Capitulo 14

Thoma miraba alrededor de su celda en busca de una salida antes de que Fate pusiera un pie en aquella nave.

Porque sabía que ella vendría, ella no era capaz de dejar a un compañero solo a su suerte y por eso él debía pelear por hacer lo mismo.

-Pero como...-susurro.

Tenía las manos atadas y estaba tan cansado que apenas podía moverse, sentía que todas sus fuerzas se estaban debilitando con el paso del tiempo.

-Es el virus...-susurro Arnage.

Thoma levantó la mirada para ver a la joven delante de él, supuso que era su hora de vigilancia e hizo su mejor esfuerzo por ignorarla, ya que no quería escucharla ni a ella, ni sus malditas razones para "hacer lo correcto", como ellos le decían.

-Sabes...he estado pensando.-dijo ella.

Thoma miro a otro lado mientras ella se acercaba y agarraba su pelo, forzándolo a mirarla mientras ella se mantenía seria, sus ojos mostrando algo parecido a...

¿Estaba arrepentida?

-No se porque luchamos, chico, ni siquiera se porque no podemos trabajar juntos solo porque ese tipo quiere destruiros a vosotros y a vuestra amiga, la curadora.-dijo ella.

Thoma la miro, por fin interesado en lo que ella tenía que decir y pensando que quizá, Arnage, hubiera entendido por fin la razón por la cual todo aquello era una locura.

-Tienes razón, Arnage, esto es una locura, deberíamos ayudarnos, no intentar matarnos.-susurro Thoma.

-¡Arnage!-grito Veryon.

Los dos se giraron a tiempo de ver a Veryon enfadado entrando en la sala y agarrando duramente a Arnage del brazo.

-¡Sueltame!-grito ella.

-No debes hablar con él, es el enemigo.-dijo Veryon.

-Es como nosotros...-intento explicar Arnage.

-No...no lo es.-dijo Veryon.

Thoma, que miraba toda la escena observo que los dos miembros de Hückebein no estaban demasiado convencidos de sus planes de destrucción, de hecho, hasta podía decir que no había maldad en ellos.

¿Sería posible que estuvieran enfrentados por una venganza que no tenía nada que ver con ellos?

-Veryon, entiende, él es alguien afectado por el virus, es justo como nosotros.-dijo Arnage.

-¡No! He ha estado intentando hacernos...hacerte daño y no puedo perdonar eso.-dijo Veryon.

Thoma quería decir que aquello era mentira, él solo pretendía encontrar la cura, lo cual había conseguido encontrando a Fate y estaban trabajando en una cura, por lo menos, esperaba que Lily estuviera trabajando en ello para poder curarlos a todos.

Pero no hizo falta.

-Tranquilo.-susurro Arnage.

Ella lo atrajo hacia si, dejando a Veryon descansando entre sus pechos mientras ella acariciaba su pelo tranquilamente, dándole la paz que necesitaba.

Y Thoma apartó la mirada, pensando que quizá, todavía había esperanza para todos ellos entre todo aquel problema.


Fortis sabía que Curren no hacía más que empeorar, no se había levantado de la cama desde la última vez por puro cansancio aunque ella se empeñara en no admitirlo.

-Dejame en paz, Fortis, tengo que dormir.-dijo Curren.

-Tengo que inyectarte esto.-dijo él.

-No necesito nada de tus raros medicamentos.-contesto ella.

Fortis suspiro enfadado pero pronto se le paso cuando ella ni siquiera hizo el esfuerzo para apartarlo...

Estaba mal, él la estaba perdiendo.

Necesito a esa maldita maga artificial...

-Ahora puedes dormir, Curren.-susurro.

Ella simplemente cerró los ojos mientras él la miraba, no podía creerse que alguien como ella simplemente fuera a morir así, no lo permitiría.

-Te curare, Curren, te lo prometo.-susurro él.

Le dio un suave beso en la frente antes de marcharse de su cuarto con la fuerte intención de hacer lo que fuese para salvar a la persona que quería, a todas las personas que quería.

-Fortis...-susurro Yachi.

Él se giro para ver la cara del hombre que había conseguido traer a Fate aquí, donde él podría estudiarla...

Donde encontraría el remedio para Curren y los demás.

-Nuestra invitada ya esta aquí.-dijo Yachi.

Después Fortis vio como Yachi se acercaba a él tranquilamente y luego sintió algo quemando en su pecho, era algo parecido a dolor que se escapaba de su pecho en forma pequeñas gotas rojas...

Unas gotas que cada vez eran más grandes...

-¿Que...?-susurro Fortis.

-Idiota, me importa muy poco vuestra existencia.-susurro Yachi.

