Hola a todos, aquí les traigo este capítulo, que es el único que recibió un tíutulo propio, también es el único, que no está escrito desde el punto de vista de Tori, sino de Sinjin, porque pensé que este chico y su historia, necesitaban su propio espacio.
El capítulo 12, vendría a ser, más bien el 11.5 o algo así, puesto que es lo que pasó en el caítulo anterior, sólo que desde otra perspectiva.
En fin, déjenme saber qué piensan. Muchas gracias por comentar y por leer mi historia.
Capítulo 12
Un Héroe Con Gafas
Sinjin jugaba en el pórtico de su casa, con el nuevo avión que había comprado en internet. Sabía que la gente de su edad, que quería un poco de vida social, no se dedicaba a ese tipo de actividades, pero eso a él no le interesaba. Era feliz haciendo las cosas a su manera, aunque de vez en cuando, se sintiera presionado por sus padres, quienes morían por un hijo normal; o tuviera que soportar burlas y bromas pesadas de la chica, que a sus ojos, era la más hermosa del mundo, Jade West, la malvada gótica, con la que no podía ni soñar una amistad.
Él, sin embargo, aceptaba eso, entre otros inconvenientes, porque sabía que era el preció que tenía que pagar por la individualidad.
Se mantuvo entretenido, por unas horas mientras admiraba cada pequeña pieza de su avión en miniatura, hasta que vio pasar un coche, que no le era desconocido. Mantuvo su vista fija en el auto de Jim, pues había logrado observar, que su ex mejor amigo estaba acompañado.
Hacía unas semanas, Sinjin se había visto obligado a hablar con Jim, para pedirle que fuera un buen novio para Tori, a quien él apreciaba mucho, pues muy a su manera, ella era su amiga. Sin embargo, el otro chico sólo se había burlado de él, amenazándolo para que dejara de meterse en ese asunto.
Sinjin y Jim se conocían desde hacía diez años, cuando la familia del segundo se mudó a Hollywood. Los dos, habían compartido juegos, travesuras y proyectos juntos, por lo que se consideraban como hermanos, pero al iniciarse en la adolescencia, las cosas cambiaron abruptamente, cuando ambos se sintieron atraídos por Samantha, una linda chica que acababa de llegar al vecindario. Sinjin tuvo claro, al instante, que no tenía oportunidad con ella, pues su amigo, era lo que todo chico quería ser y él… él era sólo Sinjin Van Cleef, así que, resignado, supo que lo único que le quedaba, era sentirse feliz por su amigo.
A menudo, Jim solía visitarlo junto a su novia, y los tres pasaban en tiempo conversando tonterías y divirtiéndose, lo que causó que Samantha se acercara mucho a Sinjin, convirtiéndolo en su confidente.
Un día, al abrir la puerta de su casa, el joven escenotécnico, encontró a Samantha llorando después de haber peleado con Jim. Él la escuchó en silencio, sin poder dar crédito a lo que la chica frente a él, le decía. Samantha le contó como Jim se había puesto furioso, cuando ella le informó que tenía que viajar por un par de semanas; le contó que le había gritado y cuando ella trató de irse, Jim la había detenido y golpeado en el estomago, tomándose el tiempo de explicarle, que él sabía cómo lastimarla sin dejar huellas visibles que lo delataran.
En ese momento, Sinjin pensó en hablar con su mejor amigo, en preguntarle si era cierto lo que ella había dicho, pero ni siquiera tuvo tiempo de tomar una decisión, porque cuando la chica se despidió de él, un alterado Jim se acercó a ellos, tomando a su novia del brazo y arrastrándola hacia su casa. Sinjin, se enfrentó a Jim sin pensarlo, pero éste era demasiado fuerte y de un solo golpe lo derribó, dejándolo en el suelo, mientras veía como, Samantha y su ex amigo desaparecían tras la puerta.
Después de eso, Samantha se fue de viaje y no regresó, Jim siguió con su vida, sin ningún remordimiento y Sinjin jamás pudo perdonarse a sí mismo, el no haber insistido en defender a la chica, una y otra vez, sin importar lo que pasara.
Años después, Sinjin veía a Tori seguir los pasos de Samantha, y estaba decidido, a no dejar que nada malo le ocurriera a ella.
Cuando vio entrar a la castaña, a casa de Jim, supo que lo mejor era mantenerse cerca. Dejó en el suelo, el avión a escala, y caminó a pasos rápidos, hacia dicha casa, escondiéndose en los arbustos, aún sin saber que era lo que estaba esperando, ni cómo iba a actuar si debía hacerlo.
No pasó mucho tiempo cuando escuchó la voz de Tori pidiendo ayuda, causando que su corazón golpeara fuerte contra su pecho, por coraje o por miedo. Se aproximó a la puerta, sabiendo que, cuando peleara con Jim, terminaría con algún hueso roto. Sus manos empezaban a sudar y sus piernas temblaban, pues estaba asustado, pero no era momento para la cobardía, sino para obtener un buen plan, que al menos, le diera a Tori el tiempo para escapar.
Torpemente, tocó el timbre de la casa, con la esperanza de causar una distracción. Acercó su oído a la puerta, buscando enterarse de lo que ocurría adentro, pero no pudo escuchar nada. Sin un plan mejor, volvió a tocar el timbre.
Cuando, la puerta se abrió, Sinjin tragó saliva y dio un paso hacia atrás instintivamente, pero pronto recobró la compostura, no había llegado hasta ahí por nada.
-¿Sinjin? ¿Qué diablos haces aquí?- preguntó Jim, claramente molesto.
-Ah… Hola Jimmy, quería saber si tienes un poco de sal.
-¿Qué?- fue lo único que alcanzó a preguntar Jim, antes de ver el puño de Sinjin estrellarse contra su mandíbula.
Sinjin sabía que un golpe suyo, no detendría por demasiado tiempo a su ex mejor amigo, por lo que se apresuró a entrar a la casa. - ¡Tori!- gritó, esperando encontrar a la castaña en algún rincón, pero no pudo hacerlo. -¡Tori, ¿Dónde estás?
-No está aquí, imbécil.- aclaró Jim, acercándose violentamente contra Sinjin y sujetándolo del cuello de su camisa. –Hace rato que se fue.
-No es cierto, yo la oí gritar.
-¡Te dije que no te metieras en esto!- gritó Jim, antes de golpear a Sinjin en el rostro, derribándolo con facilidad. Una vez en el suelo, Sinjin supo que no tenía escapatoria. Cerró los ojos con temor, sintiendo un fuerte dolor en las costillas, mientras Jim lo pateaba sin detenerse.
Sinjin Van Cleef, sabía que nunca sería visto como un galán, un valiente o un héroe, pero esa noche, él se había convertido en las tres cosas, aún sin darse cuenta; pues había arriesgado su integridad física, por salvar a una chica en apuros. Tal vez no era en chico más apuesto del mundo, o el más normal, pero era un héroe, y aunque nadie lo supiera, llevaría ese título por siempre.
