejos de ella, y se recostó en el sofá, sintiéndose avergonzada, al ver en lo que se había convertido, al toparse de frente, con el significado que había dado a su vida, desde que Jade y Beck terminaron.

Definitivamente, las cosas no podían continuar así. Jade West y todo el desequilibrio emocional que venía con ella, debían quedar en el pasado, para que Tori, pudiera volver a ser ella misma.

De pronto, el timbre de la puerta sonó y se encontró con la persona que menos esperaba.

-¿Beck? -preguntó ella, sorprendida.

-Hola. –respondió su amigo, con mirada seria. -¿Puedo pasar?

-Claro. –dijo ella, haciéndose a un lado y el muchacho entró a pasos rápidos. -¿Te pasa algo? Pareces… nervioso. –añadió Tori.

-No estoy nervioso, sólo confundido. -dijo él, mirándola fijamente.

-¿Por qué?

Él suspiró lentamente, como preparándose para hablar. –Para empezar, porque el día que te propuse salir juntos, tú golpeaste a Jade por decir que sería genial si fuéramos pareja. –dijo él, mientras ella escuchaba en silencio. – Lo que me llevó a pensar que, en serio, te molestaba la idea de salir conmigo. Me sentí mal, pero lo superé. No era culpa de nadie.

Tori empezaba a sospechar lo que se avecinaba, pero prefirió esperar a que Beck terminara de hablar, antes de defenderse.

-Días después. –continuó él. –Ambas suben al escenario y empiezan a discutir de forma extraña. Y… todo eso me dejó pensando; porque, aunque ustedes dos no quieran verlo, yo no soy estúpido. –terminó con una expresión apática.

-No sé de qué me hablas. –se encontró diciendo Tori, sintiéndose desleal, pero sabía que su única opción era fingir.

Beck sonrió con sarcasmo y algo de tristeza en la mirada. –Tenemos gustos en común. –dijo, pasándose una mano por el cabello. –Jade siempre sabe que decir, cuando se trata de burlarse de los demás.

-Beck, en serio, no sé de qué estás hablando. –mintió ella, odiándose a sí misma.

Él la miró fijamente, pareciendo no haberse dejado engañar, pero manteniendo esa compostura que lo caracterizaba. –Mira, no debería meterme en esto Tori, porque es obvio que no es mi problema. –dijo él, pausadamente. –Pero, André hoy estuvo en mi casa.

Entonces Tori, empezó a asustarse. No le gustaba nada, escuchar el nombre de su mejor amigo, en conversaciones que tenían que ver con Jade.

-Vino a preguntarme, si nuestra amistad se vería afectada, si él empezaba a salir con Jade. - continuó Beck. -¿Y sabes qué es lo mejor de todo? –añadió él, con ironía en la voz. –Que yo le dije que no había problema. Que podía salir con ella cuando quisiera.

Tori abrió la boca para hablar, pero fue interrumpida.

-Pero, tú y yo sabemos que sí hay un problema ¿Verdad Tori?- dijo él, mirándola fijamente.

Tori negó con la cabeza, sin saber que responder.

-Está bien. –continuó él, tras un suspiro. –No tienes que decirme nada. Sólo vine porque, me pareció que debías tener esa información. Agregó dirigiéndose a la salida. -¿Él es tu mejor amigo verdad? –Preguntó al abrir la puerta.-El mío también.

Beck se marchó, dejando a Tori de pie, mirando hacia la puerta. Él lo había descubierto, y estaba claro que pensaba que entre ella y Jade seguía pasando algo, cuando no era así. Si Tori no hubiese estado tan aturdida, le habría gritado a Beck, que ella no tenía la culpa de nada de lo que ocurría, que sólo era víctima de los caprichos de la desquitada de su ex novia, quien, a su vez, tampoco parecía muy culpable de los sentimientos que André tenía por ella. No pudo evitar, repetir en su mente, que si el músico le proponía una cita a Jade, ésta diría que no. Lo repitió muchas veces, tratando de convencerse a sí misma, porque, de pasar lo contrario, Tori no podría soportarlo.

Suspiró con frustración, recordando las conclusiones, a las que había llegado antes de que Beck apareciera, y se forzó a obedecer la decisión que entonces había tomado; de todos modos, ella, no podía intervenir en el futuro amoroso de la chica gótica, fuese cual fuese.