Entonces, allí en el suelo, Fortis entendió el error que había cometido, había traído a casa a su peor enemigo...

A la persona que acabaría con todos.


Fate sabía que lo que estaba haciendo iba a costarle algo más que su existencia, pero a pesar de eso se sentía incapaz de dejar a Thoma allí, a merced de sus enemigos.

-Bienvenida a mi hogar, Fate Testarossa Harlaow.-dijo una voz.

Ella no estaba segura, pero la voz le resultaba familiar, demasiado para su gusto, era una voz que recordaba de sus recuerdos como Alicia Testarossa.

Pero no podía identificarla.

-Libera a Thoma.-dijo ella.

-Claro...en cuanto haya acabado contigo.-contesto él.

Una bola de energía salida de ninguna parte fue directamente hacía ella mientras ella cogía a Bardiche con fuerza y lo alzaba en el aire.

-¡Bardiche! ¡Set Up!-grito ella.

La luz que desprendió desintegro la fuerza de la bola convirtiéndola en gas mientras ella se transformaba en su forma de combate para enfrentarse a su enemigo.

-No volveré a repetirlo, libera a Thoma.-susurro ella.

-No tienes derecho ni siquiera a existir, mucho menos a exigir, monstruo.-susurro él.

Entonces Fate sintió algo familiar, era como si estuviera hablando de nuevo con Precia y todo su odio hacia ella por no ser Alicia.

¿Podría esto tener relación con Alicia?

-Veo que Precia ni siquiera se molestó en poner sus recuerdos sobre mi.-dijo él.

-¿Como sabes eso?-pregunto ella.

Poco a poco, la silueta de un hombre fue revelándose hasta que Fate pudo ver a un hombre rubio, alto, de ojos borgoña y mirada cargada de odio.

Y, como una revelación, adivino quien era.

-Eres...-susurro ella.

-Si, soy Tomura Yachi, el padre de Alicia Testarossa, el padre de la mujer que debería ver hoy en vez de...-dijo con odio.-...en vez a ti.

Fate se quedo paralizada, incapaz de hacer o decir nada mientras la verdad se hacía presente en ella.

Él era quien había estado detrás de todo todo este tiempo, él era el alto mando de la Administración Bureau.

-Ahora te haré pagar por intentar reemplazar a mi pequeña Alicia, acabaré contigo y después con toda esta plaga de virus.

Pero entonces, algo extraño pasó, Yachi cayó al suelo respirando pesadamente y mirando su mano, donde un corte había aparecido, seguramente después de apuñalar a Fortis, pero eso no fue lo que lo preocupo.

Lo que de verdad le preocupo era el hecho de que la sangre de Fortis, que contenía el virus, estaba encima de su corte.

-¡No!-grito él.

Fate lo miro confundida mientras él se levantaba a duras penas y la miraba con odio, con rencor, pero sus ojos habían cambiado.

Ahora eran rojo sangre.

-Voy a destruirte, Testarossa.-dijo él.

Y antes de que ella pudiera hacer algo, Tomura Yachi dejó que el poder del virus lo absorbiera de manera total dándole todo el poder que necesitaba para acabar con Fate Testarossa.

Esta vez no fallaré, Alicia...


En la base de Sanderson, él mismo estaba sorprendido de no haber contado antes con aquella información.

-Increible...-susurro Hayate.

-No me esperaba esto.-dijo Sanderson.

Lily los miraba, todavía sin poderse creer lo que estaba mirando, la parte final del archivo del Proyecto F que Fate no había leído contenía la verdad sobre el virus que ellos tenían en la sangre.

-No puede ser...-dijo Nanoha sentándose en una silla.

El documento venía a decir que un oficial de primera clase y capitán de las fuerzas especiales de Mid-Childa, había irrumpido en el final del Proyecto F, interponiéndose en las esferas de plutón y los campos magnéticos que darían vida a Fate y creando, así mismo, una paradoja.

Una paradoja que había convertido a Fate en medio humana, al intruso en medio mago artificial al mismo tiempo que a los dos se les inyectaba la totalidad del virus que contenían las esferas de plutón.

No tenían un virus en una sola persona, si no que tenían un virus dividido en dos personas, una parte en el linker core de Fate, el cual contenía el virus y la cura y la otra...

La otra parte estaba en el corazón del intruso y que solo empezaría hacer su reacción cuando este fuera infectado por la sangre de otra persona que tuviera el virus.

Hayate, aún temblando por las nuevas noticias, miro el nombre del intruso, que Jail Scaglietti había apuntado al final del documento, un nombre que ella conocía muy bien, por sus logros, por su rebelión...

Era su traidor...

-Oh, dios mio.-susurro.

Era Tomura Yachi y según Jail Scaglietti, el padre de Alicia Testarossa.