Limpió su mente de cualquier pensamiento, recogió el libreto del suelo, y siguió estudiando. Era duro para ella, pero había llegado el momento de ser fuerte y olvidar.

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-¿Eres Tori Vega, cierto?- Preguntó un chico alto y atlético a la castaña, mientras ésta esperaba que Festhus entregara su orden.

Había pasado una semana, desde la discusión de Jade y Tori en el escenario. Una semana en la que Tori había ignorado a la chica gótica, por completo, aunque, ésta había hecho exactamente lo mismo, limitándose a cruzar palabras, sólo cuando tenían que ver con las clases. Por algún motivo, Tori percibía este silencio forzado, como una competencia de quién mostraba más indiferencia, pero no tenía la certeza de que así fuera. Tal vez, para Jade sí estaba siendo fácil olvidarla y actuar como si nada hubiese pasado entre ambas.

Para bien o para mal, aquel día, las cosas eran como eran; y aunque fue una situación insoportable, al principio, Tori empezaba a acostumbrarse.

Sonrió radiantemente al chico frente a ella, antes de contestar. –Sí ¿Nos conocemos?

-No exactamente, soy Jim Miller. –dijo él, pareciendo esperar, que su nombre fuera reconocido por Tori, quien siguió viéndolo algo confundida. –El hijo del teniente Miller. –Agregó él con una sonrisa.

-Oh, claro, hola. Es un placer conocerte. –dijo Tori, tras darse cuenta, de que estaba hablando, con el hijo del superior de su padre, en la policía. –No sabía que venías a esta escuela.

-Soy nuevo. –mencionó él. –Pero, al parecer, aquí tú eres famosa.

-No es tanto así- contestó ella, avergonzada. –Aquí todos nos conocemos, tú sabes, con las presentaciones y todo eso.

Él se quedó mirándola a los ojos, sonriendo, como si disfrutara el contemplarla.

-¿Qué?- preguntó ella, devolviendo la sonrisa.

-No quiero incomodarte, pero creo que eres la chica más linda de esta escuela.

Tori bajó la vista, sintiéndose sonrojar, aunque un segundo después, se prguntó, como acto reglejo, si Jim ya se habría cruzado con Jade. Despejando su mente, decidió volver sus ojos hacia su nuevo amigo que, por otro lado, le parecía bastante atractivo.

Festhus, interrumpió el intercambio de miradas entre Jim y Tori, para entregarle a ella, su almuerzo.

-¿Te importa si te acompaño?- preguntó él, con una amplia sonrisa.

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Tori ya estaba a punto de marcharse a su casa, realmente feliz de haber conocido a Jim, quien después de una larga conversación con ella durante el almuerzo, le había pedido que fuera con él, a un nuevo club que había en la ciudad. Ella, sin dudarlo había dicho que sí y presentía que no sería la última vez que saldría con él.

-Hey, Vega. –dijo Jade, desde la escalera, cuando Tori estaba por cruzar la puerta de la escuela.

-¿Qué?- preguntó Tori, esperando que se tratara de algo sobre las clases, después de todo, era de lo único que hablaban últimamente.

-Veo que ahora socializas con perdedores recién trasferidos. –agregó Jade, con una sonrisa de burla. -El bobo Jim… su nombre suena como el quejido de un oligofrénico. –añadió levantando una ceja. -Debe recordarte tanto a ti.

Tori, lejos de molestarse, disfrutó reconocer los celos en la chica frente a ella, puesto que era bien sabido, que Jade era pésima tratando de ocultar ese tipo de sentimientos. –Wow, Jade, buen trabajo, ya sabes su nombre. Dime qué más averiguaste.

-Escuché a Trina llamarlo así, mientras él trataba de huir de ella. –mencionó Jade, con apatía. –De todos modos, tus romances estúpidos me tienen sin cuidado.

-Mastica bien tus emociones, te puedes atragantar. –dijo Tori, con una gran sonrisa, antes darse media vuelta y alejarse, dejando a la chica gótica detrás de ella. Ese pequeño toque de satisfacción, había terminado de volver su día perfecto.